Escribe Simone Weil en su libro La fuente griega que “hay seres aun más desgraciados que, sin morir, se convierten en cosas para el resto de su vida. No hay en sus jornadas ninguna alternativa, ningún vacío, ningún campo libre para nada que venga de ellos mismos. No son hombres que vivan más duramente que los otros, socialmente colocados más bajo que los otros; es otra especie humana, un compromiso entre el hombre y el cadáver. Que un ser humano sea una cosa es, desde el punto de vista lógico, contradictorio; pero cuando lo imposible se convierte en realidad, lo contradictorio se convierte en el alma en desgarramiento. Esa cosa aspira en todo momento a ser un hombre, una mujer, y en ningún instante lo logra. Es una muerte que se estira a todo lo largo de una vida; una vida que la muerte ha congelado mucho antes de suprimirla.”
Mostrando entradas con la etiqueta cadáver. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cadáver. Mostrar todas las entradas
viernes, 8 de mayo de 2026
Hay seres que, sin morir, se convierten en cosas para el resto de su vida
Etiquetas:
alma,
alternativa,
aspirar,
cadáver,
campo libre,
congelado,
convertir,
cosas,
desgarramiento,
especie humana,
imposible,
jornada,
muerte,
realidad,
seres,
Simone Weil,
suprimir,
vacío,
vida
viernes, 18 de abril de 2025
Se trata de creer en Dios o de no creer en Él
Ignacio Agustí (1913- 1974) escribe en su novela Guerra Civil (1972): —No hemos venido a pedir caridad. No tiene por qué arrastrarse, don Joaquín. Algún día se arrastrarán ellos. En casa todavía hay una cama, un plato de sopa y un crucifijo. Se trata de creer en Dios o de no creer en Él. Esa es la única batalla.
……..En efecto. Del curso de los acontecimientos no quedaba más que un esquema simple y elemental; creer en Dios o no creer en Él. Ya no sentía la inquietud de los primeros tiempos por la situación en que habían quedado sus intereses personales. La fábrica y sus avatares parecían haberse diluido en la niebla. De todas las imágenes de aquellos tiempos, la única que prevalecía era la del rosario blanco que colgaba de aquel cadáver tumefacto envuelto en los harapos de la toca de monja, en los muros del convento de la Esperanza, cuando pasó por allí poco después de estallar la revolución. Y al término de aquel rosario de nácar había una Cruz. Aquella Cruz, apenas visible entonces, iba creciendo, creciendo, hasta convertirse en un emblema universal de amor, en símbolo de un holocausto multitudinario y mayúsculo. Junto a las gentes sin fe, había, sin embargo, otras dotadas de una fe gigantesca, como aquella Rita Arquer que empujaba a su lado el carrito con sus bártulos y en la que se realizaba de nuevo el camino de las mujeres que siguieron silenciosamente la pasión de Cristo.
……..En efecto. Del curso de los acontecimientos no quedaba más que un esquema simple y elemental; creer en Dios o no creer en Él. Ya no sentía la inquietud de los primeros tiempos por la situación en que habían quedado sus intereses personales. La fábrica y sus avatares parecían haberse diluido en la niebla. De todas las imágenes de aquellos tiempos, la única que prevalecía era la del rosario blanco que colgaba de aquel cadáver tumefacto envuelto en los harapos de la toca de monja, en los muros del convento de la Esperanza, cuando pasó por allí poco después de estallar la revolución. Y al término de aquel rosario de nácar había una Cruz. Aquella Cruz, apenas visible entonces, iba creciendo, creciendo, hasta convertirse en un emblema universal de amor, en símbolo de un holocausto multitudinario y mayúsculo. Junto a las gentes sin fe, había, sin embargo, otras dotadas de una fe gigantesca, como aquella Rita Arquer que empujaba a su lado el carrito con sus bártulos y en la que se realizaba de nuevo el camino de las mujeres que siguieron silenciosamente la pasión de Cristo.
Etiquetas:
amor,
avatar,
batalla,
cadáver,
caridad,
creer Dios,
Cristo,
Cruz,
emblema,
esquema,
fe,
Holocausto,
Ignacio Agustí,
mujer,
pasión,
revolución,
rosario,
tumefacto
domingo, 23 de febrero de 2025
La religión se convirtió en el factor fundamental a la hora de apoyar la causa de los nacionales en la guerra civil española
No sólo se ejecutó a un gran número de sacerdotes durante la república en España, sino que se les sometió a ritos especiales de humillación y tortura de los que, en general, se libró la mayor parte de las víctimas de los revolucionarios. Julio de la Cueva ha señalado que mientras que a la mayor parte se le fusiló, “a otros se les ahorcó, ahogó, estranguló, se les quemó o enterró vivos”. Las burlas, los insultos, las blasfemias y forzarles para que blasfemaran formaban parte frecuente de la tortura, que también podía incluir el obligar a las víctimas a desnudarse, así como golpearles, cortarles, despellejarles o mutilarles. Todos estos “ritos de violencia” ejercidos sobre los sacerdotes contribuyeron a deshumanizar a aquéllos cuya humanidad estaba en entredicho hacía tiempo debido a su discurso anticlerical y al mismo tiempo, a facilitar las condiciones para “una masacre libre de culpa”. La combinación de referencias culturales y sexuales, violencia ritualizada y humillación de las víctimas (que ya no eran seres humanos, sino animales) alcanzó su mayor expresión al tratar a los sacerdotes como a cerdos en el matadero o toros en la plaza. “En definitiva, y con independencia del modo en que murieran, era frecuente que se arrastrasen los cadáveres por las calles, se les expusiera en lugares públicos o se les profanase de muy diversas maneras”. Además del asesinato de sacerdotes, se produjo una ola masiva de destrucción y vandalismo en iglesias y propiedades eclesiásticas que supuso la desaparición de obras de arte de valor incalculable que no sólo eran patrimonio de la Iglesia, sino parte del tesoro cultural de todos los españoles. La matanza de miembros del clero, la destrucción de iglesias y de arte religioso y los elaborados rituales sacrílegos que, al principio, se llevaron a cabo en la mayoría de las ciudades de la zona republicana no fueron tan sólo actos de destrucción carentes de sentido, sino la expresión del propósito fundamental de suprimir el cristianismo para sustituirlo por las nuevas religiones políticas y revolucionarias.
Aunque reducir el conflicto español a una guerra de religión sería simplificar muchísimo la situación, la religión se convirtió en el factor fundamental, tanto moral como espiritual, a la hora de apoyar la causa de los nacionales en la guerra. El catolicismo, mucho más que el falangismo, proporcionó la base ideológica para una gran parte de quienes combatían junto a Franco, llegando a ser uno de los pilares fundamentales del nuevo régimen. Sin él, el nuevo sistema habría carecido de gran parte de su apoyo social y, desde luego, habría perdido mucha de su convicción moral.
En Irlanda, la única democracia occidental en la que la gran mayoría de la opinión pública dio su apoyo a Franco, predominó la cuestión religiosa y lo mismo ocurrió en otros países. Por ejemplo, en Estados Unidos, mientras que la opinión pública en general respaldaba a los republicanos, los católicos defendían con ardor a los nacionales. Por ello, la Guerra Civil, al tiempo que infligió un gran daño a la Iglesia y sus sacerdotes, hizo renacer al catolicismo. El renacimiento del catolicismo en el seno de la cultura y la sociedad española comenzó durante la guerra y alcanzó su máxima expresión en la siguiente generación, durante los años cuarenta y cincuenta, llegando a ser el más amplio de todos los experimentados por el cristianismo tradicional occidental en el siglo XX.
Referencia: 40 Preguntas fundamentales sobre la Guerra Civil de Stanley George Payne
En Irlanda, la única democracia occidental en la que la gran mayoría de la opinión pública dio su apoyo a Franco, predominó la cuestión religiosa y lo mismo ocurrió en otros países. Por ejemplo, en Estados Unidos, mientras que la opinión pública en general respaldaba a los republicanos, los católicos defendían con ardor a los nacionales. Por ello, la Guerra Civil, al tiempo que infligió un gran daño a la Iglesia y sus sacerdotes, hizo renacer al catolicismo. El renacimiento del catolicismo en el seno de la cultura y la sociedad española comenzó durante la guerra y alcanzó su máxima expresión en la siguiente generación, durante los años cuarenta y cincuenta, llegando a ser el más amplio de todos los experimentados por el cristianismo tradicional occidental en el siglo XX.
Referencia: 40 Preguntas fundamentales sobre la Guerra Civil de Stanley George Payne
Etiquetas:
anticlerical,
cadáver,
catolicismo,
cultura,
deshumanizar,
ejecutar,
España,
Franco,
Iglesia,
Irlanda,
religión,
renacer,
República,
ritual sacrílego,
sacerdote,
sociedad,
tesoro cultural,
tortura
miércoles, 6 de noviembre de 2024
La pérdida actual del sentimiento religioso ha convenido la muerte en una caída en las tinieblas
Georges Duby, uno de los más prominentes intelectuales franceses, escribe que “cuando nadie duda de la existencia del más allá, la muerte es un paso que se celebra ceremonialmente entre parientes y vecinos. El hombre cristiano posee la certeza de que no desaparecerá por entero mientras espera la resurrección, pues nada se detiene y todo prosigue en la eternidad. La pérdida actual del sentimiento religioso ha convenido la muerte en una prueba terrible, en una caída en las tinieblas y en lo desconocido. Ha desaparecido la solidaridad en torno al paso a mejor vida, y hoy todos se dan prisa para liberarse del cadáver. Más que la muerte, nuestros antepasados temían el juicio, el castigo del más allá y los tormentos del infierno. Miedo a lo invisible, en el fondo del hombre de hoy, que vacila al sentirse impotente ante el destino”.
“¿En qué formas se manifestaba el miedo a la muerte cerca del año mil?Me pregunto si los hombres de esos tiempos temían tanto a la muerte como nosotros. Ninguno duda entonces de que en el universo exista una parte invisible, imposible de conocer, ni que entre ella y el mundo de aquí abajo la frontera no sea infranqueable. La vida se prolonga después de la muerte y los muertos están siempre presentes, sobre todo durante las ceremonias en que se asocian a los vivos. Se los recuerda continuamente en esos lugares de oración que son los monasterios, una de cuyas funciones es, precisamente, la de servir a los muertos y ayudar a los almas a vivir en esa extensión cuya entidad exacta se desconoce pero que allí está esperándonos. La muerte es un pasaje, y ese paso se opera ceremonialmente. Y en esto creo que existe una diferencia profunda con nuestra cultura. La muerte nos resulta algo molesto,hay que desembarazarse de inmediato del cadáver. La transferencia al lugar de la sepultura se realiza de prisa. En la Edad Media, por el contrario, toda la familia, la servidumbre, los parientes, los vasallos, todo el mundo se reúne en torno del que va a morir. El agonizante debe realizar determinados gestos, despojarse y distribuir entre los que ama todos los objetos que le pertenecieron. Debe declarar, también, su última voluntad, exhortar a quienes le sobreviven para que se comporten mejor, y, en fin, someterse a todos los ritos que le conseguirán en el más allá una situación no muy desagradable. Y después se cuida atentamente el cuerpo del difunto. Se lo expone en un lecho ceremonial que se traslada pronto a la iglesia. Y en el templo, durante la vela fúnebre, se desarrolla un último rito, muy expresivo de la solidaridad que une en ese instante a los vivos y los muertos, un banquete. Todas las personas de la familia y de la zona son invitadas a reunirse alrededor de una mesa que preside aquel cuya alma se ha marchado al más allá. Se acercan los pobres y se les ofrece comida; aprovechan por última vez la generosidad del difunto.”
Etiquetas:
alma,
antepasado,
cadáver,
cristiano,
destino,
difunto,
eternidad,
generosidad,
infierno,
juicio,
lugar de oración,
miedo,
morir,
muerte,
resurrección,
sentimiento religioso,
sepultura,
tinieblas,
vela fúnebre
viernes, 19 de noviembre de 2021
Los nazis y los soviéticos utilizaron exactamente los mismos métodos
Los nazis y los soviéticos utilizaron exactamente los mismos métodos para deportar a ingentes cantidades de personas; unos pocos minutos para empaquetar algunas cosas necesarias, antes de enviarles en vagones de ganado hacia un destino desconocido. Hasta junio de 1941, fecha en la que ellos mismos fueron invadidos, los soviéticos deportaron a 1.250.000 ciudadanos polacos, incluidos unas decenas de miles de judíos, al interior de Rusia. Los deportados salían de Polonia encerrados en trenes de mercancías de sesenta vagones, que iban dejando un rastro de cadáveres congelados a su paso, mientras recorrían aquellas inmensas distancias. La mitad de los deportados polacos murieron durante su viaje por las estepas rusas. Durante el mismo periodo, los alemanes deportaron a alrededor de cuatrocientos mil polacos al Gobierno General desde los territorios incorporados. A este respecto, puede que en aquella época el récord soviético fuera aún peor, aunque poco tiene de ser una competición. Ambos regímenes totalitarios desplegaron a sus respectivas policías secretas, la NKVD y las SS, que utilizaban los mismos métodos de interrogatorio y tortura, y no solo mataban a los integrantes de las élites polacas sino también a cualquiera que se resistiera a ellos o expresara vehementes opiniones patrióticas.
Está probado que la NKVD entregó a la Gestapo a comunistas alemanes que habían huido a Moscú, así como a 43.000 prisioneros de guerra polacos que habían residido en la Polonia occidental de la preguerra.Las cárceles (Kozelsk, Ostashkov y Starobelsk) albergaban un total de 15.570 hombres, incluidos oficiales del ejército, policía y guardas de prisión, estudiantes y boyscouts. Aquellos que bajo interrogatorio manifestaban un patriotismo irreductible constituían la mayoría de los 14.700 prisioneros de guerra y reclusos a los que Beria dio orden de ejecutar, con el refrendo de Stalin y el Politburó.
Fuente: “Combate moral” del historiador británico Michael Burleigh
Etiquetas:
Beria,
cadáver,
comunistas,
deportar,
Gestapo,
judíos,
nazis,
NKVD,
patriotismo,
polaco,
soviéticos,
SS,
Stalin
martes, 17 de abril de 2018
La libertad.
Azaña decía que la libertad no hace felices a los hombres. Los hace, simplemente, hombres. En 1926, en plena dictadura de Primo de Rivera, Tomás Elorrieta publicaba su libro Liberalismo, en cuyo último capítulo podía leerse: “Al organizar el fascismo su marcha sobre Roma, Mussolini anunció que pasaría por encima del cadáver corrompido de la libertad. Pasó en efecto por encima de muchos cadáveres de elementos políticos, pero que habían muerto porque les faltaba precisamente el hálito de la libertad. No pasó por encima del cadáver de la libertad, porque la libertad es inmortal, porque responde a la naturaleza humana, porque es la esencia del ser del hombre”.
Miguel de Cervantes hace decir a Don Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra, ni el mar encubre: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.
Etiquetas:
aventurar,
Azaña,
cadáver,
cautiverio,
don,
esencia,
hálito,
hombre,
honra,
inmortal,
libertad,
mal,
Miguel de Cervantes,
naturaleza humana,
Tomás Elorrieta
domingo, 4 de marzo de 2018
El gueto de Varsovia.
![]() |
| Jóvenes sentados en una acera del gueto de Varsovia. |
Michael Burleigh en su libro Combate moral cuenta como en Varsovia, la guetización supuso el traslado de 138.000 judíos a un terreno de cuatro kilómetros cuadrados rodeado por un muro de ladrillo de tres metros de alto, rematado con alambre de espino. El gueto tuvo que alojar a más de cuatrocientas mil personas en unos veintisiete mil apartamentos. La densidad de ocupación era espantosa, con seis o siete personas apiñadas en cada habitación.
El gueto eran también territorio sin ley en los que los alemanes podían hacer lo que les viniese en gana.Las durísimas penas vigentes también hicieron del gueto un paraíso para los extorsionistas, ya que ¿quién no iba a pagar para evitar un destino aún peor?
Había autocares del Frente de Trabajo Alemán que
paseaban por allí a los soldados cuando estos se encontraban de permiso en Varsovia. Con el paso del tiempo, estos visitantes inevitablemente empezaron a ver cadáveres tendidos en las calles, a la espera de que pasara la carreta que les llevaría al cementerio, lo que constituía el principal atractivo de la visita.
![]() |
| niños judios en el gueto |
Stanislaw Rózycki escribió con respecto a los habitantes del gueto: “En su mayoría son espectros, apariciones míseras y andrajosas, patéticos restos de seres humanos, sus caras han adquirido un aspecto cadavérico”.
El gueto eran un territorio sin ley en los que los alemanes podían hacer lo que les viniese en gana.
Etiquetas:
alemanes,
aspecto,
cadáver,
cadavérico,
calle,
cementerio,
densidad,
destino,
espectro,
extorsionista,
Frente de Trabajo Alemán,
gueto,
judío,
ocupación,
permiso,
purísima,
soldado,
territorio,
Varsovia,
visitante
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







