Mostrando entradas con la etiqueta consumir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta consumir. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de julio de 2026

La necesidad de una educación liberadora que se dirija a la excelencia

Hay un abismo entre el fin fundamental de la educación (florecer, prepararlos para que puedan sacar lo mejor de sí) y el utilitarismo reinante en el que vivimos. Siguiendo la estela de los clásicos, el profesor de filosofía Eduardo Infante defiende la necesidad de una educación liberadora que se dirija a la plenitud y excelencia. Lo que encontramos habitualmente es algo muy distinto; una “educación” que te prepara para la vida laboral, y no para la vida (lo que Gregorio Luri ha tildado de oficinas de colocación). Mediante una educación utilitarista convertimos a los estudiantes en objetos del mercado, en vez de en sujetos libres y autónomos. Hay una diferencia fundamental entre “saber” y “saber hacer”, que por sí solo, nos da una visión reduccionista del ser humano, equiparándonos a piezas hechas para un engranaje.Educar en las distintas virtudes resulta un paso imprescindible para forjar estudiantes críticos y libres. Pero vivir una vida virtuosa requiere un esfuerzo y precisa un modus operandi particular que choca con tres grandes monstruos que campan a sus anchas en la sociedad contemporánea, el individualismo, el hedonismo y el relativismo. 
El modelo actual es el influencer. Se ha trasladado el foco desde la virtud y el buen juicio a la riqueza y la fama. La vida (sumamente expuesta) del influencer solo nos conduce al mercado. Se promueve una suerte de religión del consumo, ropa, productos de belleza, viajes únicos, experiencias… Consumir está asimilado a tener éxito, y es una actividad que nunca cesa, es una espiral inacabable a golpe de clic. “El camino del tiktoker, escribe el profesor Infante, es cómodo, breve, sencillo, no exige esfuerzo y, sobre todo, tal como él mismo señala, es inmediato”.


lunes, 6 de abril de 2026

Sin poseer una casa el hombre no podía participar en los asuntos del mundo

La filósofa Hannah Arendt escribe que “lo que impedía a la polis violar las vidas privadas de sus ciudadanos y mantener como sagrados los límites que rodeaban cada propiedad, no era el respeto hacia dicha propiedad tal como lo entendemos nosotros, sino el hecho de que sin poseer una casa el hombre no podía participar en los asuntos del mundo, debido a que carecía de un sitio que propiamente le perteneciera.”
“Es interesante observar que había ciudades griegas en las que se obligaba a los ciudadanos a compartir sus cosechas y consumirlas en común, al tiempo que cada uno de ellos tenía la propiedad de su terreno de manera absoluta e incontrovertida.”

lunes, 23 de junio de 2025

La pornografía distorsiona el sentido de la sexualidad humana

La Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU. (USCCB) ha publicado el documento Create in Me a Pure Heart.El texto no solo analiza los efectos nocivos de la pornografía sobre quienes la consumen, producen o difunden, sino que también traza un panorama preocupante sobre su omnipresencia en la cultura contemporánea, su capacidad adictiva, y sus vínculos con delitos como la trata de personas, la explotación infantil y la violencia sexual. La pornografía, afirma el documento, no es un mero entretenimiento, es una estructura de pecado que distorsiona el sentido de la sexualidad humana, rompe vínculos afectivos, debilita la comunión familiar, y contribuye a una cultura del descarte. Los obispos denuncian el uso de inteligencia artificial para generar imágenes pornográficas hiperrealistas o falsas, incluyendo deepfakes que utilizan rostros de personas reales sin su consentimiento, lo que agrava aún más la deshumanización de las víctimas. También se advierte sobre las estrategias de las grandes plataformas digitales, que, mediante algoritmos y presiones sociales, inducen a menores y jóvenes a producir y consumir contenidos sexuales, a menudo sin que siquiera lo hayan buscado activamente.
El texto recuerda que toda persona humana está llamada al amor verdadero y a la comunión con Dios y con los demás. La pornografía, explican los obispos, contradice radicalmente esa vocación al reducir al otro a un objeto de placer. Frente a esta cultura del uso, la Iglesia proclama una visión de la sexualidad humana basada en la dignidad del cuerpo, el don de sí, y la virtud de la castidad como camino de libertad y plenitud. Esta enseñanza, que bebe de la teología del cuerpo de san Juan Pablo II y del Magisterio reciente, se ofrece como alternativa luminosa a una industria que degrada al ser humano en nombre del deseo.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Decir que se es libre es solo otra forma de expresar que no se tiene nada que perder

El mundo actual tiene problemas económicos de un calado que Keynes nunca habría podido imaginarse. Los pobres se mueren de desnutrición en el Sur, pero de obesidad en Occidente. Un estado rico como California gasta más dinero en prisiones que en universidades. Los padres trabajan tanto, a fin de poder comprar cosas para su familia, que no tienen tiempo de estar con ella. A la mayoría nos preocupa llegar a fin de mes; incluso a lo que queda de clase media. Al mismo tiempo, se fantasea con un mundo de consumo ilimitado y de exclusión social, un mundo del que disfruta una pequeña élite mundial. La vida de los miembros de esta élite es la que se presenta como un ideal. No los lirios de Keynes. El famoso economista creía que, cuando fuéramos ricos, íbamos a trabajar menos y a consumir menos también. ¡Qué equivocado estaba!
Todos somos libres. Como la mujer del Congo que accede a mantener relaciones sexuales con miembros de la milicia a cambio de tres latas de conservas. O la mujer que en Chile trabaja recolectando fruta a pesar de que los insecticidas a que está expuesta producirán trastornos neurológicos en los niños que dará a luz dos años más tarde. O la mujer marroquí que, al empezar a trabajar en una fábrica, debe obligar a su hija mayor a abandonar la escuela para cuidar de sus hermanos. Estas mujeres tienen siempre un control absoluto sobre las consecuencias de sus acciones. Siempre toman la mejor decisión posible. Decir que se es libre es solo otra forma de expresar que no se tiene nada que perder.

jueves, 11 de abril de 2024

El hombre que conocen los especialistas no es el hombre real

homo oeconomicus

La anatomía, la química, la fisiología, la psicología, la pedagogía, la historia, la sociología, la economía política y todas sus ramas no agotan el tema del hombre. El hombre que conocen los especialistas no es pues el hombre concreto, el hombre real.
El homo oeconomicus que debe consumir sin cesar a fin de que puedan funcionar las máquinas de las cuales es esclavo. Es también el poeta, el héroe, el santo.Un materialista y un espiritualista aceptan la misma definición de un cristal de cloruro de sodio, pero no se entienden sobre el ser humano……Aunque poseemos el tesoro de las observaciones acumuladas por los sabios, los filósofos, los poetas y los místicos, no hemos cogido sino aspectos o fragmentos del hombre. Y todavía estos fragmentos son creados por nuestros métodos. Cada uno de nosotros no es más que una procesión de fantasmas en medio de la cual marcha la realidad incognoscible, escribe Alexis Carrel,premio Nobel de Medicina

miércoles, 13 de marzo de 2024

Que cada hombre tiene su precio alcanza un sentido literal en la sociedad de nuestros días

Miguel Delibes escribe en La naturaleza amenazada que “la idea de Dios, y aun toda aspiración espiritual, es borrada en las nuevas generaciones (seguramente porque la aceptación de estos principios no enalteció a las precedentes) mientras los estudios de humanidades sufren cada día, en todas partes, una nueva humillación. Es un hecho que las facultades de letras sobreviven en los países más adelantados con las migajas de un presupuesto que absorben casi íntegramente las facultades y escuelas técnicas. En este país se habla ahora de suprimir la literatura en los estudios básicos, olvidando que un pueblo sin literatura es un pueblo mudo, porque, al distraer unas horas al alumnado, distancia la consecución de unas cimas científicas que, conforme a los juicios de valor vigentes, resultan más rentables. Los carriles del progreso se montan, pues, sobre la idea del provecho, o lo que es lo mismo, del bienestar.” 
“El dinero se erige en símbolo e ídolo de una civilización. El dinero se antepone a todo; llegado el caso, incluso al hombre. Con dinero se montan grandes factorías que producen cosas y con dinero se adquieren las cosas que producen esas grandes factorías. El hecho de que esas cosas sean necesarias o superfluas es accesorio. El juego consiste en producir y consumir, de tal modo que en la moderna civilización no sólo se considera honesto sino inteligente gastar uno en producir objetos superfluos y emplear noventa y nueve en persuadirnos de que nos son necesarios. Ante la oportunidad de multiplicar el dinero, los valores que algunos seres aún respetamos son sacrificados sin vacilación. Entre la supervivencia de un bosque o una laguna y la erección de una industria poderosa, el hombre contemporáneo no se plantea problemas, optará por la segunda. Encarados a esta realidad, nada puede sorprendernos que la corrupción se enseñoree de las sociedades modernas. El viejo y deplorable aforismo de que cada hombre tiene su precio alcanza así un sentido literal, de plena y absoluta vigencia, en la sociedad de nuestros días. Esta tendencia arrolladora del progreso se manifiesta en todos los terrenos. Yo recuerdo que allá por los años cincuenta, un ridículo concepto de la moral llevó a este país a la proscripción de las playas mixtas y la imposición del albornoz en los baños públicos para preservar a los españoles del pecado. Se trataba de una moral pazguata y atormentada, de acuerdo, pero era la moral que oficialmente prevalecía. Fue suficiente, empero, el descubrimiento de que el desnudismo aportaba divisas para que se diera paso franco a la promiscuidad soleada y al bikini. El dinero triunfaba también sobre la moral.”

lunes, 2 de mayo de 2022

El problema de la obesidad tiene un verdadero trasfondo económico



El bajo coste de los alimentos procesados ha dificultado el desarrollo de formas más sanas de alimentar al mundo. “Estamos enganchados a la comida barata, de la misma manera que estamos enganchados a la energía barata, dijo James Behnke, antiguo ejecutivo de Pillsbury. El problema real es esta sensibilidad al precio y, por desgracia, la creciente disparidad de ingresos entre los que tienen y los que no tienen. Es más caro consumir alimentos frescos y más sanos. Por lo tanto, el problema de la obesidad tiene un verdadero trasfondo económico, afecta de manera más clara a aquellos que tienen menos recursos y, probablemente, menos información y conocimientos sobre lo que están comiendo”.


Michael Lowe

El profesor de psicología clínica de la Universidad Drexel, Michael Lowe, está tratando de curar otra causa primaria de la obesidad. Señala un mal hábito en la sociedad que apareció por primera vez a comienzos de los años ochenta, justamente cuando empezaron a dispararse los indicadores de obesidad. “Cuando muchos de nosotros estábamos creciendo, hacíamos tres comidas al día, y tal vez un pequeño tentempié antes de acostarnos… y nada más. Nunca comías fuera de estos horarios, porque estropeabas el apetito. Pero eso cambió. La gente empezó a comer en todas partes, durante las reuniones, mientras paseaba por la calle, hasta el punto de que actualmente no hay ningún lugar en el que la comida no sea aceptable, y la gente está tan atareada que no dedica tiempo a comer adecuadamente. Tenemos que procurar que las familias coman juntas, algo que antes se hacía con total normalidad”.

domingo, 27 de febrero de 2022

Para sentir la necesidad de consumir hay que vivir según una lógica del deseo

El consumidor ideal sería aquel que comprara cada vez más y cada vez con más frecuencia. Para sentir la necesidad de consumir, hay que encontrarse en cierto estado de insatisfacción, hay que vivir según una lógica del deseo que, antes que nada, se caracteriza por un estado de carencia. Y para que el individuo se sumerja en este estado, hay que liberarlo en la medida de lo posible de aquellos valores espirituales y morales que le permiten gozar de un mundo interior lo suficientemente rico y estable como para bastarse a sí mismo, y en virtud de esa riqueza y esa estabilidad no tener necesidad de comprar. Para las personas de generaciones anteriores sin duda considerarían que los centros comerciales que rebosan de productos tan atractivos como inútiles son una auténtica monstruosidad, templos erigidos para la adoración de la estupidez y del dinero obsceno, pues vivían en un mundo de valores en el que todo esto no tenía lugar, en el que no era necesario estar consumiendo sin parar para ser feliz y que la vida tuviera sentido, advierte el filósofo francés Luc Ferry.

sábado, 15 de enero de 2022

Aquellos que no tienen la capacidad de gastar y consumir parecen no valer nada


El papa Francisco aseguró hoy que la negación de derechos fundamentales como los de "a una vida digna, a la atención física, psicológica y espiritual, a un salario justo", implica "negar la dignidad humana”. "Los derechos de los trabajadores, de los migrantes, de los enfermos, de los niños por nacer, de los moribundos y de los más pobres son cada vez más descuidados o negados en esta cultura del descarte. Aquellos que no tienen la capacidad de gastar y consumir parecen no valer nada", insistió el Pontífice.


"Cuántos obreros son usados para la cosecha de frutas o verduras, y luego pagados miserablemente y expulsados, sin ninguna protección social".Para el papa Francisco,"reconocer en principio y garantizar concretamente los derechos, proteger a los más débiles, es lo que nos hace humanos. De lo contrario, nos dejamos dominar por la ley de los más fuertes y damos rienda suelta a la opresión……Hasta los más pequeños, los indefensos, los débiles tienen derechos que hay que respetar y no pisotear, advirtió Francisco. Y esta es una llamada intrínseca a nuestra fe".

sábado, 9 de mayo de 2020

Un impuesto sobre los consumos es un impuesto sobre la producción



No importa si los impuestos son directos o indirectos, un impuesto sobre los consumos es también un impuesto sobre la producción. El consumo es, por supuesto, el motivo principal de la producción. La razón por la cual trabajamos, invertimos o iniciamos un negocio es para ganar los ingresos necesarios para consumir. Si partimos de una tasa de IVA elevada, los consumidores cuentan con menos ingresos para destinar a otras compras. Si no hay dinero, no se puede comprar, y por lo tanto el crecimiento económico de un país cae.


domingo, 5 de abril de 2020

Café Solidarité



Una cerveza “en suspenso", a pagar hoy pero para consumir una vez que haya terminado la cuarentena, manifiesta la solidaridad de los belgas encarnada en uno de sus productos más emblemáticos. La iniciativa se llama Café Solidarité y fue lanzada por la compañía Alken-Maes, que fabrica dos de las cervezas más bebidas del país, la Maes y la Cristal. El mecanismo es sencillo, para apoyar económicamente a bares y restaurantes que desde hace casi tres semanas bajaron las persianas, quien quiera puede reservar y pagar una cerveza mediante la plataforma online de la iniciativa. Para confirmar la compra, a los clientes se les envía un voucher electrónico por e-mail, que les permitirá retirar su bebida cuando el bar haya reabierto.

Además, la Alken-Maes se compromete a proporcionar gratis las primeras 400 cervezas encargadas por los locales participantes."Será nuestro ofrecimiento para facilitar la próxima reapertura", dice el sitio de Café Solidarité.

martes, 10 de marzo de 2020

El abismo ultimo de la pasión



*A las pasiones, como a las enfermedades, no se las puede acusar ni disculpar. Sólo es posible describirlas, con ese asombro siempre renovado con el que se mezcla un leve espanto ante la fuerza primitiva de los elementos, que a veces explota como una tormenta en la Naturaleza y a veces en una persona. Las pasiones de este grado extremo ya no están sometidas a la voluntad de las personas a las que atacan, ya no forman parte, con todas sus manifestaciones y consecuencias, de la esfera de su vida consciente, sino que suceden por así decirlo por encima de ellas y más allá de su responsabilidad. Pretender una valoración moral de una persona dominada de tal modo por su pasión sería tan absurdo como pedir cuentas a una tempestad o formar juicio a un volcán.

Cuando la llama de la pasión interior se haya consumido en su plenitud volverá la persona a despertar, pero quemada y destruida. Quien haya atravesado una brasa así, quemará su vida. Porque una pasión de tal desmesura jamás se da una segunda vez en la misma persona. Igual que una explosión consume todo el explosivo, semejante erupción consume siempre y para siempre las interiores reservas de los sentimientos.

Al igual que algunos poetas (Rimbaud) y algunos músicos (Mascagni) se dan por entero en una sola obra genial y luego se derrumban sobre sí mismos, consumidos y sin fuerzas, hay mujeres que en un solo ataque de pasión derrochan de un golpe toda su posibilidad de amar, en vez de repartirla a lo largo de los años como las naturalezas más moderadas, las naturalezas burguesas. Disfrutan concentrado y en extracto todo el amor de su vida, se lanzan de golpe, genios del propio despilfarro, al abismo último de la pasión, del que no hay salvación ni regreso.

*Stefan Zweig

domingo, 16 de febrero de 2020

La cultura de masas y la publicidad han liberado la conciencia individual y colectiva de cualquier sentimiento de culpa o pudor



Enrique González Duro, psiquiatra y profesor universitario dice que “la cultura de masas y la publicidad han liberado la conciencia individual y colectiva de cualquier sentimiento de culpa o pudor, tradicionalmente asociado a cualquier forma de placer inmediato, antes la satisfacción de los deseos e impulsos únicamente se consideraba buena si respondía a objetivos duraderos y socialmente aceptables, para que el hombre contemporáneo se sienta libre de desear todo cuanto invasivamente se le presenta y libre de conseguirlo lo antes posible y al precio que sea. En este sentido, puede decirse que se ha producido cierta liberación de la libido, antes reprimida o sublimada hacia fines idealizados, para lograr una mejor adaptación social del individuo, para hacer innecesaria cualquier forma de protesta o rebelión. Ahora, el ideal de felicidad no se sitúa a largo plazo en un mundo mejor, y tampoco precisa de la solidaridad colectiva o la liberación social, pues la felicidad es como un señuelo que está al alcance de la mano, de casi cualquier mano, mediante la adquisición continuada y dirigida de los bienes de consumo. El individuo está plenamente convencido de que comprando mercancías será feliz, y consumiendo se concilia con la sociedad y se muestra conforme con el tipo de existencia que él ha elegido, aunque en realidad le ha sido impuesta. Ya no se ha de preguntar qué es la felicidad, porque la felicidad es aquello que se ofrece a diario de un modo insistentemente repetitivo y presentado como muy apetecible. Y, sin embargo, el consumismo no proporciona otra cosa que meros placeres sustitutivos fugaces e incompletos que siempre frustran las expectativas generadas por la oferta de los productos. Por eso, el consumidor está permanentemente insatisfecho, pese a lo cual consume una y otra vez, de forma compulsiva. Acertadamente, se ha dicho que el consumo no satisface el deseo, sino que lo genera o incluso lo aumenta, de tal modo que el individuo no es capaz de liberarse o renunciar al deseo”.

domingo, 17 de noviembre de 2019

La cultura del relativismo empuja a una persona a aprovecharse de otra y a tratarla como mero objeto

“Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad,difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza. Todo está conectado. Si el ser humano se declara autónomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la misma base de su existencia se desmorona, porque, en vez de desempeñar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creación, el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la rebelión de la naturaleza,” escribe el Papa Francisco en la encíclica  Laudato si.

Y añade el papa que “la cultura del relativismo es la misma patología que empuja a una persona a aprovecharse de otra y a tratarla como mero objeto, obligándola a trabajos forzados, o convirtiéndola en esclava a causa de una deuda. Es la misma lógica que lleva a la explotación sexual de los niños, o al abandono de los ancianos que no sirven para los propios intereses. Es también la lógica interna de quien dice: «Dejemos que las fuerzas invisibles del mercado regulen la economía, porque sus impactos sobre la sociedad y sobre la naturaleza son daños inevitables». Si no hay verdades objetivas ni principios sólidos, fuera de la satisfacción de los propios proyectos y de las necesidades inmediatas, ¿qué límites pueden tener la trata de seres humanos, la criminalidad organizada, el narcotráfico, el comercio de diamantes ensangrentados y de pieles de animales en vías de extinción? ¿No es la misma lógica relativista la que justifica la compra de órganos a los pobres con el fin de venderlos o de utilizarlos para experimentación, o el descarte de niños porque no responden al deseo de sus padres? Es la misma lógica del usa y tira, que genera tantos residuos sólo por el deseo desordenado de consumir más de lo que realmente se necesita. Entonces no podemos pensar que los proyectos políticos o la fuerza de la ley serán suficientes para evitar los comportamientos que afectan al ambiente, porque, cuando es la cultura la que se corrompe y ya no se reconoce alguna verdad objetiva o unos principios universalmente válidos, las leyes sólo se entenderán como imposiciones arbitrarias y como obstáculos a evitar”.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Infraclase.

Existe una nueva categoría de población, antes ausente del mapa mental de las divisiones sociales, que puede considerarse víctima colectiva del “daño colateral múltiple” del consumismo. El los últimos años, esta categoría ha sido definida como “infraclase”.El inventario de la gente amontonada en la imagen genérica de la infraclase, tal como lo describe Herbert J. Gans, resulta notable sobre todo por su variedad. Esta definición conductista abarca a los pobres que abandonan la escuela, no trabajan, y en el caso de las mujeres jóvenes, a las que tienen bebés sin el beneficio del matrimonio y dependen del bienestar social. La infraclase
Herbert J. Gans
definida por su comportamiento incluye también a los sin techo, los mendigos y pordioseros, los pobres adictos al alcohol y las drogas y a los delincuentes callejeros. Como el término es flexible, los pobres que viven en “viviendas sociales”, los inmigrantes ilegales y las pandillas adolescentes suelen incluirse en esa categoría. De hecho, la flexibilidad de esa definición conductista se presta a que el término se convierta en un rótulo que puede emplearse para estigmatizar a los pobres, sea cual fuere su comportamiento.

Las personas condenadas a la infraclase son consideradas totalmente inútiles, lisa y llanamente una molestia, algo de lo que todos podríamos prescindir con gusto. En una sociedad de consumidores, un mundo que evalúa a todos y a todo por su valor de cambio, esa gente no tiene ningún valor de mercado, son hombres y mujeres no comercializables, y su incapacidad de alcanzar el estatus de producto coincide con (de hecho, deriva de) su incapacidad para abocarse de lleno a la tarea de consumir. Son consumidores fallidos, símbolos flagrantes del desastre que acecha a los consumidores fracasados, y del destino último de cualquiera que no cumpla las obligaciones de un consumidor, escribe Zygmunt Bauman.

Zygmunt Bauman
Zygmunt Bauman sigue narrando que los sufrimientos de los pobres contemporáneos, los pobres de la sociedad de consumidores, no hacen causa común. Cada consumidor fallado se lame las heridas en soledad, en el mejor de los casos en compañía de su familia, si es que aún no se disolvió. Los consumidores fallados son solitarios, y cuando se los deja en soledad durante mucho tiempo tienden a convertirse en personas que prefieren estar solas: ya no creen que la sociedad o algún grupo social (salvo una pandilla criminal) puedan ayudarlas, ya no esperan ayuda, ya no creen que su suerte pueda cambiar legalmente, salvo ganando la lotería.

Alain Finkielkraut nos recuerda lo que puede ocurrir cuando se silencian las consideraciones éticas, cuando se extingue toda empatía y se derriban las barreras morales: La violencia nazi no se produjo por gusto, sino por obligación, no por sadismo sino por virtud, no placentera sino metódicamente, no por salvajes impulsos desatados y abandono de todo escrúpulo, sino en nombre de valores superiores, con competencia profesional y sin perder de vista en ningún momento la tarea a realizar.

los sufrimientos de los pobres contemporáneos, los pobres de la sociedad de consumidores, no hacen causa común