Mostrando entradas con la etiqueta Pipes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pipes. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de septiembre de 2024

La voluntad del hombre no se quiebra, sino que se reblandece, se somete y guía

Escribe Richard Pipes en su libro Propiedad y libertad que medidas tales como salarios mínimos, control de alquileres y transporte escolar obligatorio, o bien no solucionan los problemas para los que se pusieron en vigor o bien los agravan. Pero existen indicios más preocupantes que hacen pensar que todo el despliegue de medidas sobre el bienestar social, concebidas para abolir la pobreza y la desigualdad, ha sido contraproducente. Desde que comenzó la guerra contra la pobreza en 1965, los gobiernos federales, estatales y locales han gastado más de 5,4 billones de dólares en la lucha contra la pobreza en este país. ¿Cuánto es 5,4 billones de dólares? Es un 70% más de lo que costó la Segunda Guerra Mundial. Por 5,4 billones de dólares usted podría comprar los bienes de las 500 sociedades anónimas de Fortune y todas las tierras cultivables de los Estados Unidos. Sin embargo el índice de pobreza es de hecho más alto hoy en día de lo que era en 1965. (Michael Tanner, The End of Welfare).
El gobierno trabaja de buena voluntad por su felicidad, pero decide ser el árbitro exclusivo de esa felicidad; les garantiza su seguridad, prevé y compensa sus necesidades, facilita sus placeres, gestiona sus principales preocupaciones, dirige su actividad, regula la dejación de propiedades y subdivide sus herencias. ¿Qué queda sino librarlos de todo el trabajo de pensar y de todas las dificultades de la vida? El “principio de la igualdad ha preparado a los hombres para todas estas cosas” y a menudo para que las consideren como beneficios. Después de tener a cada miembro en su puño de hierro, y moldearlo a su voluntad, el poder supremo extiende sus brazos sobre toda la comunidad. Cubre la superficie de la sociedad con una red de regulaciones pequeñas y complicadas, diminutas y uniformes, que ni las mentes más originales ni los individuos más enérgicos pueden desentrañar, para alzarse sobre los demás. La voluntad del hombre no se quiebra, sino que se reblandece, se somete y guía; apenas se obliga a los hombres a actuar por su voluntad, pero constantemente se les restringe su actuación: un poder semejante no destruye, sino que impide la existencia; no tiraniza, pero comprime, exaspera, extingue y atonta al pueblo, hasta que cada nación queda reducida a tan sólo un rebaño de tímidos e industriosos animales, cuyo pastor es el gobierno. ¿Esto es lo que queremos?, pregunta Richard Pipes.

domingo, 21 de abril de 2024

La propiedad es un derecho natural que antecede la ley humana

Richard Pipes escribe en su libro Propiedad y libertad que “la Iglesia cristiana primitiva aceptó la propiedad privada como un hecho de la vida y se dedicó a exhortar a los fieles a que practicaran la caridad lo más posible. Las pertenencias se consideraban algo maligno sólo en el caso de ser usadas de forma egoísta…..las posesiones eran éticamente neutrales y sólo se convertían en algo maligno si daban lugar a la avaricia. San Agustín escribió que una cosa no debía ser condenada porque condujera a la corrupción: “¿No es bueno el oro?”, preguntaba y respondía: “Sí, es bueno. Pero el malo usa el buen oro para hacer daño y el bueno usa el buen oro para hacer el bien”.
Como observó hace un siglo el filósofo ruso Vladimir Soloviev, los cristianos exhortan a sus seguidores a renunciar a sus riquezas mientras que los socialistas reclaman la confiscación y distribución de la riqueza de otros. Las doctrinas económicas de las Iglesias cristianas sólo pedían la renuncia voluntaria de la riqueza personal. No era, por tanto, incoherente que la Iglesia tratara como herejes a aquellos grupos, como los “waldesianos” del siglo XII, que predicaban la pobreza y, después, a los anabaptistas, que intentaron imponer el comunismo. En términos generales, “la veneración por la pobreza” fue un rasgo distintivo de los movimientos heréticos, no de la Iglesia establecida. Juan XXII afirmó que la propiedad (dominium) del hombre sobre sus posesiones no difiere de la propiedad ejercida por Dios sobre el universo, la cual concedió al hombre al crearlo a su semejanza. Es, por tanto, un derecho natural que antecede la ley humana.
Los fundadores del protestantismo fueron más allá de la tolerancia de la Iglesia católica con relación a la propiedad: tanto Lutero como Calvino la respaldaron con énfasis.Calvino escribió elogiosamente sobre el trabajo y el comercio, y sobre las grandes ganancias que proporcionaban a algunos, rechazando las prohibiciones medievales sobre la usura y reconociendo los beneficios del dinero y del crédito.Los historiadores saben muy bien que el calvinismo hizo mucho por alentar el espíritu capitalista.

viernes, 19 de agosto de 2022

La antropología no conoce ninguna sociedad en la que no hayan existido los derechos de propiedad

La antropología no conoce ninguna sociedad en la que no hayan existido los derechos de propiedad. En palabras de E. A. Hoebel,“la propiedad es tan omnipresente como el hombre, una parte del tejido básico de toda sociedad”. Lo que quiere decir, por emplear un término aristotélico, que no es solamente una institución “legal” o “convencional” sino una institución “natural”. La propiedad (donde quiera que le sea permitido aparecer) es protegida por el Estado como un “derecho”, pero ese mismo derecho de propiedad también protege al individuo del Estado junto con la ley, su consecuencia se convierte en el medio más eficaz para limitar el poder del Estado.


 Richard Pipes

Tampoco fue casualidad, dice el profesor e historiador Richard Pipes, que muchas de las instituciones más importantes de la democracia moderna desciendan directamente de la comunidad urbana medieval, en donde el comercio y la industria dieron lugar a una poderosa clase adinerada que consideraba sus posesiones como un aspecto de su libertad.