Mostrando entradas con la etiqueta propiedad privada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta propiedad privada. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de octubre de 2026

Quien cree que asegura su vida mediante bienes materiales, se engaña, la vida se le está escapando

En Evangelium Vitae, encíclica redactada por Juan Pablo II y publicada el 25 de marzo de 1995, se manifiesta que “si la promoción del propio yo se entiende en términos de autonomía absoluta, se lleva inevitablemente a la negación del otro, considerado como enemigo de quien defenderse. De este modo la sociedad se convierte en un conjunto de individuos colocados unos junto a otros, pero sin vínculos recíprocos, cada cual quiere afirmarse independientemente de los demás, incluso haciendo prevalecer sus intereses”.
“Sólo quien reconoce que su propia vida está marcada por la enfermedad del pecado, puede redescubrir, en el encuentro con Jesús Salvador, la verdad y autenticidad de su existencia, según sus mismas palabras: No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores (Lc 5, 31-32). En cambio, quien cree que puede asegurar su vida mediante la acumulación de bienes materiales, como el rico agricultor de la parábola evangélica, en realidad se engaña. La vida se le está escapando, y muy pronto se verá privado de el a sin haber logrado percibir su verdadero significado: « ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán? » (Lc 12, 20).”
La propiedad privada es un derecho fundamental de las personas. Pero cualquier superávit, antes que añadirse a la abundancia del rico, tiene que destinarse a quienes carecen de las necesidades básicas. La aversión que causa el rico no se debe a su riqueza, sino al mal uso que hace de ella.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Instituciones inclusivas e instituciones extractivas

Acemoglu, Johnson y Robinson
El desarrollo económico sostenible depende de la creación y el mantenimiento de instituciones inclusivas. Esto implica fomentar la participación política, limitar el poder de las élites y asegurar el respeto al estado de derecho. Hay que rechazar explicaciones simplistas que atribuyen el éxito o fracaso de las naciones únicamente a factores como la cultura, la geografía o los recursos naturales, argumentando que, aunque estos factores son importantes, es la calidad de las instituciones lo que determina el destino económico de un país.
El Premio Nobel de Economía 2024 sirve como recordatorio de la importancia de las instituciones en el desarrollo económico y social. Las investigaciones de Acemoglu, Johnson y Robinson muestran que la prosperidad no depende únicamente de los recursos naturales o de la ubicación geográfica, sino de las buenas instituciones que gobiernan nuestras sociedades. La clave para un desarrollo inclusivo y sostenible radica en fortalecer las instituciones y garantizar que estas sean inclusivas, favoreciendo la participación de todos en la vida económica y política. Las instituciones políticas inclusivas, como la democracia y la separación de poderes, son fundamentales para fomentar la creación de instituciones económicas que favorezcan el desarrollo. 
Cuando el poder político está en manos de una amplia coalición de actores, es más probable que se generen instituciones inclusivas que beneficien a la mayoría de la población. Por el contrario, cuando el poder está concentrado en una élite, es más común que surjan instituciones extractivas que favorezcan solo a unos pocos.
Las instituciones inclusivas son aquellas que fomentan la participación amplia en la economía, promoviendo la competencia, la innovación, la independencia de los reguladores, la alternancia en el poder, la igualdad de oportunidades y el respeto a la propiedad privada. Este tipo de instituciones crean un entorno donde la mayoría de la población puede aprovechar las oportunidades para mejorar su bienestar, lo que impulsa el crecimiento económico sostenido. Las instituciones extractivas tienden a bloquear cualquier cambio que amenace los intereses de la oligarquía dominante. Estas instituciones son corruptas, colonizan los organismos reguladores, no tienen separación de poderes (entre el legislativo, ejecutivo y judicial) y limitan la libertad de expresión, el acceso a la educación, la innovación y el emprendimiento, lo que dificulta el desarrollo económico y perpetúa la pobreza y la desigualdad.

domingo, 12 de julio de 2026

Una sociedad basada en la esclavitud

No sé cuántos años tardará este debate en estar tan anticuado como para nosotros el miriñaque... La civilización industrial, que (gracias a Dios) solo oprime a esta pequeña porción del mundo al que estamos inextricablemente unidos, acabará derrumbándose, acabando de este modo con su monstruosa perversidad... O bien se derrumbará, dejando tras de sí un desierto, o bien convertirá a un montón de hombres en esclavos controlados por unos cuantos ricos. Elijan ustedes. Fue este halo profético de Belloc el que atrajo sobre él la admiración y el respeto de George Orwell. “Antes de mí ha habido muchos escritores que han sabido prever el nacimiento de una nueva clase de sociedad”, escribió Orwell que “una sociedad ni capitalista ni socialista, y seguramente basada en la esclavitud…”. También Chesterton predijo la desaparición de la democracia y de la propiedad privada, y el surgimiento de una sociedad de esclavos que tanto podría ser capitalista como comunista .
El propio Orwell acabaría escribiendo un importante éxito de ventas ambientado en “una sociedad de esclavos que tanto podía ser capitalista como comunista”.

lunes, 1 de junio de 2026

Estado anti-capitalista es un Estado que reduce o elimina la propiedad privada de los capitales, no el capital

Estado anti-capitalista es un Estado que reduce o elimina la propiedad privada de los capitales, no el capital. De este modo, el Estado anti-capitalista es, al mismo tiempo, el Estado capitalista por excelencia. La propiedad tomada o negada a los particulares es, de hecho, una propiedad que pasa de una multiplicidad de particulares a un único Estado-propietario.Los Estados comunistas no han creado una “propiedad social”, sino únicamente una propiedad “estatal”, escribe Giovanni Sartori.
Señalaba Trotsky al observar que la nacionalización de la propiedad no crea en modo alguno una “propiedad social”, que esta equivalencia es “el principal sofisma de la doctrina oficial (soviética)” y que, por el contrario, “la propiedad del Estado se convierte en propiedad socialista en la medida en que deja de pertenecer al Estado”.La noción de propiedad social no es fácil de definir y de poner en práctica; pero esta sería, por ejemplo, una autogestión de los empleados que son copropietarios de las acciones de la empresa en la que trabajan, acciones que atribuyen por cuotas voz en las decisiones y dividendos, pero que no pueden venderse libremente.


lunes, 2 de marzo de 2026

Lo que un hombre es, lo que hace y lo que posee constituyen una unidad

Aprovechando la agitación social causada por las dos guerras mundiales y la Gran Depresión que sobrevino entre ambas, demagogos de muchas partes del mundo enarbolaron consignas socialistas para justificar la expropiación o subordinación de la propiedad privada al Estado. Dondequiera que han triunfado, la supervivencia económica de la población ha quedado supeditada, en gran medida, a la buena voluntad de sus gobernantes. Esto sucedió bajo el comunismo en Rusia y en China, así como en la Alemania nacionalsocialista y en sus diversos imitadores en todo el planeta. Su resultado fue la pérdida de la libertad y una matanza de proporciones inéditas hasta entonces. Las masacres fueron legitimadas por doctrinas políticas de nuevo tipo que exigían la “liquidación” física de categorías enteras de personas clasificadas como pertenecientes a una “mala” clase social, raza o grupo étnico. La violación simultánea de los derechos sobre la propiedad y la destrucción de vidas humanas no fue una mera coincidencia porque lo que un hombre es, lo que hace y lo que posee constituyen una unidad, de modo que una agresión contra sus pertenencias es una agresión contra su individualidad y su derecho a la vida.
La ciudadanía carecía de iniciativa privada para producir más allá del mínimo, ya que sus necesidades básicas estaban garantizadas, mientras que de hacer algo más no serían recompensados significativamente, y en cambio sí podrían sufrir castigos tales como mayores cuotas de producción. Pero si, pese a todas estas medidas desalentadoras, un ciudadano soviético demostraba iniciativa empresarial, era mal visto por el aparato burocrático cuyo interés era justamente paralizar tales iniciativas. De este modo la concentración de todos los recursos económicos en manos del Estado minó los cimientos de la ética laboral e impidió la innovación. Lejos de hacer de la economía comunista la más eficiente del mundo, como una vez habían soñado los bolcheviques, el monopolio estatal sobre los recursos productivos la volvió rígida y letárgica. El régimen murió de anemia. La eliminación de la propiedad privada, perseguida con celo fanático y a la vez apoyada en beneficio de la elite gobernante, provocó la atrofia de la personalidad, principal motor del progreso. Lo inevitable de un desenlace semejante había sido previsto desde mucho antes de que el comunismo se pusiera en práctica. David Hume, a finales del siglo XVIII, predijo el resultado de los intentos por imponer una “igualdad perfecta”: Distribuyan posesiones para una total igualdad y los diversos grados de arte, cuidado e industria de los hombres romperán inmediatamente esta equidad. O si ponéis freno a estas virtudes, reduciréis la sociedad a la más extrema indigencia; y, en lugar de evitar la miseria y la mendicidad en unos pocos, las distribuiréis inevitablemente a toda la comunidad.

sábado, 7 de junio de 2025

Los derechos de la propiedad privada

La reducción, hasta el extremo de la abolición, de los derechos y privilegios personales en los Estados totalitarios estuvo siempre acompañada de la reducción, hasta el extremo de la abolición, de la propiedad privada. Este proceso se desarrolló más en los Estados comunistas, no tanto en la Alemania nazi y menos aún en la Italia fascista; pero en los tres países la lucha por el poder político absoluto estuvo acompañada por decididos ataques a los derechos de la propiedad privada. La experiencia del totalitarismo confirma que, así como la libertad supone la garantía de los derechos de propiedad, la búsqueda de un poder personal ilimitado exige la subversión de la autoridad del ciudadano sobre sus cosas, dado que esto último le permite eludir el control-total del Estado, escribe Richard Pipes.

miércoles, 23 de abril de 2025

La coacción institucional del Estado no debe dificultar el ejercicio de la función empresarial

La principal condición para que el mercado funcione es que la coacción institucional del Estado (intervencionismo y socialismo) no dificulten el ejercicio de la función empresarial y la libre apropiación de los frutos de su acción creadora; es decir, el respeto a la propiedad privada, en el marco de un Estado de derecho con un Gobierno de poderes limitados.
Las crisis surgen por un problema de erróneo diseño institucional (la existencia de una banca con reserva fraccionaria) que se solucionaría con la privatización del dinero (patrón oro puro), la exigencia de un coeficiente de caja del cien por cien para los depósitos a la vista (como en cualquier otro depósito de bien fungible, trigo o aceite por ejemplo), y la eliminación de los bancos centrales (únicos órganos de planificación socialista en el ámbito monetario que aún quedan en vigor en las economías modernas). No es de extrañar, por tanto, que los teóricos austriacos (Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek) fueran los únicos en predecir el advenimiento de la Gran Depresión de 1929 (cuando el propio Keynes y los monetaristas, encabezados por Fisher, consideraban que se había entrado en una etapa nueva e irreversible de bonanza económica), depresión que surgió como resultado de los desmanes monetarios y financieros cometidos tras la fundación de la Reserva Federal en 1913 y, especialmente, en los felices años veinte del siglo pasado. E igualmente predijeron la recesión inflacionaria que se desencadenó a partir de la mal llamada crisis del petróleo en 1973, y que dio al traste con el análisis teórico keynesiano; así como los reiterados avisos que hemos venido dando durante los últimos quince años de burbuja crediticia y “exuberancia irracional”, que han caracterizado al periodo de la denominada nueva economía, que surge a partir de 1992 y que ha desembocado en la grave crisis financiera y recesión económica que hoy asola al mundo.
Referencia: La esencia de la Escuela Austriaca de Jesús Huerta de Soto.

jueves, 2 de enero de 2025

¿Que entiende Vintila Horia por ser de derechas?

Vintila Horia
Vintila Horia, escritor rumano, en una entrevista en la revista Hespérides manifiesta que “la derecha no es una ideología, es un estilo de vida que coincide con unos valores fundamentales, y dentro de estos valores, en primer lugar, como cúpula de todos ellos, están los valores cristianos. La derecha es un estilo de vida permanente dentro del cual está el amor, la familia, la propiedad privada, la fe religiosa, la moral, el heroísmo en la guerra como en la paz, esos son los valores fundamentales que siempre han sido, volens nolens, de derechas, porque en contra de todos ellos siempre se han manifestado los de izquierdas. Ellos se han inventado una ideología, una filosofía para poder atacar estos valores que no necesitan de ninguna ideología. La derecha representa la vida, y la izquierda representa lo tanático. La derecha está por el amor normal o natural en contra del aborto, en pro de la familia, en contra de la droga. Y no en balde, porque esto significa defender la vida. Desde el otro campo, desde el campo de las ideologías, que son siempre de izquierdas, brotan siempre los ataques en contra de la vida, defendiendo actitudes contra natura”.

domingo, 21 de abril de 2024

La propiedad es un derecho natural que antecede la ley humana

Richard Pipes escribe en su libro Propiedad y libertad que “la Iglesia cristiana primitiva aceptó la propiedad privada como un hecho de la vida y se dedicó a exhortar a los fieles a que practicaran la caridad lo más posible. Las pertenencias se consideraban algo maligno sólo en el caso de ser usadas de forma egoísta…..las posesiones eran éticamente neutrales y sólo se convertían en algo maligno si daban lugar a la avaricia. San Agustín escribió que una cosa no debía ser condenada porque condujera a la corrupción: “¿No es bueno el oro?”, preguntaba y respondía: “Sí, es bueno. Pero el malo usa el buen oro para hacer daño y el bueno usa el buen oro para hacer el bien”.
Como observó hace un siglo el filósofo ruso Vladimir Soloviev, los cristianos exhortan a sus seguidores a renunciar a sus riquezas mientras que los socialistas reclaman la confiscación y distribución de la riqueza de otros. Las doctrinas económicas de las Iglesias cristianas sólo pedían la renuncia voluntaria de la riqueza personal. No era, por tanto, incoherente que la Iglesia tratara como herejes a aquellos grupos, como los “waldesianos” del siglo XII, que predicaban la pobreza y, después, a los anabaptistas, que intentaron imponer el comunismo. En términos generales, “la veneración por la pobreza” fue un rasgo distintivo de los movimientos heréticos, no de la Iglesia establecida. Juan XXII afirmó que la propiedad (dominium) del hombre sobre sus posesiones no difiere de la propiedad ejercida por Dios sobre el universo, la cual concedió al hombre al crearlo a su semejanza. Es, por tanto, un derecho natural que antecede la ley humana.
Los fundadores del protestantismo fueron más allá de la tolerancia de la Iglesia católica con relación a la propiedad: tanto Lutero como Calvino la respaldaron con énfasis.Calvino escribió elogiosamente sobre el trabajo y el comercio, y sobre las grandes ganancias que proporcionaban a algunos, rechazando las prohibiciones medievales sobre la usura y reconociendo los beneficios del dinero y del crédito.Los historiadores saben muy bien que el calvinismo hizo mucho por alentar el espíritu capitalista.

lunes, 15 de enero de 2024

Una economía socialista basada en la planificación centralizada está destinada a funcionar de manera defectuosa

Mises (economista austriaco de origen judío, historiador, filósofo y escritor liberal clásico que tuvo una influencia significativa en la escuela austriaca de economía y el moderno movimiento libertario) formuló una poderosa crítica al pensamiento socialista en su artículo de 1920. Los socialistas, afirmaba, no habían abordado el problema esencial que planteaba la escasez, elegir cómo producir. Habiendo abolido los mercados y, por tanto, los precios de los medios de producción, los encargados de dirigir una economía socialista iban a ser incapaces de combinar los recursos para producir bienes siguiendo una lógica económica. Sin poder calcular pérdidas o beneficios serían como navegantes sin brújula. En esas condiciones, el socialismo iba a generar despilfarro y privación, no prosperidad. Mises mantenía que una economía socialista basada en la planificación centralizada estaba destinada a funcionar de manera defectuosa. Abolir la propiedad privada de los medios de producción implica eliminar la competencia entre capitalistas, el mecanismo de mercado que revela los costes de los bienes y permite la formación de precios.

Ludwig von Mises

La historiadora Sheila Fitzpatrick ha descrito la forma en que el fracaso a la hora de estimar correctamente los precios de los alimentos, el vestido y la vivienda afectó la vida cotidiana en Rusia en la década de 1930; "con la transición a una economía de planificación centralizada al final de la década de 1920, la carestía de bienes se convirtió en un fenómeno endémico en la economía soviética. Un obrero de los Urales escribió que para conseguir pan en su ciudad había que hacer cola durante doce horas desde la una o las dos de la madrugada, y a veces más temprano aun. El pan no era el único producto escaso. La situación era igual de penosa en relación con otros alimentos básicos como la carne, la leche, la mantequilla o las verduras, por no mencionar otros productos de primera necesidad como la sal, el jabón, el queroseno o las cerillas. El pescado también desapareció, incluso en regiones que contaban con una importante industria pesquera. El vestido, el calzado y todo tipo de bienes de consumo eran aun más escasos que los alimentos básicos, y a menudo era imposible conseguirlos. Mientras tanto, la gente vivía en bloques comunitarios (normalmente una familia por habitación) y en barracones habilitados como dormitorios. Al establecer unos precios tan bajos que generaban escasez en las tiendas, y teniendo la capacidad de asignar los bienes escasos antes de que llegaran a aquéllas, los funcionarios podían comerciar de forma no oficial con el acceso a este tipo de bienes a cambio del acceso a otros bienes igualmente escasos.
Referencia:El choque de ideas económicas de Lawrence H. White

martes, 1 de agosto de 2023

Aristóteles rechaza el argumento de que la propiedad común elimina la discordia social

Aristóteles rechaza el argumento de Platón de que la propiedad común elimina la discordia social, arguyendo que, al contrario, las personas que poseen cosas en común tienden a pelearse más que aquellas que las poseen personalmente. Ve la causa de la discordia social no en el esfuerzo por adquirir una propiedad sino en la naturaleza humana,“no es la posesión sino los deseos de la humanidad lo que debe igualarse”,de lo que se desprende que las desavenencias se eliminan mejor a través de la aceptación y no de la abolición de la propiedad privada.

Aristóteles basó su oposición a la propiedad común no sólo en el aspecto lógico sino, fundamentalmente, en su aspecto utilitario. Es impracticable porque nadie cuida adecuadamente los objetos que no son suyos.“Cuán inmensamente superior es el placer cuando un hombre siente que algo es suyo; porque ciertamente el amor a uno mismo es un sentimiento implantado por la naturaleza”. Las satisfacciones procedentes del amor a uno mismo son, entonces, la base de una buena sociedad.

jueves, 6 de abril de 2023

Ayudar al hermano necesitado

La obligación de ayudar al hermano necesitado refleja, una vez más, la función social que tienen los bienes temporales. “Si alguno tiene bienes en este mundo, y viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo es posible que resida en él el amor de Dios?” (1 Jn 3,17). Sabido es con qué firmeza los Padres de la Iglesia han precisado cuál ha de ser la actitud de los que poseen, respecto de los que se encuentran en necesidad. “No es parte de tus bienes, dice San Ambrosio, lo que tú das al pobre; lo que le das le pertenece. Porque lo que ha sido dado para uso de todos, tú te lo apropias. La tierra ha sido dada para todo el mundo y no solamente para los ricos” (De Nabuthae historia 12,53). Es decir, la propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera la propia necesidad, cuando a los demás les falta lo necesario, dirá Pablo VI en  Populorum Progressio.

jueves, 25 de agosto de 2022

El poder trabajar empuja a cruzar uno de los desiertos más peligrosos del mundo con tal de entrar a Estados Unidos


Cuenta la escritora Gloria Alvarez que “la mejor protección que un Estado puede dar a sus ciudadanos es la garantía de que su vida, su propiedad privada y su libertad serán respetadas por el resto de los mortales so pena de ir a prisión tras un juicio. Y son precisamente las violaciones constantes a la vida, a la propiedad privada y a la libertad las que empujan a los más vulnerables entre los latinoamericanos a cruzar uno de los desiertos más peligrosos del mundo con tal de entrar a Estados Unidos, no para recibir cosas gratis ni para ser mantenidos por el Estado sino para poder trabajar (propiedad privada) sin temor a que los maten (vida), y buscar su propia felicidad como así lo decidan (libertad)”.

lunes, 11 de julio de 2022

A medida que el siglo XX se acercaba a su fin, el principio de la propiedad privada triunfaba

Después de la Segunda Guerra Mundial, en el marco de la batalla abierta entre el comunismo y las economías de mercado, la victoria de los Aliados sobre las fuerzas del Eje creó una situación sin precedentes. Por primera vez en la historia de la humanidad dos regímenes opuestos, uno basado en el monopolio del Estado (o, más exactamente, del Partido Comunista), el otro en la empresa privada, se enfrentaron uno al otro, en una atmósfera de abierta rivalidad política. Esta confrontación puso de manifiesto los principios de la propiedad pública y de la propiedad privada, que hasta entonces habían sido comparados en teoría de una forma directamente competitiva. Y no hay dudas de que a medida que el siglo XX se acercaba a su fin, el principio de la propiedad privada triunfa en todos sus aspectos. Los contrastes entre Alemania Oriental (RDA) y la República Federal, o entre Corea del Norte y Corea del Sur, o entre Taiwán y la China continental se hicieron más evidentes cada año; contrastes que tenían que ver tanto con la prosperidad como con la seguridad personal de sus ciudadanos. El derrumbe de la Unión Soviética y de su imperio en los años 1989-91 y el compromiso, por parte de los gobiernos comunistas posteriores, de respetar la empresa privada cerraron la discusión, cuyos orígenes se remontan a la Grecia antigua.

martes, 25 de enero de 2022

Muchos intentos de conseguir un profundo cambio social desde arriba han fracasado

Cuando, en respuesta a las fuerzas desencadenadas por la revolución francesa, los estados europeos se vieron cada vez más obligados a remilitarizar a la población, lo hicieron desde arriba; lo que fue aceptado con diversos grados de entusiasmo. El servicio obligatorio universal acabaría por asociarse, cosa bien comprensible, con el sufrimiento y la muerte. En la Primera Guerra Mundial hubo veinte millones de víctimas, y cincuenta millones en la Segunda. Gran Bretaña y Estados Unidos lo abolieron en 1954; y cuando Estados Unidos lo restableció en 1969 para enfrentarse a una guerra que acabó siendo tan impopular, el rechazo de los conscriptos y sus familias a asumir los valores guerreros tuvo como resultado el abandono de la guerra de Vietnam. Supuso una prueba de cuán contraproducente es conducir a la sociedad con dos códigos contradictorios entre sí, el de los “derechos inalienables”, que incluyen la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; y el de la abnegación en caso de necesidad estratégica. En efecto, todo intento de conseguir un profundo cambio social desde arriba ha resultado difícil en el mundo moderno, y muchos han fracasado, en particular los encaminados a modificar el derecho a la propiedad privada y el de la relación del campesino con la tierra. El cambio social instrumentado desde abajo, que es la idea clave de los movimientos religiosos reformistas,ha obtenido mayores éxitos, escribe el historiador británico John Keegan.

domingo, 27 de septiembre de 2020

La subordinación de la propiedad privada



Para el papa Francisco “la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes es una regla de oro del comportamiento social y el primer principio de todo el ordenamiento ético-social”(LS, 93). “Las propiedades y el dinero son instrumentos que pueden servir en la misión. Sin embargo, fácilmente los transformamos en fines, individuales o colectivos. Y cuando esto sucede, se atacan los valores humanos esenciales”


“Cuando la obsesión de poseer y dominar excluye a millones de personas del acceso a los bienes más esenciales; cuando la desigualdad económica y tecnológica es tal que hiere el tejido social; y cuando la dependencia de un progreso material ilimitado amenaza la casa común, es entonces que no podemos quedarnos mirando, de brazos cruzados. No, esto es desolador.” 


martes, 19 de mayo de 2020

El estado neoliberal



El estado neoliberal debería favorecer unos fuertes derechos de propiedad, el imperio de la ley, y las instituciones del libre mercado y del libre comercio. Éstos son los puntos de acuerdo considerados esenciales para garantizar las libertades individuales, dice el profesor David Harvey. El marco legal viene definido por obligaciones contractuales libremente negociadas entre sujetos jurídicos en el mercado. La inviolabilidad de los contratos y el derecho individual a la libertad de acción, de expresión y de elección deben ser protegidos. La libertad de los empresarios y de las corporaciones (contempladas por el sistema jurídico como personas) para operar dentro de este marco institucional de mercados libres y de libre comercio, es considerada un bien fundamental. La empresa y la iniciativa empresarial son tratadas como las llaves de la innovación y de la creación de riqueza.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Hoy todo el mundo quiere ser Dinamarca



*A pesar del desdén del tirano bolchevique hacia las alternativas que combinaban socialismo y capitalismo, es decir, que no destruían totalmente la propiedad privada, han sido esas alternativas las que han preponderado, y el pensamiento político mayoritario en el mundo no es hoy el de la revolución socialista, y tampoco, por supuesto, el liberal, sino un híbrido que recuerda mucho más a John Stuart Mill que a Karl Marx. Esto tiene bastante lógica. Hay que ser muy fanático para defender el supuesto paraíso comunista después de los cien años que lleva su letal combinación de arrasadora pobreza económica y brutal violencia política. En cambio, la mayoría sentencia a derecha e izquierda que lo bueno, lo noble, lo justo, lo avanzado, es que el Estado viole la propiedad privada pero no del todo, con lo que estamos en otro supuesto paraíso, aparentemente alcanzable, o al menos no tan groseramente falso como el comunista. Es el paraíso de nuestro tiempo, no el de Lenin sino el de Rawls, que preserva la potencia del mercado a la hora de crear riqueza, y la combina con la generosidad y la justicia de la redistribución a cargo de las autoridades, salvaguardando a la vez la libertad y la democracia. Eso explica que así como hubo un tiempo cuando desde las tribunas comunistas se nos pregonaba que los espejos en los que debíamos contemplarnos eran Rusia, China o Cuba, hoy todo el mundo, comunista o no comunista, quiere ser… Dinamarca.
*Carlos Rodriguez Braun  

domingo, 22 de marzo de 2020

La vida social existe para el bien de las personas



La vida social existe para el bien de las personas, de todas y de cada una en su dignidad. De ahí que sea imprescindible para la vida social el respeto de los derechos de la persona, pero también la promoción de su libertad y de sus responsabilidades. El profesor Arturo Bellocq añade que una persona es imagen y semejanza de Dios, con un valor infinito, cuya felicidad no consiste solo en hacer dinero o pasarlo bien, sino en amar a los demás y ayudar a los demás a ser felices.

El bien común tiene un contenido y una estructura de justicia institucional que es preciso conocer. Implica promover ciertos bienes públicos,la justicia en las relaciones sociales, la paz, la tutela de los derechos humanos, la salud, la educación, el trabajo, etc. Pero  hay que promoverlos de acuerdo con la imagen adecuada de la persona humana. Por eso, dice Bellocq, si de un lado es necesario reconocer la igualdad fundamental y ofrecer iguales oportunidades a todos, de otro lado es preciso respetar y promover su libertad, capacidad de iniciativa, etc. y por tanto, excluye los asistencialismos autoritarios que pretenden igualar a todos a la fuerza.


El destino común de los bienes y la propiedad privada, por el que sabemos que Dios creó la tierra para todos y con recursos suficientes, pero nos confió la tarea de administrar los recursos del mundo para que todos puedan vivir bien, lo cual en general se hace a través del trabajo y la propiedad privada, pero cuidando que la libertad con la que nos aplicamos al trabajo y a la producción de riqueza sea siempre una libertad solidaria y no egoísta. Por eso la Iglesia, dice Bellocq, siempre ha relacionado también la solidaridad con la opción preferencial por los pobres.

La subsidiariedad, por la cual un cuerpo de orden superior no debe hacer lo que puede realizar el inferior, sino que debe respetar sus competencias, promover su libertad de iniciativa, ayudarlo para que pueda. Esto implica que no están las familias y las empresas al servicio del Estado, sino al revés, el Estado al servicio de las empresas y demás asociaciones intermedias, de las familias, y estas de las personas, para servirlas como ellas quieren y merecen ser servidas, y no como al político de turno le parece según su ideología.

viernes, 4 de octubre de 2019

El marxismo es antinacionalista



Adam Smith y Carlos Marx.

Para los liberales, la propiedad privada es la base misma de la civilización; para Marx y Engels es el obstáculo que mantiene una opresión secular. El liberalismo tendía al agnosticismo, dejando la religión a la plebe inculta. El marxismo declaraba a la religión enemiga radical del progreso humano, por lo que, consecuentemente se declaraba ateo militante. El liberalismo se apoyaba en un concepto moral que consideraba nacido de la razón, mientras que el marxismo entendía la moral como una construcción ideológica más, nacida de los intereses del sistema. El proletariado crearía su propia moral, de acuerdo con sus intereses.

Cartel de la II Internacional

El marxismo es antinacionalista, pues interpreta las naciones como invenciones de las burguesías para garantizarse mercados. Los obreros no tendrían patria, por lo que el partido comunista se fundó como I Internacional en 1864. Dentro de ella estallaron las luchas por el poder con los anarquistas de Bakunin, que rompieron la organización. Una II Internacional, sin anarquistas, se fundó en 1889. La mayor fuerza del marxismo durante largo tiempo fue en el partido socialdemócrata alemán, pero también se extendió por Francia, España, Italia, Rusia y otros países. Bakunin acusaba a Marx de montar una organización ultracentralista, una dictadura que no sería del proletariado sino sobre el proletariado, y más opresiva que los poderes burgueses.