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jueves, 21 de mayo de 2026

Europa da la impresión de querer despedirse de la historia

“Europa parece cansada; más aún, da la impresión de querer despedirse de la historia. Tal vez la profunda incertidumbre acerca del hombre mismo, juntamente con el deseo de tener la vida totalmente para si mismos, es la razón más profunda por la que el riesgo de tener hijos se presenta a muchos como algo prácticamente insostenible. Sólo podemos transmitir la vida de modo responsable si somos capaces de transmitir algo más que la simple vida biológica, es decir, un sentido que sostenga también en las crisis de la historia futura y una certeza en la esperanza que sea más fuerte que las nubes que ensombrecen el porvenir” (Benedicto XVI).

domingo, 12 de abril de 2026

El amor es totalmente diferente a la ética de la equidad

Erich Fromm, filósofo y psicoanalista escribe que la norma bíblica de de “ama a tu prójimo como ti mismo” es totalmente diferente de la ética de la equidad. Significa amar al prójimo, sentirse responsable de él y uno con él, mientras que la ética equitativa significa no sentirse responsable y unido, sino distante y separado; significa respetar los derechos del prójimo pero no amarlo. 

viernes, 23 de enero de 2026

La hipocresía se ha impuesto como un modus operandi

Asumir que hay algo que transciende al ser humano es algo absolutamente poderoso. Todos somos responsables frente a algo, y eso afecta a nuestro comportamiento. Considerar que estamos al servicio de algo transcendental es maravilloso, pero considerar que lo transcendental está a nuestro servicio es una perversión absoluta.
Vivimos en un mundo en el que no tienes que ser virtuoso, sino mostrar que lo eres, y eso es lo contrario a la virtud cristiana, al menos, a la humildad, que ha desaparecido de la ecuación de las buenas virtudes públicas. En muchos casos, la supuesta virtud se demuestra atacando a los demás y mostrando los vicios ajenos, sin ver la viga en el ojo propio. La hipocresía se ha impuesto como un modus operandi admitido en la conversación pública, sobre todo en las redes sociales, manifiesta Victor Lapuente, catedrático de la Universidad de Goemburgo en Suecia.


viernes, 28 de noviembre de 2025

El Derecho Romano hace posible la noción de persona

El Derecho Romano es la base de todos los derechos occidentales modernos. Las sociedades configuradas por el modelo constitucional de la polis griega, al adoptar el derecho Romano realizaban un segundo salto en la evolución cultural de la humanidad. El Derecho Romano delimita las fronteras entre lo mío y lo tuyo, y así hace posible la noción de persona. Al quedar garantizado lo que que pertenece a cada uno, el individuo adquiere una cualidad que no había tenido en ninguna otra civilización. Deja de confundirse en el grupo tribal o de perderse de forma anónima en el imperio, y adquiere un grado de individualidad, de diferenciación, de libertad, de autonomía, de protagonismo, que lo convierten en otro tipo de ser humano, al que conocemos con la palabra persona. Persona es ser humano en su exclusiva individualidad. 
El cristianismo dotará al concepto de persona de una enorme riqueza, pues la concebirá como querida por Dios en su singularidad, moralmente responsable, destinada a conservar su individualidad eternamente. "El Derecho Romano, escribe Philippe Nemo (especialista en filosofía política), dio el paso definitivo que sacó a la humanidad del tribalismo. Occidente vivirá este avance al mismo tiempo que el civismo griego. Oriente lo ignorará".

Referencia: Breve historia de Occidente de José Ramón Ayllón.

miércoles, 27 de agosto de 2025

Aristarquía

Un ministro de educación socialista, Fernández de los Ríos, hablaba de aristarquía, un término que habla de la posibilidad de ascender de los mejores. Para él, el socialismo era precisamente eso, el régimen político que no cerraba las puertas a la mejora. Es diferente de la aristocracia, que es el gobierno de los mejores, pero no contempla el ascenso. Cuando quieres un mecánico quieres el mejor, lo mismo con un médico o un dentista… Si para tu satisfacción personal quieres lo mejor, ¿por qué no para la comunidad? ¿Qué ha sido del bien común?, se pregunta el filósofo Gregorio Luri.
Si miras a los ojos a un niño pobre, ¿puedes asegurar cuáles serán sus resultados en matemáticas? No. El individuo no está determinado, por mucho que se quiera determinarlo sociológicamente. Ese niño, dice  el filósofo Luri, exige que le des todo lo que puedas, y necesitas que él te corresponda de alguna manera.La inspiración a mejorar no es ni de derechas, ni del neoliberalismo; tiene que ver con la concepción de la virtud de cada persona. Cualquier defensor y cualquier crítico de la meritocracia, delante de un niño pobre, ¿justificarán sus suspensos por su pobreza? Eso es dar por supuesto que si eres pobre eres menos moral.La aspiración a superarnos es lo que nos hace humanos. No se trata ni de pobres ni de ricos, sino de aceptar que somos responsables de nuestros actos. Diluir la responsabilidad en ideología es inmoral.

sábado, 10 de mayo de 2025

Ser persona es poder ser siempre de otra manera

Presentar a una persona que ha cometido un crimen cualquiera como víctima de las circunstancias no tiene absolutamente nada que ver con el humanitarismo, sino todo lo contrario, es una de las peores humillaciones que podemos causar a un ser humano, una violación de su dignidad, porque, si así lo hiciéramos, lo consideraríamos un mero aparato estropeado, una máquina que debe ser reparada, cosa que el hombre no es en absoluto. Y viceversa, si tomamos en serio al ser humano como tal, si lo consideramos libre y responsable, podremos apelar también a su libertad y a su responsabilidad, y sólo así le daremos una oportunidad para que realmente tome las riendas de su destino, para que se transforme y se supere. Ser persona no significa nunca tener que ser sólo así y nada más, sino que es poder ser siempre de otra manera, escribe Viktor Frankl.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

En política debes ser leal a ti mismo, a tu partido, a la gente que te ha votado y también al país

Para disfrutar de la política y para hacerlo bien, debes pensar que estás trabajando por todos, independientemente de si te han votado o no. Incluso cuando la realidad política te obligue a elegir los intereses de un grupo frente a los de otro, nunca debes olvidar que los perdedores han pagado un precio por las decisiones que has tomado. Ser un buen político implica ser responsable ante la gente que te eligió y ser responsable por tus acciones.
La política no es la guerra, sino nuestra única alternativa viable a la misma. La democracia no puede funcionar en ausencia de una cultura de respeto a tu antagonista. En política debes ser leal a ti mismo, a tu partido, a la gente que te ha votado y también al país. Dado que estas lealtades van a entrar en conflicto, debes dejar claro antes de empezar que puede llegar un momento en que tengas que poner a tu país por encima de todo lo demás.
Referencia: Fuego y cenizas: Éxito y fracaso en política (Michael Ignatieff)


viernes, 1 de noviembre de 2024

Lo que le interesaba a Confucio era un orden social armónico

Confucio no era tanto un filósofo como un protoideólogo. Lo que le interesaba no eran las verdades metafísicas, sino más bien un orden social armónico, dentro del cual los individuos pudieran llevar vidas felices y éticas. Él fue el primero en bosquejar claramente lo que se tiene la tentación de llamar el escenario elemental de la ideología, su nivel cero, y que consiste en reivindicar la autoridad (sin nombre) de alguna importante tradición. Se hacía referencia a un tiempo original en el que esta tradición todavía reinaba por completo (cuando un rey era realmente un rey, un padre realmente un padre, etc.), en contraste con el periodo actual, que aparecía como el tiempo de la decadencia, de la desintegración de los lazos sociales orgánicos, de la creciente brecha entre las cosas y las palabras, entre los individuos y sus títulos o papeles sociales. No sorprende que Confucio representara sus enseñanzas como lecciones trasmitidas desde la antigüedad. Y el hecho de que sea fácil demostrar lo a menudo que hacía exactamente lo contrario al proponer algo totalmente nuevo (la tradición a la que apelaba era lo que Eric Hobsbawm ha llamado una tradición inventada ) hace que su insistencia en que él era un “transmisor y no un creador” sea aún más sintomática, su referencia a la tradición era una necesaria ilusión estructural. De acuerdo con Confucio, la gente vivía sus vidas dentro de parámetros firmemente establecidos por el Cielo (que, más que un significativo Ser Supremo, designa el orden natural superior de las cosas, con sus ciclos y modelos establecidos). Los hombres son, no obstante, responsables de sus acciones, especialmente de su trato a los otros; podemos hacer poco o nada por alterar nuestro predestinado periodo de existencia, pero determinamos lo que conseguimos y lo que nos hace ser recordados. El Cielo gobierna el universo físico a través del ming, o destino, que está más allá del entendimiento y control humano, y gobierna el universo moral, el universo del comportamiento humano, a través de T’ien ming, o el mandato del Cielo. Este mandato está basado en la idea de que el Cielo está ante todo preocupado por el bienestar de los humanos y de la sociedad humana; para poder alcanzar ese bienestar el Cielo instituye el gobierno y la autoridad. El Cielo da su mandato a una familia o a un individuo para que gobierne sobre otros seres humanos con justicia e imparcialidad; los gobernantes tienen que hacer que el bienestar de su pueblo sea su principal preocupación. Cuando los gobernantes o una dinastía fracasan en gobernar de esta manera, el Cielo acaba con su mandato y se lo otorga a otro.
¿No es el Cielo el nombre chino para el gran Otro? En este sentido, ¿no está el gobierno del Partido Comunista legalizado por el “Mandato del Cielo”, que obliga a los comunistas a gobernar de una manera que haga que el bienestar de su pueblo sea su principal preocupación?
Cuando se le preguntaba sobre los principios de la buena gobernanza, Confucio replicaba: “El buen gobierno consiste en que el gobernante sea un gobernante, el ministro un ministro, el padre un padre, y el hijo un hijo”.

domingo, 28 de julio de 2024

El hombre es responsable de sus proezas y también de sus fechorías

El ser humano puede hacer frente a la peor de las situaciones y de que la postura que adopta ante las situaciones en las que se ve arrojado implica una toma de posición libre.
El hombre puede adoptar esta o aquella postura, pero si lo declaramos libre en este sentido, no podremos hacerlo sin declararlo también responsable. Es responsable de sus proezas y también de sus fechorías. Si se me permite decirlo, es susceptible de ser culpable y no estamos autorizados a escamotearle la culpa por nada. Esto sería, precisamente, herir su dignidad humana, escribe Viktor Frankl.

martes, 4 de junio de 2024

La responsabilidad se define por la libertad

Jean Guitton escribe que cuando creemos que un hombre es la causa de sus actos y de las consecuencias que resultan le llamamos responsable. La libertad, en el fondo, se define por la responsabilidad. Ser responsable de una acción es ser el autor humano principal. La responsabilidad se define, inversamente, por la libertad, que es la capacidad que tiene nuestro yo de ser responsable. Los dos conceptos forman un todo. La libertad es un poder de responsabilidad. La responsabilidad es una libertad en acto.
La libertad se encuentra también en el consentimiento. Tanto para bien como para mal.


sábado, 16 de diciembre de 2023

Cuando el hombre no tiene nada a que agarrarse

Jean-Paul Sartre escribe que cuando el hombre se da cuenta de que existe y de que va a morir, y de que no tiene nada a lo que agarrarse, entonces esto crea angustia. Sartre dice que el hombre se siente extranjero en un mundo sin sentido. La sensación del hombre de ser un extranjero en el mundo, crea un sentimiento de desesperación, aburrimiento, asco y absurdo.
Para Sartre la libertad del hombre es una condena. "El hombre está condenado a ser libre. Condenado porque no se ha creado a si mismo y sin embargo es libre. Porque una vez que ha sido arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace”.
Para Sartre nuestra propia existencia contribuye a decidir como percibimos las cosas en el espacio. Si algo es inesistencial para mi, no lo veo. Cuenta como ejemplo Joostein Gaarden “el hecho de que si estas enamorado y esperas que tu amado te llame por teléfono, entonces “oyes” toda la noche que no llama. Captas precisamente el hecho de que no llama. Si vas a esperarlo al tren, y sale un montón de gente sin que tu veas a tu amado, entonces no ves a todos esos otros. No hacen más que estorbar, no significan nada para ti. Lo único que captas es que él no está allí”.


lunes, 15 de mayo de 2023

La propia vida plantea continuamente preguntas a la que se debe responder

Escribe Viktor Frankl que el hombre no está autorizado a preguntar cuál es el sentido de su vida, sino que es a la propia vida, que le plantea continuamente preguntas, a la que debe responder. Él es el que responde o el que debe responder. No responde con palabras, sino con sus acciones, con acciones responsables. Es decir, el hombre es el interrogado y cualquier situación de la vida es una pregunta. El hombre apenas reflexiona en el día a día, en las situaciones cotidianas. Él sabe que “ahora me toca hacer esto”.
Apenas podemos hacer otra cosa que adoptar estos o aquellos valores; así está determinado en nuestra condition humaine. Sin embargo, imagínese que un enfermo le diera lástima. Usted se apiada de él, siente compasión por él y quiere ayudarlo. Entonces actuará para deshacerse de una sensación de falta de sentido o, simplemente, porque es su obligación, es decir, porque usted es precisamente la compasión por el enfermo y, por lo tanto, es el valor denominado ayudar a los demás. Esto es un anclaje existencial de valores…..No respondemos a la vida con palabras, sino con acciones. Eso sí, acciones de las que nos hacemos responsables.

jueves, 2 de marzo de 2023

El juicio constante del hombre sobre Dios

La historia de la salvación es también la historia del juicio constante del hombre sobre Dios. No se trata sólo de interrogantes, de dudas, sino de un verdadero juicio.A eso se añade la intervención del espíritu maligno que, con perspicacia aún mayor, está dispuesto a juzgar no sólo al hombre, sino también la acción de Dios en la historia del hombre….. Hombre, tú que juzgas a Dios, que le ordenas que se justifique ante tu tribunal, piensa en ti mismo, mira si no eres tú el responsable de la muerte de este Condenado, si el juicio contra Dios no es en realidad un juicio contra ti mismo. Reflexiona y juzga si este juicio y su resultado,la Cruz y luego la Resurrección, no son para ti el único camino de salvación.

Pilato dice: “Yo no encuentro en él ninguna culpa” (Juan 18,38 y 19,6), y un momento después ordena: “Prendedlo vosotros y crucificadlo” (Juan 19,6). De este modo se lava las manos del asunto y hace recaer la responsabilidad sobre la violenta muchedumbre. Así pues, la condena de Dios por parte del hombre no se basa en la verdad, sino en la prepotencia, en una engañosa conjura. ¿No es exactamente ésta la verdad de la historia del hombre, la verdad de nuestro siglo? En nuestros días, semejante condena ha sido repetida en numerosos tribunales en el ámbito de regímenes de opresión totalitaria. Pero ¿no se repite igualmente en los parlamentos democráticos cuando, por ejemplo, mediante una ley emitida regularmente, se condena a muerte al hombre aún no nacido?

Cruzando El Umbral De La Esperanza  de Juan Pablo Ii 


jueves, 14 de mayo de 2020

La única parte de la conducta de cada uno por la que él es responsable ante la sociedad es la que se refiere a los demás




“El único fin por el cual es justificable que la humanidad, individual o colectivamente, interfiera en la libertad de acción de uno cualquiera de sus miembros es la autoprotección. El único propósito por el que el poder puede ejercerse legítimamente sobre cualquier miembro de una comunidad civilizada, en contra de su voluntad, es para prevenir el daño a otros. Su propio bien, físico o moral, no es una justificación suficiente. No se le puede obligar justificadamente a realizar o no realizar algo porque eso fuera mejor para él, porque le haría más feliz, porque, en opinión de otras personas, actuar así sería sabio o incluso justo. Estas son buenas razones para expresar desaprobación, o para razonar con él, o para persuadirlo, o para pedirle que cese en su conducta, pero no para forzarlo o causarle algún mal si actúa de manera diferente. Para justificar esto sería preciso pensar que la conducta de la que se trata de disuadirle produciría un perjuicio a algún otro. La única parte de la conducta de cada uno por la que él es responsable ante la sociedad es la que se refiere a los demás. En la parte que le concierne meramente a él, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano”, manifiesta el filósofo Stuart Mill.


“No debiéramos prohibir que se diga en un periódico que la propiedad privada es un robo, o que quienes negocian con el trigo lo hacen al precio de matar de hambre a los pobres; pero sería muy distinto si esta última opinión se expresase oralmente o en una pancarta ante una multitud reunida delante de la casa de un comerciante de trigo. Aquí ya no estamos hablando de libertad de expresión, sino de la incitación a un acto violento. Esto podría prohibirse, porque seguramente acarrearía un daño a esa persona”.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Lo que importa es la actitud que el hombre adopte ante un destino irremisible



Para el psiquiatra Viktor Frankl “lo que importa es la actitud que el hombre adopte ante un destino irremisible. La posibilidad de llegar a realizar esta clase de valores se da, por tanto, siempre que un hombre se enfrenta con un destino que no le deja otra opción que la de afrontarlo; lo que importa es cómo lo soporta, cómo carga con él como una cruz. Se trata de actitudes humanas como el valor ante el sufrimiento, o como la dignidad frente a la ruina o el fracaso. Tan pronto como estos “valores de actitud” se incorporan al campo de las posibles categorías de valores, se ve que, en rigor, la existencia humana no puede, en realidad, carecer nunca de sentido. La vida del hombre conserva su sentido hasta el aliento final, hasta que exhala el último suspiro. Mientras el hombre conserva la conciencia, sigue siendo responsable frente a los valores de la vida, aunque éstos sean solamente los que llamamos de actitud. Mientras el hombre es un ser consciente, es también un ser responsable. Su deber de realizar valores no le deja en paz hasta el final instante de su existencia”.

El hombre puede, incluso, según Viktor Frankl, hallarse “obligado” a la alegría. En ese sentido, podríamos decir que “no cumple con su deber”, en cierto modo, el que viaja en el tranvía vuelto de espaldas a una espléndida puesta de sol o quien, teniendo cerca de su nariz un manojo de acacias perfumadas, interpone entre él y las flores el periódico en cuya lectura se halla sumido.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Dios creo un mundo creativo


Hoy día sabemos que las catástrofes naturales ocurren por procesos naturales. Los procesos naturales no implican valores morales. La crítica podría objetar que Dios podía haber creado un mundo diferente, sin catástrofes. Está claro que, de acuerdo con algunos sistemas de creencias, Dios podía haber creado un mundo diferente. Pero a este argumento el profesor Ayala Pereda contesta que “ese mundo no sería un universo creativo en el que se forman galaxias, surgen estrellas y sistemas planetarios, y los continentes van a la deriva. El mundo que tenemos es creativo y es más emocionante que un mundo estático. El fallido diseño de la mandíbula humana, los parásitos que matan a millones de niños y el sistema reproductor humano, tan pobremente diseñado, que ocasiona millones de abortos cada año en el mundo. Si estos espantosos sucesos ocurrieran por el diseño directo de Dios, éste sería responsable de sus consecuencias. Si los ingenieros diseñaran coches que explotasen al introducir la llave de encendido, serían responsables. Pero si estos espantosos sucesos surgen por la evolución o por otros procesos naturales, las implicaciones morales desaparecen porque los procesos naturales no implican valores morales. De nuevo, se podría objetar que Dios es definitivamente responsable porque Dios pudo haber creado un mundo sin crueldades, parásitos o disfunciones. Sin embargo, un mundo de vida con evolución es mucho más interesante; es un mundo creativo en el que surgen nuevas especies, aparecen complejos ecosistemas y los seres humanos evolucionan”.

sábado, 29 de junio de 2019

Los hijos no son un problema de biología reproductiva


Los duques de Cambridge, con sus hijos Jorge y Carlota, 
Dice el Papa Francisco que los hijos son la alegría de la familia y de la sociedad. No son un problema de biología reproductiva, ni uno de los tantos modos de realizarse. Y mucho menos son una posesión de los padres. Los hijos son un don, son un regalo. Los hijos son un don. Cada uno es único e irrepetible y, al mismo tiempo, está inconfundiblemente unido a sus raíces. 

Una sociedad avara de procreación, afirma el Papa, a la que no le gusta rodearse de hijos que considera, sobre todo, una preocupación, un peso, un riesgo, es una sociedad deprimida. Pensemos en las numerosas sociedades que conocemos aquí, en Europa, son sociedades deprimidas, porque no quieren hijos, no tienen hijos; la tasa de nacimientos no llega al uno por ciento. Si a una familia numerosa la miran como si fuera un peso, hay algo que está mal. La procreación de los hijos debe ser responsable, tal como enseña la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI, pero tener más hijos no puede considerarse automáticamente una elección irresponsable. No tener hijos es una elección egoísta. 

jueves, 12 de abril de 2018

Para estudiar el amor, hay que estudiar a quienes se sacrifican por los otros.


Amar es algo que se hace. Los sacrificios que se hacen, la entrega de uno mismo, como una madre que pone un recién nacido en el mundo. Para estudiar el amor, hay que estudiar a quienes se sacrifican por los otros.
Stephen Covey cuenta la siguiente historia:
A mi esposa y a mí ya no nos unen los antiguos sentimientos. Supongo que ya no la amo, y que ella ya no me ama a mí. ¿Qué puedo hacer?». —¿Ya no sienten nada uno por el otro? —pregunté. —Así es. Y tenemos tres hijos, que realmente nos preocupan. ¿Usted qué sugiere? —Ámela —le contesté. —Pero le digo que ese sentimiento ya no existe entre nosotros. —Ámela. —No me entiende. El amor ha desaparecido. —Entonces ámela. Si el sentimiento ha desaparecido, ésa es una buena razón para amarla. —Pero, ¿cómo amar cuando uno no ama? —Amar, querido amigo, es un verbo. El amor —el sentimiento— es el fruto de amar, el verbo. De modo que ámela. Sírvala. Sacrifíquese por ella. Escúchela. Comparta sus sentimientos. Apréciela. Apóyela. ¿Está dispuesto a hacerlo? En la gran literatura de todas las sociedades progresistas, se habla de amar, del verbo. Las personas reactivas hablan del sentimiento. Ellas
se mueven por sentimientos. Hollywood, por lo general, nos convence de que no somos responsables, de que somos un producto de nuestros sentimientos. Pero los guiones de Hollywood no describen la realidad. Si nuestros sentimientos controlan nuestras acciones, ello se debe a que hemos renunciado a nuestra responsabilidad y que permitimos que los sentimientos nos gobiernen.

viernes, 16 de febrero de 2018

Nunca tires la toalla.

Excesivo, furibundo, mentiroso, ignorante, desequilibrado mental… los calificativos que le dedican a Donald Trump algunos periódicos y televisiones. Mientras se publican las expresiones mencionadas, en su libro “Nunca tires la toalla” nos da una serie de consejos:

1- Cuando el fracaso se presente en tu camino, debes creer que importas, que puedes superarlo y, más importante aún, que el éxito es lo que se espera de ti. Te sorprendería lo que puedes lograr cuando ésta es tu actitud. No se trata simplemente de supervivencia, ni de alcanzar el éxito; es tu obligación. Un sentido del deber hacia tu integridad ejercerá una gran influencia en tu éxito personal y profesional.

2- La confianza en uno mismo puede ser una fuerza muy poderosa. Esfuérzate diariamente en ello. En ocasiones, cuando estás librando una lucha a solas, contar con un refuerzo positivo y confianza en ti mismo puede convertirse en el poder invisible que distingue a los ganadores de los perdedores. Los perdedores siempre abandonan.

3-Mi padre ( se entiende que el de Trump) siempre decía: «Conoce todo lo que puedas sobre lo que estés haciendo», y ése es el consejo que seguí.

4- La adversidad es ley de vida. Es muy probable que nunca tengas un día sin algún tipo de contratiempo. Acéptalo como un desafío y no como una decepción. Sé más grande que los problemas, estáte listo para luchar por tus derechos… y todo irá bien.

5- Aprende todo lo que puedas sobre lo que quieras, conoce aquello con lo que te enfrentas e investiga cada aspecto de tu iniciativa empresarial. Habla con todos los expertos que encuentres. No puede ser una visión de ganar o perder. Las probabilidades ya están en tu contra, así que no te lo pongas aún más difícil siendo negligente.

6- Quizá hayas escuchado el dicho la suerte se encuentra cuando la oportunidad se junta con la preparación.

7- Shakespeare lo formuló así, en un célebre parlamento de Julio César. “La culpa, querido Bruto, no es de nuestras estrellas, sino de nosotros mismos que consentimos en ser inferiores”. Es un mensaje muy claro. Somos responsables de nosotros mismos.

Winston Churchill
8- Winston Churchill fue un gran orador, y he leído que pasó mucho tiempo desarrollando esa habilidad. No era algo innato, pero trabajó duro hasta que la dominó. Se convirtió en un poderoso e hipnótico orador. Uno de sus más conocidos discursos, pronunciado durante la segunda guerra mundial, fue éste: Nunca se rindan, nunca cedan, nunca, nunca, nunca, en nada, ya sea grande o pequeño, nunca cedan salvo por las convicciones del honor y el buen sentido. Nunca cedan a la fuerza; nunca cedan al aparentemente abrumador poderío del enemigo.


domingo, 4 de febrero de 2018

La vida humana es un proyecto y, como tal, una autoconstrucción.

El escritor y neurólogo Carlos Castilla del Pino escribe que decir de alguien que es leproso no le define. Y aunque en principio pueda parecer discutible, tampoco definen diagnósticos como paranoia, parafrenia, esquizofrenia, etcétera. Leproso o paranoico no nos explica su santidad o canallería, el que sea un buen padre de familia o adúltero… ¿Qué nos añade a la obra de Kleist, Holderlin, Strindberg o Schuman saber que terminaron su vida tras muchos años de demencia esquizofrénica? ¿O que Federico Nietzsche, Guy de Maupassant o Baudelaire padecieron una demencia sifilítica? ¿O Flaubert o Dostoïevski una epilepsia?

La vida humana es un proyecto y, como tal, una autoconstrucción, en la que los errores son decisivos para interpretar su truncamiento. Ahora bien, todo error es una dislocación del juicio de realidad. Para Miguel de Cervantes el juicio es la facultad mediante la cual es posible evitar el vivir sin que la vida nos destruya en mayor o menor medida, en algún aspecto o en todos. Uno tiene que estar en su sano juicio en el discurrir de su vida, a sabiendas de que tiene que hacérsela. En el Quijote se describe una vida errada y el cómo y el porqué del error. La vida de cada cual es, para Cervantes, una construcción que ha de hacerse, al modo de un escultor que se esculpiese a sí mismo. 


Sancho: “Cada cual es artífice de su ventura. Yo lo he sido de la mía, pero no con la prudencia necesaria, y así me han salido al gallarín [es decir, de modo desorbitado] mis presunciones” (es decir, mis proyectos) (II, 66). Lo dice muy cerca del final, al regreso de su derrota en la playa de Barcelona. Para Cervantes, uno es responsable de ese error porque no ha sido capaz de conocerse a sí mismo ni de controlar las condiciones de sí mismo que le pueden llevar a ese error. Por eso, entre otros consejos, le da a Sancho éste, a modo de base de todos los demás: “Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que pudo imaginarse”. Castilla del Pino dice que ante todo hay que saber quién se es, cómo se es, qué se quiere ser, qué se puede ser, cuáles son nuestros afanes, nuestras aspiraciones, y si concuerdan con nuestras posibilidades.