“El establecimiento de un Nuevo Orden Mundial, tiene su origen en un pensamiento diabólico-destructivo y no teológico”, dice el cardenal Müller.”El programa de un Nuevo Orden Mundial bajo la condición de una economización total del hombre, en el que las élites financieras y políticas autoproclamadas quedan como sujetos pensantes y controladores, tiene el precio de despersonalizar a las masas. El ser humano es sólo el producto biológico en bruto que se actualiza en un ordenador, en una red total de información. Entonces ya no hay persona, no hay inmortalidad del alma, no hay ser vivo con corazón y mente, espíritu y libre albedrío. Sigue siendo una construcción sin hogar y sin esperanza”. “Esto implica la reducción del 99% de la población mundial a una biomasa astillada, a un material humano o a un grupo de consumidores, a bots. Los seres humanos sólo tienen tanto valor económico (no moral) como contribuyen y funcionan dentro del mantenimiento de este sistema de dominación y explotación”."Esa deshumanización no es más que el producto de un ser humano, concebido desde una perspectiva materialista (ya sea liberal o marxista), es decir, despojar al ser humano de toda realidad metafísica, despojarle de Dios; que vale en tanto en cuanto “contribuyen y funcionan dentro del mantenimiento de este sistema”.
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miércoles, 27 de mayo de 2026
El establecimiento de un Nuevo Orden Mundial
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jueves, 19 de marzo de 2026
La integración europea
La esencia de los procesos que acompañan a la integración europea ha sido descrita por Juan Pablo II en su intervención del 5 de abril de 2001, cuando habló de la construcción de la patria común que no será solo un producto de intereses económicos, sino una comunidad de valores, tradiciones e ideales. En la historia de Europa se han integrado el “personalísmo”, tomado del judaísmo, que acentúa la personalidad de cada persona humana; el sentido romano del Estado de derecho; la valoración griega de la reflexión racional; así como la llamada peculiar del Cristianismo al amor y la fraternidad universal. La unión de estos elementos ha conducido a aquella integración axiológica cuyo peso no puede ignorarse en las aspiraciones a la integración europea.
Las protestas de los trabajadores, inspiradas en el mensaje de la “Solidarnósc” polaca, no tenían solo, ni principalmente, un carácter económico. Su motivación más profunda lo constituía la atención a los derechos del hombre. La doctrina diamante de esta verdad constituye un importante elemento de la herencia cultural de Europa, en cuyo desarrollo tuvo un influjo esencial la tesis judeo-cristiana de la imagen de Dios en el hombre.
En el desarrollo de la cultura europea han tenso un gran papel la poesía y la filosofía, la matemática y el arte, la teología y la mística. La ciencia moderna, de la que siguen siendo símbolo los “Principia” de Newton, nació en el continente europeo. Y en este mismo continente se desarrollaron las iniciativas evangélicas, cuya regla de amor al prójimo se contrapuso de modo radical a las aspiraciones hacia nuevas conquistas. No podemos separarnos de esa tradición para acoger un modelo de hombre unidimensional, sujeto a la ley de la oferta y la demanda. De hecho, esto significaría la deshumanización, en la cual, el hombre es tratado no como persona humana, sino solamente como consumidor, como productos o como “demandante” servido por instituciones burocratizadas.
El fundamento de la unidad europea no puede ser la fe en una fuerza mágica de las instituciones. Tal fundamento hay que buscarlo en una comunidad espiritual radicada en los valores del Evangelio. No se puede derribar las piedras del muro de Berlín para construir una Torre de Babel modernizada, a la que faltasen los cimientos axiológicos que constituyen la esencia de la tradición europea, escribe Jósef Miroslav Zycinski (filósofo, publicista polaco y arzobispo católico).
En el desarrollo de la cultura europea han tenso un gran papel la poesía y la filosofía, la matemática y el arte, la teología y la mística. La ciencia moderna, de la que siguen siendo símbolo los “Principia” de Newton, nació en el continente europeo. Y en este mismo continente se desarrollaron las iniciativas evangélicas, cuya regla de amor al prójimo se contrapuso de modo radical a las aspiraciones hacia nuevas conquistas. No podemos separarnos de esa tradición para acoger un modelo de hombre unidimensional, sujeto a la ley de la oferta y la demanda. De hecho, esto significaría la deshumanización, en la cual, el hombre es tratado no como persona humana, sino solamente como consumidor, como productos o como “demandante” servido por instituciones burocratizadas.
El fundamento de la unidad europea no puede ser la fe en una fuerza mágica de las instituciones. Tal fundamento hay que buscarlo en una comunidad espiritual radicada en los valores del Evangelio. No se puede derribar las piedras del muro de Berlín para construir una Torre de Babel modernizada, a la que faltasen los cimientos axiológicos que constituyen la esencia de la tradición europea, escribe Jósef Miroslav Zycinski (filósofo, publicista polaco y arzobispo católico).
domingo, 14 de septiembre de 2025
El programa de un Nuevo Orden Mundial tiene el precio de despersonalizar a las masas
“El establecimiento de un Nuevo Orden Mundial, tiene su origen en un pensamiento diabólico-destructivo y no teológico”, manifiesta el Cardenal Müller, “el programa de un Nuevo Orden Mundial bajo la condición de una economización total del hombre, en el que las élites financieras y políticas autoproclamadas quedan como sujetos pensantes y controladores, tiene el precio de despersonalizar a las masas. El ser humano es sólo el producto biológico en bruto que se actualiza en un ordenador, en una red total de información. Entonces ya no hay persona, no hay inmortalidad del alma, no hay ser vivo con corazón y mente, espíritu y libre albedrío. Sigue siendo una construcción sin hogar y sin esperanza”. “Esto implica la reducción del 99% de la población mundial a una biomasa astillada, a un material humano o a un grupo de consumidores, a bots. Los seres humanos sólo tienen tanto valor (económico, no moral) como contribuyen y funcionan dentro del mantenimiento de este sistema de dominación y explotación.
Esa deshumanización no es más que el producto de un ser humano, concebido desde una perspectiva materialista, es decir, despojar al ser humano de toda realidad metafísica, despojarle de Dios; que vale en tanto en cuanto contribuyen y funcionan dentro del mantenimiento de este sistema”.
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lunes, 23 de junio de 2025
La pornografía distorsiona el sentido de la sexualidad humana
La Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU. (USCCB) ha publicado el documento Create in Me a Pure Heart.El texto no solo analiza los efectos nocivos de la pornografía sobre quienes la consumen, producen o difunden, sino que también traza un panorama preocupante sobre su omnipresencia en la cultura contemporánea, su capacidad adictiva, y sus vínculos con delitos como la trata de personas, la explotación infantil y la violencia sexual. La pornografía, afirma el documento, no es un mero entretenimiento, es una estructura de pecado que distorsiona el sentido de la sexualidad humana, rompe vínculos afectivos, debilita la comunión familiar, y contribuye a una cultura del descarte. Los obispos denuncian el uso de inteligencia artificial para generar imágenes pornográficas hiperrealistas o falsas, incluyendo deepfakes que utilizan rostros de personas reales sin su consentimiento, lo que agrava aún más la deshumanización de las víctimas. También se advierte sobre las estrategias de las grandes plataformas digitales, que, mediante algoritmos y presiones sociales, inducen a menores y jóvenes a producir y consumir contenidos sexuales, a menudo sin que siquiera lo hayan buscado activamente.
El texto recuerda que toda persona humana está llamada al amor verdadero y a la comunión con Dios y con los demás. La pornografía, explican los obispos, contradice radicalmente esa vocación al reducir al otro a un objeto de placer. Frente a esta cultura del uso, la Iglesia proclama una visión de la sexualidad humana basada en la dignidad del cuerpo, el don de sí, y la virtud de la castidad como camino de libertad y plenitud. Esta enseñanza, que bebe de la teología del cuerpo de san Juan Pablo II y del Magisterio reciente, se ofrece como alternativa luminosa a una industria que degrada al ser humano en nombre del deseo.
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sábado, 5 de septiembre de 2020
Los médicos en la región de Flandes están a favor de eliminar la vida de los recién nacidos con una discapacidad
Un reciente estudio reveló que el 94% de los médicos y paramédicos en la región de Flandes, Bélgica, están a favor de eliminar la vida de los recién nacidos si es que a los bebés se les diagnostica una discapacidad, publica Aciprensa. El estudio establece que “los médicos prefieren con mayor frecuencia el feticidio a los cuidados paliativos neonatales en caso de afecciones fetales no letales”.
Michael Robinson, director de Comunicaciones de la Sociedad para la Protección del Niño por Nacer de Reino Unido (SPUC), dijo que es “es profundamente perturbador que los profesionales médicos que deberían proteger y valorar cada vida humana tengan estas creencias impactantes”. “La posición proaborto se basa en la deshumanización de todo un grupo de humanos. Si bien es inquietante, no es de extrañar que con el tiempo estas actitudes se empiecen a reafirmar en relación con otros grupos de personas, en este caso los recién nacidos”, comentó. Recordó que “la última vez que actitudes deshumanizantes como estas ganaron gran popularidad fue durante el funcionamiento del programa T4 en la Alemania nazi, cuando los humanos discapacitados y vulnerables fueron considerados como 'una vida indigna de la vida'”. “Con el resurgimiento de tales actitudes, nunca ha habido un momento más vital para defender y defender el derecho a la vida de todo ser humano”, aseguró.
La portavoz de Right to Life UK, Catherine Robinson, comentó que “hace menos de 10 años, hubo una fuerte condena a la idea de poner fin a la vida de un bebé después de su nacimiento, independientemente de si tenía o no una discapacidad, cuando esta idea fue presentada por académicos en el British Medical Journal”. La portavoz Catherine Robinson destacó que en la actualidad, “trágicamente, la idea de poner fin intencionalmente a la vida de un bebé nonato y un bebé recién nacido ahora parece haber pasado de un experimento de pensamiento académico extravagante a ser visto como algo moralmente aceptable por estos profesionales de la salud en Bélgica”. Robinson también calificó de “perturbador” que los profesionales de la salud “estén enormemente a favor de los 'abortos posparto' y el infanticidio de bebés con discapacidad” en vez de “defender el derecho a la vida y brindar a cada bebé la mejor oportunidad posible de vivir”.
Juan Pablo II dijo que “la calidad de una sociedad y de una civilización se mide por el respeto que manifiesta hacia los más débiles de sus miembros”. “En efecto, en Dios descubrimos la dignidad de la persona humana, de cada una de las personas humanas. El grado de salud física o mental no añade ni quita nada a la dignidad de la persona; más aún, el sufrimiento puede darle derechos especiales en nuestra relación con ella”
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miércoles, 14 de agosto de 2019
La reproducción tiene todo que ver con la asimetría de los dos sexos, que en la materia no son ni equivalentes ni iguales.
Sylviane Agacinski-Jospin es una filósofa, feminista y escritora francesa de origen polaco, profesora de la École des Hautes Études en Sciences Sociales. En una entrevista cuenta que "la reproducción (asistida o no) no tiene nada que ver con las orientaciones sexuales y que, por el contrario, tiene todo que ver con la asimetría de los dos sexos, que en la materia no son ni equivalentes ni iguales. En este ámbito, una pareja del mismo sexo no es equivalente a una pareja sexualmente mixta, y el principio de igualdad ante la ley no impide al legislador resolver de manera diferente situaciones que son diferentes".
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| Sylviane Agacinski-Jospin |
Se pregunta Agacinski-Jospin sobre el cambio en la filiación que implica la desaparición del padre en la procreación. Efectivamente, "el vínculo de un niño a dos líneas parentales no equivalentes significa para él su propia inscripción en el género humano, universalmente mixto”.
Describe la llegada de una sociedad descristianizada en la que "la esperanza de liberarse de la carne no ha desaparecido", pero que ha sido desplazada hacia el poderío tecno-científico. Citando a Merleau-Ponty, Agacinski aboga por una vuelta al sentido común. “Ante todo somos, como ya decía Aristóteles, seres vivos, es decir, marcados por el nacimiento, la reproducción y la muerte. Renunciar a estos límites implica nuestra deshumanización”.
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