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lunes, 6 de abril de 2026

Sin poseer una casa el hombre no podía participar en los asuntos del mundo

La filósofa Hannah Arendt escribe que “lo que impedía a la polis violar las vidas privadas de sus ciudadanos y mantener como sagrados los límites que rodeaban cada propiedad, no era el respeto hacia dicha propiedad tal como lo entendemos nosotros, sino el hecho de que sin poseer una casa el hombre no podía participar en los asuntos del mundo, debido a que carecía de un sitio que propiamente le perteneciera.”
“Es interesante observar que había ciudades griegas en las que se obligaba a los ciudadanos a compartir sus cosechas y consumirlas en común, al tiempo que cada uno de ellos tenía la propiedad de su terreno de manera absoluta e incontrovertida.”

sábado, 28 de febrero de 2026

Curiosidad malsana

“No costaría trabajo alguno señalar, en esta época, casos de esa curiosidad agresiva que conduce a indagar morbosamente en la vida privada de los demás. Un mínimo sentido de la justicia exige que, incluso en la investigación de un presunto delito, se proceda con cautela y moderación, sin tomar por cierto lo que sólo es una posibilidad. Se comprende claramente hasta qué punto la curiosidad malsana por destripar lo que no sólo no es un delito, sino que puede ser una acción honrosa, deba calificarse como perversión……Frente a los negociadores de la sospecha, que dan la impresión de organizar una trata de la intimidad, es preciso defender la dignidad de cada persona, su derecho al silencio. En esta defensa suelen coincidir todos los hombres honrados porque se ventila un valor común, la legítima decisión a ser uno mismo, a no exhibirse, a conservar en justa y pudorosa reserva sus alegrías, sus penas y dolores de familia”, afirmaba Josemaría Escrivá.

jueves, 22 de mayo de 2025

La alcoba conyugal

Michelle Perrot, profesora emérita de historia en la Universidad Paris-Diderot, escribe que “la alcoba conyugal está estrechamente ligada a la pareja, institución central en la historia de la familia, de la vida privada y de la sexualidad, es decir, los grandes temas de estos últimos años. Y, sin embargo, lo que aquí nos importa es su espacio. Occidente, desde la Antigüedad griega, ha apostado por la pareja heterosexual como fundamento de la unión, si no del amor, y le ha reconocido un lugar específico de acuerdo con su legitimidad, algo que se halla en las antípodas, por tanto, del harén oriental. ¿Representa la alcoba conyugal un aspecto fronterizo entre civilizaciones? Cuando menos, viene a marcar una concepción muy distinta del género y de las relaciones entre ambos sexos, tan ampliamente construidas por la historia.Cerrado para todo el mundo, la vida privada debe quedar entre cuatro paredes, entre las cuales no está permitido husmear, como tampoco lo está que se sepa lo que ocurre en la casa de un particular.Y mucho menos lo que pasa en una habitación, núcleo de la intimidad. Eran muchas las razones que concurrían para su aislamiento. En principio, el pudor, el deseo de ocultar el ejercicio de la sexualidad.

viernes, 29 de noviembre de 2024

Lo que los civiles solicitan al Estado es la protección de su vida privada

El filósofo francés Luc Ferry describe la filosofía como una herramienta en la búsqueda de una vida buena. “La idea no tiene nada que ver con la felicidad tal como la entendemos comúnmente, sino con el problema de dar sentido a la vida. El sentido de la vida en nuestro momento histórico es el amor”, dice. La felicidad sería entonces la satisfacción de haber cumplido éticamente con aquello que nos exige el sentido que hemos dado a nuestra vida. Y añade que "el amor es el fundamento y el principio organizador de la familia, que no solo afecta a la vida privada, sino que esta revolución del amor traspasa a la vida pública. Lo que los civiles solicitan al Estado es la protección de su vida privada, porque cuando ayudamos a nuestros hijos estamos ayudando al futuro de la humanidad”.


miércoles, 20 de marzo de 2024

Una vez que has entrado en política, siempre estás bajo los focos

Michael Grant Ignatieff

Para Michael Grant Ignatieff, que fue el líder del Partido Liberal de Canadá, “una vez que has entrado en política, siempre estás bajo los focos. Nunca te saltas una cola, nunca te muestras impaciente con un conductor o con el personal de la recepción de un hotel. Nunca pierdes los nervios. Nunca te olvidas de sonreír cuando alguien se acerca a hacerse una foto contigo o a pedirte un autógrafo. Durante todo ese tiempo te olvidas de tu vida privada. La gente te está observando. Muchas personas acostumbradas al éxito que meditan su entrada en política desdeñan el inacabable ritual de los saludos y la gentileza forzada de una vida bajo el escrutinio público como algo ajeno a su dignidad, pero se equivocan. La maquinaria de la política, los continuos viajes, la luz de los focos, que te sigue allí adonde vayas, requieren de una autoridad que no puede ser adquirida de ningún otro modo. Debes aprender a entender a tu país. Lo que un buen político llega a aprender sobre su país no figura en ningún libro. Lo que conoce es la forma en que la gente influye en un lugar y la forma en que un lugar influye en la gente. Pocas formas de conocimiento político importan tanto como la información local; los detalles de las tradiciones políticas locales, los nombres de los dignatarios y los hombres poderosos (alcaldes, entrenadores del equipo del instituto, jefes de policía, empresarios locales) a las que uno nunca debe olvidarse de nombrar desde el estrado. Los grandes políticos deben dominar lo local. Como mínimo, deben ser capaces de recordar todos aquellos lugares que han visitado. Allí donde estén deben dar la impresión de encontrarse como en casa. Cuando pregunten a alguien del público por su procedencia, deben ser capaces de contar una historia que les vincule a ese votante y en la que este se pueda reconocer inmediatamente. Una expresión francesa de reconocimiento a un político consiste en calificarlo como un homme de terrain".

viernes, 23 de febrero de 2024

Dejar en paz la vida privada de las personas

Richard Rorty

La sugerencia de J. S. Mill de que los gobiernos deben dedicarse a llevar a un grado óptimo el equilibrio entre dejar en paz la vida privada de las personas e impedir el sufrimiento me parece que es casi la última palabra que puede decirse sobre este asunto, escribe el filósofo Richard Rorty.

lunes, 3 de abril de 2023

¿A quién le importa lo que yo haga?

¿A quién le importa lo que yo haga o diga?. Importa, y mucho, escribe el filósofo Javier Gomá. No al Estado. Se puede estar inequívocamente a favor de la vida privada como derecho fundamental que protege frente a las coacciones estatales, el caso del cinturón obligatorio, y al mismo tiempo señalar el hecho incuestionable de que el dogma de la vida privada ha sido el abrigo para la vulgaridad ética y la anómica ausencia de reglas en el ámbito personal. Pareciera que hoy la ética es exigible solo en la esfera pública y no en la privada, donde todo valdría lo mismo, si no perjudica a tercero. Por eso conviene distinguir entre lo que, desde una perspectiva jurídica, tenemos derecho a hacer como ciudadanos libres, y lo que, desde una perspectiva ética, consideramos formas superiores e inferiores de vida privada. ¿Que a quién le importa, decías? A los demás. Lo que tú hagas y digas tiene un impacto, fecundo o desmoralizador, en el círculo de tu influencia, pues habitas en una red de influencias mutuas; y, aunque no le importa al Estado, debería sobre todo importarle a tu conciencia.


jueves, 24 de marzo de 2022

Para los bolcheviques, la idea de una vida privada carecía de sentido

Vladimir Lenin y Nadezhda Krupskaia

Permitir “una distinción entre la vida privada y la vida pública,sostenía la esposa de Lenin, Nadezhda Krupskaia, conduciría tarde o temprano a la traición del comunismo”. Según los bolcheviques, la idea de una vida privada separada del terreno de la política carecía de sentido, ya que la política incidía en todo. No había nada en la así llamada vida privada de una persona que no fuera político. La esfera personal, por tanto, debía someterse a la supervisión y el control públicos. Los espacios privados que estaban más allá del control público eran considerados por los bolcheviques peligrosos caldos de cultivo de contrarrevolucionarios, que debían ser descubiertos y eliminados. Anatoli Lunacharski, político comunista ucraniano soviético, escribió en 1927: “La así llamada esfera de la vida privada no puede estar fuera de nuestro alcance, porque es precisamente allí donde debe cumplirse el objetivo final de la Revolución”.


bolcheviques

El nuevo Código sobre el Matrimonio y la Familia (1918) estableció un encuadre legislativo que tendía claramente a facilitar la descomposición de la familia tradicional. Eliminaba la influencia de la Iglesia sobre el matrimonio y el divorcio, convirtiéndolos en un simple trámite de registro en los archivos estatales. El código garantizaba los mismos derechos legales a los matrimonios de facto (parejas que vivían juntas) que a los matrimonios legalmente registrados. Convertía el divorcio, que hasta entonces había sido un lujo del que sólo disfrutaban los ricos, en un trámite sencillo al alcance de todos. La promiscuidad sexual fue más pronunciada en las filas juveniles del Partido que entre la juventud soviética en general. Muchos bolcheviques consideraban la licencia sexual como una forma de liberarse de las convenciones morales burguesas y como signo de “la modernidad soviética”.

martes, 26 de enero de 2021

La vida del hombre es la de cada individuo, la de cada persona

Miguel Delibes

Miguel Delibes recordaba la importancia de la vida privada para que la vida sea realmente libre. Se preguntaba si no eran los Estados los primeros interesados en terminar con ella y mencionaba expresamente a George Orwell y a Aldous Huxley como los precoces denunciadores del totalitarismo. 

José Ortega y Gasset

Ortega manifestaba que “para un Estado idealmente socializado lo privado no existe, todo es público, popular, laico. La moral misma se hace íntegramente moral pública, moral política”. Ortega clamaba contra la “nostalgia del rebaño” que reclama pastores y mastines.

García Morente

Para García Morente “la vida del hombre es radical, esencialmente la de cada hombre, la de cada individuo, la de cada persona. Esta, empero, es la que justamente llamamos vida privada, para distinguirla de la vida pública…”.“La especie se renueva por los individuos. En la soledad insobornable de cada cual es donde tiene su origen todo empuje y aliento, que transforma la faz de las cosas para cumplir el eterno destino del hombre; hacerse y deshacerse en la duración del tiempo, en la historia”.

Ni la amistad, ni el amor ni la soledad, como formas radicales de la vida privada, “pueden ser suprimidas por la invasión de lo público. Pero pueden ser, en cambio, falseadas”. El amor puede falsificarse dejando de ser la fusión de dos vidas trocando la confidencia en cinismo y la preferencia en erotismo. La soledad se falsifica mediante su confusión con la obstinación y el aislamiento.   


Para García Morente “la fuente creadora de la cultura humana hállase en el individuo viviente, en la soledad personal, en la vida privada… El predominio de lo público, de lo común, de la masa significa predominio del obstáculo y retardamiento de la salvación. Y de nada sirven quejumbres sobre desigualdades y encendidas apelaciones a la justicia universal. Precisamente la ocupación política, que embarga harto exclusivamente al hombre de hoy, es síntoma inequívoco de un estado de ánimo bien peligroso. El ánimo de quienes lo esperan todo de fuera, en vez de querer vigorosamente una clara trayectoria personal".

viernes, 22 de marzo de 2019

Todos los sabios, políticos, y conquistadores empiezan a crecer a los cien años de enterrados.


Los antiguos se miran en perspectiva; no son de carne y sangre a los ojos de la imaginación. Con el transcurso de los siglos han depuesto todo lo grosero, y sólo ha quedado lo espiritual, el individuo en abstracto. Así alma, genio, espíritu, numen, talento son los signos con que se los representa la posteridad, ésta que halla héroes a los hombres que nunca lo fueron para su ayuda de cámara. Si pudiésemos leer el diario de la vida privada de Alejandro, Demóstenes, César y Cicerón, ¿cuántas flaquezas, miserias, y ridiculeces veríamos, que la historia civil abandono a la mordacidad de los contemporáneos? Todos los sabios, políticos, y conquistadores empiezan a crecer a los cien años de enterrados, alega el filosofo, escritor y político catalán Antonio Capmany y Montpalau.