Mostrando entradas con la etiqueta combate. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta combate. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de febrero de 2026

El invierno de 1812

Napoleón se equivocó trágicamente en el invierno de 1812. Cuántas veces se ha relacionado la campaña de Rusia con millares de soldados que mueren atrapados por la nieve en una de las retiradas más espantosas de la historia. Es cierto que el invierno 1812-1813 no solo llegó anticipado, sino que fue particularmente duro; incluso dado el bajo nivel térmico propio de la época; pero el desastre napoleónico tiene que ver más con una operación mal calculada que con una oscilación climática concreta. La invasión de la gigantesca Rusia con un ejército multinacional numerosísimo (unos 750.000 hombres, jamás se había visto nada igual), pero heterogéneo, mal unido y muy difícil de mover, era por de pronto una temeridad. El emperador francés quiso hacer de la campaña de Rusia un símbolo del “Sistema Continental”, una Europa unida que lucha contra los peligros que la amenazan por el este. Pero la colaboración que encontró fue tibia, y acabaría volviéndose contra él. La mayor parte de las bajas se produjeron por las interminables marchas, las deserciones, un pésimo abastecimiento, la hostilidad del pueblo ruso, que practicó la táctica de la tierra quemada, y la astucia del zar Alejandro y el mariscal Kutuzov, que no rechazaron el combate en casos aislados, pero evitaron un encuentro de grandes masas… Hizo más la enormidad del terreno y la falta de buenas comunicaciones que el clima. Como que casi toda esta erosión de fuerzas se produjo antes del invierno. Cuando Napoleón, desalentado por el incendio de Moscú y por la imposibilidad de llegar a una batalla decisiva, ordenó la retirada, le siguieron menos de 200.000 soldados. El resto andaban dispersos o habían desaparecido. El famoso “General Invierno” pudo segar 50.000 vidas más, pero la derrota estaba cantada ya desde antes. La épica y desastrosa retirada fue un cuadro que sedujo a muchos narradores y a muchos pintores, pero la relación de la campaña de Rusia con el clima fue relativamente modesta.


Referencia: Historia de los cambios climáticos  de José Luis Comellas.

miércoles, 21 de enero de 2026

La guerra era un trabajo desagradable que había que quitarse de encima

Los dos bandos enfrentados en las Navidades de 1943 venían de culturas radicalmente diferentes. Había importantes diferencias, también, entre los norteamericanos y los británicos. Ambos grupos de soldados aliados, empero, provenían de sociedades esencialmente antimilitaristas. En ambos casos, los soldados habían sido apresuradamente formados y entrenados. Aunque el Ejército británico tenía más experiencia en el combate contra los alemanes (como nunca dejaban de recordar a sus aliados norteamericanos), sólo unos pocos de los que luchaban en Italia habían entrado antes en combate. Ninguno de los dos países disponía un gran ejército regular antes de la guerra, y tanto en Gran Bretaña como en Norteamérica el ejército no gozaba de mucho prestigio en tiempo de paz. Ante todo, la mayoría de soldados británicos y norteamericanos se veían a sí mismos como civiles, y consideraban su condición de uniformados como una desafortunada consecuencia de la época en la que habían nacido. La guerra era un trabajo desagradable que había que quitarse de encima tan rápido como fuera posible para poder regresar a la vida normal. A finales de 1943, sólo el 2 por ciento de los comandantes de compañía en unidades de infantería norteamericana eran soldados regulares antes de la guerra. La expresión “era sencillamente un trabajo que teníamos que hacer” aparece en incontables entrevistas, cartas y memorias de veteranos británicos y norteamericanos que, incluso mientras estaban sirviendo, consideraban al ejército un cuerpo raro y ajeno, con reglas ridículas y costumbres desagradables, escribe el historiador Matthew Parker.

martes, 23 de septiembre de 2025

La Verdad católica y la verdad masónica

Si en la masonería la Verdad proviene del hombre, en la fe católica la Verdad es revelada al hombre por Dios. Cuando para el católico todo hace referencia a la ley natural, para el masón el derecho, la ética, son relativos y provienen de la concepción humana de la sociedad. 
La noción de “secreto” articula todo el recorrido masónico, en virtud de ello la Verdad está reservada a algunos iniciados, mientras que en la religión católica, es revelada por Dios y anunciada a todos (en particular a los más humildes y los más pequeños), sin distinción alguna. Para la masonería, la felicidad y la Verdad estaban disociadas. La Verdad masónica es algo inaccesible, mientras que la felicidad se podía encontrar en la tierra. La felicidad masónica no participa de trascendencia alguna. No existe ningún “paraíso masónico” y todo se juega en este mundo. La concepción masónica de la felicidad era puramente social y no espiritual. Puesto que, para la masonería, la Verdad no es trascendente, no conduce a la felicidad.Si la felicidad de la Humanidad depende de un trabajo secreto realizado por un pequeño grupo de “elegidos”, es necesario que ese grupo influya sobre la marcha de la Humanidad.
La masonería reposa sobre la práctica de un ritual y sobre principios que excluyen toda referencia a otra ley, como se extrae del ritual de iniciación de Derecho Humano, que precisa que “la masonería es una institución que no procede más que de sí misma”. Ello conduce al rechazo de todo lo que pudiera ser concebido como principio superior, como ley natural, de ahí el combate entre el orden masónico y la civilización cristiana. Paul Gourdeau, antiguo Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, afirma que “lo que es importante que comprendamos hoy es que el combate que se libra actualmente condiciona el porvenir, más todavía, el devenir, de la sociedad. Reposa sobre el equilibrio de dos culturas; la una fundada sobre el Evangelio y la otra sobre la tradición histórica de un humanismo republicano. Y estas dos culturas son fundamentalmente opuestas. O la Verdad es intangible y revelada por un Dios en el origen de todas las cosas, o se encuentra fundamentalmente en las construcciones del hombre, siempre cuestionables en cuanto perfectibles hasta el infinito”. 
Algunos representantes de la Iglesia Católica manifiesta que “la masonería ensalza el relativismo doctrinal. Dicho de otra manera, las verdades profundas concernientes al hombre y su destino no pueden ser conocidas con certeza. En ese sentido, no existe ni Verdad definitiva ni Verdad universal. El creyente por el contrario, afirma que Jesús es el camino, la Verdad y la vida."La orden masónica mixta internacional Derecho Humano no profesa dogma alguno. Trabaja en la búsqueda de la Verdad”. Afirmar que no se debe profesar ningún dogma, ¿no es acaso, en esencia, una afirmación dogmática? No reposa, de hecho, sobre la experiencia, ni es demostrable en el sentido racionalista. Además, sobre la cuestión de la Verdad, la masonería, cuando afirma su inaccesibilidad, es tan dogmática como la Iglesia cuando proclama que la Verdad ha sido revelada. La doctrina masónica se opone frontalmente a la de la Iglesia católica al sostener de manera perentoria que, aunque la Verdad le fuese revelada al Hombre, éste seguiría sin poder aprehenderla. “No le basta al Hombre situarse en presencia de la Verdad para que ésta pueda ser inteligible”. 

Referencia: Por qué dejé de ser masón (Serge Abad Gallardo)

viernes, 29 de agosto de 2025

Las balas duelen

Las balas duelen, los cadáveres apestan, los hombres expuestos al fuego enemigo suelen estar tan asustados que se mojan los pantalones.
La gente olvida que un soldado destacado en el frente o en los alrededores suele estar demasiado hambriento, o asustado, o helado, o, por encima de todo, demasiado cansado para preocuparse por las causas políticas de la guerra. Pero las leyes de la naturaleza son tan implacables para los ejércitos rojos como para los blancos. Un piojo es un piojo y una bomba es una bomba, por muy justa que sea la causa por la que se combate, escribe George Orwell (Recuerdos de la guerra de España).

martes, 18 de febrero de 2025

Santo Cristo de Lepanto

Santo Cristo de Lepanto. Esta efigie barcelonesa en madera, de ojos cerrados y abundante cabellera, que preside un espacio siempre iluminado por cirios y candiles, es la imagen religiosa más venerada de la ciudad y cuenta con la aureola del milagro. La tradición dice que fue llevada en un lugar preferente de la galera capitana de la armada española que luchó en la batalla naval de Lepanto, el 7 de octubre de 1571, por indicación de su comandante don Juan de Austria, que le tenía una gran devoción. Al iniciarse el combate, don Juan hizo enarbolar la imagen y, cuando una bala de la artillería enemiga buscó el pecho de ésta, el Santo Cristo esquivó con un movimiento su trayectoria, y dio así el mejor auspicio imaginable de la gran victoria que se preparaba. Por eso aún muestra el torso violentamente torcido a la derecha, y presenta una posición forzada del pie izquierdo, que parece desviado de la cruz. Después de la batalla, una galera sin tripulación y con el Santo Cristo en la proa llegó al muelle barcelonés, a donde el clero catedralicio se desplazó para recogerlo y llevarlo en procesión hasta su actual emplazamiento.

lunes, 11 de noviembre de 2024

En las guerras civiles, el objetivo no suele ser la paz, sino la eliminación total del enemigo

Como Dan Diner y otros autores han señalado, fue durante la guerra civil estadounidense cuando surgió la expresión “rendición incondicional”, que “descarta cualquier compromiso que pueda permitir la existencia continua de ambos bandos. En una entidad política no partida, solo un bando puede ostentar el monopolio del… uso de la fuerza… Por esta razón, las guerras civiles son las más brutales de todas, acentuando la animadversión y el ejercicio de la violencia hasta llevarlo a límites extremos…”. En las guerras internacionales que enfrentan a dos estados consolidados se produce con frecuencia cierto grado de reconocimiento, tanto del enemigo como de las normas de la guerra, que “no se esfuerza por destruir totalmente al enemigo”. Por el contrario, las guerras civiles “generan un ilimitado grado de radicalización”. Las contiendas civiles y las internacionales están “conceptualmente en las antípodas”, ya que las primeras “se impulsan gracias a cuestiones de índole religiosa, valores, factores ideológicos y principios”.
Carl Schmitt recalca que la guerra civil es especialmente cruel porque, al ser un combate de carácter interno, tiende a pasar por encima del orden legal, lo cual conlleva la justificación de métodos extremos y hace necesario un triunfo total que, a su vez, conlleva la necesidad de la absoluta eliminación política y, en ocasiones, física del enemigo. Mostrar clemencia hacia él se considera signo de debilidad y falta de compromiso. En las guerras civiles, el objetivo no suele ser la paz, sino la eliminación total del enemigo. Así lo señaló Tucídides en la Guerra del Peloponeso, la primera crónica histórica de una guerra civil de la que disponemos. Tucídides escribió que durante la guerra civil registrada en Corcira (Corfú) durante el 427 a. C. se acabó con todas las leyes, al tiempo que se cometían desenfrenadamente actos homicidas y los combatientes trataban de demostrar su compromiso y su lealtad asesinando a sus conciudadanos.

lunes, 15 de julio de 2024

He sobrevivido en las puertas del infierno, he visto la batalla

Escribe Mijail Borisov: “He visto la batalla, creedme. He visto combates que no habría podido imaginar, ni siquiera en sueños, mientras un proyectil tras otro velaba de humo el montón de cadáveres y el metal mellado dibujaba nuestros destinos con su garra; todo lo destrozaba, dibujaba negras nubes de seta en el cielo. Creedme, he visto los combates, he sentido su frío cuando la muerte marchaba a nuestro lado y recordaré esos combates para siempre; cuando cierra las manos en torno de mi garganta y me despierto de noche, indefenso, como un bote atrapado en un remolino, incapaz de liberarse de su giro. Pero ya no siento miedo. He sobrevivido en las puertas del infierno, he visto la batalla”. 

miércoles, 15 de mayo de 2024

Una realidad dura, infinitamente más dura de soportar, porque encierra la muerte

“Llega un día en que el miedo, la derrota, la muerte de compañeros queridos, hace que el alma del combatiente se pliegue ante la necesidad. La guerra deja entonces de ser un juego, un sueño; el guerrero comprende por fin que la guerra existe realmente. Es una realidad dura, infinitamente más dura de soportar, porque encierra la muerte. El pensamiento de la muerte no puede sostenerse sino por relámpagos, desde que se siente que la muerte es, en efecto, posible. Es verdad que todos los hombres están destinados a morir y que un soldado puede envejecer en los combates; pero en aquellos cuya alma está sometida al yugo de la guerra, la relación entre la muerte y el porvenir no es igual que en los demás hombres. Para los otros la muerte es un límite impuesto de antemano al porvenir, para ellos es el porvenir mismo, el porvenir asignado a su profesión. Que los hombres tengan por porvenir la muerte es algo contrario a la naturaleza. Desde que la práctica de la guerra hace sensible la posibilidad de muerte que encierra cada minuto, el pensamiento se vuelve incapaz de pasar de un día a otro sin atravesar la imagen de la muerte. Entonces el espíritu posee una tensión que no puede soportarse por mucho tiempo; pero cada alba nueva trae la misma necesidad; los días agregados a los días forman años. El alma sufre violencia todos los días. Cada mañana el alma se mutila de toda aspiración, porque el pensamiento no puede viajar en el tiempo sin pasar por la muerte. Así la guerra borra toda idea de fines, hasta la de los fines de la guerra. Borra el pensamiento mismo de poner fin a la guerra”, escribe Simone Weil.

martes, 6 de junio de 2023

La primera batalla de la Reconquista

He aquí cómo cuenta un cronista cristiano la primera batalla de la Reconquista: Pelayo estaba con sus compañeros en el monte Aseuva y el ejército de la morisma llegó a atacarle. Iba con su jefe Algama, el obispo Oppas “hijo de Vitiza por cuya traición habían perecido los godos”. Éste, a quien hoy llamaríamos colaboracionista, exhorta a Pelayo a que se rinda: “Escúchame porque la resistencia es inútil ante el poderoso ejército adversario. Escucha mi consejo; vuelve de tu acuerdo, gozarás de muchos bienes y disfrutarás de la amistad de los caldeos”. Pelayo contesta como quien sabe la historia que va a ocurrir después. De la misma forma que David está dispuesto a luchar contra los paganos, confiando en la misericordia de Jesucristo. Empieza el combate y dice el cronista maravillado: Al punto se mostraron las magnificencias del Señor; las piedras que salían de las hondas y llegaban a la casa de la Virgen Santa María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. ¡Ciento veinticinco mil! Por si esto fuera poco, al escapar los aterrados moros, cuando atravesaban por la cima del monte que está a orillas del río llamado Deva… se cumplió el juicio del Señor; el monte, desgajándose de sus cimientos, arrojó al río a los setenta y tres mil caldeos y los aplastó a todos. Lo dice la crónica de Alfonso III.

viernes, 21 de abril de 2023

El islam es un credo religioso, pero también es un proyecto político

Para el ensayista español José Javier Esparza, Mahoma es un predicador, sí, pero también es un jefe guerrero. El islam es un credo religioso, pero también es un proyecto político de unificación en torno a esa fe. Esto marca su diferencia fundamental con las otras religiones del Libro: el judaísmo y el cristianismo. El judaísmo es una religión étnica, la religión de un pueblo. Es verdad que el Antiguo Testamento abunda en pasajes guerreros, pero se limitan a la consolidación de un pueblo concreto en un territorio determinado. El islam, por el contrario, no conoce límite territorial ni étnico. En cuanto al Nuevo Testamento de los cristianos, es verdad que trasciende las fronteras políticas y étnicas para predicar una fe universal, pero su universalidad se circunscribe al aspecto espiritual y distingue nítidamente entre Dios y el César. El islam, por el contrario, no conoce distinción entre lo político y lo religioso, de manera que la predicación y el combate son lo mismo. El credo de Mahoma quiere enlazar con el linaje de Abraham y se reivindica como prolongación y, aún más, culminación de la misma relación con Dios, pero introduce cambios que lo hacen radicalmente distinto al judaísmo y al cristianismo. La legitimación constante de la violencia política, transformada en violencia religiosa, es sin duda el mayor de esos cambios.

viernes, 3 de marzo de 2023

La operación de Gernika difícilmente se puede considerar única o extraordinaria

Escribe el historiador Stanley George Payne que el bombardeo del centro foral de Vizcaya, Gernika, lugar donde tradicionalmente se juraban los fueros y que entonces era una pequeña ciudad de 5.000 habitantes. La mayoría de los edificios fueron consumidos por el fuego (no directamente por el bombardeo) y, proporcionalmente, fue la destrucción más grande de cualquier ciudad, con la posible excepción de Belchite, que, además, resulto destruida después durante los combates terrestres. El bombardeo de Gernika se publicitó ampliamente como una atrocidad planificada, la deliberada destrucción de una pequeña ciudad con un especial significado histórico y político. Aquello resultó un asunto tremendamente embarazoso para el Gobierno de Franco, que oficialmente negó toda responsabilidad, y respondió que el fuego lo había desatado la FAI-CNT, y que era lo mismo que habían hecho cuando huyeron en retirada de las poblaciones de Guipúzcoa el verano anterior…….La operación de Gernika difícilmente se puede considerar única o extraordinaria. La Armada republicana y su fuerza aérea habían sometido a muchas ciudades a bombardeos indiscriminados desde los primerísimos días de la guerra, y durante septiembre de 1936 el periódico de Azaña, Política, había fanfarroneado de la destrucción que habían causado en esas zonas, “inundadas de hierro y fuego”.

sábado, 30 de abril de 2022

Se acumularon todos los horrores de todos los tiempos

Mientras era secretario de Estado para la guerra (1919-1921), Winston Churchill escribió en una hoja con membrete de la Oficina de Guerra el siguiente mensaje: “Se acumularon todos los horrores de todos los tiempos, y no solo los ejércitos, sino poblaciones enteras, fueron arrojados a ese abismo. Los Estados participantes, de elevada cultura, creyeron, no sin razón, que estaba en juego su existencia misma. Ni los pueblos ni los gobernantes impusieron limites a los sucesos que según creían, podrían ayudarlos a vencer. Alemania, que había desatado las fuerzas del infierno, se desenvolvía bien en ese ámbito de terror, pero fue seguida paso a paso por las naciones desesperadas y, en definitiva, vengadoras, a las que había asaltado. Todas las ofensas contra la humanidad y el derecho internacional fueron contestadas con represalias, a menuda o a mayor escala y durante más tiempo. Ni treguas ni parlamentos atenuaron la lucha de los ejércitos. Los heridos morían entre lineas; los muertos se descomponían en el suelo. Naves mercantes, barcos neutrales y barcos hospitales fueron hundidos en el mar y los que estaban a bordo fueron abandonados a su destino o murieron en el agua. Se realizaron los mayores esfuerzos para imponer la sumisión mediante el hambre a las naciones, sin importar ni edad ni sexo. La artillería destruyó ciudades y monumentos. Las bombas arrojadas desde el aire cayeron indiscriminadamente. Muchos tipos de gas venenoso asfixiaron o dañaron de manera irreparable a los soldados. Sobre los cuerpos se proyectó fuego liquido. Los hombres cayeron del cielo envueltos en llamas o se asfixiaron lentamente en los oscuros recesos del mar. La capacidad de combate de los ejércitos se vio limitada sólo por el número de hombres de los respectivos paises. Europa y grandes extensiones de Asia y Africa se convirtieron en un dilatado campo de batalla, en el que, después de años de lucha, no solo los ejércitos sino también las naciones se desintegraron y dispersaron. Cuando todo concluyó, la tortura y el canibalismo fueron los dos únicos recursos que los estados cristianos, civilizados y científicos se privaron de usar; en realidad su utilidad era dudosa”.

jueves, 4 de noviembre de 2021

Estaban más preocupados por lo que les ocurría a sus camaradas que por lo que les pasaba a sí mismos

El periodista Sebastian Junger se unió a un pelotón de soldados estadounidenses destinados a una de las zonas más peligrosas de Afganistán, en un intento de averiguar por qué esos jóvenes indescriptiblemente valientes combatían en condiciones tan adversas. Como relata en su libro Guerra, Junger comprobó que el valor necesario para entrar en combate no se diferencia del amor. Dada la fuerte hermandad que se había creado, los soldados estaban más preocupados por lo que les ocurría a sus camaradas que por lo que les pasaba a sí mismos. Un militar le contó que se echaría sobre una granada por cualquiera de sus compañeros de pelotón, incluso por aquellos que no le caían demasiado bien. El periodista preguntó por qué y el soldado respondió: “Porque amo realmente a mis hermanos. Es decir, formamos una hermandad. Creo que es gratificante salvar una vida, y cualquiera de ellos también lo haría por mí”. Según Junger, esa clase de vínculo, prácticamente imposible de reproducir en la vida civil, es decisiva para el éxito, ya que sin ella nada es. 

jueves, 1 de abril de 2021

Combate perpetuo entre el poder de la luz y el poder de las tinieblas


La historia humana, tanto en la intimidad personal como en la gran confrontación colectiva y universal, ha de interpretarse como combate perpetuo entre el poder de la luz y el poder de las tinieblas; la Iglesia de Cristo y las Puertas del Infierno. El Príncipe de las Tinieblas,y de este mundo, actúa pues como enemigo individual y colectivo de los hombres instigándoles al mal. Pero al empujarles al pecado y a la muerte choca inevitablemente con Cristo.





sábado, 18 de enero de 2020

Estados Unidos glorifica y exalta al ejército



El profesor e historiador Tony Judt manifiesta que la mayoría de los estadounidenses siguen pensando que las guerras en las que ha luchado su país son buenas guerras. Estados Unidos resultó enriquecido, no empobrecido, de su intervención en las dos guerras mundiales y su desenlace; al contrario que Gran Bretaña, el otro país que salió victorioso de forma inequívoca de esas guerras, pero al precio de una ruina casi total y la pérdida del imperio. Y en comparación con los otros grandes contendientes del siglo XX, Estados Unidos perdió relativamente pocos soldados en combate y apenas tuvo bajas civiles. Por lo tanto, Estados Unidos es hoy el único país avanzado que todavía glorifica y exalta al ejército, un sentimiento familiar en Europa antes de 1945, pero hoy completamente desconocido. En Estados Unidos los políticos y estadistas se rodean de los símbolos y adornos de las hazañas de armas; sus comentaristas muestran desdén y menosprecio por los países que dudan en participar en conflictos armados. Es este recuerdo diferente de la guerra y su impacto, más que alguna diferencia estructural entre Estados Unidos y otros países por lo demás equiparables, lo que explica sus distintas respuestas a los asuntos internacionales hoy día.

viernes, 25 de octubre de 2019

Periodistas e internautas arrestados en Turquía

Erdogan
La ofensiva lanzada por el presidente Recep Tayyip Erdogan contra los kurdos en Siria se combate también, en el frente interno, en el mundo de los medios y de la comunicación, una guerra a golpes de censura en la televisión y en las redes sociales, de arrestos de opositores y críticos o de simples ciudadanos que ponen en duda las políticas de Ankara. Estos hechos los denuncia el Consejo supremo para radios y televisiones (RTÜK).



Varios periodistas fueron arrestados por haber relanzado declaraciones oficiales de las Fuerzas democráticas sirias (SDF), la alianza árabe-kurda protagonista de la lucha contra el Estado islámico (EI- ex ISIS), como en la mira de las tropas de Ankara. No sólo periodistas, sino también decenas de internautas terminaron detrás de las rejas por haber compartido noticias en la redes sociales que han irritado a las autoridades del gobierno.

jueves, 25 de julio de 2019

Antes de coger la pluma

Henri Frédéric Amiel
“Sé grande, para hablar de cosas grandes; y patriota, para hablar de la patria, decía el escritor y filósofo Henri Frédéric Amiel. Arroja de tu seno el amor propio, el rencor, las impresiones pasajeras y personales; edúcate en la imparcialidad, en la objetividad, en la serenidad, antes de coger la pluma, o de otra forma tu pluma sólo contará las bajezas y las vulgaridades de tu corazón. Vuelve a la serenidad, por la esperanza y el ideal; combate las impaciencias de tu naturaleza cambiante; la aridez de tu corazón en seguida decepcionado; los celos de tu amor propio irritable; la torpeza de tu inercia; los humos de tu orgullo, la amargura, los arrebatos. La fuerza está en la serenidad. El orden; la firmeza; la modestia; la precisión y el movimiento; el impulso y la medida; el fuego y el cálculo; la impetuosidad dueña de sí misma. Exactitud psicológica, pintoresquismo en el estilo; unir el análisis a la realidad plástica. Transformarme al ritmo de las necesidades de la cosa, de las exigencias del objeto. Brevedad, vigor, brillo, nitidez mordiente”.

lunes, 25 de marzo de 2019

En el espionaje no hay amigos o enemigos

Paul Whelan, exmarine estadounidense, fue detenido en Rusia por "actividades de espionaje”, informaba la BBC. Los escándalos de espías rusos y estadounidenses vigilándose mutuamente no son nuevos. Ha sido una constante desde la Guerra Fría.

En 2010, diez agentes rusos también fueron arrestados en Estados Unidos por espionaje de cobertura profunda. Luego fueron canjeados por cuatro rusos condenados por espiar para Occidente. El periodista Fernando Rueda decía que el espionaje tiene una cosa, no hay amigos o enemigos, sino miembros de otros servicios. Ahora los combates a muerte y al cabo de un rato te alías con ellos.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Médico de combate.

Cuenta el periodista norteamericano Sebastian Junger en su libro Guerra que el primer objetivo del médico de combate es llegar al herido lo antes posible, lo que en ocasiones significa correr mientras se están produciendo los disparos allí donde todos los demás se ponen a cubierto. “Los médicos son famosos por su valentía, pero los que conocí yo lo describían de otro modo, insistiendo en el terror que les suponía pensar en no llegar a tiempo de salvar la vida de los heridos. En lo único que piensan cuando corren hacia delante para tratar a un herido es en llegar antes de que el tipo se desangre o se ahogue; apenas se dan cuenta de las balas que vuelan por la zona”.


Una vez estaban trepando por la penosa ladera de la Roca de la Mesa, después de una operación de veinticuatro horas, y un hombre de otro pelotón comenzó a desfallecer. “Aquí no le puede dar un pasmo, en la oscuridad, no tiene derecho a que le dé”. La idea de que no se te permite experimentar algo tan humano como el agotamiento resulta brutal en todas las circunstancias, salvo en combate. El agotamiento es, en parte, un estado de ánimo, y que los hombres que sucumben al cansancio han decidido, hasta cierto punto, ponerse a sí mismos por delante de los demás. Si no estás dispuesto a seguir andando por alguien, menos dispuesto estarás a morir por los demás, y esto pone en duda la idea misma de que uno deba seguir siendo miembro de la sección.

miércoles, 3 de octubre de 2018

El toro de lidia estaría condenado al matadero si se suprimieran las corridas de toros.


La corrida de toros satisface al mismo tiempo las necesidades físicas (el toro es comestible) y simbólicas (las corridas de toros son un combate estilizado y una ceremonia sacrificial). Y, al contrario del matadero industrial, siempre van acompañadas de todas las marcas de respeto tradicional hacia el animal; ritual regulado precediendo al acto y recogido silencio en el momento de la muerte. La pregunta del “derecho a matar” animales se plantea por tanto mucho más en el caso del matadero industrial que en el de la muerte del toro en el ruedo.

Francis Wolff es un filósofo francés. Imparte clases como catedrático en la Escuela Normal Superior de la Universidad de París, y también en las universidades de París-X-Nanterre, Reims y São Paulo (Brasil) y, recientemente, en Oxford. Este conocido filósofo opina que en toda la tauromaquia, al animal se le combate con respeto y no se le abate como a un bicho dañino, ni se le mata de cualquier manera como a una simple máquina de producción cárnica. El toro bravo, en lugar de sentir el dolor como un sufrimiento, lo siente como un estimulante para la lucha. Se transforma inmediatamente en una excitación agresiva. El toro de lidia es el único animal criado por el hombre que vive y muere conforme a su naturaleza.

Y añade Wolff que esta variedad única de toro salvaje preservada en Europa desde el siglo XVIII gracias a las grandes ganaderías estaría condenada al matadero si se suprimieran las corridas de toros. También desaparecería la
dehesa en España (de Salamanca a Andalucía), en Portugal (en el Ribatejo), y en Francia (en la Camarga). Gracias a la presencia del toro de lidia, estos espacios son auténticas reservas ecológicas de incomparable riqueza de flora y de fauna (jabalí, lince, buitre, cigüeña, etc.) similar a la de los grandes parques naturales protegidos.