La última moda ideológica es la del multiculturalismo, conjunto de visiones contradictorias según el cual todas las culturas son igualmente valiosas y cada persona tiene derecho a vivir dentro de su propia cultura. Esta ideología es extremadamente negativa para la educación porque viene a sostener que no hay razones para estudiar la propia cultura, que no es más que una de tantas, y además, el estudiar la propia cultura podría interpretarse como un acto hostil hacia las otras culturas, igual de valiosas por definición. Como no se pueden estudiar todas las culturas del mundo, tampoco se considera interesante estudiar sólo alguna que otra porque la elección sería fortuita. En resumen, no es importante estudiar porque lo que se aprende es fortuito. Las materias que más sufren esta nueva ideología son las humanidades, escribe Inger Enkvist, hispanista y pedagoga sueca, fue catedrática de español en la Universidad de Lund.
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martes, 6 de octubre de 2026
miércoles, 9 de septiembre de 2026
En el laicismo no se pueda afirmar el hecho religioso, pero si el ateo
“La madre puede elegir educar al niño sin una religión, pero no sin darle un entorno en el que creer. Si escoge no darle religión está escogiendo un entorno para él. Lo curioso que este argumento del entorno impuesto se aplica solo a la religión, pero a nada más”, escribe Chesterton. A esta manifestación Ignacio Munilla añade que si no le ofreces a tus hijos una religión en la que ser educados, habrá una ideología que sustituya a la religión. Estamos viendo que se dice que hay que excluir la visión religiosa de la vida, cuando en realidad lo que acontece es que se quiere imponer determinadas ideologías por defecto.
Munilla añade que hoy en día en nombre del laicismo se prohibe enseñar que una religión es verdadera, pero al mismo tiempo se permite decir que es falsa. Es muy significativo que en el laicismo no se pueda afirmar el hecho religioso, pero si el ateo.
jueves, 3 de septiembre de 2026
Peor que el sufrimiento es el mal moral encerrado en la pasividad ante sus causas
Peor que el sufrimiento es el mal moral encerrado en la pasividad ante sus causas. El problema surge cuando, extremando esta posición, se la traiciona; cuando se asume que todo está permitido,desde mentir hasta matar, con tal de erradicar las causas del sufrimiento. Quien admite esto ya no puede fingir que sea combatir el mal moral lo que le mueve, pues se dispone a cometerlo con tal de evitar el sufrimiento. El sufrimiento le importa más que el mal moral (es, para él, el peor de los males) y ello desligitima moralmente su lucha contra el sufrimiento; la cual, a veces, termina revelándose como simple excusa. Cometer injusticias en nombre de la justicia es un contrasentido y supone confesar que se anhela, en el fondo, algo menos noble. Este retorcido falso moralismo anima a más de una poderosa ideología contemporánea, tanto a la izquierda como a la derecha del espectro político, y usurpa con descaro creciente el puesto de la genuina moral.
El sufrimiento y sus causas solo son dignos de erradicación si ello supone una mejora moral, y no siempre es así. Cuando la mentalidad contemporánea, cegada por el dolor, olvida esto y ve en el sufrimiento (sea o no correcto)el mayor de los males (erradicable por cualquier medio), no hace sino corromper lo que hubiera de justo en su intención original, abriendo la puerta a nuevos males morales y a sufrimientos más profundos, manifiesta el filósofo Miguel Armando Martínez Gallego.
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miércoles, 26 de agosto de 2026
El nacionalismo tiende por naturaleza a abultar diferenciaciones, a profundizar en antagonismos y cultivar rencores
Valls Taberner determina que “en todos los lugares donde se contagian las ideas nacionalistas, suelen producir éstas un desvarío exaltado, un furor imperante, una pasión revolucionaria, responsable a veces de crímenes execrables, de agitaciones convulsivas o de conflagraciones trágicas. El nacionalismo degenera fácilmente, casi diría fatalmente, en extremismo y violencia; es de por sí estridente y megalómano, tiende por naturaleza a abultar diferenciaciones, a profundizar en antagonismos, a cultivar rencores entre las regiones integrantes de un mismo Estado”.
Para Ignacio Agustí “el catalanismo es un comodín. Solo, no significa nada; balbucea, al margen de la baraja política, su romanticismo solitario. Pero con él pueden jugarse y ganarse partidas políticas”. Agustí quiere significar que el catalanismo aborrece España, pero necesita de España, no desearía convivir con otros partidos, pero los necesita para generar su discurso. Estas interrelaciones, no deseadas, pero necesarias para tener cierta identidad, hacen del catalanismo una ideología, o una actitud, profundamente cambiante en función de las circunstancias y la fuerza de otras corrientes políticas.
“El catalanismo suele acabar moviéndose en función de sentimientos irracionales y estados emocionales procurados por circunstancias ajenas a él. Por eso, siempre que los grupos catalanistas han intentado consensuar qué tipo de Cataluña desean, los acuerdos han sido imposibles”, dice Javier Barraycoa. Joaquín Samaruc ya advertía, en la década de los veinte del siglo XX, que “no hay catalán bien nacido que no ame a Cataluña pero al pretender dar forma a este sentimiento, al quererle traducir en aspiraciones más o menos factibles, se han manifestado en el catalanismo, desde el primer momento, las más profundas y enconadas diferencias”.
“El catalanismo suele acabar moviéndose en función de sentimientos irracionales y estados emocionales procurados por circunstancias ajenas a él. Por eso, siempre que los grupos catalanistas han intentado consensuar qué tipo de Cataluña desean, los acuerdos han sido imposibles”, dice Javier Barraycoa. Joaquín Samaruc ya advertía, en la década de los veinte del siglo XX, que “no hay catalán bien nacido que no ame a Cataluña pero al pretender dar forma a este sentimiento, al quererle traducir en aspiraciones más o menos factibles, se han manifestado en el catalanismo, desde el primer momento, las más profundas y enconadas diferencias”.
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jueves, 6 de agosto de 2026
El abismo de las desigualdades
El 14 de Julio de 1789, en París (Francia) se produce la Toma de la Bastilla, que supuso el fin del Antiguo Régimen y el comienzo de la Revolución francesa. En el 14 de julio hay un problema de hambruna, pero en Francia, en el país más poderoso del mundo. Es ahí donde se produjo la revolución. El problema fundamental es primero, el abismo de las desigualdades. Cuanta más desigualdad, más se siente como insoportable. La otra posibilidad es recurrir a una ideología. En este momento, en Francia, el pueblo tiene una ideología disponible. Hablo de la libertad, la igualdad, y de aprehenderlas. En un momento como este, claramente, de desigualdad pronunciada, nos parece insoportable. El hambre afecta a mucha gente, y apenas tiene sanidad. Por otro lado, la idea de igualdad se ha difundido. La gente sabe lo que es y ya no se quita el sombrero cuando pasa el jefe. Con ese grado de conciencia de la igualdad, se puede esperar cualquier cosa, manifiesta Éric Vuillard.
miércoles, 22 de julio de 2026
Hay ideologías que pueden matar el alma
Para el profesor de Filosofía Moral y Política,Pablo Sánchez Garrido, existe una batalla cultural, e incluso espiritual, muy fuerte. Hay ideologías que pueden matar el alma, y eso es un riesgo real y palpable. Creo, dice Pablo Sánchez, que es necesario un doble modelo, armonizar la opción benedictina (proteger lo que hay que proteger, crear oasis donde vivir la fe, estructuras de santidad) con la opción paulina de llevar la fe a la sociedad. La fe es sal, luz del mundo y fermento en la masa. Todo católico tiene una misión paulina, de llevar la fe a los gentiles.
Cuando hay prosperidad se crea también la esperanza
Sergio Vila-Sanjuán escribe en Una heredera de Barcelona: “No puede usted hacer un juicio global de una persona a partir de sus convicciones políticas, porque los hombres somos mucho más que nuestra ideología. —Eso es cierto. Los hombres somos el producto de nuestra biografía. Pero es que nuestras convicciones también nacen de ella.”
“No se mejora nada boicoteando sistemas de trabajo, repliqué, poniendo bombas y haciendo huelgas. Al contrario, así se destruye la prosperidad general de la que el obrero es el primero en beneficiarse. Critican ustedes mucho, y con razón, los desequilibrios de Barcelona, pero cuando hay prosperidad se crea también la esperanza de que los menos favorecidos puedan mejorar su situación, mientras que donde sólo hay miseria nadie puede escapar de ella.”
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sábado, 27 de junio de 2026
Ideología y política hacen que la historia se vea constantemente alterada de manera tendenciosa
La historia es un campo minado, expuesto al capricho ideológico y a los intereses políticos. A la mínima que se baje la guardia aparece una vía de fuga por la que la ficción, la leyenda, la deformación, en fin, casi siempre interesadas, ocupan el lugar de la verdad histórica y la encubren. Historia y ficción se ven así enmarañadas, solapadas, confundidas, y distinguirlas supone un gran esfuerzo de erudición.
Ideología y política, hacen, sea como fuere, que la historia, cuyo fin es la verdad histórica (la historia solo lo es si es verdadera), se vea constantemente distorsionada, alterada de manera tendenciosa, por los intentos de justificación, solo aparentemente históricos, de las posiciones de estos distintos grupos de interés (ideológicos o políticos). La lucha por la historia, es decir, la lucha por ganar la verdad histórica, le puede interesar a toda facción o grupo para mantener su hegemonía frente a otros en el presente (sea con fines políticos, sea con fines ideológicos), escribe el filósofo Pedro Insua.
domingo, 21 de junio de 2026
Nos deshicimos de la religión, pero creamos un vacío
El músico Nick Cave, en su sitio web, The Red Hand Files, escribió que “la idea de que los seres humanos son corruptos, personalmente encuentro esto no solo incorrecto sino perturbador y se está convirtiendo en un problema”. Cave pone su origen en el cinismo de la sociedad, relacionado con el declive de la religión.“Creo que nos deshicimos de la religión…..pero creamos un vacío con el que realmente no sabemos qué hacer, dijo. Y creo que se ha llenado de personas que intentan encontrar la espiritualidad en las cosas equivocadas, como la política, por ejemplo”.
La política y la ideología que lo ocupa todo. El nuevo “conservadurismo” que en realidad es “progresismo radical”, denuncia Cave, que describe un mundo sin asideros, el mundo al revés de lo que fue la música, el rock; jóvenes contra el estado de las cosas, jóvenes que pretendían cambiar el mundo, y viejos que hoy pretenden dejarlo, en buena medida, como está, para que se siga pareciendo, sin negarse a los cambios razonables, al mundo que ellos crearon.
La política y la ideología que lo ocupa todo. El nuevo “conservadurismo” que en realidad es “progresismo radical”, denuncia Cave, que describe un mundo sin asideros, el mundo al revés de lo que fue la música, el rock; jóvenes contra el estado de las cosas, jóvenes que pretendían cambiar el mundo, y viejos que hoy pretenden dejarlo, en buena medida, como está, para que se siga pareciendo, sin negarse a los cambios razonables, al mundo que ellos crearon.
lunes, 4 de mayo de 2026
El antiguo sueño de crear un hombre nuevo sigue vivo
En los albores del siglo XXI, el antiguo sueño de crear un “hombre nuevo” sigue vivo, metamorfoseándose en formas que nuestros antepasados apenas habrían imaginado. Este mito, que ha impulsado revoluciones y moldeado ideologías, ahora se infiltra en los rincones más insospechados de nuestra sociedad tecnológica. Los avances en biotecnología e inteligencia artificial prometen no solo curar enfermedades, sino “mejorar” la propia esencia del ser humano. Es el sueño del hombre nuevo, ahora vestido con bata de laboratorio.Pero el mito no se limita a los confines de la ciencia. En las aulas universitarias y en los debates sobre identidad de género, raza y nacionalidad, resuena la idea de que el ser humano es infinitamente maleable, capaz de “reinventarse” a voluntad. Es como si la sociedad entera se hubiera convertido en un inmenso experimento de ingeniería social, con cada individuo como su propio Dr. Frankenstein.
Hannah Arendt nos advirtió sobre los peligros de las ideologías que buscan crear un “hombre nuevo”, recordándonos los horrores del totalitarismo del siglo XX. Desde la Revolución Francesa hasta nuestros días, la noción de un ser humano radicalmente transformado ha sido el horizonte utópico de numerosos movimientos políticos y sociales. El mito persiste, aunque en formas más sutiles. Hoy lo encontramos en el transhumanismo, que promete superar las limitaciones biológicas mediante la tecnología; en ciertas corrientes pedagógicas que aspiran a crear un nuevo tipo de ciudadano; o en movimientos sociales que buscan redefinir aspectos fundamentales de la identidad humana.La atracción de este mito es comprensible. Ofrece una solución sencilla en apariencia a los problemas de la sociedad del siglo XXI. Si pudiéramos cambiar la naturaleza humana, argumentan sus defensores, podríamos eliminar el conflicto, la injusticia y el sufrimiento. Es una promesa seductora, pero potencialmente peligrosa.Dicho peligro radica en que el mito del hombre nuevo a menudo implica una negación de la complejidad y la diversidad de la experiencia humana. Tiende a reducir al ser humano a una fórmula, a un modelo ideal al que todos deberían ajustarse. Esta visión puede llevar fácilmente al autoritarismo, justificando la supresión de la disidencia o la diversidad en nombre de un futuro utópico.Además, como señala Negro, este mito suele ir acompañado de un rechazo a la tradición y a la sabiduría acumulada a lo largo de generaciones.
El verdadero progreso humano no reside en la creación de un “hombre nuevo”, sino en una comprensión más profunda y compasiva del ser humano tal como es, con todas sus contradicciones y potencialidades. Solo desde esta base de realismo y empatía podremos construir sociedades más justas y humanas, sin sacrificar la libertad y la dignidad individual en el altar de una utopía inalcanzable.
El verdadero progreso humano no reside en la creación de un “hombre nuevo”, sino en una comprensión más profunda y compasiva del ser humano tal como es, con todas sus contradicciones y potencialidades. Solo desde esta base de realismo y empatía podremos construir sociedades más justas y humanas, sin sacrificar la libertad y la dignidad individual en el altar de una utopía inalcanzable.
Referencia: El Mito del Hombre Nuevo de Dalmacio Negro
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jueves, 23 de abril de 2026
La vida es una sucesión de crisis
“Nuestra vida esta hecha de una sucesión de momentos críticos. Y seriamos bien desgraciados si esperásemos encontrar una forma de reposo tranquilo, si tuviésemos la nostalgia de una inercia tranquila. Una vida sin violencia; pero eso no sería ya del todo una vida. La vida es una sucesión de crisis. Sin duda hemos de consolarnos con esta evidencia tan simple; sin duda hemos de resignarnos a que la estabilidad no forme parte de nuestra existencia, como tampoco forma parte de la historia del mundo.”
“Nada sería más peligroso, y nada ha sido más peligroso, que confiar la política a los grandes idealistas que soñaban con un mundo sin violencia. Basta mirar lo que ha sido el resultado de las grandes ideologías.”
"Esperar" de François -Xavier Bellamy
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miércoles, 12 de noviembre de 2025
Delitos de odio
Los llamados “delitos de odio” se han convertido en un instrumento de control ideológico. En lugar de proteger la convivencia, el poder político los utiliza para silenciar voces disidentes. Como bien señalan muchos juristas, el concepto de “odio” es tan vago que puede aplicarse arbitrariamente a cualquier opinión que incomode al sistema.Mientras se criminaliza la defensa de la fe católica, se promueve una ideología laicista y relativista que margina toda referencia a Dios.
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jueves, 16 de octubre de 2025
Las primeras civilizaciones estatales
En 1978, el antropólogo holandés Henri Claessen y el checoslovaco Peter Skalnik, publicaron bajo el título de The early State (El Estado inicial o El Estado temprano) un estudio comparativo sobre el origen de veintiún estados repartidos por todo el planeta. Su conclusión fue que muy pocos rasgos aparecían en todos los casos; en realidad, sólo dos. La existencia de un excedente suficiente para mantener a un nutrido grupo de personas liberadas de la producción directa de alimentos y la presencia de una ideología justificativa del poder que adoptaba un carácter religioso. Otros dos eran sumamente frecuentes, el aumento de la desigualdad y la intensificación de la violencia.
Las primeras civilizaciones estatales impulsaron avances técnicos y económicos de gran importancia. Los habitantes de Mesopotamia inventaron la rueda, el arado, la navegación a vela y el torno de alfarero; descubrieron la multiplicación y la división, así como el sistema sexagesimal. A ellos debemos el primer código legal y los primeros contratos comerciales, así como el cheque, la letra de cambio y el pagaré, herramientas que con el tiempo habrían de resultar indispensables para el desarrollo de los intercambios a gran escala. Los egipcios realizaron decisivas aportaciones en disciplinas como la agrimensura, la arquitectura, la medicina y la cirugía.
En los imperios antiguos los hombres vivían poco, no más de treinta o, en el mejor de los casos, cuarenta años, y su salud, a tenor del estado de los cadáveres que han llegado hasta nosotros, debía de ser incluso peor que la de sus antepasados cazadores y recolectores, quizá por la escasa variedad de los alimentos que ingerían y las largas jornadas de duro trabajo que habían de soportar. El pan, sobre todo de trigo, era con mucho el principal alimento al este del Atlántico, como el de maíz lo era al oeste. La carne, por el contrario, no se consumía de manera habitual, a pesar de la existencia de animales domésticos, aunque sí las frutas y hortalizas, que se cultivaban en huertos familiares. El vino, de uva o arroz, y la cerveza, elaborada a partir de la cebada, debían de ser las bebidas más frecuentes, con predominio del uno o la otra según las zonas, si bien sabemos de la existencia en la cultura del Indo de diversas bebidas espirituosas, como el soma, elaborado a partir de una planta de origen iranio que aún desconocemos y reservada para los sacrificios rituales, o la sûra, que consumía habitualmente el pueblo a pesar de las prohibiciones que pesaron ocasionalmente sobre su ingesta. La condición de la mayoría de las gentes era, sin duda, muy poco afortunada. Sometidos a un estado de servidumbre colectiva, los campesinos del Creciente Fértil, al igual que sus iguales en China, venían obligados a trabajar para su soberano, que requería mano de obra en abundancia.
En los imperios antiguos los hombres vivían poco, no más de treinta o, en el mejor de los casos, cuarenta años, y su salud, a tenor del estado de los cadáveres que han llegado hasta nosotros, debía de ser incluso peor que la de sus antepasados cazadores y recolectores, quizá por la escasa variedad de los alimentos que ingerían y las largas jornadas de duro trabajo que habían de soportar. El pan, sobre todo de trigo, era con mucho el principal alimento al este del Atlántico, como el de maíz lo era al oeste. La carne, por el contrario, no se consumía de manera habitual, a pesar de la existencia de animales domésticos, aunque sí las frutas y hortalizas, que se cultivaban en huertos familiares. El vino, de uva o arroz, y la cerveza, elaborada a partir de la cebada, debían de ser las bebidas más frecuentes, con predominio del uno o la otra según las zonas, si bien sabemos de la existencia en la cultura del Indo de diversas bebidas espirituosas, como el soma, elaborado a partir de una planta de origen iranio que aún desconocemos y reservada para los sacrificios rituales, o la sûra, que consumía habitualmente el pueblo a pesar de las prohibiciones que pesaron ocasionalmente sobre su ingesta. La condición de la mayoría de las gentes era, sin duda, muy poco afortunada. Sometidos a un estado de servidumbre colectiva, los campesinos del Creciente Fértil, al igual que sus iguales en China, venían obligados a trabajar para su soberano, que requería mano de obra en abundancia.
La condición social de los esclavos, sin embargo, debía de ser mejor en general de la que luego tendrían entre griegos y romanos, pues, como se deduce del llamado Código de Hammurabi, un texto legal babilónico del siglo XVIII a. C., la ley reconocía su personalidad jurídica, e incluso les concedía el derecho a poseer bienes y a comprar su propia libertad, como sabemos que ocurría también por entonces en la India. Existían, es cierto, en todas partes esclavos en el sentido habitual del término, que la norma equiparaba a simples herramientas parlantes, pero eran poco numerosos, pues sólo nutrían sus filas los deportados y los prisioneros de guerra.
En Mesopotamia a la mujer no le estaba vedado por ley el acceso a ninguna profesión, conservaba el control de sus bienes y no podía ser repudiada sin más, sino que se exigía al marido que argumentara su solicitud de divorcio ante los tribunales. No muy distinto era el caso de Egipto, donde incluso debía ser mantenida por su ex marido en caso de ruptura del vínculo matrimonial.
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martes, 2 de septiembre de 2025
La corrección política en el ámbito de la escuela rompe con la dinámica de confianza entre el centro y los padres
Pablo Nuevo, profesor de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona manifiesta en una entrevista que cualquiera que no esté excesivamente cegado por la ideología estará de acuerdo en que, salvo en casos patológicos, los padres quieren más a sus hijos que un funcionario que no los conoce. Pero el fenómeno de la corrección política, al intentar conformar ideológicamente las percepciones que tienen los menores sobre la realidad, invierte este proceso. Señala que le corresponde al poder público definir cuál es el interés superior del menor, y, como segundo paso, aquellos padres que no respondan conforme a esta definición tendrán que ser coaccionados, reprendidos o corregidos. Así, por ejemplo, se proscribe la intervención de los padres en casos en que un adolescente, en un momento de confusión, manifieste alguna duda sobre su identidad.
Al proyectar la corrección política en el ámbito de la escuela rompe con la dinámica de confianza entre el centro y los padres. La familia ya no podrá confiar en que la escuela atenderá a su hijo de acuerdo a sus convicciones, porque esta tendrá la espada de Damocles.¿Respalda el proyecto educativo que ofreció a los padres y que libremente han elegido o cumple con la imposición del poder? Puede aparecer fuerte, pero, como toda ideología aparentemente dominante, pero basada en una gran mentira, tiene los pies de barro. Lo que exige de nosotros es, primero, nunca mentir, afirmar siempre la realidad y no caer en la autocensura. Segundo, comprender que es un fenómeno cultural, pero también político. Y, por tanto, la respuesta debe ser cultural y política.
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miércoles, 27 de agosto de 2025
Aristarquía
Un ministro de educación socialista, Fernández de los Ríos, hablaba de aristarquía, un término que habla de la posibilidad de ascender de los mejores. Para él, el socialismo era precisamente eso, el régimen político que no cerraba las puertas a la mejora. Es diferente de la aristocracia, que es el gobierno de los mejores, pero no contempla el ascenso. Cuando quieres un mecánico quieres el mejor, lo mismo con un médico o un dentista… Si para tu satisfacción personal quieres lo mejor, ¿por qué no para la comunidad? ¿Qué ha sido del bien común?, se pregunta el filósofo Gregorio Luri.
Si miras a los ojos a un niño pobre, ¿puedes asegurar cuáles serán sus resultados en matemáticas? No. El individuo no está determinado, por mucho que se quiera determinarlo sociológicamente. Ese niño, dice el filósofo Luri, exige que le des todo lo que puedas, y necesitas que él te corresponda de alguna manera.La inspiración a mejorar no es ni de derechas, ni del neoliberalismo; tiene que ver con la concepción de la virtud de cada persona. Cualquier defensor y cualquier crítico de la meritocracia, delante de un niño pobre, ¿justificarán sus suspensos por su pobreza? Eso es dar por supuesto que si eres pobre eres menos moral.La aspiración a superarnos es lo que nos hace humanos. No se trata ni de pobres ni de ricos, sino de aceptar que somos responsables de nuestros actos. Diluir la responsabilidad en ideología es inmoral.
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jueves, 10 de abril de 2025
Afirmar que la sexualidad es opcional es chocar contra la realidad
La meta final de la ideología de género es la utopía de Firestone y Duberman: pansexualidad, identidad fluida, tolerancia sexual sin restricciones y desaparición de los vínculos biológicos y de parentesco. Este tipo de libertad sexual provoca serios conflictos legales, morales y psicológicos. Pasar por alto el peso de la biología y afirmar que la sexualidad masculina y femenina es opcional, no determinada por la condición biológica del varón y la mujer, es chocar frontalmente contra la realidad y la naturaleza del ser humano. Shakespeare, por boca del médico de Macbeth dice: “ Los actos contra la naturaleza engendran disturbios contra la naturaleza”.
Es propio de toda ideología negar la evidencia, y la de género no duda en rechazar el carácter patológico o anómalo de cuadros clínicos considerados como tales por los especialistas. Así, el creer o desear pertenecer al sexo opuesto ha sido tratado con terapia psicológica, igual que la anorexia, hasta que la ideología tomó al asalto los medios de comunicación, los programas educativos, las leyes y los protocolos terapéuticos, escribe el filósofo José Ramón Ayllón.
Es propio de toda ideología negar la evidencia, y la de género no duda en rechazar el carácter patológico o anómalo de cuadros clínicos considerados como tales por los especialistas. Así, el creer o desear pertenecer al sexo opuesto ha sido tratado con terapia psicológica, igual que la anorexia, hasta que la ideología tomó al asalto los medios de comunicación, los programas educativos, las leyes y los protocolos terapéuticos, escribe el filósofo José Ramón Ayllón.
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jueves, 2 de enero de 2025
¿Que entiende Vintila Horia por ser de derechas?
Vintila Horia, escritor rumano, en una entrevista en la revista Hespérides manifiesta que “la derecha no es una ideología, es un estilo de vida que coincide con unos valores fundamentales, y dentro de estos valores, en primer lugar, como cúpula de todos ellos, están los valores cristianos. La derecha es un estilo de vida permanente dentro del cual está el amor, la familia, la propiedad privada, la fe religiosa, la moral, el heroísmo en la guerra como en la paz, esos son los valores fundamentales que siempre han sido, volens nolens, de derechas, porque en contra de todos ellos siempre se han manifestado los de izquierdas. Ellos se han inventado una ideología, una filosofía para poder atacar estos valores que no necesitan de ninguna ideología. La derecha representa la vida, y la izquierda representa lo tanático. La derecha está por el amor normal o natural en contra del aborto, en pro de la familia, en contra de la droga. Y no en balde, porque esto significa defender la vida. Desde el otro campo, desde el campo de las ideologías, que son siempre de izquierdas, brotan siempre los ataques en contra de la vida, defendiendo actitudes contra natura”.
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martes, 17 de diciembre de 2024
Solo hay dos sexos biológicos, algo que se confirma en el momento de la concepción
Bautistas, pentecostales y luteranos libres y católicos romanos se han unido en un esfuerzo por aclarar una posición cristiana sobre el matrimonio, la “diversidad de género” y los derechos de los niños.En Noruega, la Iglesia Luterana de Noruega (Den Norske Kirke, a la que la mayoría de la población todavía pertenece de forma oficial), teológicamente liberal, casa a parejas homosexuales y ha incluido teologías LGBTQI y políticas de diversidad sexual, en la línea de las leyes aprobadas por los sucesivos gobiernos del país. En cambio, las organizaciones cristianas que defienden una visión histórica del matrimonio y la sexualidad han unido fuerzas con denominaciones para redactar una posición “basada en nuestra fe en la Biblia como Palabra de Dios, en el reconocimiento de las realidades biológicas y en el respeto a los derechos humanos de los niños”.
Es la biología la que confirma que “solo hay dos sexos biológicos”, algo que se confirma “en el momento de la concepción”. Por lo tanto, “la noción de que el género es una categoría subjetiva y que la identidad sexual y de género puede elegirse libremente sobre la base de sentimientos o preferencias, independientemente del sexo biológico, está basada en la ideología. No tiene ningún fundamento biológico o científico”, dice el texto.
Enseñar a los niños que podrían haber “nacido en el cuerpo equivocado” o que “el género es ‘fluido’” es “inmensamente problemático”, dicen estas organizaciones cristianas, ya que puede llevar a “confusión, inseguridad y decisiones destructivas en la vida”.El documento también aborda el debate en torno a la maternidad subrogada, afirmando que “tener hijos no es un derecho” per se de los adultos, y que “ni la madre ni el padre, ni la familia más amplia son superfluos o irrelevantes en la vida de un niño”.
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domingo, 8 de diciembre de 2024
Declaración Cristiana Conjunta sobre la Diversidad de Género y Sexualidad
Bautistas, pentecostales y luteranos libres y católicos romanos se han unido en Noruega en un esfuerzo por aclarar una posición cristiana sobre el matrimonio, la “diversidad de género” y los derechos de los niños.
El documento subraya la enseñanza bíblica de que “Dios creó a los seres humanos varón y mujer” y que “el matrimonio es una institución divina inscrita en la ley natural” que “une a un hombre y una mujer”. La sexualidad fuera de este vínculo está “en desacuerdo con la teología de la creación de la Biblia y con la enseñanza ética de Jesús”.Es la biología la que confirma que “solo hay dos sexos biológicos”, algo que se confirma “en el momento de la concepción”. Por lo tanto, “la noción de que el género es una categoría subjetiva y que la identidad sexual y de género puede elegirse libremente sobre la base de sentimientos o preferencias, independientemente del sexo biológico, está basada en la ideología. No tiene ningún fundamento biológico o científico”, continúa el texto.
Enseñar a los niños que podrían haber “nacido en el cuerpo equivocado” o que “el género es ‘fluido’” es “inmensamente problemático”, dicen estas organizaciones cristianas, ya que puede llevar a “confusión, inseguridad y decisiones destructivas en la vida”. El documento también aborda el debate en torno a la maternidad subrogada, afirmando que “tener hijos no es un derecho” per se de los adultos, y que “ni la madre ni el padre, ni la familia más amplia son superfluos o irrelevantes en la vida de un niño”.Aun así, los firmantes aclaran que “independientemente de la manera en que sean concebidos, todos los niños son igualmente preciosos, igualmente amados por Dios”.
Los firmantes se dirigen específicamente al poder político. “Consideramos que las autoridades públicas y los organismos gubernamentales exceden su mandato y poder al intentar presionar a los ciudadanos y las organizaciones para que se adapten a la teoría queer sobre género, sexualidad y matrimonio”, dice el documento. “Este activismo por parte del gobierno viola la libertad religiosa y la libertad de conciencia, así como los derechos de los padres”.
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miércoles, 9 de octubre de 2024
El enfrentamiento Este-Oeste no debe ser sustituido por nacionalismos retrógrados
El canciller Helmut Kohl advertía en la cumbre de la Conferencia de Seguridad y Cooperación Europea (CSCE), celebrada en Paris en noviembre de 1990, considerada como el final de la guerra fría, que el enfrentamiento Este-Oeste no debe ser sustituido por “nacionalismos retrógrados” ni por la “emergencia de disputas entre vecinos y nacionalidades”, su consecuencia.
La transición política española no ha sido tan maravillosa como se suele pensar. El peso de lo positivo de la llegada de la democracia formal y de una serie de libertades reales tiene la fuerte contrapartida de tres graves perjuicios: el terrorismo, de origen básicamente nacionalista; las diversas “normalizaciones” lingüísticas, que implican separatismos lingüísticos como consecuencia directa, y como consecuencia indirecta la pérdida de una proporción elevada de la libertad de residencia en el territorio español; y, en tercer lugar y como derivación de lo anterior, la destrucción de las raíces vitales de muchos españoles, al privarles de su lengua, el castellano, y de su patria, España.
Toda sociedad en la que para ser considerado buen ciudadano no baste con ser buena persona, sino que se requiera militar o acatar una determinada ideología, no es una sociedad libre.
La “normalización” lingüística es una anormalidad democrática; en ella los políticos no han estado al servicio de los ciudadanos, sino que han puesto a los ciudadanos al servicio de una política, de la política de los políticos, no de los ciudadanos.
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