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domingo, 28 de julio de 2024

El hombre es responsable de sus proezas y también de sus fechorías

El ser humano puede hacer frente a la peor de las situaciones y de que la postura que adopta ante las situaciones en las que se ve arrojado implica una toma de posición libre.
El hombre puede adoptar esta o aquella postura, pero si lo declaramos libre en este sentido, no podremos hacerlo sin declararlo también responsable. Es responsable de sus proezas y también de sus fechorías. Si se me permite decirlo, es susceptible de ser culpable y no estamos autorizados a escamotearle la culpa por nada. Esto sería, precisamente, herir su dignidad humana, escribe Viktor Frankl.

viernes, 4 de febrero de 2022

La mujer no hace del amante romántico un héroe al ser perfecta, sino al darle la oportunidad de amar


En el periodo romántico se empieza a oír la frase ‟hay una mujer detrás de todo gran hombre”. Lo que quiere decir que el heroísmo que hace que una mujer ame a un gran hombre es resultado, paradójicamente, de su propio amor por él. La mujer desarrolla la aptitud del hombre para la acción heroica consiguiendo que él la ame, con lo que le infunde su fe en su consiguiente proeza, manifiesta el profesor de filosofía Irving Singer.

Irving Singer

La mujer, dice Singer, no hace del amante romántico un héroe al ser perfecta, sino más bien al darle la oportunidad de amar. Para promover aún más su grandeza, la mujer a veces se sacrifica, cosa que suele ocurrir a menudo en las óperas y novelas del periodo romántico y que no sucede casi nunca en la tradición cortesana. Aun así, su perfección moral es el resultado del amor. 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

La opinión pública.

 Arístides Briand, varias veces primer ministro de Francia, cuenta la siguiente historia:
Arístides Briand


En una tienda entra un loco con un garrote en la mano; la emprende a bastonazo limpio con jarros, vasos y platos, y lo reduce todo a pedazos. La gente se detiene, acude de todas partes, admira la proeza. Poco tiempo después entra en la tienda un viejecito con un bote de goma bajo el brazo; se quita el gabán, se pone los lentes y,con una paciencia de cartujo, comienza,en medio de aquel destrozo, a reparar los vasos rotos. ¡Tened por seguro que ninguno de los transeúntes se detendrá a mirarlo!


Hay quien destruye y hay quien construye.