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miércoles, 15 de julio de 2026

Existe una estrecha relación entre energía y supervivencia humana

Para Vaclav Smil, los avances de la civilización pueden mostrarse como la búsqueda de un mayor consumo de energía. Ian Morris afirma que ese consumo debe ser la base para cualquier medida aplicable al desarrollo humano.Si las sociedades no toman energía de su entorno, se desmoronan. Existe una estrecha relación entre energía y supervivencia humana. Para Rojas y Siles, el acceso a la electricidad es imprescindible para erradicar la pobreza. Además, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de estableció la relación directa entre el consumo per cápita de energía y el índice de desarrollo humano.
La crisis energética mundial y la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero están impulsando a la energía nuclear como nuevo protagonista, más decisiva, mejor comprendida por la sociedad. La razón de los hechos ha superado a una emotividad exagerada, edificada sobre prejuicios.La energía nuclear no solo ha perfeccionado una seguridad siempre en altas cotas de eficiencia, también favorece una pronta eliminación de las fuentes contaminantes y un suministro de energía a precios competitivos. Y esta transición hacia lo sostenible, hacia un medioambiente sin exceso de carbono, se logra sin comprometer el confort vital alcanzado y favoreciendo a un conglomerado industrial siempre necesitado de una buena electricidad ajustada en su coste como factor productivo.


martes, 16 de julio de 2024

El sistema de mercado

“El sistema de mercado tiene la peculiaridad, en cierto modo única, de ser un orden que genera incesantemente alternativas; y la existencia de alternativas es el complemento necesario de la libertad de elección…..El vínculo entre el mercado y la libertad individual se precisa (y defiende) mejor comparativamente: los sistemas de mercado no obstaculizan el ejercicio de cualquier "poder de libertad" del que los individuos disponen (en el momento de la elección o del intercambio), mientras que los sistemas sin mercado, o antimercado, restringen y, en el límite, vetan la libertad de elección (comenzando por la libertad de elegir su ocupación).
El mercado no es sólo una mano invisible; es también una mente invisible. Ya lo había demostrado bien Vilfredo Pareto a contrario calculando que una sociedad imaginaria de 100 personas que usara sólo 700 bienes y servicios, requeriría la solución de 70.699 ecuaciones simultáneas para igualar la demanda y la oferta del modo en que lo hace el mercado él solo. (Manuale di Economía Política). 
El mercado: a) es la única base para calcular precios y costes; b) no tiene costes de gestión; c) es flexible y sensible al cambio; d) es el complemento de la libertad de elección; e) simplifica enormemente la información. ¿Cómo se explica que, frente a tal cúmulo de méritos, el sistema de mercado suscite tanta hostilidad y tan poco reconocimiento? Es necesario observar que las críticas de sus enemigos no apuntan tanto contra sus fallos e ineficacias, sino contra el hecho de que el sistema de mercado presupone, de hecho, la empresa privada, lo que lo hace intrínseca y pérfidamente “capitalista”. El mercado está mal visto porque se opone a la potente corriente que Raymond Aron ha llamado el “proyecto igualitario”. Es importante decir proyecto igualitario porque sería insensato atribuir al sistema de mercado una hostilidad intrínseca hacia el principio de igualdad como tal. En realidad, quien defiende el mercado defiende a ultranza algunas igualdades; en concreto aquellas que no están de moda. No sería tampoco correcto acusar al sistema de mercado de insensibilidad frente a cualquier principio de justicia. En verdad el sistema de mercado refleja y respeta el criterio de justicia que dice: partes iguales a iguales, y desiguales a desiguales. Este principio de igualdad proporcional (así lo llamaba Aristóteles) por lo general es aprobado, por ejemplo, en el plano fiscal; pero desagrada en el plano del mercado. El hecho no es inexplicable. La justicia proporcional adquiriere, cuando es atribuida al mercado, una característica irritante, no permite que un intérprete la interprete. Es el mercado el que establece implacablemente, mediante los propios mecanismos, quien es igual y quien es desigual. El mercado requiere leyes iguales para todos, e igualdad de oportunidades. Pero aquí se detiene. La igualdad de condiciones es incompatible con la lógica del mercado. De hecho, iguales circunstancias y condiciones requieren tratamientos desiguales y por lo tanto leyes desiguales, lo que choca con la ley del mercado. Tratamientos desiguales favorecen al peor y desfavorecen al mejor, negando de este modo la propia esencia del mercado, es decir, la competencia y la eficiencia económica”, escribe Giovanni Sartori en su libro Elementos de teoría política.

martes, 26 de diciembre de 2023

No puedes ser más eficiente de lo que ya lo es un mercado perfectamente competitivo

Si los productos adecuados se fabrican de la forma adecuada, en las cantidades adecuadas y llegan a las personas adecuadas, esto es, las que más los valoran, ya no hay espacio para un aumento de la eficiencia. Por decirlo de otro modo, “no puedes ser más eficiente de lo que ya lo es un mercado perfectamente competitivo”. Y todo se desprende con total naturalidad de la verdad que yace en el sistema de precios, estos son el verdadero reflejo del coste para las empresas y también el verdadero reflejo del valor para los clientes, escribe Tim Harford, economista y columnista británico.

miércoles, 21 de junio de 2023

El 27,8% de la población española está en riesgo de exclusión social y además otro 10,5% vive en la pobreza severa

Hay 4,8 millones de personas, el 10,5% de la población,que viven en la pobreza severa en España. Además, hay 13,1 millones de personas más, 27,8% de la población, que están en riesgo de exclusión social. “El conjunto de la sociedad se está viendo afectada por el encarecimiento del coste de la vida. Los recibos aumentan y cada vez cuesta más llenar la nevera y pagar las facturas”, advierte Cáritas.

martes, 30 de noviembre de 2021

La brecha salarial


El feminismo insiste afirmar que que los hombres ganan mucho más que las mujeres a cambio de desempeñar el mismo trabajo. Discriminar de esta forma no sería una decisión inteligente desde el punto de vista económico, puesto que, si fuese cierto que se puede pagar mucho menos a las mujeres, las empresas se apoyarían mayoritariamente en plantillas femeninas, puesto que ello generaría una notable ventaja en términos de costes. Si la ley no lo permite y si la lógica económica no lo aconseja, ¿por qué existe una "brecha salarial"? La respuesta es sencilla, en realidad, tal diferencial de ingresos no existe. Los estudios realizados manifiestan que, tras contraer matrimonio y formar una familia, es más probable que las mujeres reduzcan su jornada laboral y, a raíz de esto, vean cómo su trayectoria profesional avanza a menor velocidad. Los poderes públicos pueden moderar el impacto de estas decisiones personales ofreciendo, por ejemplo, rebajas fiscales que reduzcan costes como el cuidado de los hijos. Pero no hay que olvidar que, al fin y al cabo, la decisión de formar una familia trasciende lo económico y, de hecho, incluso en los países escandinavos, donde las ayudas sociales y las políticas de conciliación son muy generosas, el mercado de trabajo sigue arrojando patrones similares de comportamiento.



miércoles, 29 de enero de 2020

Las transformaciones de una economía se producen rápidamente, pero los cambios sociales no suceden a la misma velocidad



Hoy, con un desempleo elevado los gobiernos intentan reducir el coste del trabajo para las empresas, y si hay menos gente trabajando hay menos nóminas para gravar. Los riesgos políticos que entraña hacer pagar a cada votante por servicios de los que sólo se van a beneficiar algunos (los desempleados, los ancianos, los enfermos) son altos, aunque no tan altos como no proporcionar esos servicios, pues los impedidos, los mayores y los desempleados también son votantes. Ahora hay una tercera opción, reducir las prestaciones y ajustar el desempleo y otros pagos compensatorios de acuerdo con las cotizaciones (y la renta) de la persona y su disposición a buscar y aceptar un trabajo si lo encuentra. Ahora se dice que ésta es la política social apropiada para una economía global, penaliza la negativa a aceptar un trabajo en las condiciones presentes, reduce los costes de las empresas y limita la deuda del Estado. El resultado de esta tercera vía sólo puede ser mayor pobreza, una brecha creciente entre los que tienen trabajo estable y los que no lo tienen, y cada vez más hombres y mujeres excluidos de la comunidad trabajadora que tiene un sueldo y paga impuestos, y que comprensiblemente los mira con temor y recelo. Éstos son los perdedores, los descualificados, los no cualificados, los trabajadores a tiempo parcial, los inmigrantes, los desempleados, que son vulnerables porque han perdido las formas relacionadas con el trabajo de afiliación institucional, apoyo social y solidaridad ocupacional que en su tiempo caracterizaron al proletariado industrial, escribe el profesor Tony Judt.



Y añade Tony Judt que es irrealista en extremo esperar que la gente cambie de habilidades y de hogar cada vez que lo dictan las fuerzas del mercado. Las transformaciones de una economía pueden producirse muy rápidamente, pero los cambios sociales que las acompañan no suceden a la misma velocidad. Es la brecha entre el cambio económico y el ajuste social, una brecha que ya dura media generación y que probablemente permanecerá durante los próximos años, lo que está causando el presente dilema y se ha convertido, por analogía con la gran Cuestión Social del siglo XIX, en el problema crucial de nuestro tiempo.

Reducir el dióxido de carbono tiene un coste muy caro



Para combatir el cambio climático se ha planteado en Alemania encarecer los vuelos nacionales, subir los peajes, prohibir la calefacción de gasoleo, imponer un impuesto al consumo de la carne con intención de reducir el consumo de vacuno. ¿Todo esto es necesario? El paleoclimatólogo Eduardo Zorita contesta que eso no son cuestiones científicas, sino políticas. “Es verdad que hay un riesgo de aumentar el dióxido de carbono, pero reducirlo tiene un coste. De hecho es muy caro. Habrá que comparar entre los beneficios que suponen esas medidas y los costes que conllevan”. “Como actuar concretamente la ciencia no puede decirlo hoy”, manifiesta Steve Koonin, antiguo subsecretario de energia en Estados Unidos. Hay que pensar que prioridad dar al crecimiento económico, a la reducción de la pobreza, a la calidad del medio ambiente…y tomar opciones que implicarán renunciar a algo para obtener otra cosa.

La mayoría de las emisiones de CO2 las realizan China e India ( 40%) mientras Alemania son un 2% y las de España un 0,5%. Eduardo Zorita apunta que “ aunque Alemania redujera a cero sus emisiones, si los demás no actúan , no servira absolutamente de nada, lo que haga el ciudadano repercute muy poco, incluso lo que haga cada país. Es un problema global”


Muchos científicos opinaba que lo más efectivo para reducir las emisiones son las tecnologías. Hallar formas nuevas de producir electricidad, la electrificación del transporte, nuevas tecnologías más baratas que los combustibles fósiles. Para Zorita este es el “camino más efectivo, mucho más que las prohibiciones y se puede hacer”

martes, 28 de mayo de 2019

La unión de la revolución informática y de la revolución de la biotecnología anuncia una nueva era de producción alimenticia

La futura unión de la revolución informática y de la revolución de la biotecnología en un solo complejo tecnológico anuncia una nueva era de producción alimenticia, una era en la que se producirá una independencia de la tierra, de la climatología y de los cambios estacionales, desde siempre claros condicionantes en la producción agrícola. En los próximos cincuenta años, dice Jeremy Rifkin, la agricultura tradicional tiene muchas posibilidades de decaer, como consecuencia de las fuerzas tecnológicas que permiten la rápida y evidente sustitución de la agricultura al aire libre por la manipulación de moléculas en el laboratorio. Mientras que la primera revolución tecnológica en la agricultura permitió la sustitución de la fuerza animal y del trabajo humano por maquinaria y productos químicos, una emergente revolución biotecnológica sustituirá, en breve, el cultivo de la tierra por la cultura del laboratorio, cambiando para siempre la forma en que el mundo considera la producción de alimentos.


Escagenetics, una empresa de biotecnología con sede en San Carlos, California, ha producido vainilla en cultivo celular a una fracción del coste de la producción del sabor natural. Mientras que la de origen natural se vende en el mercado a unos 1.200 dólares la libra, Escagenetics afirma que puede vender la de origen genético a menos de 25 dólares la libra. La empresa ha solicitado recientemente la protección por patente de su vainilla producida en laboratorio. Con un mercado mundial aproximándose a los 200 millones de dólares, empresas como Escagenetics están deseosas de lanzar su producto al mercado, convencidas de que ello sacará del mercado al producto de origen natural. Para las pequeñas islas-estado del Océano índico, la producción en laboratorio de la vainilla significa, por encima de todo, la catástrofe económica. La exportación de los granos de vainilla representa más del 10% de los ingresos anuales totales por exportaciones de Madagascar. En las Comores, la vainilla representa dos tercios de los ingresos del país en concepto de exportaciones.

viernes, 24 de mayo de 2019

Las empresas han sustituido a sus trabajadores por máquinas


El economista y premio Nobel, Wassily Leontief, ha advertido que con la introducción de ordenadores cada vez más sofisticados “el papel de los seres humanos como factores más importantes de producción queda disminuido de la misma forma que inicialmente el papel de los caballos en la producción agrícola, para luego ser eliminado por la introducción de los tractores”. Atrapadas por un incremento de la competencia mundial y con los costes laborales en constante aumento, las multinacionales parecen decididas a acelerar el cambio de los trabajadores por máquinas. Recientemente su ardor revolucionario se ha visto potenciado de forma convincente por las últimas consideraciones. En Europa, donde el incremento en los costes laborales parece ser el responsable del estancamiento de la economía y de la pérdida de competitividad en los mercados mundiales, las empresas se apresuran a sustituir su mano de obra por las nuevas técnicas de la información y las telecomunicaciones. Necesitados de recortes en los costes y de mejoras en los márgenes de beneficios, las empresas han sustituido a sus trabajadores por máquinas a un ritmo muy acelerado.

miércoles, 23 de enero de 2019

Cuando los impuestos tienen un efecto adverso.

En un estudio titulado “How do Taxes Affect Investment and Productivity?” la OCDE concluyó que los impuestos pueden tener efectos sobre el estándar de calidad de vida material de los países al afectar los determinantes del PIB, trabajo, capital y productividad. Por ejemplo, al distorsionar precios y retornos a actividades de mercado pueden alterar decisiones de los hogares y de producción, así como los incentivos de matricularse en la educación superior y los incentivos de las empresas de invertir y contratar empleados. De ese modo llevan a una asignación de recursos ineficiente y a menor productividad. Los resultados de este estudio sugieren que los impuestos tienen un efecto adverso en los niveles de inversión industrial. En particular el
impuesto a las empresas reduce la inversión al incrementar el coste de uso del capital. Este estudio encuentra nueva evidencia de que tanto los impuestos personales como los que soportan las empresas tienen un efecto negativo sobre la productividad. Es decir, la OCDE concluye todo lo contrario a lo que suelen sostener los defensores de reformas tributarias para subir impuestos. Es cierto que hay una correlación entre aumentos de impuestos a las personas y empresas y la productividad y el empleo, pero esa correlación es negativa, no positiva. Así como también lo es con la competitividad, pues lógicamente un país menos productivo es menos competitivo.

Robert Barro.
El profesor de Harvard, Robert Barro ha demostrado  que la expansión de los Gobiernos a través de mayores impuestos y regulaciones, lejos de permitir el crecimiento económico y disminuir la pobreza, lo obstaculiza. Según Barro, el gasto del Gobierno tiene “un efecto negativo significativo” sobre el crecimiento económico (excluyendo gasto en defensa y educación). La conclusión de Barro es que “un mayor volumen de gasto no productivo del Gobierno y los impuestos asociados reducen la tasa de crecimiento, en este sentido un gobierno grande es malo para el crecimiento”. Para que haya crecimiento económico, continúa Barro, lo fundamental es que exista un sólido Estado de derecho que proteja los derechos de propiedad, un consumo del Gobierno más bajo e inflación baja.

lunes, 8 de octubre de 2018

El proceso soberanista catalán habrá tenido un coste, sólo en 2017, de 827,9 millones de euros.

Una de las principales preocupaciones que ha suscitado el proceso soberanista catalán, y los acontecimientos que desencadenó el pasado mes de octubre, es la cuantía de su coste para la economía española, y el posible daño que puede sufrir la estructura productiva a largo plazo. Hasta ahora, ninguna autoridad pública ha aventurado una estimación “oficial” al respecto. Organismos como el Banco de España o la Autoridad Fiscal Independiente (AiREF) se han limitado a verter algunas opiniones pero sin incidir especialmente en el tema.

Según un informe realizado por Think Tank Civismo y Sociedad Civil Catalana, el proceso soberanista catalán ha tenido un coste, sólo en 2017, de 827,9 millones de euros.

viernes, 3 de agosto de 2018

No hay que invertir en una empresa antes de investigar sus perspectivas.


No hay que invertir en una empresa antes de investigar sus perspectivas de beneficios, su situación financiera, su posición frente a la competencia, sus planes de expansión, etcétera. Otro factor clave en el análisis consiste en determinar si la empresa se encuentra cerca del final de su fase de expansión. Debemos tener claro de dónde va a proceder el crecimiento futuro y cuándo es probable que empiece a perder fuelle.

Hoy en día existe un amplio repertorio de informes de analistas disponible en internet. Se puede recibir en el correo electrónico alertas de noticias relacionadas con las empresas que interesan. Podemos enterarnos de si los poseedores de información privilegiada están comprando o vendiendo, o de si las agencias de bolsa han mejorado o rebajado su calificación de un determinado activo. Podemos usar filtros personalizados para buscar acciones con ciertas características. Podemos seguir la pista de toda clase de fondos de inversión, comparar sus resultados, saber los nombres de sus diez primeras posiciones. Podemos obtener las calificaciones de todos los analistas que siguen un determinado activo. Asimismo, gracias a internet el coste de comprar y vender acciones se ha reducido drásticamente para el pequeño inversor, en la línea de la reducción que experimentaron los inversores institucionales en 1975. La negociación online ha obligado a las agencias de bolsa tradicionales a reducir sus comisiones y tarifas de transacción.


No hace falta ganar dinero con todas las acciones que
compras. Una proporción de seis acciones ganadoras de cada diez basta para obtener unos resultados satisfactorios. Detrás de cada acción hay una empresa. Si una empresa empeora sus resultados, sus acciones bajan. Si una empresa los mejora, sus acciones suben.

sábado, 27 de enero de 2018

El sueldo anual de un trabajador de 26 años hoy es un 33% inferior al del 2008.

El crecimiento económico en España durante la recuperación de la crisis favorece cuatro veces más a los ricos que a los pobres, según el último informe de Oxfam Intermón. El 1% más rico capta el 40% de la riqueza creada, el beneficio empresarial crece un 200% y los sueldos se estancan. Beneficios boyantes, pero salarios menguantes. Son los rasgos de la actual recuperación económica, que está beneficiando a unos pocos e incrementando las desigualdades. Con el resultado de que la clase media es cada vez más pequeña.

Desigualdad.
Las razones de este desajuste son múltiples. En la práctica, desde el primer trimestre de 2012 la productividad por hora trabajada ha crecido diez veces más que el salario promedio, según La Vanguardia. Y allí está el problema. Los sueldos están paralizados, ya que las compañías han optado por ganar competitividad a base de un menor coste laboral. Externalización de los servicios y trabajos precarios son moneda corriente. El sueldo anual de un trabajador de 26 años hoy es un 33% inferior al del 2008, con un ascensor social bastante estropeado.

“El reparto favorece esencialmente a ejecutivos y empresas, a coste de la reducción del coste salarial”, denuncia Lara Contreras, responsable de contenidos de Oxfam Intermón. Basta tener en cuenta una cifra muy llamativa, los beneficios de las compañías en España crecieron en el 2016 un 200% respecto al año anterior mientras que el coste laboral por persona trabajadora tuvo una variación negativa (-0,1%) y se mantiene estancado desde el 2012 (datos de La Vanguardia).

martes, 26 de diciembre de 2017

Suiza fue el país de Europa al que más transformó la llegada del ferrocarril.


Suiza fue el país de Europa al que más transformó la llegada del ferrocarril, pero paradójicamente, en ningún sitio resultó menos rentable. Los inversores suizos al parecer previeron al menos tal posibilidad porque prefirieron invertir en las líneas férreas estadounidenses, dejando las suyas, en su mayor parte, en manos de capitalistas extranjeros (sobre todo franceses). Las construcciones se iniciaron seriamente en la década de 1850 y en 1882 se completaba el primer túnel alpino, el de San Gotardo. Hacia 1890, y debido a que el alto coste de construcción no se veía compensado con los beneficios de un tráfico escaso, casi todas las líneas de ferrocarril estaban al borde de la bancarrota. En 1898, el gobierno suizo compró a sus propietarios (principalmente
extranjeros) la red de ferrocarriles a un precio muy inferior a su valor real, y poco después procedió a electrificar las líneas. Las tendencias que se establecieron en la segunda mitad del siglo XIX prevalecieron en el XX, la disminución de la importancia relativa de la agricultura, el aumento de la industria y, más aún, de los servicios, y la continua dependencia de la demanda extranjera, de forma especial la turística (desde 1870) y la de servicios financieros (desde la Primera Guerra Mundial). 

miércoles, 6 de diciembre de 2017

El marketing de bienes se vuelve cada vez más un asunto individual.

En el progreso de la sociedad de consumo fue el paso de la satisfacción de las necesidades (es decir, de la producción que responde a la demanda existente) a la creación de necesidades (es decir, el ajuste de la demanda a la producción existente) mediante la tentación, la seducción y el incremento del deseo. Este cambio estratégico produjo un enorme aumento de las ventas, junto con un considerable aumento de los costes. Crear demanda (o sea, producir y mantener un deseo por obtener y poseer algo) cada vez resultaba más costoso. Y ese coste en principio no se puede reducir, cada nuevo producto lanzado al mercado requería un deseo que tenía que crearse prácticamente de la nada, porque el deseo siempre es específico y orientado, y por ello no es transferible. 

En la actualidad estamos avanzando hacia el tercer
Zygmunt Bauman.
segmento de la tríada hegeliana, opina el filósofo y sociólogo polaco  Zygmunt Bauman. Dada la propensión general y asentada de buscar satisfacción entre los bienes en venta y la disposición universal a identificar “nuevo” con “mejorado”, así como la sofisticación de la tecnología de almacenamiento de datos que permite a esta predisposición situarse donde se le pueda dar respuesta cuanto antes, puede producirse otro cambio fundamental, dirigir ofertas a personas o categorías de personas dispuestas a responder con entusiasmo a las mismas. La parte más costosa de esta estrategia de marketing, el surgimiento de los deseos, es eliminada entonces del presupuesto del marketing y trasladada a las espaldas de los consumidores potenciales. Como en la vigilancia, el marketing de bienes se vuelve cada vez más un asunto individual, y la servidumbre resultante del mismo se hace más y más voluntaria. 


Siempre que entro en Amazon, dice Bauman, recibo un saludo con una serie de títulos “seleccionados especialmente para usted, Zygmunt”. Siguiendo los datos de mi última compra de libros, existe una alta probabilidad de que me sienta tentado… ¡Y de hecho lo estoy! Por supuesto, gracias a mi diligente, aunque inocente, cooperación, los servidores de Amazon conocen ahora todas mis preferencias y aficiones mejor que yo mismo. Por eso ya no considero sus sugerencias como anuncios; las veo como una ayuda amable para facilitar mi progreso a través de la selva del mercado de libros. Y les estoy agradecido. Y con cada nueva compra, pago por actualizar mis preferencias en su base de datos e inevitablemente influyo en mis futuras compras.

sábado, 2 de septiembre de 2017

La dinámica esencial del motor que impulsa el libre mercado fue analizada por Adam Smith.

Adam Smith.
Casi un siglo antes de la gran obra de Marx, la dinámica esencial del motor que impulsa el capitalismo (el libre mercado) fue analizada por el economista escocés Adam Smith. En la época en que escribía La riqueza de las naciones (1776), muchas de las condiciones que permitirían el florecimiento del capitalismo de libre mercado ya estaban establecidas. El crecimiento del comercio interior y exterior había dado lugar a un espíritu empresarial y a una generación de comerciantes que llevó a Gran Bretaña mucha de la riqueza que alimentaría las nuevas fábricas de la revolución industrial. 

El profesor e historiador Ben Dupré cuenta que al mismo tiempo, se estaba formando una clase de trabajadores sometidos, quisieran o no, a discrecionalidad salarial, con campesinos desplazados en masa por el hundimiento de las tierras gestionadas feudalmente. El último obstáculo en el avance de la transformación económica era la abundancia de monopolios y los controles de precios todavía impuestos por el Estado. Smith radicó en comprender que, en un
competencia
mercado donde se da rienda suelta a la iniciativa, a la competencia y a la motivación de la ganancia personal, la dinámica de la oferta y la demanda garantizará que los productores generen bienes y servicios que los consumidores desean comprar, a un precio que ofrece un beneficio razonable pero no excesivo sobre su inversión. El sistema así concebido se autorregula de manera natural, en tanto las variables como el coste, el precio y el beneficio se determinan como funciones del sistema como un todo y no pueden ser manipuladas, sin dañar el propio sistema, ni por las partes de una transacción ni por una tercera parte (como el gobierno) ajena a ella. Eso significa que la política y la economía son esencialmente distintas y que los políticos no deberían interferir en cuestiones económicas.



Aunque Smith sostenía que el mercado libre era el mecanismo más eficaz para coordinar la actividad económica, concedía también que el Estado tenía un papel más allá de limitarse a facilitar el comercio. La cuestión de si algunas necesidades de la sociedad, como el transporte y la educación, las suministra mejor el Estado o la iniciativa privada ha sido objeto de un enconado debate desde entonces.

martes, 30 de mayo de 2017

No podemos entender los que pasa porque no tiene sentido lo que ocurre.

no tiene sentido lo que ocurre 
A veces no podemos entender los que pasa porque no tiene sentido lo que ocurre. Cuenta el profesor Tony Judt que mucha gente se tranquilizó pensando que el Holocausto no podía estar sucediendo, simplemente porque no tenía sentido. No es que no tuviera sentido para los judíos, eso era obvio. Es que no tenía sentido para los alemanes tampoco. Dado que lo que querían era ganar la guerra, lo lógico era pensar que los nazis explotaban a los judíos, no que los mataban, con el coste que eso suponía.