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sábado, 11 de febrero de 2023

Economia de la experiencia

La economía de la experiencia, consiste en ir más allá de la venta de un producto o servicio. Lo que se busca es generar ambientes, propiciar acontecimientos, o eventos que hagan del consumo de los productos o la utilización de los servicios algo memorable para los clientes.El objetivo es ofrecer una experiencia positiva donde los clientes no sean consumidores pasivos, sino que interactúen con la empresa a través del consumo de sus productos de una forma más sensitiva y emocional. El canal de comunicación también está cambiando para dirigirse a públicos más jóvenes. De forma que la televisión, que antes lideraba la venta de experiencias con sus anuncios, está cediendo terreno a nuevos canales de comunicación como redes sociales como Youtube, TikTok o Instagram.“La economía de la experiencia: el trabajo es un teatro y cada empresa es un escenario” (1999), escrito por los norteamericanos B. Joseph Pine y James H. Gilmore, ellos hacen referencia a como incrementar las ventas y la producción en las empresas a partir de vender experiencias más que productos.

Al comprar sensaciones nos introducimos en un sub-mundo donde lo que sentimos prima, es decir, manda, y los sentimientos no siempre son buenos consejeros, aunque con mucha frecuencia lo escuchamos en la calle, lo leemos en los “best sellers” , nos dicen algunos intelectuales, lo repiten varios oradores, lo vemos en películas taquilleras la frase “haz lo que dice tu corazón”. Si hacemos lo que dice nuestro corazón, nos estamos dejando guiar por los sentimientos y dentro de ellos, está la rabia, la envidia, el rencor, la prepotencia, la soberbia, la apatía, la depresión, el odio, la ansiedad, la culpabilidad, el remordimiento y cuántos más que se les permite dirigirnos. También podemos pensar en sentimientos agradables como alegría, complacencia, satisfacción, valentía, optimismo, admiración, gratificación o tranquilidad entre muchos más.  Sean sentimientos positivos o negativos, no son más que sentimientos y no se les debe otorgar la función de ser asesores pues solamente son estados de ánimo. Y justamente esos estados de ánimo son los que nos hacen comprar algo que no necesitamos con un dinero que tal vez no tenemos y todo por vivir una experiencia. Jean Carla Saba de Aliss

lunes, 11 de abril de 2022

Los negocios son la suma de cinco procesos

Un negocio es un proceso repetitivo que crea y ofrece algo de valor… Que los demás quieren o necesitan… A un precio que están dispuestos a pagar… De un modo que satisface las necesidades y expectativas del cliente… De tal manera que el negocio reporte los beneficios suficientes para que los propietarios sigan adelante con la operación. Si elimina alguno de estos cinco factores, se queda sin negocio…


“Los negocios, dice el profesor Josh Kaufman,son en esencia la suma de cinco procesos interdependientes, cada uno de los cuales confluye en el siguiente: La creación de un producto de valor. Descubrir lo que la gente necesita o quiere y crearlo. El marketing. Llamar la atención y generar una demanda para lo que hemos creado. Las ventas. Convertir a potenciales clientes en clientes seguros que pagarán por adquirir este producto de valor. La provisión del bien o servicio de valor. Dar a los clientes lo prometido y asegurarse de que estén satisfechos. Las finanzas. Ingresar el dinero suficiente para seguir funcionando y hacer que nuestro esfuerzo haya valido la pena. Si estos cinco factores parecen simples es porque lo son. Si no eres usted capaz de describir o dibujar un diagrama de su idea de negocio teniendo en cuenta estos procesos fundamentales, significa que no conoce el tema tan a fondo como creía y no logrará que funcione”.

jueves, 25 de abril de 2019

Permitir que el mercado decida la suerte de los seres humanos conduce necesariamente a la destrucción de la sociedad



La economía de mercado supone un sistema autorregulador de mercados. Para emplear términos un poco más técnicos, se trata de una economía gobernada por los precios del mercado y únicamente por ellos. Sólo en este sentido se puede decir que un sistema de este tipo, capaz de organizar la totalidad de la vida económica sin ayuda o intervención exterior, es autorregulador. No se debe permitir nada que obstaculice la formación de los mercados, y no hay que permitir que los ingresos se formen más que a través de la venta. Asimismo, el ajuste de los precios a los cambios de la situación del mercado no debe ser objeto de ninguna intervención, trátese de precios relativos a bienes, trabajo, tierra o dinero.

Fuerza de trabajo
El filosofo Karl Polanyi opina que “permitir que el mecanismo del mercado dirija por su propia cuenta y decida la suerte de los seres humanos y de su medio natural, e incluso que de hecho decida acerca del nivel y de la utilización del poder adquisitivo, conduce necesariamente a la destrucción de la sociedad. Y esto es así porque la pretendida mercancía denominada “fuerza de trabajo” no puede ser zarandeada, utilizada sin ton ni son, o incluso ser inutilizada, sin que se vean inevitablemente afectados los individuos humanos portadores de esta mercancía peculiar. Al disponer de la fuerza de trabajo de un hombre, el sistema pretende disponer de la entidad física, psicológica y moral humana que está ligada a esta fuerza. Desprovistos de la protectora cobertura de las instituciones culturales, los seres humanos perecerían, al ser abandonados en la sociedad; morirían convirtiéndose en víctimas de una desorganización social aguda, serían eliminados por el vicio, la perversión, el crimen y la inanición. La naturaleza se vería reducida a sus elementos, el entorno natural y los paisajes serían saqueados, los ríos polucionados, la seguridad militar comprometida, el poder de producir alimentos y materias primas destruido. Y, para terminar, la administración del poder adquisitivo por el mercado sometería a las empresas comerciales a liquidaciones periódicas, pues la alternancia de la penuria y de la superabundancia de dinero se mostraría tan desastrosa para el comercio como lo fueron las inundaciones y los períodos de sequía para la sociedad primitiva”.

martes, 20 de noviembre de 2018

En 2040 se va a prohibir la venta de coches diesel, gasolina y cualquier otro combustible que no sea electricidad.

En 2040 se va a prohibir la venta de coches diesel, gasolina y cualquier otro combustible que no sea electricidad. Lo ideal sería dar los pasos necesarios, poco a poco, cuenta el periodista Carlos Cancela, para que en un plazo de tiempo lo más corto posible los ciudadanos compraran coches eléctricos sin presiones. Hoy no hay más infraestructuras de recarga, tampoco hay normas para unificar los enchufes, o para los servicios asociados con el coche eléctrico. La táctica desde el Gobierno es que se vendan más coches de gasolina que de diesel. Los coches de gasolina emiten un 25% más de CO2 que un coche diesel equivalente, pero pagan más impuestos.

Hay muchos clientes que no son capaces de analizar que todavía quedan 32 años de usar coches normales para ese previsible cierre de las ciudades a los coches con motor térmico, que el Gobierno estima en 2050. Esos clientes, dice Cancela, ya no van a querer comprar ahora un coche diésel o de gasolina o de cualquier otra tecnología. A mas a mas, prácticamente ninguna marca tiene disponibles vehículos eléctricos para vender a corto plazo. La todavía escasa producción de estos vehículos, se la llevan Alemania, o Francia, Noruega, Holanda o cualquier otro país que apoye al coche eléctrico, no como España.

Las ventas de coches van a seguir bajando y las fábricas van a sufrir nuevas reducciones de producción. El sector industrial estima que la polémica del diésel, con la ministra diciendo que está muerta esa tecnología, le ha costado 35.000 puestos de trabajo a la industria española.

No hay un plan de ayudas para los coches eléctricos, denuncia Cancela, pero se anuncia la prohibición de los diésel y los de gasolina. Estas ayudas no son para que los fabricantes ganen más dinero, un coche eléctrico medio vale el doble que uno de gasolina por el coste de las baterías y paga el doble de IVA. Es decir, que se paga el doble de impuestos que por un coche de gasolina.

lunes, 25 de diciembre de 2017

El best-seller más leído de todos los tiempos.

Margaret Mitchell
Se han vendido más de 28 millones de ejemplares de “Lo que el viento se llevó”, y las ventas siguen. Ha sido publicado en 327 países y traducido a 27 idiomas, lo que le convierte en el best-seller más leído de todos los tiempos. Ni en sus fantasías más calenturientas hubiera podido Miss Mitchell imaginar el impacto que iba a tener su obra, máxime cuando ella misma confesó que se sentiría muy satisfecha si se lograban vender más de cinco mil ejemplares.

El mundo editorial nunca había presenciado algo así. El libro empezó a ser objeto de chistes en la radio, de editoriales en los periódicos, de sermones en las iglesias. Se había convertido en uno de los primeros fenómenos de la cultura popular de masas, una demostración del enorme poder del boca a boca como herramienta promocional. Para una generación de mujeres, “Lo que el viento se llevó” representaba la primera vez que una voz femenina del siglo XX les hablaba de sus vidas y de sus ideales, que les daba un referente para definirse a sí mismas y su lugar en la sociedad.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

El marketing de bienes se vuelve cada vez más un asunto individual.

En el progreso de la sociedad de consumo fue el paso de la satisfacción de las necesidades (es decir, de la producción que responde a la demanda existente) a la creación de necesidades (es decir, el ajuste de la demanda a la producción existente) mediante la tentación, la seducción y el incremento del deseo. Este cambio estratégico produjo un enorme aumento de las ventas, junto con un considerable aumento de los costes. Crear demanda (o sea, producir y mantener un deseo por obtener y poseer algo) cada vez resultaba más costoso. Y ese coste en principio no se puede reducir, cada nuevo producto lanzado al mercado requería un deseo que tenía que crearse prácticamente de la nada, porque el deseo siempre es específico y orientado, y por ello no es transferible. 

En la actualidad estamos avanzando hacia el tercer
Zygmunt Bauman.
segmento de la tríada hegeliana, opina el filósofo y sociólogo polaco  Zygmunt Bauman. Dada la propensión general y asentada de buscar satisfacción entre los bienes en venta y la disposición universal a identificar “nuevo” con “mejorado”, así como la sofisticación de la tecnología de almacenamiento de datos que permite a esta predisposición situarse donde se le pueda dar respuesta cuanto antes, puede producirse otro cambio fundamental, dirigir ofertas a personas o categorías de personas dispuestas a responder con entusiasmo a las mismas. La parte más costosa de esta estrategia de marketing, el surgimiento de los deseos, es eliminada entonces del presupuesto del marketing y trasladada a las espaldas de los consumidores potenciales. Como en la vigilancia, el marketing de bienes se vuelve cada vez más un asunto individual, y la servidumbre resultante del mismo se hace más y más voluntaria. 


Siempre que entro en Amazon, dice Bauman, recibo un saludo con una serie de títulos “seleccionados especialmente para usted, Zygmunt”. Siguiendo los datos de mi última compra de libros, existe una alta probabilidad de que me sienta tentado… ¡Y de hecho lo estoy! Por supuesto, gracias a mi diligente, aunque inocente, cooperación, los servidores de Amazon conocen ahora todas mis preferencias y aficiones mejor que yo mismo. Por eso ya no considero sus sugerencias como anuncios; las veo como una ayuda amable para facilitar mi progreso a través de la selva del mercado de libros. Y les estoy agradecido. Y con cada nueva compra, pago por actualizar mis preferencias en su base de datos e inevitablemente influyo en mis futuras compras.