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miércoles, 20 de mayo de 2026

Desigualdad y pobreza son realidades muy diferentes

“Desigualdad y pobreza son realidades muy diferentes. Hay, por ejemplo, territorios en los que todos los habitantes tienen los recursos suficientes para vivir con dignidad e incluso con desahogo, aunque existe entre ellos una notable desigualdad económica.”
“No admiten fácilmente esta distinción entre pobreza y desigualdad los que piensan que la pobreza se debe fundamentalmente a un problema de distribución, que podría ser resuelto mediante una política de redistribución de la riqueza. Esta opinión está viciada fundamentalmente por dos errores. El primero consiste en concebir el proceso de producción y el de distribución como dos procesos diferentes y separables; el segundo, en pensar que la economía es un proceso a suma cero, en el que no es posible enriquecerse sino a costa de empobrecer a otros”.“Las políticas estatales de redistribución tienen el efecto, no de obtener recursos de la población rica para transferirlos a la población más pobre, sino de transferir recursos y poder de la población al Estado. Sorprendentemente, la que se ve privada de recursos y de poder de decisión es sobre todo la población más pobre”.


Referencia: Ángel Rodríguez Luño, Introducción a la ética política.

martes, 20 de enero de 2026

La distribución geográfica de la pobreza hoy está en África.

En las últimas décadas el mundo logró un avance histórico en la reducción de la pobreza extrema. En 1990 había 2.300 millones de personas en esta situación y desde entonces esa cifra ha bajado en unos 1.500 millones gracias al rápido crecimiento económico de muchos países, especialmente en Asia.  Sin embargo, el análisis advierte que esta trayectoria positiva podría detenerse porque gran parte de los países más pobres (especialmente en África subsahariana) están estancados económicamente. Según proyecciones con las tendencias actuales, después de 2030 la pobreza extrema podría empezar a aumentar de nuevo, marcando un posible fin del progreso reciente. La distribución geográfica de la pobreza ha cambiado, hace décadas se situaba en Asia, pero hoy está en África.
La mayoría de las personas más pobres del mundo se encuentran atrapadas en economías que llevan mucho tiempo estancadas. Consideremos el caso de Madagascar. A largo plazo, el país no ha experimentado ningún crecimiento. El PIB per cápita en Madagascar es prácticamente el mismo hoy que en 1950. En consecuencia, el número de personas en situación de pobreza extrema aumentó en consonancia con el crecimiento de la población. En los países más ricos, es posible reducir la pobreza reduciendo la desigualdad mediante la redistribución, pero un país como Madagascar no puede reducir su proporción de personas en situación de pobreza extrema mediante la redistribución. Esto se debe a que el ingreso medio es inferior a la línea de pobreza; si todos tuvieran el mismo ingreso, todos vivirían en la pobreza extrema. En la República Democrática del Congo, Mozambique, Malawi, Burundi y la República Centroafricana, más de la mitad de la población vive en la pobreza extrema.
El hecho de que las economías más pobres no estén creciendo significa que el rápido progreso contra la pobreza extrema observado en las últimas décadas llegará a su fin.Aunque esta perspectiva se conoce desde hace años, apenas ha recibido la atención que merece. El progreso contra la pobreza extrema fue uno de los logros más destacados de la humanidad en las últimas décadas; su fin sería una de las peores realidades de las próximas. Si los países más pobres no empiezan a crecer, nos espera un futuro muy sombrío: un futuro en el que la pobreza extrema seguirá siendo la realidad para cientos de millones de personas durante muchos años.

Fuente: Ourworldindata

viernes, 22 de diciembre de 2023

El fin del crecimiento nos situaría en un juego de suma negativa, porque todos seríamos más pobres

Hans-Jörg Naumer, director global de análisis temático y mercados de capitales de Allianz Global Investors, cuenta en Libre Mercado que “la idea del "decrecimiento" ha cobrado fuerza en Alemania y se empieza a escuchar mucho en otros países, pero su mensaje central esencialmente neomalthusiano que el planeta tiene unos recursos finitos, de modo que, o paramos la actividad económica, o nos extinguimos… Es una filosofía simplista, porque solamente concibe una forma de revertir el aumento de las emisiones de carbono, frenando por completo la producción.Siempre tenemos que intentar vivir de una forma sostenible, es decir, tomando en cuenta cuestiones medioambientales relevantes. Sin embargo, ¿quién se puede permitir algo como el "decrecimiento"? Puede que en algunos países ricos haya una minoría que defiende esto, pero ¿y el resto de la gente, están de acuerdo con que se desplome su nivel de vida? ¿Y qué hay de muchos otros países que ni siquiera son lo suficientemente desarrollados como para que algunos planteen este tipo de absurdos?”

“El fin del crecimiento nos situaría en un juego de suma negativa, porque todos seríamos más pobres. En Occidente vemos que el PIB per cápita de los hogares llega a ser cuatro veces mayor que en los países emergentes y seis veces más altos que en las naciones pobres. En la práctica, un programa de "redistribución" de este corte significa que en Alemania o en España tengamos que vivir con una renta de 10.000 o 15.000 euros al año. Además, este tipo de planteamiento no toma en cuenta la reacción de los productores, que sin duda dejarían de actuar si les van a arrancar el fruto de su trabajo de forma tan pronunciada….En los últimos años hemos vivido un problema importante en lo tocante a la libertad económica. Por ejemplo, si nos referimos a la globalización, que ha hecho mucho para favorecer el libre comercio y los intercambios a nivel mundial, estamos viendo que cada vez se habla más abiertamente de que vamos camino a una cierta "desglobalización". Se habla también de "friendshipping", un término que alude a que deberíamos concentrar nuestros acuerdos y lazos comerciales en bloques de países afines en clave política, social o cultural.En Estados Unidos, por poner un ejemplo concreto, las medidas para lidiar con la inflación o lidiar con las cuestiones climáticas se concentran en un amplio programa de subsidios. Ese no es el camino. Peor aún, en Europa a menudo se responde a ese tipo de agenda con medidas similares, de modo que terminamos con más subsidios allí y también aquí. Todo eso son distorsiones que, en efecto, resultan contraproducentes.” 



sábado, 16 de diciembre de 2023

Solón eliminó la esclavitud como castigo por el impago de deudas

Solón

Solón, quien tenía los máximos poderes sobre Atenas y ha pasado a la historia como el más importante de los siete sabios de Grecia, en la primera mitad del siglo VI a. C. hizo unas reformas de la constitución de la ciudad. Levantó las hipotecas y eliminó la esclavitud como castigo por el impago de deudas, lo que dio libertad a los campesinos, y creó una asamblea popular (Ekklesía). La aristocracia constituye parte de un consejo especial de cuatrocientos miembros pero un tribunal popular le sustrae el poder judicial, que antes ostentaban en exclusiva. Aún tendría que llegar la soberanía popular de la mano de Clístenes, la cual requirió de una dictadura popular, impuesta en 507 a. C., para imponerse y consolidarse. Fue fundamental la redistribución territorial de la población por tribus de tres distritos, costa, llanura y montaña. Cada tribu podía elegir cincuenta representantes al Consejo de los Quinientos (Bulé) y el órgano directivo de este (pritania) cambiaba diez veces al año periódicamente. Pericles perfecciona aún más el sistema abriendo la posibilidad de ser arconte a las clases más bajas. Sin embargo, fue el gestor de las contradicciones que acabarían con el esplendor de Atenas. Contradicciones propias de un estado que practica el imperialismo en el exterior y se muestra orgulloso al mundo de su democracia interior (en la cual los derechos políticos solo los tienen unos pocos varones, libres y nacionales de Atenas). Protágoras.

lunes, 21 de noviembre de 2022

La deuda pública permite vivir a expensas de los jóvenes o aún no han nacido

Los críticos de la democracia occidental tienen razón al discernir que algo falla en nuestras instituciones políticas. El síntoma más evidente del malestar son las enormes deudas que hemos acumulado en las décadas recientes, y de las que (a diferencia del pasado) no podemos culpar en gran parte a las guerras. Lo esencial del asunto es el modo en que la deuda pública permite a la generación actual de votantes vivir a expensas de los que todavía son demasiado jóvenes para votar o aún no han nacido. Esas increíbles cifras no representan otra cosa que una vasta demanda planteada por la generación actualmente jubilada o a punto de jubilarse a sus hijos y nietos, a quienes la ley actual obliga a encontrar el dinero necesario en el futuro, sometiéndose o bien a sustanciales subidas de impuestos, o bien a drásticos recortes en otras partidas del gasto público. 

Hoy, dice el profesor Niall Ferguson, las democracias occidentales desempeñan un papel tan importante en la redistribución de la renta que los políticos que abogan por recortar el gasto casi siempre tropiezan con la bien organizada oposición de uno de estos dos grupos, o de ambos; los receptores de salarios del sector público y los receptores de prestaciones públicas. La experiencia parece indicar que cualquier gobierno que trata con seriedad de reducir su déficit estructural termina expulsado del poder.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

¿Cómo responden los liberales a los argumentos posmodernos izquierdistas igualitarios?




¿Cómo responden los individualistas y los liberales a los argumentos posmodernos izquierdistas igualitarios? “En algunos casos, las disparidades que encuentran los izquierdistas son genuinas, y el racismo y el sexismo sí son un factor dentro de esas disparidades. Pero en lugar de dedicarse a la redistribución, los individualistas sostienen que debemos resolver esos problemas enseñando a las personas a ser racionales, de dos maneras. Primero, debemos enseñarles a desarrollar sus capacidades y sus talentos, y a ser ambiciosas, para que puedan hacer su propio camino en el mundo. Segundo, debemos enseñarles el hecho evidente de que el racismo y el sexismo son estúpidos, y que a la hora de juzgarse uno mismo y a los demás lo importante son el carácter, la inteligencia, la personalidad y las habilidades y, por ejemplo, que el color de la piel es siempre intrascendente”, contesta el profesor y filosofo Stephen Hicks.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Hoy todo el mundo quiere ser Dinamarca



*A pesar del desdén del tirano bolchevique hacia las alternativas que combinaban socialismo y capitalismo, es decir, que no destruían totalmente la propiedad privada, han sido esas alternativas las que han preponderado, y el pensamiento político mayoritario en el mundo no es hoy el de la revolución socialista, y tampoco, por supuesto, el liberal, sino un híbrido que recuerda mucho más a John Stuart Mill que a Karl Marx. Esto tiene bastante lógica. Hay que ser muy fanático para defender el supuesto paraíso comunista después de los cien años que lleva su letal combinación de arrasadora pobreza económica y brutal violencia política. En cambio, la mayoría sentencia a derecha e izquierda que lo bueno, lo noble, lo justo, lo avanzado, es que el Estado viole la propiedad privada pero no del todo, con lo que estamos en otro supuesto paraíso, aparentemente alcanzable, o al menos no tan groseramente falso como el comunista. Es el paraíso de nuestro tiempo, no el de Lenin sino el de Rawls, que preserva la potencia del mercado a la hora de crear riqueza, y la combina con la generosidad y la justicia de la redistribución a cargo de las autoridades, salvaguardando a la vez la libertad y la democracia. Eso explica que así como hubo un tiempo cuando desde las tribunas comunistas se nos pregonaba que los espejos en los que debíamos contemplarnos eran Rusia, China o Cuba, hoy todo el mundo, comunista o no comunista, quiere ser… Dinamarca.
*Carlos Rodriguez Braun  

miércoles, 4 de octubre de 2017

La libertad individual.

North explica su filosofía política y económica en los siguientes términos: “Desde mi perspectiva, la libertad individual está intrínsecamente ligada con las opciones y alternativas disponibles a los individuos en una sociedad. Esta definición de libertad ha sido seriamente horadada. La elección de trabajos, de contratar y despedir, o de promover empleados, la explotación de recursos naturales, la creación de nuevas empresas, la determinación de estándares para la calidad de los productos, la disposición del ingreso propio, todo eso está más limitado que en el pasado. El coste, de buscar mayor seguridad económica mediante la redistribución, de acuerdo a mi definición de libertad, ha sido sustancial. La libertad individual es un bien en sí mismo. Y es también un medio esencial para un fin deseable en un mundo de incertidumbre nadie sabe el camino correcto a seguir, sea éste el de perseguir bienestar económico u otro. Pero la diversidad y la descentralización de las decisiones aseguran que las muchas alternativas de caminos en la sociedad serán perseguidos y, por tanto, aumenta las probabilidades de éxito. Decisiones centralizadas, una burocracia a gran escala y privilegios monopolísticos operan en la dirección inversa, estamos reduciendo nuestras opciones con consecuencias de mal presagio para nuestra supervivencia de largo plazo”.
Hayek, Friedman

El trabajo de Hayek y Friedman, entre tantos otros fue advertir que la épica romántica de un Estado liderado por autoridades iluminadas que nos llevarán al progreso y la igualdad no es más que un mito destinado al fracaso.


Un Estado liderado por autoridades iluminadas que nos llevarán al progreso y la igualdad no es más que un mito destinado al fracaso.