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viernes, 8 de mayo de 2026

Hay seres que, sin morir, se convierten en cosas para el resto de su vida

Escribe Simone Weil en su libro La fuente griega que “hay seres aun más desgraciados que, sin morir, se convierten en cosas para el resto de su vida. No hay en sus jornadas ninguna alternativa, ningún vacío, ningún campo libre para nada que venga de ellos mismos. No son hombres que vivan más duramente que los otros, socialmente colocados más bajo que los otros; es otra especie humana, un compromiso entre el hombre y el cadáver. Que un ser humano sea una cosa es, desde el punto de vista lógico, contradictorio; pero cuando lo imposible se convierte en realidad, lo contradictorio se convierte en el alma en desgarramiento. Esa cosa aspira en todo momento a ser un hombre, una mujer, y en ningún instante lo logra. Es una muerte que se estira a todo lo largo de una vida; una vida que la muerte ha congelado mucho antes de suprimirla.”


jueves, 29 de mayo de 2025

El trabajo no remunerado realizado por una mujer

La economista feminista Marilyn Waring se dedicó a observar el trabajo no remunerado realizado por una mujer joven en el Bajo Veld de Zimbabue. Se despierta a las cuatro de la madrugada para llevar un cubo de agua hasta el pozo, que se halla a once kilómetros. Tres horas más tarde, está de vuelta en casa con el agua. Se pone entonces a recoger leña, lavar los platos, preparar el almuerzo, volver a lavar los platos y recolectar verduras. Tras ello, va a buscar agua por segunda vez, hace la cena, acuesta a los hermanos pequeños y termina su jornada de trabajo a las nueve de la noche. Según los modelos económicos estándar, esta joven es un sujeto improductivo, que no trabaja ni contribuye activamente a la economía. Picar la carne, poner la mesa, secar los platos, vestir a los niños, conducir hasta la escuela, separar la basura, quitar el polvo de las ventanas, clasificar la ropa sucia, planchar las sábanas, reparar el cortacésped, ir a por gasolina para el coche, recoger los libros de estudio y los juguetes, contestar el teléfono, pasar la aspiradora por el pasillo, ayudar a los niños a hacer los deberes, fregar el suelo, barrer las escaleras, hacer las camas, pagar las facturas, limpiar el lavabo y acostar a los niños. El principal argumento para no incluir el trabajo doméstico en el PIB suele ser que no tiene relevancia; las tareas del hogar siempre serán las mismas en una sociedad. Pero ¿cómo pueden los economistas saber esto si nunca lo incluyen en sus estadísticas? Se estima que una mujer en nuestro mundo emplea algo más de las dos terceras partes de su jornada en el trabajo no remunerado; los hombres, en cambio, una cuarta parte. En los países en desarrollo con gran peso del sector agrícola, la diferencia es aún mayor. En Nepal, las mujeres trabajan veintiuna horas más a la semana que los hombres. En la India, alrededor de doce. En algunas partes de Asia y África, donde a menudo los hombres emigran a las ciudades, las mujeres se quedan en el campo, donde, sin ayuda de los hombres ni del Estado, tienen que hacer frente a la triple carga de un empleo, el trabajo doméstico y las faenas agrícolas.

domingo, 14 de julio de 2024

Hacer bien cada jornada sin entretenernos en desear hacer la última

Francisco de Sales aconsejaba que “para caminar bien, tenemos que poner atención en seguir bien el camino que tenemos más cerca, e ir haciendo bien cada jornada sin entretenernos en desear hacer la última, mientras que debemos hacer la primera”.

martes, 30 de noviembre de 2021

La brecha salarial


El feminismo insiste afirmar que que los hombres ganan mucho más que las mujeres a cambio de desempeñar el mismo trabajo. Discriminar de esta forma no sería una decisión inteligente desde el punto de vista económico, puesto que, si fuese cierto que se puede pagar mucho menos a las mujeres, las empresas se apoyarían mayoritariamente en plantillas femeninas, puesto que ello generaría una notable ventaja en términos de costes. Si la ley no lo permite y si la lógica económica no lo aconseja, ¿por qué existe una "brecha salarial"? La respuesta es sencilla, en realidad, tal diferencial de ingresos no existe. Los estudios realizados manifiestan que, tras contraer matrimonio y formar una familia, es más probable que las mujeres reduzcan su jornada laboral y, a raíz de esto, vean cómo su trayectoria profesional avanza a menor velocidad. Los poderes públicos pueden moderar el impacto de estas decisiones personales ofreciendo, por ejemplo, rebajas fiscales que reduzcan costes como el cuidado de los hijos. Pero no hay que olvidar que, al fin y al cabo, la decisión de formar una familia trasciende lo económico y, de hecho, incluso en los países escandinavos, donde las ayudas sociales y las políticas de conciliación son muy generosas, el mercado de trabajo sigue arrojando patrones similares de comportamiento.



sábado, 6 de junio de 2020

La ilusión de los comienzos



Decía Josemaría Escrivá que tendría un pobre concepto del matrimonio y del cariño humano quien pensara que, al tropezar con esas dificultades, el amor y el contento se acaban. Precisamente entonces, cuando los sentimientos que animaban a aquellas criaturas revelan su verdadera naturaleza, la donación y la ternura se arraigan y se manifiestan como un afecto auténtico y hondo, más poderoso que la muerte.


Josemaría Escrivá aconsejaba que para que en el matrimonio se conserve la ilusión de los comienzos, la mujer debe tratar de conquistar a su marido cada día; y lo mismo habría que decir al marido con respecto a su mujer. El amor debe ser recuperado en cada nueva jornada, y el amor se gana con sacrificio, con sonrisas y con picardía también. Todo lo que haga imposible esta tarea, es malo, no va. 

Al referirse al modo de ser fieles y mantener vivo el amor del matrimonio, siempre insistía de una u otra forma en la misma recomendación: “Evitad la soberbia, que es el mayor enemigo de vuestro trato conyugal”; y, poco después, de manera positiva: “es siempre actual el deber de aparecer amables”. “La autenticidad del amor requiere fidelidad y rectitud en todas las relaciones matrimoniales”.