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lunes, 23 de marzo de 2026

Hay que devolver competencias a los ciudadanos, para que éstos puedan organizar su vida, libres de la nefasta fiebre intervencionista

Hay que establecer el equilibrio de poderes y los controles mutuos, a promover una eficaz representación, implantar adecuados mecanismos de selección de los gobernantes, impedir la confusión entre lo público y los intereses privados, eliminar los privilegios, garantizando unas instituciones neutrales, y reinstaurar la independencia de la justicia. Transformaciones que garanticen una actuación pública basada en la igualdad de oportunidades y el trato impersonal, fomentando los descritos valores de honradez, mérito y esfuerzo. La solución pasa por racionalizar el caótico y oneroso sistema autonómico, garantizando que la distribución de competencias responda a criterios de economía y eficacia. Las autonomías deben derogar de una vez esa colosal montaña de leyes, normas y regulaciones que impone enormes trabas a los emprendedores, dificultando la innovación, el comercio interior y la creación de empleo. En definitiva, devolver muchas de sus competencias no ya al Estado, sino a los ciudadanos, para que éstos puedan organizar su vida, libres de esa nefasta y asfixiante fiebre intervencionista.


domingo, 11 de enero de 2026

Si lo público arrasase por completo a lo privado estaríamos ante el triunfo de la corrupción sin límite

Solo aquel que no necesita nada de los demás estaría libre de influencias del poder sobre él, y esa es la ventaja que parecen tener los ricos; pero hasta los más poderosos e influyentes están a merced del poder público, aunque tengan más medios que el resto para defenderse y para apañar cualquier exención o beneficio con quienes mandan. Ese comercio entre lo público y lo privado se llama corrupción, algo que aparece de modo necesario cuando las fronteras entre ambos espacios se violan. Es fácil deducir que si lo público arrasase por completo a lo privado no estaríamos tanto ante una epifanía de un socialismo como ante el triunfo de la corrupción sin límite alguno, porque lo público es una invención, pero lo privado es irreprimible, escribe el filósofo José Luis González Quirós.

lunes, 11 de noviembre de 2024

Cuando entras en política dejas atrás el mundo amable

Michael Ignatieff
Michael Ignatieff, que fue el líder del Partido Liberal de Canadá, en su libro Fuego y cenizas: Éxito y fracaso en política escribe que “posicionarse no es lo mismo que adoptar una posición. No se trata de abordar el fondo de una cuestión o de redactar un documento que responda a la complejidad de la situación. No se necesita ser un experto para poder posicionarse. Posicionarse tiene que ver con ocupar un lugar en el espectro político, diferenciándote de tus adversarios sin molestar a demasiada gente. Posicionarte implica alinear tu posición pública con la de aquellos que quieres ganar para tu causa. Tienes que adoptar un perfil estratégico, lo que significa que no tienes por qué decir lo que piensas pero debes decir lo que te propones hacer. Si te posicionas con éxito, lograrás apoyos sin que parezca que estás haciéndolo para complacer a tu público. Si no lo haces bien, parecerá que estás tratando de halagar a toda costa.”
“Cuando entras en política dejas atrás el mundo amable en el que la gente te concede un cierto margen de error, acaba tus frases por ti y acepta que en realidad no querías decir lo que has dicho, para entrar en un mundo de literalidad hasta extremos impensables en el que solo cuentan las palabras que han salido de tu boca. También dejas atrás el mundo en que los demás perdonan y olvidan, dejan de lado las ofensas y se reconcilian. Estás entrando en el mundo del eterno presente, en el que cada sílaba que hayas podido pronunciar, cada tweet, cada publicación en Facebook, artículo periodístico o fotografía embarazosa permanece en el ciberespacio para siempre, listos para que tus enemigos los utilicen contra ti.”
“Los problemas empiezan cuando ya no te das cuenta de que el yo público ha sustituido al yo privado. Cuando te olvidas de que posees un ámbito privado que quieres mantener a resguardo de la mirada pública pronto entregas toda tu vida a la política y te conviertes en tu propia sonrisa, en el gesto congelado de genialidad que la política te exige. Cuando sucede esto, estás perdido.”

miércoles, 20 de marzo de 2024

Una vez que has entrado en política, siempre estás bajo los focos

Michael Grant Ignatieff

Para Michael Grant Ignatieff, que fue el líder del Partido Liberal de Canadá, “una vez que has entrado en política, siempre estás bajo los focos. Nunca te saltas una cola, nunca te muestras impaciente con un conductor o con el personal de la recepción de un hotel. Nunca pierdes los nervios. Nunca te olvidas de sonreír cuando alguien se acerca a hacerse una foto contigo o a pedirte un autógrafo. Durante todo ese tiempo te olvidas de tu vida privada. La gente te está observando. Muchas personas acostumbradas al éxito que meditan su entrada en política desdeñan el inacabable ritual de los saludos y la gentileza forzada de una vida bajo el escrutinio público como algo ajeno a su dignidad, pero se equivocan. La maquinaria de la política, los continuos viajes, la luz de los focos, que te sigue allí adonde vayas, requieren de una autoridad que no puede ser adquirida de ningún otro modo. Debes aprender a entender a tu país. Lo que un buen político llega a aprender sobre su país no figura en ningún libro. Lo que conoce es la forma en que la gente influye en un lugar y la forma en que un lugar influye en la gente. Pocas formas de conocimiento político importan tanto como la información local; los detalles de las tradiciones políticas locales, los nombres de los dignatarios y los hombres poderosos (alcaldes, entrenadores del equipo del instituto, jefes de policía, empresarios locales) a las que uno nunca debe olvidarse de nombrar desde el estrado. Los grandes políticos deben dominar lo local. Como mínimo, deben ser capaces de recordar todos aquellos lugares que han visitado. Allí donde estén deben dar la impresión de encontrarse como en casa. Cuando pregunten a alguien del público por su procedencia, deben ser capaces de contar una historia que les vincule a ese votante y en la que este se pueda reconocer inmediatamente. Una expresión francesa de reconocimiento a un político consiste en calificarlo como un homme de terrain".

martes, 20 de febrero de 2024

La legítima decisión a ser uno mismo

Vivir la justicia en las palabras y en los juicios es, también, respetar la intimidad de las personas, protegerla de curiosidades extrañas, no exponer en público lo que debe permanecer en privado, en el ámbito de la familia o de la amistad. Es un derecho elemental que vemos frecuentemente dañado y maltratado. Josemaría Escrivá de Balaguer decía que "no costaría trabajo alguno señalar, en esta época, casos de esa curiosidad agresiva que conduce a indagar morbosamente en la vida privada de los demás. Un mínimo sentido de la justicia exige que, incluso en la investigación de un presunto delito, se proceda con cautela y moderación, sin tomar por cierto lo que sólo es una posibilidad. Se comprende claramente hasta qué punto la curiosidad malsana por destripar lo que no sólo no es un delito, sino que puede ser una acción honrosa, deba calificarse como perversión…..Frente a los negociadores de la sospecha, que dan la impresión de organizar una trata de la intimidad, es preciso defender la dignidad de cada persona, su derecho al silencio. En esta defensa suelen coincidir todos los hombres honrados, sean o no cristianos, porque se ventila un valor común; la legítima decisión a ser uno mismo, a no exhibirse, a conservar en justa y pudorosa reserva sus alegrías, sus penas y dolores de familia”.

miércoles, 18 de octubre de 2023

El publico conoce al actor a través de los papeles que representa

Irving Singer, profesor estadounidense de filosofía que estuvo en la facultad del Instituto de Tecnología de Massachusetts, escribe: “Como cualquier otra persona, el actor quiere que se le ame por sí mismo, pero el público sólo lo conoce a través de los papeles que representa. El actor siente que lo que el público “ama” es en realidad a los personajes o, a lo sumo, sus caracterizaciones y con seguridad nada más que aquella parte de sí mismo que él introduce para hacer presentes a los personajes. Si triunfa como actor, puede que incluso se identifique con el tipo de personaje que él representa mejor. Eso puede darle la oportunidad de expresar gran parte de su personalidad, pero el papel que él vive con frecuencia encubrirá sus más profundas inclinaciones y hará difícil a cualquiera responder a él como persona.”

lunes, 9 de enero de 2023

El intervencionismo estatal engaña a los ciudadanos

“El intervencionismo estatal engaña a los ciudadanos cuando les esconde su insostenibilidad económica y social. Aun siendo conscientes de la elevada presión fiscal, los ciudadanos piensan que el Estado ofrece una amplia protección a un precio razonable. Pero la realidad no es así. “Todos saben que los sistemas privados de prestaciones sociales son más eficaces y más baratos que los públicos”, escribe el profesor Ángel Rodríguez Luño, “de un pueblo de siervos no va a salir un gobernante de hombres libres. El buen gobernante ama la libertad, y por ello resiste a la tentación de los que le gritan: dame bienestar y te lo pago entregándote mi libertad y mis recursos”.



lunes, 12 de diciembre de 2022

El publico no quiere un arte falseado

Si quieres saber lo que quiere el público, te lo diré, quiere un arte superior y lo reconoce como tal en las ocasiones extremadamente raras que se le ofrecen, pero no un arte falseado; mejor que esto, prefiere sangre y truenos administrados con sinceridad. Al público no le gustan los falsarios, escribe Sloan Wilson en El hombre del traje gris.

lunes, 25 de abril de 2022

Los únicos críticos eficaces del poder son los periodistas



Los únicos críticos eficaces del poder son los periodistas, especialmente los periodistas de investigación.La única forma de movilizar al público contra los que están en el poder consiste en destapar un escándalo, destruir la reputación de alguien o establecer un puesto de información alternativo.


Para Tony Judt la tarea del intelectual es captar la esencia de la brevedad, un don que es evidente que no todo el mundo tiene. Decir algo importante, preferiblemente algo que vaya en dirección contraria a lo que la gente cree; decirlo bien, para que el público entienda que la claridad de la exposición se corresponde con la veracidad del contenido, pero decirlo de formas que resulten accesibles. La confusión intelectual es contraproducente.

miércoles, 19 de enero de 2022

Directores de cine


Para el director y critico de cine francés François Truffaut hay dos clases de directores. Los que tienen en cuenta al público cuando piensan y realizan sus películas y los que prescinden de él. Para los primeros, el cine es un arte del espectáculo; para los segundos, una aventura individual. No es cuestión de preferir a éstos a aquellos; es un hecho. Para Hitchcock como para Renoir, y además para casi todos los cineastas americanos, una película no es perfecta si no logra el éxito, es decir, si no atrae al público en el que se ha estado pensando desde el momento mismo en que se ha elegido el argumento hasta que se ha terminado su realización. Mientras que Bresson, Tati, Rossellini y Nicholas Ray ruedan “a su modo” las películas y solicitan después al público que “entre en su juego”, Renoir, Clouzot, Hitchcock y Hawks hacen sus films para el público, y se hacen preguntas continuamente para estar seguros de que va a interesarles a los futuros espectadores. Alfred Hitchcock, que es un hombre notoriamente inteligente, se acostumbró enseguida, desde el comienzo de su carrera inglesa, a vigilar todos los pasos en la elaboración de sus películas. Se ha esforzado a lo largo de su vida entera por ajustar sus gustos a los del público, insistiendo sobre el humor en su época inglesa y sobre el suspense en la americana. Esta dosificación de suspense y humor ha convertido a Hitchcock en uno de los directores más comerciales del mundo (sus películas rinden normalmente un beneficio cuatro veces mayor que su coste).

martes, 26 de enero de 2021

La vida del hombre es la de cada individuo, la de cada persona

Miguel Delibes

Miguel Delibes recordaba la importancia de la vida privada para que la vida sea realmente libre. Se preguntaba si no eran los Estados los primeros interesados en terminar con ella y mencionaba expresamente a George Orwell y a Aldous Huxley como los precoces denunciadores del totalitarismo. 

José Ortega y Gasset

Ortega manifestaba que “para un Estado idealmente socializado lo privado no existe, todo es público, popular, laico. La moral misma se hace íntegramente moral pública, moral política”. Ortega clamaba contra la “nostalgia del rebaño” que reclama pastores y mastines.

García Morente

Para García Morente “la vida del hombre es radical, esencialmente la de cada hombre, la de cada individuo, la de cada persona. Esta, empero, es la que justamente llamamos vida privada, para distinguirla de la vida pública…”.“La especie se renueva por los individuos. En la soledad insobornable de cada cual es donde tiene su origen todo empuje y aliento, que transforma la faz de las cosas para cumplir el eterno destino del hombre; hacerse y deshacerse en la duración del tiempo, en la historia”.

Ni la amistad, ni el amor ni la soledad, como formas radicales de la vida privada, “pueden ser suprimidas por la invasión de lo público. Pero pueden ser, en cambio, falseadas”. El amor puede falsificarse dejando de ser la fusión de dos vidas trocando la confidencia en cinismo y la preferencia en erotismo. La soledad se falsifica mediante su confusión con la obstinación y el aislamiento.   


Para García Morente “la fuente creadora de la cultura humana hállase en el individuo viviente, en la soledad personal, en la vida privada… El predominio de lo público, de lo común, de la masa significa predominio del obstáculo y retardamiento de la salvación. Y de nada sirven quejumbres sobre desigualdades y encendidas apelaciones a la justicia universal. Precisamente la ocupación política, que embarga harto exclusivamente al hombre de hoy, es síntoma inequívoco de un estado de ánimo bien peligroso. El ánimo de quienes lo esperan todo de fuera, en vez de querer vigorosamente una clara trayectoria personal".

sábado, 20 de junio de 2020

Bernard Shaw, dos anécdotas


Bernard Shaw

Bernard Shaw recibe una carta de una tal mistress Huysmann, coleccionista de autógrafos, que solicita uno del genial comediógrafo, quien en breve misiva llena de satíricas observaciones acerca de los coleccionistas, contesta negándose a lo solicitado. Mistress Huysmann le replica diciéndole que reyes, ministros, grandes escritores y artistas insignes han accedido siempre a sus peticiones, y que ahora él, Bernard Shaw, un autor meramente afortunado, no se lo concede. El autor vuelve a escribir a mistress Huysmann: “Señora, creí que sería usted inteligente y que pondría en su colección el autógrafo mío en que se lo negaba”. La contestación, como puede apreciarse, estaba cargada de ironía. Pero mistress Huysmann supo responder: “Es que yo no quería un autógrafo, sino dos”.

Estrena Bernard Shaw una de sus comedias y al final de la representación, el público, entusiasmado, aclama al autor. Aparece en el escenario el autor y al saludar al respetable advierte que dicho entusiasmo tiene una excepción. Un señor de la primera fila no participa de la opinión general. Bernard Shaw se adelanta. En la sala se hace el silencio. Shaw se encara con el espectador y le pregunta muy cortésmente: “¿Qué le ocurre caballero? ¿No le gusta la obra?” “¡No, señor!, responde indignado el espectador minoritario”. “A mí tampoco, dice Bernard Shaw sin inmutarse. Pero ¿qué quiere usted que hagamos contra tanta gente?”. 

sábado, 23 de mayo de 2020

El impuesto para los pobres se había convertido en un botín público




“El impuesto para los pobres se había convertido en un botín público. Para obtener su parte, los brutos maltrataban a los administradores, los libertinos mostraban sus hijos bastardos a los que había que alimentar, los perezosos se cruzaban de brazos y esperaban el momento adecuado para beneficiarse, los muchachos y muchachas sin cultura se casaban, los cazadores furtivos, ladrones y prostitutas la obtenían mediante intimidación, los jueces rurales la prodigaban para hacerse populares y los guardianes por comodidad. Así funcionaban los fondos de socorro”. “En lugar del número necesario de trabajadores para cultivar la tierra, el agricultor empleaba el doble, ya que los salarios eran pagados en gran parte a partir de los impuestos. Estos obreros no estaban bajo su autoridad, trabajaban o no a su aire, dejaban que se degradase la calidad de la tierra y evitaban a la vez que se empleasen mejores trabajadores, que habrían trabajado más duramente para conservar su independencia. De este modo, los mejores caían al bajo nivel de los peores; el cottager contribuyente, tras haber luchado en vano, iba a solicitar un subsidio a la caja parroquial”. Así describe la situación Harriet Martineau en su libro History of England during the thirty years’ peace (1816-1846).

lunes, 29 de abril de 2019

Aplausos

Sempronio
Andreu Avellí Artís, Sempronio, relata en uno de sus libros, Quan Barcelona portava barret, las tarifas de la claque en algunos teatros. Antonio Gil y Corraliza, jefe de la claque del Liceo barcelonés, procedente del teatro Real de Madrid, tenía la siguiente tarifa. “Aplausos corrientes al final de cada acto, 125 pesetas. Por cada subida de telón, 20 pesetas. Por gritar: “Tú solo” al final del segundo acto, 125 pesetas. Por cada chist reclamando atención, 15 pesetas. Por un “admirable”, 20 pesetas… Y así sucesivamente”.



Cuenta Fernán Gómez que un mal cómico oía silbar cada día una perorata suya en una obra dramática. Una vez el pobre infeliz no pudo más y, cuando empezaron los silbidos, se adelantó a las candilejas y dijo:”Respetable público, si no dejan de silbar y no aplauden, lo repito. Recibió una gran ovación”.

domingo, 10 de febrero de 2019

Karl Marx y el marxismo de España.

Con acierto decía Pío Baroja que “no habrá cien personas en España que hayan leído entero El capital, de Karl Marx. Se puede afirmar, y parecerá una paradoja, que Karl Marx no ha influido en el marxismo de España. Muchos se consideran marxistas porque habrán leído artículos, habrán oído discursos, y esto les basta. Hacia el año 34 o 35 se publicó una traducción íntegra de El capital, probablemente la única. Era un volumen grueso. Yo estuve, dice Baroja, en varias librerías, y sobre todo en librerías de lance, y pregunté si se vendía entre el público. Nada o casi nada. Probablemente, el libro iría a parar a dependencias del Estado a centros obreros; yo no vi a nadie que lo comprara”.

viernes, 2 de junio de 2017

En el gobierno, los más aptos son los más hábiles en hacer apelaciones demagógicas a los votantes.

Escritores que se quejan de las vilezas y tretas de la publicidad no  suelen criticar a la publicidad de las campañas políticas, donde sus acusaciones resultarían relevantes. Como  escribe Schumpeter en su libro Capitalism, Socialism and Democracy, “la imagen de la mujer más bella del mundo resulta inútil a largo plazo para mantener las ventas de un mal cigarrillo. No hay una protección equivalente en el caso de las decisiones políticas. Muchas decisiones de importancia vital son de una naturaleza que hace imposible que el público experimente con ellas a su antojo y con un coste moderado. Sin embargo, aunque esto sea posible, en general no es tan sencillo hacerse una opinión como en el caso del cigarrillo, porque los efectos son menso fáciles de interpretar”.

El economista Murray Rothbard dice que en el mercado, los
Murray Rothbard
más aptos son los más capaces de servir a los consumidores; en el gobierno, los más aptos son los más dispuestos a ejercer la coerción o los más hábiles en hacer apelaciones demagógicas a los votantes. En el mercado el individuo está constantemente manifestando su elección de comprar o no comprar, vender o no vender, en el curso de decisiones absolutas relativas a su propiedad. El votante, al votar a un candidato en particular, solo muestra una preferencia relativa sobre uno o dos potenciales gobernantes, debe hacerlo dentro del marco de una regla coercitiva de que, vote o no, uno de esos hombre el gobernará durante los siguientes años.


Difícilmente puede decirse en una democracia que quienes no voten apoyan a los gobernantes y es imposible decirlo de los votantes del bando perdedor. Pero incluso quienes votaron por los ganadores bien pueden haberles apoyado simplemente como “el menor de dos males”. La cuestión es, ¿Por qué tienen que votar por algún mal? La gente no usa nunca estos términos cuando actúan libremente para sí mismos o cuando adquieren bienes en un mercado libre. Nadie piensa en su nuevo traje o su nuevo refrigerador como en un “mal” (mayor o menor). En estos casos la gente piensa que está comprando “bienes”, no apoyando resignadamente un mal menor. Lo que pasa es que el público nunca tiene la oportunidad de votar el propio sistema del Estado, dice Rothbard, están atrapados en un sistema en el que la coerción es inevitable.