Los despropósitos en materia económica que escuchamos a los políticos se pueden resumir con una frase de Keynes: “La economía es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos”. En efecto, los estados utilizan la economía de una forma mediatizada. La auténtica necesidad pública se mezcla con la ideológica, con el ansia de poder y con la corrupción, dando lugar a algo llamado “política económica”, eufemismo de malversación de caudales públicos.

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