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jueves, 4 de junio de 2026

La libertad total para los lobos es la muerte para los corderos

Tanto la libertad como la igualdad se encuentran entre las metas básicas que los seres humanos han buscado durante muchos siglos; pero la libertad total para los lobos es la muerte para los corderos, la libertad total de los poderosos, de los talentosos, no es compatible con el derecho a una existencia decente de los débiles y los menos dotados.
La igualdad puede exigir la limitación de la libertad de quienes desean dominar; la libertad, sin un poco de la cual no hay elección y por tanto no hay posibilidad de ser seres humanos, tal como comprendemos el término, tendrá que ser constreñida para dejar espacio al bienestar social, para alimentar a los hambrientos, vestir a los desnudos, alojar a los que no tienen hogar, para dejar espacio a la libertad de los otros, para permitir que se ejerza la justicia o la imparcialidad, escribe Isaiah Berlin en su libro El estudio adecuado de la humanidad.

lunes, 30 de septiembre de 2024

La voluntad del hombre no se quiebra, sino que se reblandece, se somete y guía

Escribe Richard Pipes en su libro Propiedad y libertad que medidas tales como salarios mínimos, control de alquileres y transporte escolar obligatorio, o bien no solucionan los problemas para los que se pusieron en vigor o bien los agravan. Pero existen indicios más preocupantes que hacen pensar que todo el despliegue de medidas sobre el bienestar social, concebidas para abolir la pobreza y la desigualdad, ha sido contraproducente. Desde que comenzó la guerra contra la pobreza en 1965, los gobiernos federales, estatales y locales han gastado más de 5,4 billones de dólares en la lucha contra la pobreza en este país. ¿Cuánto es 5,4 billones de dólares? Es un 70% más de lo que costó la Segunda Guerra Mundial. Por 5,4 billones de dólares usted podría comprar los bienes de las 500 sociedades anónimas de Fortune y todas las tierras cultivables de los Estados Unidos. Sin embargo el índice de pobreza es de hecho más alto hoy en día de lo que era en 1965. (Michael Tanner, The End of Welfare).
El gobierno trabaja de buena voluntad por su felicidad, pero decide ser el árbitro exclusivo de esa felicidad; les garantiza su seguridad, prevé y compensa sus necesidades, facilita sus placeres, gestiona sus principales preocupaciones, dirige su actividad, regula la dejación de propiedades y subdivide sus herencias. ¿Qué queda sino librarlos de todo el trabajo de pensar y de todas las dificultades de la vida? El “principio de la igualdad ha preparado a los hombres para todas estas cosas” y a menudo para que las consideren como beneficios. Después de tener a cada miembro en su puño de hierro, y moldearlo a su voluntad, el poder supremo extiende sus brazos sobre toda la comunidad. Cubre la superficie de la sociedad con una red de regulaciones pequeñas y complicadas, diminutas y uniformes, que ni las mentes más originales ni los individuos más enérgicos pueden desentrañar, para alzarse sobre los demás. La voluntad del hombre no se quiebra, sino que se reblandece, se somete y guía; apenas se obliga a los hombres a actuar por su voluntad, pero constantemente se les restringe su actuación: un poder semejante no destruye, sino que impide la existencia; no tiraniza, pero comprime, exaspera, extingue y atonta al pueblo, hasta que cada nación queda reducida a tan sólo un rebaño de tímidos e industriosos animales, cuyo pastor es el gobierno. ¿Esto es lo que queremos?, pregunta Richard Pipes.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

El factor Churchill

Winston Churchill y Boris Johnson 

Boris Johnson, político y periodista británico que fue líder del Partido Conservador y primer ministro del Reino Unido desde 2019 hasta 2022., en su libro El factor Churchill cuenta que Churchill fue un político tan admirado como cuestionado. Amante de la buena mesa, la bebida y el tabaco, fue un político de amplias miras y un orador sin igual, uno de los pioneros en Gran Bretaña en defender la sanidad pública, la educación y el bienestar social, sin por ello renunciar a su incorregible incorrección política. Nunca mostró miedo ni como militar, ni como periodista en Sudán y Sudáfrica, ni como ministro paseando por los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial o enfrentándose a Hitler…Quiso incluso personarse en el desembarco en Normandía, pero se lo impidió el rey. Hombre de armas, pero también de letras, es el único premier británico galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Johnson pasa revista tanto a sus éxitos, a veces sobredimensionados y mitificados, como a sus errores, para describirnos, con su característico ingenio y apasionamiento, a un hombre, lleno de contradicciones, de una profunda humanidad, de una valentía contagiosa y de una impresionante elocuencia, pero también dotado como nadie de un talento incomparable para la estrategia…….Churchill ni siquiera había pasado por la Universidad y que le costó tres intentos ingresar en la Real Academia Militar de Sandhurst.

martes, 23 de agosto de 2022

El bienestar social incita a la dependencia y la dependencia promueve la pobreza

El bienestar social incita a la dependencia y la dependencia promueve la pobreza, escribe el profesor Richard Pipes. Un bienestar social generoso, un bienestar social que no se limita a las situaciones de emergencia que escapan al control de sus beneficiarios, sino que intenta proporcionarles artificialmente (como dijera Franklin Delano Roosevelt) una “vida cómoda” no sólo es nocivo para el principio de la propiedad privada, ese elemento imprescindible para la sociedad, sino que es también contraproducente.



martes, 28 de diciembre de 2021

La libertad total para los lobos es la muerte para los corderos


Libertad y la igualdad figuran entre los objetivos primordiales perseguidos por los seres humanos a lo largo de muchos siglos; pero la libertad total para los lobos es la muerte para los corderos, la libertad total para los poderosos, los dotados, no es compatible con el derecho a una existencia decente de los débiles y menos dotados, escribe Isaiah Berlin.



Para Berlin la igualdad puede exigir que se limite la libertad de los que quieren dominar; la libertad (y sin una cierta cuantía de ella no hay elección y por tanto ninguna posibilidad de mantenerse humano tal como entendemos la palabra) puede tener que reducirse para dejar espacio al bienestar social, para alimentar al hambriento, vestir al desnudo, cobijar al que no tiene casa, para dejar espacio a la libertad de otros, para que pueda haber justicia o equidad.



jueves, 14 de septiembre de 2017

Infraclase.

Existe una nueva categoría de población, antes ausente del mapa mental de las divisiones sociales, que puede considerarse víctima colectiva del “daño colateral múltiple” del consumismo. El los últimos años, esta categoría ha sido definida como “infraclase”.El inventario de la gente amontonada en la imagen genérica de la infraclase, tal como lo describe Herbert J. Gans, resulta notable sobre todo por su variedad. Esta definición conductista abarca a los pobres que abandonan la escuela, no trabajan, y en el caso de las mujeres jóvenes, a las que tienen bebés sin el beneficio del matrimonio y dependen del bienestar social. La infraclase
Herbert J. Gans
definida por su comportamiento incluye también a los sin techo, los mendigos y pordioseros, los pobres adictos al alcohol y las drogas y a los delincuentes callejeros. Como el término es flexible, los pobres que viven en “viviendas sociales”, los inmigrantes ilegales y las pandillas adolescentes suelen incluirse en esa categoría. De hecho, la flexibilidad de esa definición conductista se presta a que el término se convierta en un rótulo que puede emplearse para estigmatizar a los pobres, sea cual fuere su comportamiento.

Las personas condenadas a la infraclase son consideradas totalmente inútiles, lisa y llanamente una molestia, algo de lo que todos podríamos prescindir con gusto. En una sociedad de consumidores, un mundo que evalúa a todos y a todo por su valor de cambio, esa gente no tiene ningún valor de mercado, son hombres y mujeres no comercializables, y su incapacidad de alcanzar el estatus de producto coincide con (de hecho, deriva de) su incapacidad para abocarse de lleno a la tarea de consumir. Son consumidores fallidos, símbolos flagrantes del desastre que acecha a los consumidores fracasados, y del destino último de cualquiera que no cumpla las obligaciones de un consumidor, escribe Zygmunt Bauman.

Zygmunt Bauman
Zygmunt Bauman sigue narrando que los sufrimientos de los pobres contemporáneos, los pobres de la sociedad de consumidores, no hacen causa común. Cada consumidor fallado se lame las heridas en soledad, en el mejor de los casos en compañía de su familia, si es que aún no se disolvió. Los consumidores fallados son solitarios, y cuando se los deja en soledad durante mucho tiempo tienden a convertirse en personas que prefieren estar solas: ya no creen que la sociedad o algún grupo social (salvo una pandilla criminal) puedan ayudarlas, ya no esperan ayuda, ya no creen que su suerte pueda cambiar legalmente, salvo ganando la lotería.

Alain Finkielkraut nos recuerda lo que puede ocurrir cuando se silencian las consideraciones éticas, cuando se extingue toda empatía y se derriban las barreras morales: La violencia nazi no se produjo por gusto, sino por obligación, no por sadismo sino por virtud, no placentera sino metódicamente, no por salvajes impulsos desatados y abandono de todo escrúpulo, sino en nombre de valores superiores, con competencia profesional y sin perder de vista en ningún momento la tarea a realizar.

los sufrimientos de los pobres contemporáneos, los pobres de la sociedad de consumidores, no hacen causa común

martes, 16 de mayo de 2017

El mito del déspota bondadoso.

James Buchanan 
El premio Nobel de Economía James Buchanan y el profesor Geoffrey Brennan denunciaron que “los economistas en este siglo han estado muy concentrados en los “fallos de mercado”. Académicos trabajando a este nivel no mostraban recelo alguno en recomendar correctivos del mercado y manejo macroeconómico a los Gobiernos. Implícitamente los economistas parecían encerrados en el presupuesto de que la autoridad política se encuentra revestida de un grupo de súper personas morales cuyo comportamiento puede ser descrito como uno dedicado al bienestar social. El mito del déspota bondadoso parece tener un poder de permanencia considerable”.