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sábado, 24 de mayo de 2025

La base intelectual del ente de salud pública universal fue la teoría microbiana de Louis Pasteur

 Louis Pasteur
La base intelectual del ente de salud pública universal fue la teoría microbiana de Louis Pasteur, que se impuso en Europa desde la década de 1880. Hasta entonces, las acertadas observaciones de prácticos como John Snow carecían de una base científica. Pasteur alejó de la arena política la fundamentación de la política de higiene. Las primeras iniciativas, aunque bienintencionadas, partían de suposiciones frágiles y no condujeron a conclusiones generalizables. Solo la teoría microbiana fijó la limpieza como suma prioridad; ahí surgió, como hijo de la bacteriología, el Homo hygienicus. Científicos como Louis Pasteur y Robert Koch se convirtieron en héroes de la cultura de la época. La enfermedad se separó de los contextos ecológico, social, político y religioso, la salud se declaró valor supremo, y estas ideas fueron interiorizadas por la clase media y, cada vez más, otros estratos sociales. Probablemente, las mejoras higiénicas contribuyeron a la reducción de la mortalidad, en Europa y Norteamérica, más que en ninguna otra región del mundo, donde hoy aún se aspira a lograr resultados similares con tecnologías más simples y económicas. La universalización de los objetivos no ha supuesto, en este caso, una universalización de los medios. En la práctica, por lo tanto, la influencia de Occidente ha sido escalonada. Las grandes inversiones públicas para “cubrir superficie” con un servicio de hospitales no se produjeron, en el mundo en general, hasta el siglo XX. El Allgemeine Krankenhaus u Hospital General de Viena, fundado en 1784 por orden del emperador José II, fue el primer hospital moderno.
Referencia: La transformación del mundo (Jürgen Osterhammel)

domingo, 10 de marzo de 2024

La población del siglo XIII era más limpia que la del siglo XVII


Escribe Georges Duby, historiador francés especializado en historia social e historia de las mentalidades de la Edad Media, que la población del siglo XIII era más limpia que la del siglo XVII. Los compañeros de San Luis se bañaban más que los de Luis XIV. La higiene mejoró en el siglo XIV, por efecto del mejor nivel de vida y cuando se adoptó la costumbre de llevar ropa interior. Aparecieron camisas lavables. Pero no se terminó la miseria. ¡Difícil protegerse de ella! Toda una fauna parasitaria cohabitaba con la especie humana y este ecosistema de hombres y bestias favorecía el contagio.
Para mediados del siglo XIII, los baños públicos eran tan numerosos en París que los estuviers, o propietarios, formaron su propio gremio. La popularidad de estos baños públicos desencadenó otras actividades. De hecho, la palabra en inglés stew, cuya una de sus acepciones significa burdel, proviene del francés etuves, o baño público. En el siglo XV estos términos eran considerados sinónimos en varias ciudades de la Europa medieval.
El baño era también una parte importante en los rituales de los caballeros medievales. Para su nombramiento, el candidato debía bañarse antes de pasar la noche en oración, con la finalidad de que estuviera corporal y espiritualmente purificado antes de convertirse en caballero.
En la Edad Media se encerraba a los leprosos tal como Le Peri sugirió que se encerrara a los enfermos de Sida. Pero Francisco de Asís encontró a Cristo en un leproso que se cruzó en su camino y a quien tomó en sus brazos. Había santas mujeres en el norte de Francia que consagraban su vida a bañar y a cuidar a los leprosos. Junto a cada leprosario vivía un grupo de cristianos inflamados de compasión.En fin,esta enfermedad se propagaba de modo más equitativo que la peste. No infectaba sólo a los pobres. Hubo hasta un rey leproso, Balduino de Jerusalén.




miércoles, 26 de mayo de 2021

Un niño de cada cinco en todo el mundo no tiene agua suficiente


Más de 1.420 millones de personas, entre ellas 450 millones de niños, viven en áreas de alta, o extremadamente alta vulnerabilidad hídrica. Esto significa que un niño de cada cinco en todo el mundo no tiene agua suficiente para satisfacer sus exigencias cotidianas. Lo indica el último estudio de Unicef en el ámbito de la iniciativa "Water Security for All”.


La creciente escasez de agua afecta a la salud de los niños. Cada día, más de 700 niños menores de cinco años mueren de diarrea debido a agua y servicios higiénicos no seguros, y escasa higiene.Cuando los niños enferman de diarrea, no pueden absorber los nutrientes que requieren para crecer. Con el tiempo esto puede llevar a un retraso del crecimiento y tener impacto irreversible en el desarrollo físico y mental de los niños. Unos 144 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo sufren retraso en el crecimiento."La crisis mundial del agua no está llegando, está aquí”,manifiesta la directora general de Unicef, Henrietta Fore.

miércoles, 14 de junio de 2017

Muchos se derrumbaban debido a la tensión del combate continuado.

General George Patton 
El general George Patton abogaba por fusilar a los cobardes, y  abofeteó, en Sicilia, a un soldado con fatiga de combate al que acusaba de simularla. Los altos mandos británicos del norte de África e Italia rogaban a su gobierno que restaurara la pena de muerte por deserción, como en la primera guerra mundial. Otros mandos, cuyas opiniones prevalecieron, estaban a favor de proporcionar atención psiquiátrica (así como la atención médica tradicional) en puestos de auxilio avanzados. Reconocían que la mente, sujeta a la amenaza cotidiana de la muerte, los impactos de bombardeos aéreos y de artillería de alta velocidad, el miedo a minas y trampas explosivas, la desnutrición, una higiene deplorable y la falta de sueño, infligía heridas tan reales como las del cuerpo. 

Muchos se derrumbaban debido a la tensión del combate continuado
Proporcionar atención a hombres destrozados, así como comida caliente, buenas ropas y descanso, hacía que su restablecimiento y vuelta al campo de batalla fuera más probable que mediante amenazas de ejecución por fusilamiento. Pocos desertores eran cobardes. Muchos se derrumbaban debido a la tensión del combate continuado, tras haberse enfrentado al enemigo del Eje sin descanso durante, a veces, meses enteros. Debido al defectuoso sistema aliado de reemplazo de tropas en el frente, se forzaba a los hombres hasta más allá de su límite. El mal liderazgo ejercido por suboficiales pobremente entrenados, muchos de los cuales se abstenían de entrar en combate personalmente, dejaba a los jóvenes soldados sin ninguna inspiración a la hora de soportar oleadas de artillería a lo largo de líneas de combate a menudo estáticas, cuenta el escritor e historiador Charles Glass.

En cualquier compañía, batallón o división, los altos índices de deserción apuntaban a fallos en la línea de mando y aprovisionamiento, de los que tan responsables eran los líderes como los hombres que desertaban. La cohesión en las unidades de combate era mala, como demostraron estudios de posguerra, dice Glass, porque se distribuía individualmente a los soldados de reemplazo por diferentes
Su propia muerte parecía inevitable. 
compañías y divisiones, en lugar de como cuerpos de hombres que se conocían y confiaban los unos en los otros. Algunos hombres desertaban cuando todos sus demás compañeros de unidad habían caído y su propia muerte parecía inevitable. 

desertores 
Los que mostraban más simpatía hacia los desertores eran los demás soldados del frente. En algún momento todos habían tenido la tentación de abandonar el combate mediante la deserción, disparándose en el pie o quedándose atrás cuando se les ordenaba avanzar. Raro era el soldado de infantería que recomendaba a sus colegas no abandonar la línea de combate. Lo sorprendente no es que tantos hombres desertaran, sino que lo hicieran tan pocos.