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miércoles, 1 de octubre de 2025

Francia se convertirá en un país musulmán

Guy Milliére, profesor de historia de la cultura y de filosofía del derecho en la Universidad de la Sorbona señala que“económicamente hablando, Francia está en decadencia a marchas forzadas. La mayoría de los jóvenes son musulmanes, no están integrados en la sociedad francesa y son casi analfabetos. Milliére predice que los musulmanes son en su mayoría jóvenes, y los franceses no musulmanes serán en su mayoría ancianos. A juicio de este profesor de la Sorbona en veinte años los musulmanes serán mayoría en Francia. “Francia se convertirá en un país musulmán. Los dirigentes franceses lo saben. Nunca tomarán una decisión que pueda enojar a los jóvenes musulmanes radicales. Es una de las razones por la que no pudieron respaldar a Estados Unidos durante la guerra de Irak. La consecuencia habría sido un estallido de revueltas en los suburbios, y la policía francesa no está bien equipada para hacer frente a esas revueltas. Los dirigentes franceses no tienen más opción que la de ser los dirigentes del mundo árabe-musulmán. Han aceptado demasiadas cosas como para poder dar marcha atrás ahora. La brecha entre Estados Unidos y Francia se hará cada vez más grande. Francia es ya el enemigo principal de la civilización. El enemigo más peligroso es siempre el de dentro, y Francia es el enemigo de dentro”.
Hasta no hace mucho tiempo, las autoridades europeas daban por hecho que los hijos de los inmigrantes se casarían con autóctonos. De los 98 hijos e hijas casados de los 145 inmigrantes con los que se inició el estudio Vesselbo, 89 cónyuges vinieron importados desde Turquía, siete se casaron con turcos que ya residían en Dinamarca y uno se casó con una turca que vivía en Suecia. Tan sólo uno se caso con una danesa cuyo origen no era turco. Hubo diez segundos matrimonios, todos con turcos. En la tercera generación ya había habido sesenta y dos matrimonios, de los cuales solo dos no habían sido con turcos que luego se instalaban en Dinamarca acogiéndose a la ley de reunificación familiar. La saga generacional de inmigrantes turcos en Dinamarca representa exactamente lo contrario de una política de integración de éxito. Si persistía esos índices, los daneses de origen danés serán minoría en los próximos sesenta años. 

Referencia: Mientras Europa duerme de Bruce Bawer

martes, 25 de junio de 2024

Dinamarca es el mejor lugar de la tierra para que te echen

Cuenta Michael Booth en su libro Gente casi perfecta que “había llegado a considerar a los daneses como personas fundamentalmente decentes, trabajadoras, respetuosas de las leyes y muy poco propensas a las expresiones públicas de… en fin, de casi nada, y mucho menos de felicidad. Los daneses eran luteranos por naturaleza, cuando no por acatamiento ritual. Rehuían de la ostentación, desconfiaban de la manifestación exuberante de emociones y se mantenían encerrados en sí mismos. Conformaban un grupo solemne y glacial. Los daneses probablemente se encontraban entre las personas menos manifiestamente alegres de la tierra, junto con los suecos, los finlandeses y los noruegos.La gran cantidad de antidepresivos que tomaban lo que nublaba su percepción. Hay un informe según el cual, en Europa, solo los islandeses consumían más píldoras de la felicidad que los daneses, y el ritmo al que las ingerían iba en aumento. ¿Acaso la felicidad danesa no era más que un estado de inconsciencia patrocinado por Prozac?”
“En este país no hay demasiados tipos que vivan para trabajar; de hecho, muchos daneses se muestran sinceros, y no parecen tener remordimientos, sobre sus esfuerzos constantes para invertir el mínimo de horas requeridas para disfrutar de unos niveles aceptables de comodidad vital. Los daneses trabajan casi la mitad del número de horas semanales que hace un siglo, y muchísimas menos que el resto de Europa; 1.559 horas al año en comparación con las 1.749 horas de media europeas (aunque los griegos trabajan 2.032 horas, por lo que claramente esta no es ninguna medida de productividad irrebatible). Según un estudio de 2011 realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que englobaba a treinta países, solo los belgas estaban por delante de los daneses en cuanto a ociosidad.Las vacaciones anuales pueden llegar a durar hasta seis semanas y, en julio, el país entero cuelga el cartel de Cerrado puesto que la totalidad de la población danesa emigra en masa a sus casas de verano, parques de caravanas o camping situados aproximadamente a una hora de donde viven. Más de 754.000 daneses en edades comprendidas entre los quince y los sesenta y cuatro años (más del 20 por ciento de la población en edad de trabajar) no realizan ninguna clase de trabajo y reciben unas generosas prestaciones por desempleo o incapacidad. El New York Times ha llamado a Dinamarca “el mejor lugar de la tierra para que te echen”, con subsidios por desempleo de hasta el 90 por ciento del sueldo anterior y durante un máximo de dos años (hasta las recientes reformas, el máximo era de once años). Los daneses llaman a su sistema flexiguridad, un neologismo que combina la flexibilidad que disfrutan las empresas danesas para despedir a los trabajadores con poca antelación y baja compensación (comparado con Suecia, donde los trabajos aún pueden ser de por vida), con la seguridad que gozan los mercados de trabajo a sabiendas de que habrá una amplia cobertura en tiempos de desempleo.”

miércoles, 24 de febrero de 2021

La población entre 18 y 29 años tiende a desconfiar más de las personas



La confianza social estaría perdiendo terreno entre las poblaciones jóvenes de Occidente, en general. Así lo refleja un estudio  del centro de investigaciones Pew Research, a partir de los resultados de encuestas realizadas en 14 países el pasado verano. Entre los países donde se han entrevistado a personas, Dinamarca es el que registra una mayor cantidad de población (86%) que afirma que sí se puede confiar en la gente, en general. Le siguen Países Bajos (74%), Suecia y Canadá (71%), Australia (69%) y Reino Unido (64%). Por el contrario, Italia es el registra una mayor tasa de desconfianza (57%), seguido de Francia (47%), España (46%), Corea del Sur (42%) y Bélgica (41%). 


Según la publicación de Pew Research, la población entre 18 y 29 años tiende a desconfiar más de las personas en general. En los países con mayores niveles de confianza social hay una diferencia notoria entre grupos generacionales. Así, mientras el 90% de los daneses mayores de 50 años creen poder confiar en el resto de la gente, en el caso de los jóvenes, la misma cifra baja hasta e 79%. Suecia es el país que presenta una mayor diferencia entre grupos de población por edades. Allí, el 77% de los mayores de 50 años confían en otras personas, mientras que en los jóvenes el porcentaje se reduce al 53%. Es decir, una diferencia de 24 puntos entre ambos sectores. Le sigue Australia, con una diferencia de 21 puntos entre sus jóvenes y sus mayores cuando se trata de confiar en otras personas. En Italia, solo el 36% de los jóvenes menores de 29 años creen poder confiar en el resto de personas, en general, mientras que en los mayores de 50 años la cifra se sitúa en el 46%. España registra una diferencia igual, de diez puntos, entre el nivel de confianza de sus jóvenes (43%) y el de sus mayores (53%).

miércoles, 6 de mayo de 2020

Hoy todo el mundo quiere ser Dinamarca



*A pesar del desdén del tirano bolchevique hacia las alternativas que combinaban socialismo y capitalismo, es decir, que no destruían totalmente la propiedad privada, han sido esas alternativas las que han preponderado, y el pensamiento político mayoritario en el mundo no es hoy el de la revolución socialista, y tampoco, por supuesto, el liberal, sino un híbrido que recuerda mucho más a John Stuart Mill que a Karl Marx. Esto tiene bastante lógica. Hay que ser muy fanático para defender el supuesto paraíso comunista después de los cien años que lleva su letal combinación de arrasadora pobreza económica y brutal violencia política. En cambio, la mayoría sentencia a derecha e izquierda que lo bueno, lo noble, lo justo, lo avanzado, es que el Estado viole la propiedad privada pero no del todo, con lo que estamos en otro supuesto paraíso, aparentemente alcanzable, o al menos no tan groseramente falso como el comunista. Es el paraíso de nuestro tiempo, no el de Lenin sino el de Rawls, que preserva la potencia del mercado a la hora de crear riqueza, y la combina con la generosidad y la justicia de la redistribución a cargo de las autoridades, salvaguardando a la vez la libertad y la democracia. Eso explica que así como hubo un tiempo cuando desde las tribunas comunistas se nos pregonaba que los espejos en los que debíamos contemplarnos eran Rusia, China o Cuba, hoy todo el mundo, comunista o no comunista, quiere ser… Dinamarca.
*Carlos Rodriguez Braun  

miércoles, 13 de junio de 2018

El incremento continuado del número de inmigrantes guarda una estrecha correlación con un marcado declive de la cohesión social.

Tony Judt dijo que hay indicios claros de que si el tamaño y la homogeneidad son importantes para generar confianza y cooperación, la heterogeneidad cultural o económica puede tener el efecto opuesto. El incremento continuado del número de inmigrantes, particularmente de inmigrantes del Tercer Mundo, guarda una estrecha correlación en los Países Bajos, Dinamarca y el Reino Unido, con un marcado declive de la cohesión social. Por decirlo sin ambages, a los holandeses e ingleses no les entusiasma compartir sus estados del bienestar con sus antiguos súbditos coloniales de Indonesia, Surinam, Pakistán o Uganda; entretanto, a los daneses, como a los austríacos, les agravia mantener a los refugiados musulmanes que han llegado a su país en gran número en los últimos años.