Para el filósofo Helvetius los gobernantes tienen un interés en mantener a sus súbditos en tinieblas, porque de otra manera sería sumamente fácil exponer la injusticia, la arbitrariedad, la inmoralidad y la irracionalidad de su propio gobierno. Así, desde los primeros comienzos del hombre se organizó (y ha seguido adelante) una antiquísima conspiración de los pocos contra los muchos, porque si los pocos no hicieran esto no podrían conservar sometidos a los muchos. El hombre tiene derecho a la felicidad, a la virtud, a la verdad. Estas tres cosas van unidas, y los hombres no han podido tenerlas debido a la maldad de otros hombres, a la debilidad de su propia naturaleza, a su ignorancia, a las curables enfermedades intelectuales de esta índole. Por consiguiente, el primer deber del filósofo es aplicar una especie de higiene social para curar a la gente de esos vicios tan fácilmente remediables.
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domingo, 28 de junio de 2026
Los gobernantes tienen un interés en mantener a sus súbditos en tinieblas
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lunes, 23 de marzo de 2026
Hay que devolver competencias a los ciudadanos, para que éstos puedan organizar su vida, libres de la nefasta fiebre intervencionista
Hay que establecer el equilibrio de poderes y los controles mutuos, a promover una eficaz representación, implantar adecuados mecanismos de selección de los gobernantes, impedir la confusión entre lo público y los intereses privados, eliminar los privilegios, garantizando unas instituciones neutrales, y reinstaurar la independencia de la justicia. Transformaciones que garanticen una actuación pública basada en la igualdad de oportunidades y el trato impersonal, fomentando los descritos valores de honradez, mérito y esfuerzo. La solución pasa por racionalizar el caótico y oneroso sistema autonómico, garantizando que la distribución de competencias responda a criterios de economía y eficacia. Las autonomías deben derogar de una vez esa colosal montaña de leyes, normas y regulaciones que impone enormes trabas a los emprendedores, dificultando la innovación, el comercio interior y la creación de empleo. En definitiva, devolver muchas de sus competencias no ya al Estado, sino a los ciudadanos, para que éstos puedan organizar su vida, libres de esa nefasta y asfixiante fiebre intervencionista.
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domingo, 15 de marzo de 2026
No pasa nada si los políticos no cumplen lo prometido
Los gobernantes, para conservar el poder, suelen prometer una cascada de beneficios para el pueblo. Se comprometen a hacer o a no hacer esto o aquello. Pero no pasa nada si no cumplen lo prometido. “Nunca faltaron a un príncipe (gobernante) razones legítimas para disfrazar la inobservancia. Se podrían citar innumerables ejemplos modernos de tratados de paz y promesas vueltos inútiles por la infidelidad de los príncipes (gobernantes). Que el que mejor ha sabido ser zorro, ese ha triunfado”. En ese “razones legítimas” está el cinismo de Maquiavelo. Porque hace compatible esas razones con la infidelidad.No pasa nada, “los hombres son tan simples y de tal manera obedecen a las necesidades del momento, que aquel que engaña encontrará siempre quien se deje engañar”, escribe el filósofo Rafael Gómez Pérez.
Maquiavelo afirma que el gobernante ha de ser a la vez león y zorro. León pegaba más en un tiempo en el que los principados, con mucha frecuencia, se conquistaban o se ensanchaban por las armas, dice Gomez Pérez, pero en tiempo de democracia, ser león no está bien visto. Pero ser zorro tiene un premio siempre, sobre todo si las gallinas, teniendo suficiente comida y algún que otro devaneo con el gallo, siguen con esa mirada lateral, nunca de frente.
En democracia, esa sociedad de gallinas ha llegado a creerse que en ellas está “la soberanía del gallinero”, o nacional. Ignoran o fingen ignorar que la soberanía la tiene el zorro. Pero el zorro político, aprendiz en la escuela de Maquiavelo, cultiva un refinado cinismo, en el que el valor más bajo y manejable es el de la verdad.
En democracia, esa sociedad de gallinas ha llegado a creerse que en ellas está “la soberanía del gallinero”, o nacional. Ignoran o fingen ignorar que la soberanía la tiene el zorro. Pero el zorro político, aprendiz en la escuela de Maquiavelo, cultiva un refinado cinismo, en el que el valor más bajo y manejable es el de la verdad.
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lunes, 15 de diciembre de 2025
Cuando decimos que algo es sagrado significa que es intocable
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| Rafael Alvira |
Esto también afecta a los profesores universitarios y se manifiesta cuando están cansados de investigar y la rutina de la docencia les agota, cuando un docente ha vivido en una familia sin solidez no ha aprendido las cosas fundamentales de la vida. Los matrimonios a la ligera van en contra de los niños, se favorece el capricho de los que se unen para destruir las vidas de los más pequeños mientras a los políticos les da igual, dice Alvira. Según Alvira, una cosa es el carácter sagrado del matrimonio y otra los cinco grandes elementos que unen a las personas humanas que son “la comunidad de lugar, mis paisanos; la comunidad de sangre, mi familia; la comunidad de cultura; la comunidad de ley, la misma Constitución política para todos; y la comunidad de lo común, que persigue un mismo fin y es la que más une. Las tres primeras son importantes, pero relativas; la cuarta es la más fuerte ahora, pero es en sí misma la más débil al ser superficial; en cambio, cuando dos personas se unen para formar una familia y demostrar lo que significa hacer el bien y amar a los hijos eso une muchísimo”.
Esto mismo sirve para los gobernantes, “los políticos no se atreven a decir que aman España, que es su patria, porque desconocen su grandeza. España es una maravilla por la expansión mundial de su cultura y del cristianismo”.
Esto mismo sirve para los gobernantes, “los políticos no se atreven a decir que aman España, que es su patria, porque desconocen su grandeza. España es una maravilla por la expansión mundial de su cultura y del cristianismo”.
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martes, 4 de noviembre de 2025
El buen gobernante ha de promulgar leyes que busquen y refuercen el bien común
El buen gobernante debe ser prudente en sus decisiones, pero esa prudencia, bien entendida, no está reñida con la valentía y la altura de miras para elevar el nivel de los valores morales que su pueblo necesita, para hacerlo de verdad más humano, más justo, más solidario, más respetuoso con todas las personas; en definitiva, más libre, es decir, más capaz de amar la verdad y hacer el bien, que eso es la verdadera libertad.
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jueves, 9 de octubre de 2025
Los estados decadentes fueron conquistados por invasores vigorosos
Maquiavelo no fue historicista, consideró posible restaurar algo parecido a la República romana o a la Roma de comienzos del Principado. Creyó que para hacerlo se necesitaba una clase gobernante de hombres valerosos, hábiles, inteligentes y talentosos que supieran aprovechar las oportunidades y utilizarlas, y ciudadanos que estuvieran adecuadamente protegidos, que fueran patriotas, orgullosos del Estado, ejemplos de las viriles virtudes paganas. Fue así como Roma subió al poder y conquistó el mundo, y fue la falta de este tipo de sabiduría y vitalidad y de valor en la adversidad, de las cualidades de los leones y, a la vez, de los zorros, la que a la postre causó su caída. Los estados decadentes fueron conquistados por invasores vigorosos que conservaban estas virtudes, escribe Isaiah Berlin, filósofo e historiador de ideas.
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miércoles, 3 de septiembre de 2025
La ley está por encima de los gobernantes, y los gobernantes están por debajo de la ley
Para Platón las sociedades más sencillas, originarias, la costumbre debe de haber precedido a la ley. La clave de las buenas leyes tiene que ver con los buenos hábitos desarrollados a lo largo del tiempo, la contención y responsabilidad de los ciudadanos y alguna forma de control del poder de los gobernantes, ya sea el régimen una monarquía, una aristocracia o una democracia. Una cosa está clara, el buen gobierno no puede darse por sentado, ya que cualquiera puede ver que muchas ciudades no han desarrollado el tipo de costumbres y leyes que conducen a una vida digna.
Para Platón “el Estado en el que la ley está por encima de los gobernantes, y los gobernantes están por debajo de la ley, tiene la salvación, y todas las bendiciones que los dioses pueden otorgar”.
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martes, 10 de diciembre de 2024
El imperio de la ley es razón sin deseo
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| Platón y Aristóteles |
En su obra Política, Platón defiende que es la razón la facultad a la que corresponde gobernar (no necesariamente encarnada en la figura del sabio). No debe haber lugar para las emociones en política si se quiere evitar el desastre. Claro está que en la polis no surgían los sabios gobernantes como en la colmena aparece la abeja reina, de modo que el gobierno del sabio prudente sin leyes era un proyecto que debía dejarse a un lado para apostar por algo más realista, el imperio de la ley, pues esta, como diría después Aristóteles, es razón sin deseo.
viernes, 1 de noviembre de 2024
Lo que le interesaba a Confucio era un orden social armónico
Confucio no era tanto un filósofo como un protoideólogo. Lo que le interesaba no eran las verdades metafísicas, sino más bien un orden social armónico, dentro del cual los individuos pudieran llevar vidas felices y éticas. Él fue el primero en bosquejar claramente lo que se tiene la tentación de llamar el escenario elemental de la ideología, su nivel cero, y que consiste en reivindicar la autoridad (sin nombre) de alguna importante tradición. Se hacía referencia a un tiempo original en el que esta tradición todavía reinaba por completo (cuando un rey era realmente un rey, un padre realmente un padre, etc.), en contraste con el periodo actual, que aparecía como el tiempo de la decadencia, de la desintegración de los lazos sociales orgánicos, de la creciente brecha entre las cosas y las palabras, entre los individuos y sus títulos o papeles sociales. No sorprende que Confucio representara sus enseñanzas como lecciones trasmitidas desde la antigüedad. Y el hecho de que sea fácil demostrar lo a menudo que hacía exactamente lo contrario al proponer algo totalmente nuevo (la tradición a la que apelaba era lo que Eric Hobsbawm ha llamado una tradición inventada ) hace que su insistencia en que él era un “transmisor y no un creador” sea aún más sintomática, su referencia a la tradición era una necesaria ilusión estructural. De acuerdo con Confucio, la gente vivía sus vidas dentro de parámetros firmemente establecidos por el Cielo (que, más que un significativo Ser Supremo, designa el orden natural superior de las cosas, con sus ciclos y modelos establecidos). Los hombres son, no obstante, responsables de sus acciones, especialmente de su trato a los otros; podemos hacer poco o nada por alterar nuestro predestinado periodo de existencia, pero determinamos lo que conseguimos y lo que nos hace ser recordados. El Cielo gobierna el universo físico a través del ming, o destino, que está más allá del entendimiento y control humano, y gobierna el universo moral, el universo del comportamiento humano, a través de T’ien ming, o el mandato del Cielo. Este mandato está basado en la idea de que el Cielo está ante todo preocupado por el bienestar de los humanos y de la sociedad humana; para poder alcanzar ese bienestar el Cielo instituye el gobierno y la autoridad. El Cielo da su mandato a una familia o a un individuo para que gobierne sobre otros seres humanos con justicia e imparcialidad; los gobernantes tienen que hacer que el bienestar de su pueblo sea su principal preocupación. Cuando los gobernantes o una dinastía fracasan en gobernar de esta manera, el Cielo acaba con su mandato y se lo otorga a otro.
¿No es el Cielo el nombre chino para el gran Otro? En este sentido, ¿no está el gobierno del Partido Comunista legalizado por el “Mandato del Cielo”, que obliga a los comunistas a gobernar de una manera que haga que el bienestar de su pueblo sea su principal preocupación?
Cuando se le preguntaba sobre los principios de la buena gobernanza, Confucio replicaba: “El buen gobierno consiste en que el gobernante sea un gobernante, el ministro un ministro, el padre un padre, y el hijo un hijo”.
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viernes, 27 de octubre de 2023
La Revolución Francesa cambió la naturaleza de la soberanía de Europa
La Revolución Francesa había cambiado de manera fundamental la naturaleza de la soberanía de Europa. En los siglos XVII y XVIII, una causa principal, quizá incluso la causa principal de las guerras europeas, había sido las disputas dinásticas surgidas a la muerte de un determinado soberano, piénsese en la guerra de Sucesión española o en la guerra de Sucesión austríaca. Las cosas ya no serían así a partir de 1815. Pese a la insistencia de monarcas como Luis XVIII o Alejandro I en el derecho divino que los asistía para reinar, la base de la soberanía había pasado de manera perceptible de los individuos y las familias a las naciones y los estados. Antes de 1815, se consideraba que todos los tratados internacionales quedaban invalidados a la muerte del soberano, y para que no caducaran tenían que ser renovados de inmediato con la firma del nuevo monarca. A partir de 1815, esta norma dejaría de aplicarse. Tratados como los de 1814-1815 fueron concluidos entre estados, no entre monarcas individuales, y mantendrían su validez a menos que o hasta que una u otra parte los rompiera deliberadamente. El príncipe o gobernante se convirtió, de hecho, en el ejecutor de la soberanía nacional o estatal, garantizada por la conformidad internacional con la fuerza virtual de la ley. Por supuesto que también habría disputas sucesorias a lo largo del siglo XIX, en particular en España y Schleswig-Holstein, pero su fuerza se basó en gran medida en la explotación que de ellas hicieron los gobiernos estatales con fines nacionales, y por sí solas no tuvieron un verdadero impacto. Los casamientos dinásticos quedaron reducidos a meros símbolos de amistad entre las naciones. Análogamente, los ejércitos debían lealtad ahora al Estado, no a un soberano individual; el viejo sistema de ejércitos mercenarios y de soldados que vendían sus servicios al mejor postor, habitual en el siglo XVIII, había desaparecido para siempre. Los soberanos recién restaurados en el trono tendrían que adaptarse o morir. La década de 1820 demostraría que muchos de ellos no habían aprendido la lección, escribe Richard John Evans, historiador y profesor británico.
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jueves, 7 de septiembre de 2023
Tomás de Aquino, fundador de la ciencia política y un precedente del moderno Estado democrático
Tomás de Aquino desveló el núcleo de su hermenéutica filosófica: “El estudio de la filosofía no pretende saber qué opinaron los hombres sino de qué modo se alcance la verdad de las cosas”. El mejor Tomás de Aquino, aquel a quien W. Ullmann considera el fundador de la ciencia política propiamente dicha y en quien algunos estudiosos ven un precedente del moderno Estado democrático, ese intelectual cristiano procede directamente del Aristóteles político. Valga un solo ejemplo de esta huella, magnífico ciertamente por el espíritu democratizante que lo anima: “Respecto a la buena ordenación de los gobernantes en una ciudad o nación, hay que atender a dos cosas. Primero, que todos tengan alguna parte en el gobierno, pues por ello se conserva la paz del pueblo, y todos aman un orden semejante y se hacen sus defensores, como se dice en el libro II de la Política. En segundo lugar, hay que atender a la forma del régimen político, o sea, de la organización de los poderes. Existen diversas clases de régimen político, según enseña Aristóteles en el libro III de la Política. Las principales son, sin embargo, la monarquía, en que uno solo gobierna según la virtud, y la aristocracia, es decir, el gobierno de los mejores, en donde gobiernan unos pocos según la virtud. Por consiguiente, el mejor orden político en cualquier ciudad o reino será aquel en que uno solo sea puesto al frente del Estado y gobierne a todos según la virtud, y subordinadamente a él colaboren otros magistrados, y, no obstante, tal poder pertenezca a todos, en cuanto todos pueden ser elegidos y todos también pueden elegir. Tal es, en efecto, el mejor Estado; el bien combinado de monarquía, en cuanto que uno está al frente, de aristocracia, en cuanto muchos ejercen el poder según la virtud, y de democracia, o sea, de gobierno popular, en cuanto que los gobernantes pueden ser elegidos de entre la muchedumbre del pueblo y al pueblo pertenece la elección de los gobernantes (ad populum pertinet electio principum)”. La teoría política esbozada por Tomás de Aquino se aleja conceptualmente de la doctrina teocéntrica dominante hasta entonces en el mundo medieval latino.
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lunes, 24 de julio de 2023
Un régimen arbitrario podía valerse del sistema judicial para aplastar a sus súbditos
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| Montesquieu |
A Montesquieu le preocupaba particularmente la forma en que un régimen arbitrario podía valerse del sistema judicial, “un poder terrible entre los hombres”, para aterrorizar y aplastar a sus súbditos. En consecuencia, “la libertad de los súbditos depende principalmente de la bondad de las leyes penales”.
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| James Madison |
Los gobernantes no son nunca seres angelicales. Y lo que es peor, está en la naturaleza de las cosas que cuando las personas corrientes se elevan a las más altas dignidades, abusan del poder. Así pues, ¿cómo puede el poder que ha de controlar ser a su vez controlado? ¿Cómo encontrar “una autoridad suprema que sea justa ella misma”? Ésta es “la tarea más difícil que existe” (The Federalist Papers,(Nueva York, Mentor, 1961), p. 322; Kant,Universal History, Kant’s Political Writings, p. 46). Kant y Madison coincidían en afirmar que debe vigilarse y controlarse al Estado sin inutilizarlo o debilitarlo hasta el punto de impedirle funcionar. Para conseguir este fin, el gobierno debe, ante todo, “gobernar mediante leyes establecidas y promulgadas” y obtener el “consentimiento del pueblo”. Sus actividades deben estar de acuerdo con las normas legales, limitarse a dominios específicos, estar abiertas a la inspección pública y a la crítica y depender del consentimiento público que se expresa en las elecciones. Las leyes debe redactarlas una asamblea electa y debe aplicarse por igual a todos los ciudadanos, incluyendo a los legisladores mismos. La libertad y la autoridad están, por tanto, inextricablemente entretejidas. “La libertad de los hombres bajo el gobierno consiste en tener una norma permanente con la que vivir, una norma que sea común para todos cuantos viven en esa sociedad y que haya sido elaborada por el poder legislativo que se haya organizado en ella”(Locke, Two Treatises of Government).
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martes, 7 de febrero de 2023
La democracia como protección
Bentham observó que “todo grupo de hombres (comprendiendo cualquier grupo de hombres que tenga poderes para legislar y gobernar) se rige exclusivamente por lo que a su juicio le interesa, en el sentido más estricto y egoísta de la palabra interés; nunca por una consideración del interés de los demás”. Admitido esto, la única forma de impedir que el gobierno utilice el poder estatal en su propio beneficio, de acuerdo con sus intereses egoístas, es hacer que la mayoría de la gente tenga la posibilidad de revocar periódicamente a sus gobernantes, que exista una genuina libertad de prensa que permita denunciar sus abusos, y que haya una oposición política fuerte interesada en tomar el poder argumentando ante la ciudadanía que servirá mejor a sus intereses. La democracia, por tanto, es el sistema por el que nos protegemos de la tentación que sabemos que nuestros gobernantes poseen de utilizar el poder que poseen no en beneficio de la sociedad, sino en el suyo propio. A este modelo o concepción de la democracia el profesor canadiense C. B. Macpherson lo denominó “la democracia como protección” en su estudio La democracia liberal y su época, publicado en 1977.
viernes, 27 de enero de 2023
La verdadera oposición es entre el individuo, su familia y las asociaciones civiles y el poder
La visión liberal es escéptica y contraria a la expansión de poder mientras la socialista y conservadora buscan incrementar el poder del Estado. La verdadera oposición entonces no es, como cree la izquierda y muchos conservadores, entre mercado y Estado, sino entre el individuo, su familia y las asociaciones civiles y el poder. Entre los gobernantes por un lado y los individuos y la sociedad civil por el otro, escribe Axel Kaiser.
lunes, 9 de enero de 2023
El intervencionismo estatal engaña a los ciudadanos
“El intervencionismo estatal engaña a los ciudadanos cuando les esconde su insostenibilidad económica y social. Aun siendo conscientes de la elevada presión fiscal, los ciudadanos piensan que el Estado ofrece una amplia protección a un precio razonable. Pero la realidad no es así. “Todos saben que los sistemas privados de prestaciones sociales son más eficaces y más baratos que los públicos”, escribe el profesor Ángel Rodríguez Luño, “de un pueblo de siervos no va a salir un gobernante de hombres libres. El buen gobernante ama la libertad, y por ello resiste a la tentación de los que le gritan: dame bienestar y te lo pago entregándote mi libertad y mis recursos”.
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viernes, 11 de noviembre de 2022
El gobernante malo es aquél que dirige todos sus esfuerzos hacia su propio engrandecimiento
El príncipe tendrá que ser fuerte; no importa que no sea amado, si es temido. Debe perseguir, sin importar los medios, la grandeza del Estado, que para él es algo casi divino. El gobernante malo es aquél que dirige todos sus esfuerzos hacia su propio engrandecimiento; pero si la finalidad del empeño es la patria, no importa ya qué clase de medios e instrumentos se usen, todo es lícito y el príncipe es bueno, porque es patriota. Hay en Maquiavelo, dice la política y escritora mexicana Josefina Vázquez, una cierta identificación entre historia y política, puesto que es en esta última en donde el hombre logra su plenitud. La historia vuelve a ser la escuela del poder, algo práctico y útil. En el estudio de sus complicados procesos aprendemos en las experiencias ajenas, lo cual es posible porque hay siempre una repetición. Tal repetición se debe a que la índole humana es siempre la misma; por debajo de sus actitudes determinadas por la civilización subyace una esencia en el hombre, sus instintos de conservación y sus impulsos volitivos de dominio. De la limitación del hombre de desear siempre mucho y poder alcanzar poco surgen la violencia, el movimiento, del cual sobreviven sólo los más fuertes y mejor dotados, los héroes. Son éstos los que cumplen verdaderamente su destino, dominar sus impulsos para dirigirlos mediante el control de su voluntad racional. El hombre, pues, debe aspirar a realizarse en esta tierra.
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martes, 27 de septiembre de 2022
Los menos favorecidos están pagando los errores de los gobernantes
Los menos favorecidos están pagando los errores de los gobernantes. En la que la reforma fiscal es un claro ataque contra la renta disponible de las clases medias, que para colmo ya ha tenido efectos contractivos en la economía, como el incremento del paro y la disminución del producto interior bruto. España en la que el 27,8% de la población vive en el riesgo de pobreza. En la que cuatro de cada diez parados no cobran prestación. En una España que a día de hoy es el país con mayor desigualdad social de la eurozona.
martes, 20 de septiembre de 2022
El sentimiento del patriotismo
Cuenta C. S. Lewis en su libro Los cuatro amores que el patriotismo, tiene muchas caras. Quienes lo rechazan por completo no parecen haber pensado en lo que le sustituirá, y que ya empieza a sustituirlo. Durante mucho tiempo todavía, y quizá siempre, las naciones han de vivir en peligro; los gobernantes deben formar a sus ciudadanos para que las defiendan de algún modo, o al menos deben prepararles para esa defensa. Donde el sentimiento del patriotismo ha sido destruido, sólo se puede llevar a cabo esa defensa presentando un determinado conflicto internacional bajo la perspectiva ética. Si las personas no quieren derramar ni sudor ni sangre por su país, hay que hacerles comprender que los derramarán por la justicia, o por la civilización o por la humanidad. Eso es un paso atrás, no hacia adelante. El sentimiento patriótico no necesita, ciertamente, prescindir de la ética; los hombres honrados han de convencerse de que la causa de su país es justa; pero sigue siendo la causa de su país, no la causa de la justicia en cuanto tal. La diferencia a mí me parece importante. Yo puedo pensar sin fariseísmo ni hipocresía que es justo que defienda mi casa con la fuerza contra los ladrones; pero si empiezo a decir que le dejé un ojo morado a uno de ellos por razones morales, completamente indiferente al hecho de que la casa en cuestión era mía, me convierto en un tipo inaguantable. La pretensión de que cuando la causa de Inglaterra es justa es entonces cuando estamos del lado de Inglaterra, como podría estarlo cualquier quijote neutral, es igualmente falsa. Y este sinsentido arrastra tras de sí la maldad; si la causa de nuestro país es la causa de Dios, las guerras tienen que ser guerras de aniquilamiento. Se da una espúrea trascendencia a cosas que son exclusivamente de este mundo. La grandeza del sentimiento antiguo consistía en que mientras hacía que los hombres se entregaran al máximo se sabía que sólo era un sentimiento. Las guerras podían ser heroicas sin pretender que fueran santas. La muerte del héroe no se confundía con la muerte del mártir.
viernes, 15 de julio de 2022
En el islam la Historia no es una línea
En el islam la historia no es una línea. El sentido islámico de la historia puede definirse como un despliegue incesante de lo sagrado sobre el mundo en una suerte de presente permanente. Así lo explica el Sheij Ali Al-Husaini en su Manual del islam. La realidad sagrada se expande en perpetua lucha contra la realidad mundana. Vale decir que el islam se expande en perpetua lucha contra todo lo que no es islam. No hay progreso, es decir, no hay mejora inherente a la marcha del tiempo. Aún más, el tiempo, para el musulmán, vive en un continuo acercamiento a su final. Y por el Profeta sabemos, sigue Al-Husaini, “que el triunfo del islam es indefectible, y que se producirá con la aparición (según los sunitas) o la reaparición (según los chiitas) de Al-Mahdí, no solo como gobernante del islam, sino como gobernante universal con autoridad sagrada, lo cual es reconocido por todas las escuelas islámicas sin excepción”.
sábado, 23 de abril de 2022
Los gobernantes tienden a abusar de los poderes para coartar la libertad
Friedrich August von Hayek, ganador del Premio Nobel de Economía en 1974, escribe que desgraciadamente, tarde o temprano, los gobernantes tienden a abusar de los poderes a ellos confiados para coartar esa libertad que deberían defender y para imponer su supuestamente más acertada interpretación de los acontecimientos, no dudando en justificar su comportamiento afirmando que simplemente tratan de impedir “que las instituciones sociales evolucionen arbitrariamente”.
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