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sábado, 27 de junio de 2026
sábado, 21 de diciembre de 2024
Cada cerebro animal está diseñado para permitir la vida de la especie en su entorno
Todas las formas de vida presentan algún tipo de inteligencia e intencionalidad, por mínima que sea.Podemos conocer tales inteligencias por los efectos que producen, de la misma manera que conocemos la gravedad por sus efectos, aunque no comprendamos demasiado bien qué es en realidad, de qué está hecha o cómo se originó. A un elefante, por ejemplo, se le puede enseñar a pintar con su trompa. Es capaz de dibujar una flor, un árbol o una silueta de sí mismo pero él no es consciente de ser pintor, de lo que es el arte o de lo que ello supone para los humanos. Simplemente reproduce unos trazos con precisión que le han sido enseñados por sus cuidadores. No es arte lo que hace sino un truco inculcado a fuerza de pequeñas recompensas, con el fin de que sus dueños obtengan ciertas ganancias de los turistas.Ningún elefante en libertad pintaría jamás un cuadro, por la sencilla razón de que ellos no inventaron la pintura ni ésta les interesa para nada.Lo que procuran los entrenadores de estos elefantes pintores que viven en cautividad es enseñarles a hacer un dibujo y obligarles a reproducirlo,siempre el mismo, delante de los turistas.Por supuesto, esta capacidad de imitación demuestra cierta inteligencia por parte de estos animales.
También a los chimpancés se les ha motivado y proporcionado materiales para que pinten. Sin embargo, éstos, a pesar de que parecen disfrutar llenando de colores y garabatos el lienzo, nunca representan nada concreto.Se podría decir que su estilo es abstracto, no figurativo y, desde luego, no muestran la capacidad de imitación de los elefantes. Quizás porque sus cerebros no funcionan de la misma manera y su inteligencia se orienta en otras direcciones. Esto nos indicaría que cada cerebro animal está especialmente diseñado para permitir la vida de la especie en su entorno adecuado.Sólo el ser humano es capaz de crear verdadero arte pero también de enseñar a los animales a hacer cosas que éstos, por su propia naturaleza, nunca harían, escribe el biólogo y catedrático Antonio Cruz.
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jueves, 3 de octubre de 2024
La facultad de hablar es exclusiva del hombre, no la poseen ni los ángeles, ni los animales ni los demonios
La facultad de hablar es exclusiva del hombre, no la poseen ni los ángeles, ni los animales ni los demonios. Hablar significa exteriorizar los pensamientos que hay en nuestra mente; los ángeles, en cambio, tienen una “inefable capacidad intelectual”, gracias a la cual cada uno comprende el pensamiento del otro, o bien todos leen los pensamientos de todos en la mente divina; los demonios tienen ya un conocimiento recíproco del grado de su propia perfidia; y los animales no tienen pasiones individuales sino específicas y, por tanto, conociendo las propias, conocen también las de sus semejantes y no tienen necesidad de conocer las de animales de otras especies. Los demonios hablan un lenguaje que no es el humano: y curiosamente una expresión diabólica como el célebre “Pape satán, pape satán aleppe” provoca otra expresión, esta vez pronunciada por Nemrod, responsable de la catástrofe babélica («Raphèl mai amècche zabì almi», Infierno, XXXI, 67). Los diablos hablan la lengua de la confusión (cf. Hollander, 1980). En cambio, el hombre es guiado por la razón que en cada uno asume formas de discernimiento y de juicio distintas, y necesita una facultad que le permita exteriorizar un contenido intelectual mediante un signo sensible. Para Dante la facultad de lenguaje se define como la aptitud para asociar significados racionales a significantes perceptibles por los sentidos (siguiendo la tradición aristotélica, Dante admite que la relación entre significante y significado, consecuencia de la facultad de lenguaje, se establece por convención, o sea, ad placitum).
Referencia: La búsqueda de la lengua perfecta de Umberto Eco.
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lunes, 6 de mayo de 2024
La persona está capacitada para advertir lo que es bueno en si mismo y la belleza
El animal únicamente percibe lo que es bueno y malo para él y actúa en consecuencia, persiguiendo su propio provecho y alejándose de cuanto pudiera dañarlo. La persona está capacitada para advertir lo que es bueno en si mismo, aunque a ella en determinadas circunstancias no le reporte ventaja alguna; y, como consecuencia, puede también captar lo bueno para los demás, y procurarlo, fomentarlo, darle vida, aun cuando para ella resulte más bien fuente de molestias o incluso de perjuicios. Y algo similar cabría sostener de la belleza.
La belleza es algo absolutamente imperceptible para los animales, porque carece de significado para la simple supervivencia. Y algo análogo puede decirse del bien y de lo verdadero en cuanto tales. Como no guardan una relación inmediata con la mera conservación en el ser, con el simple sobrevivir, resultan ajenos a los intereses del animal irracional. Por el contrario, componen la referencia más clara de la existencia humana, que no consiste solo en mantenerse en el ser, sino en desplegar hasta niveles insospechados las virtualidad en él contenidas, para alcanzar lo que se califica como una buena vida, lograda, de calidad eminente, que se sitúa a distancia incalculable del existir infrapersonal. El conocimiento genuino, el amor y el deleite estético, marca la distancia infinita entre el ser humano y los animales.
Referencia: La pasión por lo real, clave del crecimiento humano….Tomás Melendo, y otros autores.
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domingo, 17 de diciembre de 2023
El mundo Dios lo creo tal como es para que las personas y los animales pudiesen vivir en el
El mundo Dios lo creo tal como es para que las personas y los animales pudiesen vivir en el. Sobre esta base podemos decir que el agua va a los ríos porque los animales y los seres humanos necesitan agua para vivir. Pero estamos hablando de la intención o el propósito de Dios. No es la causa final aristotélica de que las gotas de la lluvia o el agua de los ríos los que desean nuestro bien, escribe el filósofo Joostein Gaarden .
Aristoteles se imaginaba que los movimientos de las estrellas y de los planetas dirigen los movimientos en la Tierra. Pero también tiene que haber algo que ponga en marcha los movimientos de los astros. A ese algo Aristóteles lo llama primer motor o Dios. El primer motor no se mueve en si, pero es la causa primera de los movimientos de los astros y por lo tanto de todos los movimientos de la Tierra.
martes, 3 de octubre de 2023
La razón se pronuncia a favor de la moralidad
Marco Tulio Cicerón escribe en Del supremo bien y del supremo mal: “Según Epicuro, se aspira por naturaleza al placer, como lo hacen los animales y los niños. Pero, en realidad, lo que busca el instinto no es el placer, sino la autopreservación……No son los sentidos los que han de juzgar sobre el placer, sino la razón, y la razón se pronuncia a favor de la moralidad…….Todas las teorías en las que no se otorgue un puesto a la moralidad deben ser descartadas”.
martes, 6 de junio de 2023
La libertad de elegir incluye los privilegios que nos singularizan como seres humanos
El privilegio humano de la autoconciencia para descubrir un principio fundamental de la naturaleza del hombre; entre el estímulo y la respuesta, el ser humano tiene la libertad interior de elegir. La libertad de elegir incluye los privilegios que nos singularizan como seres humanos. Además de la autoconciencia, tenemos imaginación (capacidad para ejercer la creación en nuestras mentes, yendo más allá de la realidad presente). Tenemos conciencia moral (una profunda percepción interior de lo que es correcto o incorrecto, de los principios que gobiernan nuestra conducta, y de la medida en que nuestros pensamientos y acciones están en armonía con dichos principios). Y tenemos voluntad independiente (capacidad para actuar sobre la base de nuestra autoconciencia, libres de cualquier otra influencia). Ni siquiera los animales más inteligentes tienen esos recursos. Podemos decir, con una metáfora tomada del lenguaje de la informática, que ellos están programados por el instinto o el adiestramiento, o por ambas cosas. Se los puede adiestrar para que sean responsables, pero no pueden asumir la responsabilidad de ese adiestramiento; en otras palabras, no pueden dirigirlo. No pueden cambiar la programación. Ni siquiera tienen conciencia de ella. Pero como consecuencia de nuestros privilegios humanos, podemos formular nuevos programas para nosotros mismos, totalmente independientes de nuestros instintos y adiestramiento. Por ello la capacidad del animal es relativamente limitada, y la del hombre, ilimitada. Pero si vivimos como animales, sobre la base de nuestros instintos, condicionamientos y condiciones, siguiendo los dictados de nuestra memoria colectiva, también nosotros seremos limitados.
La libertad de elegir incluye los privilegios que nos singularizan como seres humanos. Podemos subordinar los sentimientos a los valores. Tenemos la iniciativa y la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan, escribe el profesor Stephen Covey.
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sábado, 19 de noviembre de 2022
Sentido del tiempo
Nuestro sentido del tiempo implica cierta conciencia de duración y también de diferencia entre pasado, presente y futuro. Existen pruebas de que nuestro sentido de estas distinciones es una de las facultades mentales más importantes y distingue al hombre del resto de las criaturas vivientes. Tenemos buenas razones para creer que todos los animales, excepto el hombre, viven en un presente continuo. El hecho de que los animales posean algún tipo de memoria, como, por ejemplo, demuestran los perros dando rienda suelta a su alegría al ver a sus dueños tras una larga separación, no necesita ninguna imagen del pasado como tal; para el perro es suficiente con reconocer a su dueño.En su monografía Animal Thought, Stephen Walker ha confirmado las ideas de Koehler y ha llegado a la conclusión de que es extraordinariamente difícil obtener pruebas experimentales convincentes de que un animal tenga memoria o sentido de la previsión.
viernes, 24 de julio de 2020
El hombre piensa y por consiguiente puede dudar
El animal no piensa y por eso no puede dudar. El hombre sí piensa y por consiguiente sí puede dudar, pues ante una situación determinada es capaz de tener no un solo pensamiento, sino dos (dudar viene de dúo, que significa dos); y si en la duda de dos pensamientos opta por el pensamiento impropio, entonces se equivoca.
lunes, 2 de marzo de 2020
La sociedad es natural para el hombre
La naturaleza dotó a los animales de alimento, vestido y medios de defensa; pero el hombre ha de procurarse estas cosas usando su razón, y el individuo no puede satisfacer todas estas necesidades por sí mismo. La adecuada satisfacción de las necesidades económicas y corporales del hombre requiere una sociedad organizada, y esto muestra que la sociedad es natural para el hombre. El hombre necesita de la sociedad para la satisfacción de las necesidades físicas y espirituales.
“El hombre es por naturaleza un animal social. Por ello, en estado de inocencia (si no hubiera habido pecado) los hombres habrían vivido igualmente en sociedad. Pero una vida social para muchos no podría existir si no hubiera alguien que los presidiera y atendiera al bien común”, escribe Tomás de Aquino. El punto puede ilustrarse de la siguiente y banal manera dice Frederick Copleston. “Aun cuando nadie estuviera dispuesto a infringir los reglamentos de tránsito, éstos serían necesarios; en consecuencia, tendría que haber una autoridad que los estableciera y prescribiera. El gobierno existe primariamente para cuidar del bien común. Es una institución natural, lo mismo que la sociedad, y por ello mismo, es algo querido por Dios”.
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martes, 8 de octubre de 2019
La singularidad de la existencia humana
San Agustín (De civitate Dei, XII. 21) ve la diferencia entre hombre y animal en el hecho de que el primero fue creado unum ac singulum, mientras que a todos los animales se les ordenó «existir varios al mismo tiempo» (plura simul iussit exsistere). Para san Agustín, la creación ofrece una grata oportunidad para acentuar el carácter de especie de la vida animal, a diferencia de la singularidad de la existencia humana.
La pluralidad es la condición de la acción humana debido a que todos somos lo mismo, es decir, humanos, y por tanto nadie es igual a cualquier otro que haya vivido, viva o vivirá.
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domingo, 12 de mayo de 2019
Es bueno y noble cuando obedece a la verdad
El escritor suizo Hermann Hesse decía que el espíritu sólo es bueno y noble cuando obedece a la verdad, en cuanto la traiciona, en cuanto deja a un lado el respeto y se hace flexible y moldeable a gusto, se convierte en lo demoníaco en potencia, es peor que la bestialidad animal e instintiva, que al fin y al cabo siempre conserva algo de la inocencia de la naturaleza.
sábado, 23 de febrero de 2019
Sólo los hombres son conscientes de ellos mismos.
Los animales, dice Aristóteles, pueden percibir a través de los sentidos, pero sólo los hombres son conscientes de ellos mismos. Su conciencia acompaña no sólo sus sensaciones, sino también sus pensamientos. Así, nosotros pensamos y somos conscientes de que pensamos. Ésta es, precisamente, la fuente del placer del hombre virtuoso. Lo que equivale a decir que cuando el hombre se examina, es capaz de juzgarse también.
Benjamin Farrington dice que el hombre puede compartir con su amigo la consciencia que cada cual posee; en esto consiste el placer específico de la amistad. Porque las bestias del campo sólo pueden compartir el placer de pacer en los mismos pastos; pero compartir, entre los hombres, significa participar de sus pensamientos y palabras.
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sábado, 26 de enero de 2019
La autoconciencia hace al hombre.
Erich Fromm se pregunta en que se diferencia el hombre del animal.No es por la posición erecta, se contesta Fromm. Eso existía ya desde mucho antes en los monos, bastante antes de que se desarrollara más el cerebro. Tampoco es por la utilización de herramientas, sino por algo decisivamente nuevo, por una cualidad totalmente distinta, la autoconciencia. También el animal tiene una conciencia, una conciencia de los objetos, sabe que esto es una cosa y eso es otra. Pero cuando surgió el hombre, mostró una conciencia distinta y nueva, la conciencia de sí mismo. El hombre sabe que él es y que es otra cosa, distinta de la naturaleza, distinta también de los otros hombres. Tiene la vivencia de sí mismo, está consciente de que piensa, de que siente. En el reino animal no existe nada análogo. Esto es lo específico que hace que el hombre sea hombre.
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viernes, 25 de enero de 2019
La mejor o la peor parte del cuerpo.
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| Pitaco. |
Amasis, rey de Egipto, envió una vez un animal para ser sacrificado a su amigo Pitaco, renombrado entre los siete sabios de Grecia, y le pidió que le devolviera la mejor y la peor parte del cuerpo. Estaba seguro de que su amigo le enviaría dos partes distintas. Pero Pitaco cortó la lengua y se la envió al rey para mostrarle que ninguna parte en el hombre era mejor que una lengua justa, ni peor que una lengua taimada.
miércoles, 3 de octubre de 2018
El toro de lidia estaría condenado al matadero si se suprimieran las corridas de toros.
La corrida de toros satisface al mismo tiempo las necesidades físicas (el toro es comestible) y simbólicas (las corridas de toros son un combate estilizado y una ceremonia sacrificial). Y, al contrario del matadero industrial, siempre van acompañadas de todas las marcas de respeto tradicional hacia el animal; ritual regulado precediendo al acto y recogido silencio en el momento de la muerte. La pregunta del “derecho a matar” animales se plantea por tanto mucho más en el caso del matadero industrial que en el de la muerte del toro en el ruedo.
Francis Wolff es un filósofo francés. Imparte clases como catedrático en la Escuela Normal Superior de la Universidad de París, y también en las universidades de París-X-Nanterre, Reims y São Paulo (Brasil) y, recientemente, en Oxford. Este conocido filósofo opina que en toda la tauromaquia, al animal se le combate con respeto y no se le abate como a un bicho dañino, ni se le mata de cualquier manera como a una simple máquina de producción cárnica. El toro bravo, en lugar de sentir el dolor como un sufrimiento, lo siente como un estimulante para la lucha. Se transforma inmediatamente en una excitación agresiva. El toro de lidia es el único animal criado por el hombre que vive y muere conforme a su naturaleza.
Y añade Wolff que esta variedad única de toro salvaje preservada en Europa desde el siglo XVIII gracias a las grandes ganaderías estaría condenada al matadero si se suprimieran las corridas de toros. También desaparecería la
dehesa en España (de Salamanca a Andalucía), en Portugal (en el Ribatejo), y en Francia (en la Camarga). Gracias a la presencia del toro de lidia, estos espacios son auténticas reservas ecológicas de incomparable riqueza de flora y de fauna (jabalí, lince, buitre, cigüeña, etc.) similar a la de los grandes parques naturales protegidos.
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martes, 25 de septiembre de 2018
Los gobiernos promulgan leyes con la intención de proteger a los elementos más vulnerables, pero que al final acaban perjudicándolos.
Los gobiernos promulgan muchas leyes con la intención de proteger a los elementos más vulnerables, pero que al final acaban perjudicándolos.
Consideremos la Ley de Norteamericanos con Discapacidades, que se proponía salvaguardar de la discriminación a los trabajadores discapacitados, escribe Steven D. Levitt . Una noble intención, ¿no? Claro que sí, pero los datos demuestran convincentemente que el resultado fue menos empleos para los norteamericanos con discapacidades. ¿Por qué? Cuando se aprobó la ley, los empresarios estaban tan preocupados por no poder sancionar o despedir a los malos trabajadores que tuvieran una discapacidad que evitaban desde un principio contratar a tales trabajadores. La Ley de Especies en Peligro generó un incentivo similarmente perverso. Cuando los terratenientes temen que su propiedad sea un hábitat
atractivo para un animal en peligro de extinción, o incluso un animal que sea candidato a dicha condición, se apresuran a talar árboles para hacerla menos atractiva. Entre las víctimas recientes de estas estratagemas figuran el búho pigmeo de los cactos ferruginosos y el pájaro carpintero de cresta roja. Algunos economistas ambientales han argumentado que la Ley de Especies en Peligro está poniendo en peligro a las especies, en lugar de protegerlas.
Si la gente tiene que pagar por cada bolsa de basura de más, razonan, tendrán un fuerte incentivo para producir menos. Pero esta nueva manera de gravar también da a la gente un incentivo para llenar aún más sus bolsas o para tirar su basura en los bosques (que es lo que ocurrió en Charlottesville, Virginia). En Alemania, los evasores del impuesto de basuras tiraban tantos restos de comida por el retrete que las alcantarillas se infestaron de ratas. En Irlanda, un nuevo impuesto de recogida de basuras generó un aumento de la quema de basuras en los patios traseros, que no solo era mala para el medio ambiente, sino también para la salud pública.
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lunes, 11 de diciembre de 2017
Con el rostro se puede mentir; mentir con el andar es mucho más difícil.
Uno puede parecerse a otro, sentirse muy cercano a otro, pero nunca los dos son lo mismo. No hay nunca dos hombres que levanten la mano exactamente de la misma manera, que caminen de la misma manera, que muevan la cabeza de la misma manera. Por este motivo, cuenta el psicólogo social y filósofo humanista de origen judío alemán Erich Fromm, podemos reconocer muchas veces a un hombre con sólo verlo caminar, aunque no le veamos la cara. El modo de andar es tan característico de un hombre como su rostro, y en ocasiones aun más: en efecto, el rostro puede cambiarlo, pero eso es mucho más difícil en el caso de la marcha. Con el rostro se puede mentir, ésa es la peculiaridad del hombre, que le da ventaja sobre el animal. Mentir con el andar es mucho más difícil, aunque también eso se puede aprender.
viernes, 24 de noviembre de 2017
Le está reservado al hombre el enfocar su propia existencia.
No podemos llegar a la conclusión de que un animal se plantee el problema del sentido de su propia existencia, ni pueda, por tanto, llegar a hacer de su propia existencia algo discutible o problemático. Le está reservado al hombre como tal, y exclusivamente a él, el enfocar su propia existencia como algo problemático, el experimentar todo el carácter cuestionable del ser. Es este hecho, dice Viktor Frankl, mucho más que otros factores, tales como la capacidad de hablar, la de pensar en forma de conceptos o la de marchar erguido, el que puede y debe ser considerado, en rigor, como criterio determinante en la esencial distinción entre el hombre y la bestia. El problema del sentido de la vida, planteado de un modo radical, puede llegar a avasallar totalmente al individuo.
El ser humano es, ante todo, un ser esencialmente histórico, opina Viktor Frankl, por ejemplo, en contraposición al ser animal, que vive siempre dentro de un ámbito histórico (dentro de un ámbito “estructurado”, como diría L. Binswanger), fuera de cuyo sistema de coordenadas no puede concebírsele. Y este sistema de relaciones se halla siempre presidido por un sentido, siquiera sea un sentido no percibido, no confesado o no expresado.
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sábado, 8 de abril de 2017
El mal físico está implícito en la medida en que se trata del orden natural de los acontecimientos.
Santo Tomás de Aquino sostiene que Dios no quiso los males físicos por sí mismos; pero señala que Dios quiso sin duda la creación de un universo en que el mal físico estaba implícito de alguna manera, en la medida en que se trata del orden natural de los acontecimientos. Por ejemplo, crear seres sensibles significa crear seres capaces de sentir dolor. La capacidad de experimentar el placer no puede separarse naturalmente de la capacidad de experimentar el dolor. En consecuencia, Dios permitió, cuando menos, la presencia de los males físicos. Pero santo Tomás habla como si Dios hubiera querido ciertos males por mor de la perfección de
todo el universo. Por ejemplo, habla como si la perfección de todo el universo requiriera la existencia de seres mortales, sujetos a la muerte, así como de seres que no pueden pasar por la muerte corporal, es decir, los ángeles. Sin embargo, esto se aplica sólo a aquellos males físicos que, dado el orden natural, son inevitables y no a aquellos que deben su origen a la estupidez o a la maldad humanas.
Frederick Copleston escribe que esta imagen de Dios como una especie de artista y del universo como obra de arte, que requiere luces y sombras, puede parecer desconcertante a muchos a pesar de su carácter tradicional. No es, desde luego, un punto de vista antropocéntrico sobre el asunto. Por lo que respecta al mal moral, éste no fue querido en forma alguna por Dios. Sin embargo, lo permitió con vistas a un bien, a saber, que el hombre pudiera ser libre y participara, en su propio y limitado grado, de la libertad divina y de la capacidad de actividad creadora.
Puede parecer,añade Copleston que si es posible decir que Dios quiso ciertos males físicos como, por ejemplo, la muerte, no por sí mismos sino por mor de la perfección del universo, también puede decirse que quiso el mal moral a fin de que el bien moral brillara más por contraste. Pero entre ambas cosas hay una diferencia obvia. No hay nada moralmente equívoco en la muerte corporal. Es un fenómeno natural que, en el orden natural de los acontecimientos, se asocia inevitablemente con la existencia humana y animal. Y cuando santo Tomás dice que Dios quiso la muerte por mor de la perfección del universo, aunque no por sí misma, quiere decir que Dios quiso la creación de animales y hombres por mor de la perfección del universo, siendo los animales y los hombres criaturas naturalmente mortales. Pero el mal moral no es el acompañamiento necesario del
desarrollo de la naturaleza humana; ni tampoco es necesario que el ejercicio de la libertad traiga consigo elecciones moralmente condenables. Ni es posible que Dios haya querido, de hecho, que los seres humanos obraran inmoralmente. Pero sin la intervención sobrenatural de Dios, el poder del hombre para actuar moralmente implica, en esta vida, poder elegir lo inmoral. Y así, puede decirse que Dios, al crear al hombre, permitió el mal moral, aun cuando no quisiera que el hombre escogiera actuar inmoralmente y aun cuando, de hecho, le dio al ser humano los medios para escoger correctamente.
Dios quiso la muerte por mor de la perfección del universo, aunque no por sí misma
el poder del hombre para actuar moralmente implica, en esta vida, poder elegir lo inmoral
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