domingo, 19 de julio de 2026

La belleza es una promesa de felicidad

La belleza es una promesa de felicidad, dijo Stendhal. Por eso el ser humano siente que está hecho para ella. No solo para el alimento, el trabajo, el descanso, el conocimiento o el lenguaje. También y muy principalmente para la belleza.Platón decía que el alma humana, a través del amor a la belleza, se eleva desde sus carencias e imperfecciones hasta la plenitud de la verdad y del bien. La llamada a la belleza no parece responder a ninguna necesidad concreta. Los hombres primitivos hicieron cuencos de arcilla para aplacar con más facilidad su hambre y su sed. Lo que no sabemos es porque adornaron sus vasijas con una cenefa de figuras geométricas. Esa decoración no sirve para nada, no cumple ninguna finalidad biológica, y por eso mismo revela que los hombres no solo buscan satisfacer sus necesidades, sino lograr también que las cosas sean o parezcan hermosas.


Referencia: Breve historia de Occidente escrita por José Ramón Ayllón.

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