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lunes, 2 de marzo de 2020

La sociedad es natural para el hombre



La naturaleza dotó a los animales de alimento, vestido y medios de defensa; pero el hombre ha de procurarse estas cosas usando su razón, y el individuo no puede satisfacer todas estas necesidades por sí mismo. La adecuada satisfacción de las necesidades económicas y corporales del hombre requiere una sociedad organizada, y esto muestra que la sociedad es natural para el hombre. El hombre necesita de la sociedad para la satisfacción de las necesidades físicas y espirituales.



“El hombre es por naturaleza un animal social. Por ello, en estado de inocencia (si no hubiera habido pecado) los hombres habrían vivido igualmente en sociedad. Pero una vida social para muchos no podría existir si no hubiera alguien que los presidiera y atendiera al bien común”, escribe Tomás de Aquino. El punto puede ilustrarse de la siguiente y banal manera dice Frederick Copleston. “Aun cuando nadie estuviera dispuesto a infringir los reglamentos de tránsito, éstos serían necesarios; en consecuencia, tendría que haber una autoridad que los estableciera y prescribiera. El gobierno existe primariamente para cuidar del bien común. Es una institución natural, lo mismo que la sociedad, y por ello mismo, es algo querido por Dios”.

lunes, 18 de septiembre de 2017

La economía es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos.

Los despropósitos en materia económica que escuchamos a los políticos se pueden resumir con una frase de Keynes: “La economía es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos”. En efecto, los estados utilizan la economía de una forma mediatizada. La auténtica necesidad pública se mezcla con la ideológica, con el ansia de poder y con la corrupción, dando lugar a algo llamado “política económica”, eufemismo de malversación de caudales públicos.
Se está produciendo abundancia material y empobrecimiento personal. Es una catástrofe y una mala economía; se está organizando la producción usando al hombre como medio, una lamentable economía de la pobreza. Una economía, donde un pequeño porcentaje de población acumula la mayoría de la renta, mientras que el resto padece necesidad es una economía con poco futuro, ineficiente por inhumana.

viernes, 10 de febrero de 2017

El pueblo norteamericano.

Albert Einstein en su libro “Mi visión del mundo” manifiesta que con respecto al pueblo de los Estados Unidos llama la atención del visitante una actitud gozosa, positiva ante la vida. La sonrisa de las gentes en las fotografías simboliza una de las primacías americanas. El norteamericano es amistoso, simpático, optimista y nada envidioso. El europeo siente la comunicación con él candorosa, agradable. El europeo es en cambio más crítico, más reflexivo, menos bondadoso, menos dispuesto a ayudar, más exigente en sus diversiones y en sus lecturas; mucho más, o mucho menos, pesimista. La comodidad de la vida, el confort, tienen un gran papel aquí. Pero a la vez se ha sacrificado la paz, la despreocupación, la seguridad. El norteamericano vive una meta, un futuro. La vida para él es un será, no un es. En este
sentido se parece más a los rusos, a los asiáticos, que a los europeos. Se parece aún más a un asiático en otro aspecto,es mucho menos individualista que el europeo, desde el punto de vista psicológico, no económico. El “nosotros” es aquí más fuerte que el “yo”. De ello resulta que las costumbres y las convenciones sean tan poderosas, y que la concepción de la vida de los individuos, así como sus ideas morales y sus gustos, sean mucho más uniformes que en Europa. Esta circunstancia permite en gran parte la superioridad económica de Norteamérica sobre Europa. Pues facilita la cooperación y el reparto del trabajo, sea en fábricas, en universidades o en instituciones benéficas privadas.


El norteamericano considera obvio poner gran parte de sus posesiones y de su esfuerzo laboral al servicio de la comunidad. La opinión pública (muy poderosa) se lo exige categóricamente.Y así se da el hecho de que las funciones culturales puedan dejarse en manos de la iniciativa privada, mientras que las funciones que retiene el Estado son limitadas.

Gran admiración siento por los resultados de la investigación norteamericana. Injustamente se atribuye esa superioridad creciente a su mayor riqueza, cuando es una superioridad que se basa sobre todo en la paciencia, la entrega, el espíritu de compañerismo y la inclinación natural por el trabajo en colaboración.

El norteamericano es amistoso, simpático, optimista y nada envidioso