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sábado, 28 de junio de 2025

El calentamiento global será negativo en la agricultura del Tercer Mundo, y beneficioso en las granjas del primer mundo

La disponibilidad de alimentos ha aumentado drásticamente en las últimas cuatro décadas. El promedio de calorías disponibles por persona en los países en desarrollo ha experimentado un incremento del 40%. Del mismo modo, la proporción de personas desnutridas ha descendido desde un 50% hasta menos de un 17%. La ONU espera que estas tendencias positivas se mantengan al menos hasta 2050 con otros veinte puntos porcentuales en aumento de calorías y con la caída de la desnutrición hasta menos del 3%. No obstante, un 3% en 2050 sigue suponiendo 290 millones de personas, y es motivo suficiente para generar una preocupación a nivel mundial. Y no es que vayan a pasar hambre porque no podamos producir suficientes alimentos. Lo harán porque son pobres y no pueden crear una demanda para la producción extra de alimentos.
El calentamiento global, en general, tendrá un impacto negativo en la agricultura del tercer mundo, mientras que en las granjas del primer mundo resultará beneficioso. Esto se debe a que los incrementos de la temperatura son buenos para los granjeros de las latitudes más altas, en las que un clima más cálido alargará las temporadas de crecimiento, multiplicará las cosechas y obtendrá más producción. Para los agricultores de los países tropicales, normalmente países del tercer mundo, las temperaturas más altas significarán una menor productividad agrícola. Sin embargo, en ambos casos el CO2 supone un factor positivo, ya que actúa como fertilizante, acelerando el crecimiento de los cultivos en todas las zonas.La mejora en las plantaciones, la tecnología y el aumento de tierra cultivable hará que en dichos lugares pueda incluso alcanzarse un aumento de la producción de hasta un 270% a lo largo del siglo.
A día de hoy hay unos 800 millones de personas desnutridas en el planeta. Durante este siglo la población aumentará en unos tres mil millones de personas, y, sin embargo, es muy probable que terminemos con menos desnutridos, unos 136 millones (o 108 millones sin el calentamiento global).
Referencia: En frío (Bjørn Lomborg)

domingo, 20 de abril de 2025

148 millones de niños menores de 5 años en el mundo sufren desnutrición.

Existe todo un mundo de hambre e inseguridad alimentaria en el planeta que afecta a millones de personas. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en 2023 la cifra de personas que sufrían algún grado de desnutrición era de 733,4 millones, situándose en niveles comparables a los de 2007.El dato equivale a una de cada 11 personas en el planeta, o lo que es lo mismo, cerca del 17% de la población mundial que sufre hambre o inseguridad alimentaria. Los continentes más afectados son África, Asia y Latinoamérica.
“Abordar el hambre infantil es esencial no solo para mejorar la salud y el bienestar de los niños, sino también para construir un futuro más próspero para sus comunidades. La nutrición adecuada en la infancia está directamente relacionada con la capacidad de aprendizaje, la productividad laboral en la edad adulta y, en última instancia, el desarrollo económico de un país”. Según UNICEF, hasta 148 millones de niños y niñas menores de 5 años en el mundo sufren retraso en el crecimiento debido a la desnutrición. Además, 340 millones de infantes tiene carencias de micronutrientes y 45 millones sufren hambre severa.

viernes, 14 de febrero de 2025

Todo un mundo de hambre e inseguridad alimentaria

Existe todo un mundo de hambre e inseguridad alimentaria en el planeta que afecta a millones de personas. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en 2023 la cifra de personas que sufrían algún grado de desnutrición era de 733,4 millones, situándose en niveles comparables a los de 2007. El dato equivale a una de cada 11 personas en el planeta, o lo que es lo mismo, cerca del 17% de la población mundial que sufre hambre o inseguridad alimentaria. Los continentes más afectados por esta realidad son África, Asia y Latinoamérica. 
“La inseguridad alimentaria está directamente ligada a la tasa de pobreza de una población. Y si bien la lucha contra la pobreza había ido ganando terreno gracias a los esfuerzos combinados de los estados y sociedad civil, la pandemia de la Covid-19 supuso volver a cifras de veinte años atrás en el curso de un solo año”, explica Francisca Capa, presidenta de Alianza Solidaria. “Si a la pandemia le sumamos la guerra de Ucrania, considerada el granero del mundo, con el déficit de grano que ha supuesto, y el cambio climático con sequías cada vez más frecuentes e intensas, todos los factores han confluido para que el precio de los alimentos haya aumentado a niveles inaccesibles para una gran mayoría de personas”, asegura Capa.
Según UNICEF, hasta 148 millones de niños y niñas menores de 5 años en el mundo sufren retraso en el crecimiento debido a la desnutrición. Además, 340 millones de infantes tiene carencias de micronutrientes y 45 millones sufren hambre severa. “Las consecuencias de la malnutrición en la infancia son devastadoras, particularmente durante los primeros cinco años de vida. Este periodo es crucial para el desarrollo físico y cognitivo del niño, y la malnutrición puede generar efectos negativos irreversibles, afectando el crecimiento, la salud y el desempeño escolar de los niños en el futuro”, explica la presidenta de Alianza Solidaria. “Además, la malnutrición no solo afecta a los más pequeños, sino que también tiene repercusiones en los más mayores. Afecta a su desarrollo académico, lo que limita sus oportunidades laborales y perpetúa en ellos el círculo vicioso de la pobreza”, añade Capa.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Decir que se es libre es solo otra forma de expresar que no se tiene nada que perder

El mundo actual tiene problemas económicos de un calado que Keynes nunca habría podido imaginarse. Los pobres se mueren de desnutrición en el Sur, pero de obesidad en Occidente. Un estado rico como California gasta más dinero en prisiones que en universidades. Los padres trabajan tanto, a fin de poder comprar cosas para su familia, que no tienen tiempo de estar con ella. A la mayoría nos preocupa llegar a fin de mes; incluso a lo que queda de clase media. Al mismo tiempo, se fantasea con un mundo de consumo ilimitado y de exclusión social, un mundo del que disfruta una pequeña élite mundial. La vida de los miembros de esta élite es la que se presenta como un ideal. No los lirios de Keynes. El famoso economista creía que, cuando fuéramos ricos, íbamos a trabajar menos y a consumir menos también. ¡Qué equivocado estaba!
Todos somos libres. Como la mujer del Congo que accede a mantener relaciones sexuales con miembros de la milicia a cambio de tres latas de conservas. O la mujer que en Chile trabaja recolectando fruta a pesar de que los insecticidas a que está expuesta producirán trastornos neurológicos en los niños que dará a luz dos años más tarde. O la mujer marroquí que, al empezar a trabajar en una fábrica, debe obligar a su hija mayor a abandonar la escuela para cuidar de sus hermanos. Estas mujeres tienen siempre un control absoluto sobre las consecuencias de sus acciones. Siempre toman la mejor decisión posible. Decir que se es libre es solo otra forma de expresar que no se tiene nada que perder.

miércoles, 24 de julio de 2024

A finales de 2023 eran más de 117,3 millones las personas que se encontraban desplazadas a la fuerza

Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), a finales de 2023 eran más de 117,3 millones las personas que se encontraban desplazadas a la fuerza de sus hogares. Un número que equivale al 1,5% de la población de todo el mundo. Desde la institución, además, alertan de una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos 12 años, pasando de afectar a una de cada 125 personas hace una década, a una de cada 69 en la actualidad. 43,4 millones de refugiados en todo el mundo (esto es personas que sí han tenido que abandonar tanto sus hogares como sus países de origen). Según ACNUR esta cifra se ha triplicado en la última década. Además, en 2023 solo 1,1 millones de refugiados lograron regresas a sus casas.“Detrás de estas crudas cifras se esconden innumerables tragedias humanas”, ha asegurado el responsable de ACNUR, Filippo Grandi. “El sufrimiento debe impulsar a la comunidad internacional a actuar con urgencia para abordar las causas del desplazamiento forzado”, ha añadido.
Un fenómeno que se ha acentuado en los últimos años especialmente entre la población desplazada por la fuerza es el de la inseguridad alimentaria. Desde la ONG World Vision apuntan a lo que han llamado “recortes en las raciones” que analiza las interrupciones en la distribución de ayuda humanitaria y su efecto, especialmente entre desplazados y refugiados. Según esta entidad, hasta el 68% de las personas dependientes de ayuda humanitaria, y que han sufrido estos cortes intermitentes en su acceso a la misma, aseguran que algún miembro de su familia se había ido a la cama con hambre en las últimas semanas por escasez de alimentos. “El hambre no mata a la gente solo por desnutrición, sino también por enfermedad mental”, ha explicado la directora de Respuesta Mundial al Hambre de World Vision, Mary Njeri.En Alianza Solidaria también identifican esta misma tendencia y aseguran que “la supervivencia es un problema entre los desplazados y refugiados porque la inseguridad alimentaria se ha intensificado en los 5 últimos años, llegando a niveles de pobreza grave en el 90% de la población refugiada”. A esto se añade un clima de constante exposición a la violencia que afecta tanto a adultos como a niños. En este sentido, World Vision ha identificado que el 41% de los refugiados sienten que los niños experimentan ahora más violencia, abusos y abandono en el hogar que antes.
 

miércoles, 18 de mayo de 2022

Producimos los alimentos suficientes para alimentar a cada ser humano en este planeta

Lo más aterrador de los niños subalimentados, dice el periodista Nicholas D. Kristof, hablando de lo que vio en Guinea Bissau, es que “no lloran, no sonríen ni se mueven. No muestran ningún signo de miedo, sufrimiento o interés. Son pequeños zombis arrugados que eliminan todas las operaciones no esenciales para emplear hasta la última caloría en mantenerse vivos”. El Banco Mundial calcula que la extensión de la desnutrición pudo haber causado en 2008 que 44 millones de niños sufrieran daños físicos o mentales permanentes. No se trata tan solo del África Subsahariana y del sudeste asiático. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en 2008 un total de 17 millones de niños norteamericanos, el 22,5 por ciento del total, vivía en hogares en que la alimentación no estaba asegurada. La situación se ha agravado con el aumento del precio de los alimentos.


Roger Thurow, investigador principal para la agricultura global y la política alimentaria del Consejo de Asuntos Globales de Chicago, opina que “producimos los alimentos suficientes para alimentar adecuadamente a cada ser humano en este planeta; el hecho de que cerca de mil millones de personas pasen hambre implica una dura condena del sistema mundial de distribución de alimentos”.Cuando nos aproximamos a la realidad de los mecanismos que engendran el hambre nos encontramos con que las alzas de precios de estos últimos años están asociadas al aumento de las operaciones de derivados sobre alimentos realizadas por bancos y fondos de inversión norteamericanos y europeos, en una escala que no tiene nada que ver con los tradicionales contratos de futuros sobre las cosechas, escribe Josep Fontana. En la medida en que los precios de los alimentos suben,“tanto más dinero acude al mercado, y tanto más aumentan los precios”.

miércoles, 9 de marzo de 2022

En la región subsahariana un niño muere de hambre cada 30 segundos

Una de cada cinco personas en Africa sufre actualmente de desnutrición y 93 millones de personas en 36 países se están quedando literalmente sin alimentos.Lo señaló un comunicado de la confederación de organizaciones humanitarias Oxfam.Agregó que los más afectados son mujeres y niños.En la región subsahariana, un niño muere de hambre cada 30 segundos, mientras que 2 de cada 5 mujeres (en edad fértil) sufren anemia por escasez de alimentos, agregó Oxfam.También señaló que los precios de los alimentos en todo el continente se dispararon.
"En 2020, el 60% de la población africana, casi 800 millones de personas, padecía inseguridad alimentaria: 90 millones de personas más que el año anterior", afirma Francesco Petrelli, asesor de políticas de seguridad alimentaria de Oxfam Italia. Agrega que "la crisis climática, la pandemia y las guerras alimentan el hambre que causa la muerte de 6 personas cada minuto y requieren una respuesta urgente de los líderes africanos". Hasta 20 países africanos están experimentando violencia y conflictos actualmente, con 7 golpes de estado que han ocurrido solo en el último año. La sequía diezmó miles de hectáreas de cultivos y mató al ganado, lo que significa que millones de personas se vieron privadas de su principal fuente de ingresos y sustento.

miércoles, 12 de enero de 2022

Afganistán se enfrenta a una crisis de hambre

Afganistán se enfrenta a una crisis de hambre

*La doctora Nuri en Afganistán, estaba a punto de iniciar la cesárea cuando la joven madre rompió en llanto. Rogaba que la mataran a ella y a su bebé. "No sé cómo puedo seguir con vida', decía la madre, '¿cómo puedo dar a luz a otro ser humano?”. Las mujeres en la sala de la doctora Nuri están tan desnutridas que saben que es poco probable que tengan suficiente leche en los senos para alimentar a sus hijos. Nuri dice que las salas están tan llenas de gente que tiene que estrujar a las mujeres que están en trabajo de parto contra las paredes llenas de sangre o atenderlas tendidas sobre sábanas sucias. La mayoría de los limpiadores dejaron su trabajo en el hospital desde hace meses, hartos de trabajar sin paga. Y la sala de maternidad está tan abarrotada que a veces hay varias mujeres en una sola cama.Las instalaciones cercanas y las clínicas privadas han tenido que cerrar, y este hospital, que alguna vez fue un prestigioso y moderno hospital en el centro de Afganistán, tiene tres veces más mujeres que antes."La sala de maternidad es una de las salas más felices de cualquier hospital, pero eso ya no pasa en Afganistán". Ella dice que en tan solo dos semanas en septiembre vio morir de hambre a cinco bebés recién nacidos.


"Pronto no tendremos suficiente agua potable", dice la doctora Nuri, mientras sus pacientes luchan por mantenerse calientes en las bajas temperaturas. Las duras condiciones meteorológicas pronto restringirán el paso restante de mercancías procedentes de países como Pakistán e India."Siempre que estas mujeres salen de nuestro hospital con sus bebés, sigo pensando en ellas. No tienen dinero, no pueden permitirse comprar comida", dice. Su propia familia también está luchando por mantenerse a flote."Incluso yo no tengo suficientes alimentos para comer; no puedo pagarlos y casi he terminado con todos mis ahorros"."No sé por qué sigo viniendo a trabajar. Todas las mañanas me hago esta pregunta. Pero tal vez sea porque todavía tengo la esperanza de un futuro mejor”.



Afganistán se enfrenta a su peor crisis de hambre, según las últimas cifras de la ONU. Se espera que alrededor de 14 millones de niños sufran niveles agudos de desnutrición este invierno.En todo el país, los hospitales que tratan a los hambrientos están al borde del colapso, con casi 2.300 instalaciones de salud ya cerradas. Los médicos en áreas remotas han informado que no pueden proporcionar medicamentos básicos.
*Fuente: BBC

miércoles, 13 de octubre de 2021

El informe SOFI 2021indica que en 2020 padecieron hambre de 720 a 811 millones de personas


El informe SOFI 2021,está elaborado por cinco agencias de Naciones Unidas. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El informe indica que en 2020 padecieron hambre de 720 a 811 millones de personas. Si se toma el punto medio del rango estimado (768 millones), en 2020 sufrieron hambre unos 118 millones de personas más que en 2019 y un máximo de 161 millones de personas. En 2020, casi 2.370 millones de personas carecieron de acceso a alimentos adecuados, lo que representa un incremento de 320 millones de personas en solo un año. Las estimaciones indican que, si no se actúa para invertir la tendencia y continuamos igual, 660 millones de personas vivirán en hambruna en el 2030.


En el informe se indican seis vías para abordar la inseguridad alimentaria y la desnutrición: 1- La integración de las políticas humanitarias, de desarrollo y de construcción de la paz en las zonas afectadas por conflictos; asimismo. 2- Aumentar la resiliencia climática en los sistemas alimentarios. 3- Fortalecer la resiliencia económica de los más vulnerables. 4- Intervenir en las cadenas de suministro de alimentos para reducir el coste de los alimentos nutritivos. 5- Abordar la pobreza y las desigualdades estructurales, asegurando que las intervenciones sean inclusivas. 6- Fortalecer los entornos alimentarios y cambiar el comportamiento de los consumidores para promover patrones alimentarios con impactos positivos en la salud humana y el medio ambiente.

sábado, 19 de junio de 2021

El impacto económico del Covid-19 es el enésimo golpe al flagelo de la crisis alimentaria mundial


El impacto económico del Covid-19 durante 2020 asestó el enésimo golpe al flagelo de la crisis alimentaria mundial, que ahora representa la segunda causa después de las guerras y pasa por alto los eventos climáticos extremos. Un "riesgo de inseguridad alimentaria aguda a niveles críticos o peores"y al que fueron expuestos al menos 155 millones de personas en 55 países/territorios, una tendencia en crecimiento de 20 millones respecto del informe del año precedente. Esta es la fotografía tomada por el informe anual publicado por la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias, una alianza entre agencias de Naciones Unidas, la Unión Europea, organismos gubernamentales y ONG.

Burkina Faso

Las personas en emergencia de alimentos en 2020, unas 133.000 han experimentado el más grave nivel de inseguridad alimentaria aguda, clasificado como "catástrofe", en Burkina Faso, Sudán del Sur y Yemen. Siempre en 2020 al menos otros 28 millones de personas afrontaron un nivel de inseguridad alimentaria aguda clasificado como "emergencia", muy próximo a la muerte por hambre. Asimismo, en los 55 países/territorios azotados por la crisis alimentaria examinados en el informe, otros 75 millones de niños de edad inferior a los 5 años presentaban en 220 retrasos en el crecimiento, mientras más de 15 millones mostraban signos de desnutrición.



Si en 2021 se prevé que los conflictos sean la principal causa determinante de las crisis alimentarias, en las economías frágiles la pandemia Covid-19 y las medidas de contención a ella relacionada, así como los eventos meteorológicos extremos, continuarán a agravar la inseguridad alimentaria aguda. Las organizaciones fundadoras de la Red Mundial (UE, FAO y el Programa Alimentario Mundial) en una declaración al margen de la publicación del informe reiteró que "la pandemia Covid-19 reveló la fragilidad del sistema alimentario mundial y la necesidad de crear sistemas para garantizar una alimentación regular y nutritiva a 8.500 millones de personas en 2030".

miércoles, 14 de junio de 2017

Muchos se derrumbaban debido a la tensión del combate continuado.

General George Patton 
El general George Patton abogaba por fusilar a los cobardes, y  abofeteó, en Sicilia, a un soldado con fatiga de combate al que acusaba de simularla. Los altos mandos británicos del norte de África e Italia rogaban a su gobierno que restaurara la pena de muerte por deserción, como en la primera guerra mundial. Otros mandos, cuyas opiniones prevalecieron, estaban a favor de proporcionar atención psiquiátrica (así como la atención médica tradicional) en puestos de auxilio avanzados. Reconocían que la mente, sujeta a la amenaza cotidiana de la muerte, los impactos de bombardeos aéreos y de artillería de alta velocidad, el miedo a minas y trampas explosivas, la desnutrición, una higiene deplorable y la falta de sueño, infligía heridas tan reales como las del cuerpo. 

Muchos se derrumbaban debido a la tensión del combate continuado
Proporcionar atención a hombres destrozados, así como comida caliente, buenas ropas y descanso, hacía que su restablecimiento y vuelta al campo de batalla fuera más probable que mediante amenazas de ejecución por fusilamiento. Pocos desertores eran cobardes. Muchos se derrumbaban debido a la tensión del combate continuado, tras haberse enfrentado al enemigo del Eje sin descanso durante, a veces, meses enteros. Debido al defectuoso sistema aliado de reemplazo de tropas en el frente, se forzaba a los hombres hasta más allá de su límite. El mal liderazgo ejercido por suboficiales pobremente entrenados, muchos de los cuales se abstenían de entrar en combate personalmente, dejaba a los jóvenes soldados sin ninguna inspiración a la hora de soportar oleadas de artillería a lo largo de líneas de combate a menudo estáticas, cuenta el escritor e historiador Charles Glass.

En cualquier compañía, batallón o división, los altos índices de deserción apuntaban a fallos en la línea de mando y aprovisionamiento, de los que tan responsables eran los líderes como los hombres que desertaban. La cohesión en las unidades de combate era mala, como demostraron estudios de posguerra, dice Glass, porque se distribuía individualmente a los soldados de reemplazo por diferentes
Su propia muerte parecía inevitable. 
compañías y divisiones, en lugar de como cuerpos de hombres que se conocían y confiaban los unos en los otros. Algunos hombres desertaban cuando todos sus demás compañeros de unidad habían caído y su propia muerte parecía inevitable. 

desertores 
Los que mostraban más simpatía hacia los desertores eran los demás soldados del frente. En algún momento todos habían tenido la tentación de abandonar el combate mediante la deserción, disparándose en el pie o quedándose atrás cuando se les ordenaba avanzar. Raro era el soldado de infantería que recomendaba a sus colegas no abandonar la línea de combate. Lo sorprendente no es que tantos hombres desertaran, sino que lo hicieran tan pocos.

lunes, 22 de mayo de 2017

María Antonieta aconsejó a la muchedumbre que pasaba hambre que comieran pasteles. Hoy en día, los pobres siguen este consejo al pie de la letra.

Luis XIV
En abril de 1694, un funcionario francés de la ciudad de Beauvais describía el impacto de la hambruna y de los precios desorbitados de los alimentos, y decía que todo su distrito estaba lleno de “un número infinito de almas pobres, debilitadas por el hambre y la miseria, que mueren de necesidad porque, al no tener trabajo ni ocupación, carecen de dinero para comprar pan. Para seguir con vida y aplacar un poco el hambre, esta pobre gente come cosas impuras tales como gatos y la carne de caballos despellejados y tirados a los montones de estiércol. Otros consumen la sangre que mana de vacas y bueyes sacrificados, y las vísceras que los cocineros arrojan a la calle. Otros desdichados comen ortigas y maleza, o raíces y hierbas que antes cuecen”. Escenas similares tenían lugar en toda Francia. El mal tiempo había malogrado las cosechas en todo el reino los dos años anteriores, de modo que en la primavera de 1694 los graneros estaban completamente vacíos. Se cobraban precios exorbitados por cualquier alimento que conseguían acaparar, y los pobres morían en tropel. Unos 2,8 millones de franceses (el 15 por ciento de la población) murieron de hambre entre 1692 y 1694, mientras el Rey Sol, Luis XIV, flirteaba con sus amantes en Versalles.

En el siglo XVIII María Antonieta aconsejó a la
María Antonieta.
muchedumbre que pasaba hambre que si se quedaban sin pan, comieran pasteles. Hoy en día, los pobres siguen este consejo al pie de la letra. Mientras que los ricos residentes de Beverly Hills comen ensalada y tofu al vapor con quinoa, en los suburbios y guetos los pobres se atracan de pastelillos Twinkie, Cheetos, hamburguesas y pizzas. En 2014, más de 2.100 millones de personas tenían sobrepeso, frente a los 850 millones que padecían desnutrición. Se espera que la mitad de la humanidad sea obesa en 2030. En 2010, la suma de las hambrunas y la desnutrición mató a alrededor de un millón de personas, mientras que la obesidad mató a tres millones.

En 2010, la suma de las hambrunas y la desnutrición mató a alrededor de un millón de personas, mientras que la obesidad mató a tres millones.