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martes, 16 de julio de 2024

El sistema de mercado

“El sistema de mercado tiene la peculiaridad, en cierto modo única, de ser un orden que genera incesantemente alternativas; y la existencia de alternativas es el complemento necesario de la libertad de elección…..El vínculo entre el mercado y la libertad individual se precisa (y defiende) mejor comparativamente: los sistemas de mercado no obstaculizan el ejercicio de cualquier "poder de libertad" del que los individuos disponen (en el momento de la elección o del intercambio), mientras que los sistemas sin mercado, o antimercado, restringen y, en el límite, vetan la libertad de elección (comenzando por la libertad de elegir su ocupación).
El mercado no es sólo una mano invisible; es también una mente invisible. Ya lo había demostrado bien Vilfredo Pareto a contrario calculando que una sociedad imaginaria de 100 personas que usara sólo 700 bienes y servicios, requeriría la solución de 70.699 ecuaciones simultáneas para igualar la demanda y la oferta del modo en que lo hace el mercado él solo. (Manuale di Economía Política). 
El mercado: a) es la única base para calcular precios y costes; b) no tiene costes de gestión; c) es flexible y sensible al cambio; d) es el complemento de la libertad de elección; e) simplifica enormemente la información. ¿Cómo se explica que, frente a tal cúmulo de méritos, el sistema de mercado suscite tanta hostilidad y tan poco reconocimiento? Es necesario observar que las críticas de sus enemigos no apuntan tanto contra sus fallos e ineficacias, sino contra el hecho de que el sistema de mercado presupone, de hecho, la empresa privada, lo que lo hace intrínseca y pérfidamente “capitalista”. El mercado está mal visto porque se opone a la potente corriente que Raymond Aron ha llamado el “proyecto igualitario”. Es importante decir proyecto igualitario porque sería insensato atribuir al sistema de mercado una hostilidad intrínseca hacia el principio de igualdad como tal. En realidad, quien defiende el mercado defiende a ultranza algunas igualdades; en concreto aquellas que no están de moda. No sería tampoco correcto acusar al sistema de mercado de insensibilidad frente a cualquier principio de justicia. En verdad el sistema de mercado refleja y respeta el criterio de justicia que dice: partes iguales a iguales, y desiguales a desiguales. Este principio de igualdad proporcional (así lo llamaba Aristóteles) por lo general es aprobado, por ejemplo, en el plano fiscal; pero desagrada en el plano del mercado. El hecho no es inexplicable. La justicia proporcional adquiriere, cuando es atribuida al mercado, una característica irritante, no permite que un intérprete la interprete. Es el mercado el que establece implacablemente, mediante los propios mecanismos, quien es igual y quien es desigual. El mercado requiere leyes iguales para todos, e igualdad de oportunidades. Pero aquí se detiene. La igualdad de condiciones es incompatible con la lógica del mercado. De hecho, iguales circunstancias y condiciones requieren tratamientos desiguales y por lo tanto leyes desiguales, lo que choca con la ley del mercado. Tratamientos desiguales favorecen al peor y desfavorecen al mejor, negando de este modo la propia esencia del mercado, es decir, la competencia y la eficiencia económica”, escribe Giovanni Sartori en su libro Elementos de teoría política.

viernes, 10 de enero de 2020

El pasado tiene un modo inquietante de regresar para trastornar el presente

John H. Elliott
John H. Elliott decía que “la modernidad no se debería identificar mecánicamente con la occidentalización. Las sociedades toman sus propios caminos y se doblan a los vientos de sus propias tradiciones, aun cuando les afecten e influyan las modas, tendencias y movimientos globales. Interpretar el mundo contemporáneo es una parte legítima y deseable de la labor histórica, pero no constituye su totalidad, y es necesaria una buena disposición y una capacidad para ver ese mundo desde una variedad de puntos de vista y con una conciencia de las alternativas (benignas o perniciosas, según la perspectiva adoptada) respecto al paradigma dominante. Si, por ejemplo, ese paradigma se define en términos del avance progresivo de la ciencia, el racionalismo y la secularización, es probable que la búsqueda de la modernidad conduzca a un callejón sin salida”. 

“Como los procesos globales de finales del siglo XX y principios del XXI han dejado perfectamente claro, cuanto más fuerte es el énfasis en la secularización, mayores son las probabilidades de un renacer religioso. El progreso de la ciencia tiene su antítesis en el avance del fundamentalismo, y el supranacionalismo de un mundo de corporaciones y organizaciones multinacionales es desafiado por el resurgir de las fuerzas irracionales del nacionalismo a la antigua. El pasado tiene un modo inquietante de regresar para trastornar el presente y cuando se echa a la historia a la fuerza por la borda, se puede contar con que volverá. Si el estudio del pasado tiene algún valor, este reside en su capacidad tanto de revelar las complejidades de la experiencia humana como de advertir contra la opción de descartar como si no tuvieran ninguna importancia los senderos que se siguieron sólo en parte o no se tomaron nunca. En alguna curva del camino, pueden volver a aparecer de repente ante la vista. Admitir que el presente está lleno de sorpresas exige un reconocimiento similar de que el pasado lo fue igualmente a ojos de quienes lo vivieron”.

miércoles, 4 de octubre de 2017

La libertad individual.

North explica su filosofía política y económica en los siguientes términos: “Desde mi perspectiva, la libertad individual está intrínsecamente ligada con las opciones y alternativas disponibles a los individuos en una sociedad. Esta definición de libertad ha sido seriamente horadada. La elección de trabajos, de contratar y despedir, o de promover empleados, la explotación de recursos naturales, la creación de nuevas empresas, la determinación de estándares para la calidad de los productos, la disposición del ingreso propio, todo eso está más limitado que en el pasado. El coste, de buscar mayor seguridad económica mediante la redistribución, de acuerdo a mi definición de libertad, ha sido sustancial. La libertad individual es un bien en sí mismo. Y es también un medio esencial para un fin deseable en un mundo de incertidumbre nadie sabe el camino correcto a seguir, sea éste el de perseguir bienestar económico u otro. Pero la diversidad y la descentralización de las decisiones aseguran que las muchas alternativas de caminos en la sociedad serán perseguidos y, por tanto, aumenta las probabilidades de éxito. Decisiones centralizadas, una burocracia a gran escala y privilegios monopolísticos operan en la dirección inversa, estamos reduciendo nuestras opciones con consecuencias de mal presagio para nuestra supervivencia de largo plazo”.
Hayek, Friedman

El trabajo de Hayek y Friedman, entre tantos otros fue advertir que la épica romántica de un Estado liderado por autoridades iluminadas que nos llevarán al progreso y la igualdad no es más que un mito destinado al fracaso.


Un Estado liderado por autoridades iluminadas que nos llevarán al progreso y la igualdad no es más que un mito destinado al fracaso.

sábado, 17 de junio de 2017

Los partidos políticos ya no tienen diferencias ideológicas importantes sino tan solo una imagen mediática.

El fracaso de las grandes experiencias alternativas del siglo XX generalizó la idea que vivimos bajo el horizonte del "único" modelo de sociedad posible. Es la idea que no dejan de repetir implícitamente los medios de comunicación, y que Fukuyama teorizó en su libro sobre el "fin de la historia". 

 Alain de Benoist
Se desprendió la ilusión que no existe más que una única solución a los problemas políticos y sociales, solución técnica y no ideológica, que la gestión pública es un asunto esencialmente tecnocrático, y que todo lo que se diferencie de este "círculo de razón" debe descartarse despiadadamente. Los partidos políticos ya no tienen diferencias ideológicas importantes sino tan solo una imagen mediática, mientras tanto han constituido un gran bloque central, un "extremismo de centro", cuya característica principal es que es intercambiable y homogéneo, dice el académico francés Alain de Benoist.




El fracaso de las grandes experiencias alternativas del siglo XX generalizó la idea que vivimos bajo el horizonte del "único" modelo de sociedad posible.

domingo, 2 de abril de 2017

A través del análisis de las etapas del proceso de compra puede una marca lograr que alguien tome una decisión sin analizar debidamente el resto de etapas.


A través del proceso de compra, se puede seducir a alguien muy fácilmente mediante señuelos en cualquiera de las etapas, se ciega al comprador, que ya no pensará en la siguiente. Un claro ejemplo es el alta de línea de teléfono móvil. ¿Qué hacen las operadoras? Pues en la etapa de evaluación y comparación de alternativas te ponen sobre la mesa el regalo, o precio con descuento, de un magnífico terminal. Le regalamos el móvil si se da de alta con nosotros, ofertan las operadoras. Lo que aparentemente es una promoción se convierte en una forma de desvirtuar el proceso de compra. Se coloca en una parte del proceso un elemento de distracción que no tiene nada que ver con el resto de la compra y que desvía la atención. El cliente se da de alta con determinado operador porque le regalan el móvil y firma un contrato de permanencia. Luego, cuando llega la
primera factura, se da cuenta de que tal vez necesitaba más gigas de conexión, información que en aquella etapa del proceso de compra le pareció irrelevante y ahora adquiere importancia. Llama al servicio al cliente para ampliar la capacidad de gigas mensuales y el leñazo que le meten es de órdago. De acuerdo, entonces me cambio de operador, protesta usted. Y ahí aprende que no puede. Firmó un contrato de permanencia. Está atado durante dos años a ese operador y a unas tarifas muy superiores si no se mantiene en la tarifa inicialmente contratada. Este es un ejemplo de cómo a través del análisis de las etapas del proceso de compra puede una marca lograr que alguien tome una decisión sin analizar debidamente el resto de etapas.

puede una marca lograr que alguien tome una decisión sin analizar debidamente el resto de etapas.