Mostrando entradas con la etiqueta fiel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fiel. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de abril de 2026

John H. Newman y la amistad

Newman despliega un minucioso cuidado por sus familiares y amigos en las mil circunstancias de la vida, no en un momento, sino durante años, como discípulo, como colega y compañero, como maestro y padre. Hace horas extras para pagar los estudios de sus hermanos. Manda dinero a Emily Bowles, conversa antes que él, que ejercitaba la caridad hasta pasar ella necesidad. Acompaña a otra amiga, Mary Giberne, hasta un confesor jesuita cuando está lista para abrazar la Iglesia católica. Al primer amigo de Trinity College, John Bowden, lo visita asiduamente durante la tuberculosis que sufre; llora sobre su féretro, mientras las dudas sobre la Iglesia anglicana lo atormentan; ya católico, sigue visitando a la viuda y a los hijos, los acompaña en su conversión, predica en la toma de hábito de la hija y acoge a los dos varones como sacerdotes del Oratorio. Cuando decide someter a examen sus dudas, se retira con su biblioteca patrística a la soledad, pero da espacio en la casa a sus discípulos, convertidos en amigos. En Roma para recibir el sacerdocio católico, busca el hogar donde mantener vida común con ellos, así nacerá el Oratorio de San Felipe Neri de Birmingham. Su inacabable correspondencia es testimonio del afecto vivo y práctico con el que se ocupó de sus amigos uno por uno.
Oratorio de San Felipe Neri de Birmingham
Rematando un sermón de 1831, afirma que la amistad sostenida durante años en cotidiana vida común, por dos hombres no forzados por algún especial deber, en la que cada uno aprecia más y más la compañía del otro a medida que disfruta de ella, puede ser una prueba de la virtud celestial de la caridad. Porque en la juventud, cargada de esperanzas, es fácil que dos hombres comiencen una vida de amistad estrecha, cediendo el uno al otro; pero su felicidad no dura, sus gustos cambian… y la amistad suele deteriorarse. También es fácil que durante años se mantenga la amistad entre adultos que no viven juntos, pero si, por algún motivo se ven obligados a hacerlo, verán lo arduo que es frenar sus temperamentos y mantener una buena relación… pronto descubren que son mejores amigos a distancia. “¿Qué puede unir a dos amigos en íntima comunicación durante años más que la participación en algo que es Inmutable y esencialmente Bueno?”. Dicha amistad es fruto y prueba de la participación de la caridad que solo viene de Dios. No una prueba infalible, porque otras causas, en el propio carácter de los amigos o en algún objeto absorbente que los atrae, pueden explicar que rechacen hacer cambios. Pero, bajo ciertas circunstancias, es una señal viva de la presencia de la gracia divina en ellos. “Los santos se mantienen en el camino, mientras las circunstancias y las modas del mundo cambian, de forma que una amistad fiel e indestructible viene a ser prueba de que las partes que así se aman tienen el amor de Dios bien metido en sus corazones”. 
Newman eligió, para sí y para sus amigos conversos, el Oratorio de san Felipe como el hogar para su nueva vida. No se le ocultaba que la convivencia del Oratorio se caracteriza por la estabilidad en cada casa hasta la muerte, sin más vínculo que la asegure que el de la caridad. Sin voto de obediencia, ni nada parecido. Ningún objeto externo, ningún vínculo jurídico, ninguna obligación, solo el desnudo vínculo de la caridad.

viernes, 3 de abril de 2026

El culto de los santos

El culto de los santos no se inventó en la Edad Media, aunque fue entonces cuando se desarrolló notablemente. Se corre el riesgo de no entender nada de este aspecto fundamental del cristianismo posterior al año 1000 si no se tiene en cuenta la herencia de los primeros siglos.Todo procede del culto a los mártires, que durante un tiempo fueron los únicos santos venerados por los cristianos y que siguieron conservando en la Iglesia, incluso cuando se afirmaron otros modelos, un considerable prestigio. Pese a ciertas analogías superficiales, no tenían nada en común con los héroes griegos o romanos. En la Antigüedad clásica la muerte representaba una frontera impenetrable entre el hombre y los dioses. En la perspectiva cristiana, precisamente porque habían muerto como seres humanos, siguiendo a Cristo y fieles a su mensaje, los mártires tenían después acceso a la gloria del paraíso y a la vida eterna. El santo es un hombre mediante el que se establece un contacto entre cielo y tierra. Su aniversario conmemora su nacimiento al lado de Dios más allá de la muerte, y es la fiesta cristiana por excelencia, ya que renueva el sacrificio de salvación del único Mediador. Así, lejos de constituir la calderilla de la nueva religión o una concesión de la élite cristiana a las masas paganas para facilitar su conversión, el culto de los mártires enraizó en lo que el cristianismo tenía de más auténtico y de más original respecto a las religiones con las que por entonces competía.
Algunos grandes obispos del siglo IV, como Paulino de Ñola y Ambrosio de Milán, propusieron a los fieles y a las comunidades cristianas tomar como intercesores a esos hombres y a esas mujeres que habían merecido con su fe heroica tener a Dios como protector personal. Los honores cada vez más notables de que fueron objeto las reliquias con ocasión de las fiestas establecidas por el calendario y de las traslaciones ofrecieron a la comunidad urbana la ocasión de demostrar su unidad y de integrar a los grupos marginales, campesinos o bárbaros. Por medio de las procesiones se estrecharon nuevos vínculos entre la ciudad y los suburbia donde se encontraban los cementerios y también los martyria, pequeños santuarios que guardaban las reliquias de los mártires. Gracias a esta liturgia en pleno desarrollo, las mujeres, activas participantes en ella, salen de su aislamiento, mientras que los pobres se alejan de las tradicionales clientelas, en plena crisis a partir de finales del siglo IV, para ponerse bajo la protección de un santo y, más tarde, entrar en su familia. Pero también hay sitio para los poderosos. A partir de esta época y hasta finales del Medievo una de las obligaciones de los que ejercen el poder, en la sociedad cristiana, será la de levantar iglesias para guardar las reliquias de los siervos de Dios que han sido llevados de la tumba a los altares.

martes, 26 de agosto de 2025

La fidelidad en la relación entre personas es el nombre del amor

La fidelidad en la relación entre personas, en su aspecto más humanamente profundo, el amor. La fidelidad a lo largo del tiempo es el nombre del amor. El amor auténtico de suyo es definitivo, es fiel, aunque por la debilidad humana pueda fallar. La fidelidad abarca todas las dimensiones de nuestra vida, pues implica a la persona en su integridad, inteligencia, voluntad, sentimientos, relaciones y memoria, escribe Fernando Ocáriz.

sábado, 12 de abril de 2025

Nos hacemos en el tiempo

Para construir una vida fiel debemos tener en cuenta que somos seres temporales, biográficos, nos hacemos en el tiempo. La falsa seguridad de lo inmediato. El deseo de comprender en profundidad la realidad del tiempo ha capturado la atención de pensadores y artistas, desde la antigüedad hasta nuestros días. En el cine, por ejemplo, son muchas las historias que experimentan con el tiempo, jugando con una hipotética posibilidad de pausarlo, de hacerlo avanzar o retroceder, o incluso de eliminarlo. La duración es parte del misterio de la vida humana. Mi espíritu se ha enardecido en deseos de conocer este intrincadísimo enigma, confiesa san Agustín. Esta relación con el tiempo adquiere tintes especiales en nuestros días, en una cultura cada vez más acostumbrada a la inmediatez. Ante la posibilidad de vivir “aquí y ahora” tantos aspectos de nuestra existencia, desde la comunicación hasta la obtención de bienes o emociones, se vuelve extraño, como inaccesible, todo lo que requiere del paso del tiempo para fructificar, para desplegar su belleza, para crecer, escribe Andrés Cárdenas.

viernes, 28 de febrero de 2025

El gozo de la verdad

Agustín de Hipona escribe que la verdadera felicidad, pensando en nuestra vida en la tierra y en la que nos espera en el cielo, es el gozo de la verdad, gaudium de veritate. Vivir en la verdad es mucho más que “saber” algunas cosas. De ahí que el término hebreo émet signifique tanto “verdad” como “fidelidad”. La persona sincera es fiel, y quien desea ser fiel ama la verdad.

domingo, 23 de junio de 2024

Cuando la vida matrimonial se vuelve aburrida, no es que nuestra vida haya tocado fondo. Lo que ha tocado fondo es nuestro ego

Fulton John Sheen fue un arzobispo estadounidense de la Iglesia Católica conocido por su predicación y especialmente por su trabajo en televisión y radio decía que "...llegado a ese momento, quienes piensan que el amor es una evolución animal en vez de un don de Dios se engañan pensando que otra pareja suplirá las carencias. Una mentira que olvida que el vacío no nace del otro, sino de la vida misma. Esta es la razón de ese sentimiento, el corazón ha sido creado para el infinito y solo el infinito es capaz de llenarlo. Cuando la vida matrimonial se vuelve aburrida, no es que nuestra vida haya tocado fondo. Lo que ha tocado fondo es nuestro ego.” “Aceptar estas pruebas del matrimonio no es una condena a muerte… En la Escritura hay un texto en el que, a pesar de su importancia, muy poca gente piensa. Lo encontramos en Corintios: El marido no creyente es santificado por la mujer, y la mujer no creyente es santificada por el marido creyente (1Cor7,14). Es decir, los méritos, las oraciones, los sufrimientos, la paciencia, la mansedumbre del uno pasa al otro…. Existe una comunicación espiritual que no proporciona mucha satisfacción romántica, pero sus beneficios son eternos. Después de tantas infidelidades y excesos, más de un esposo y más de una esposa se salvarán el día del juicio porque el cónyuge fiel no dejó nunca de derramar oraciones por el otro.”


domingo, 14 de abril de 2024

El cristianismo acepta la responsabilidad de toda la historia anterior de la humanidad, pero también reclama el beneficio

Etienne Gilson, filósofo e historiador de la filosofía, en su libro El espíritu de la filosofía medieval escribe que “el prologo del Evangelio de San Juan sugiere que Jesucristo es el Verbo, y el Verbo es Dios. El Evangelio dice que el Verbo ilumina a todo hombre que llega a este mundo; de ahí resulta que debemos admitir, por el testimonio de Dios, una revelación natural de Verbo, universal anterior a la que se produjo cuando, haciendes carne, vino a habitar entre nosotros. Los que han vivido según el Verbo, ya fueran paganos o judíos, han sido, pues, cristianos por definición, en tanto los que han vivido en el error o en el vicio, es decir, contrariamente a lo que les enseña la luz del Verbo, han sido verdaderos enemigos de Cristo desde antes de su llegada. San Justino admite a favor de aquellos una revelación natural que los salva. Sócrates llega a ser un cristiano tan fiel, que no es sorprendente que el diablo hiciera de el un mártir de la verdad, y San Justino no está lejos de decir con Erasmo: |San Sócrates ruega por nosotros!. El cristianismo acepta la responsabilidad de toda la historia anterior de la humanidad, pero también reclama el beneficio. Todo lo mal hecho se ha hecho contra el Verbo, que es el Cristo, toda verdad es cristiana por definición.

viernes, 12 de abril de 2024

Soberbio

Uno de los motivos por los que los soberbios tratan de buscar alabanzas con avidez, de sobreestimarse a sí mismos y se resienten ante cualquier cosa que pueda rebajarles en su propia estima o en la de otros, es la falta de firmeza interior, no tienen más punto de apoyo ni más esperanzas de felicidad que ellos mismos. Por esto son, con mucha frecuencia, tan sensibles a la menor crítica, tan insistentes en salirse con la suya, tan deseosos de ser conocidos, tan ansiosos de consideraciones. Se afianzan en sí mismos como el náufrago se agarra a una débil tabla, que no puede sostenerlo. Y sea lo que fuere lo que hayan logrado en la vida, siempre se encuentran inseguros, insatisfechos, sin paz. El soberbio se encuentra sin frutos, insatisfecho y sin la paz y felicidad verdaderas. En la conversación, el orgullo conduce al hombre a hablar de sí mismo y de sus propios asuntos y a buscar la estimación a toda costa. Algunos se empeñan en mantener su propia opinión, con razón y sin ella; no dejan pasar cualquier descuido ajeno sin corregirlo, y hacen difícil la convivencia. La forma más vil de resaltar la propia valía es aquella en la que se busca desacreditar a otros; a los orgullosos no les gusta escuchar alabanzas de los demás y están prontos a descubrir las deficiencias de quienes sobresalen. Tal vez su nota más característica estriba en que no pueden sufrir la contradicción o la corrección, escribe E. Boylan.
Quien está lleno de orgullo parece no necesitar mucho de Dios en sus trabajos, en sus quehaceres, incluso en su misma lucha por mejorar; exagera sus cualidades personales, cerrando los ojos para no ver sus defectos, y termina por considerar como una gran cualidad lo que en realidad es una desviación del buen criterio. Se persuade, por ejemplo, de tener un espíritu amplio y generoso porque hace poco caso de las menudas obligaciones de cada día, y se olvida de que para ser fiel en lo mucho es necesario serlo en lo poco. Y llega por ese camino a creerse superior, rebajando injustamente las cualidades de otros, escribe Francisco Fernández Carvajal.

domingo, 24 de septiembre de 2023

Fidelidad

Para Tomas de Aquino la fidelidad consiste en cumplir lo prometido, conformando de este modo las palabras con los hechos. Somos fieles si guardamos la palabra dada, si nos mantenemos firmes, a pesar de los obstáculos y dificultades, a los compromisos adquiridos.La perseverancia está íntimamente unida a esta virtud, y con frecuencia se identifica con ella.


martes, 11 de octubre de 2022

Ser fiel a su palabra

“En otro tiempo la palabra dada era una palabra sagrada. Ciertamente, el crédito de un hombre se mide por la capacidad de ser fiel a su palabra. Hoy día se utilizan los medios de comunicación, la demagogia, los métodos de control mental y todo tipo de procedimientos para engañar a la opinión pública y manipular las almas, lo que representa una violación colectiva de las conciencias y una grave confiscación de las libertades y el pensamiento”, escribe Robert Sarah.

domingo, 12 de junio de 2022

Cada hombre tiene su misión


Cada hombre, escribe el filósofo francés Jean Guitton, tiene su misión, ya sea humilde, ya sea gloriosa. El más grande no es el más alto, es el más fiel al Espíritu de Dios. Los ambiciosos vulgares han traicionado su humilde misión y se han metido sin vocación en ideas de grandeza.

sábado, 26 de marzo de 2022

Historia del nacimiento del Amor

Simone Weil

*Siempre que hay amor hay belleza sensible. No es concebible una religión sin signos, y esos signos son bellos. La misa actúa sobre el alma por una belleza análoga a la de las obras de arte. La virtud, la santidad de un ser humano aparecen exteriormente como belleza sensible en la expresión del rostro, o en los gestos, las actitudes, la voz o cualquier aspecto de su comportamiento. Las ciencias encierran belleza sensible. No hay amor real en el cual la parte del alma que está más estrechamente unida al cuerpo no participe, y el bien sólo puede llegar hasta ella en forma de belleza. 

Historia del nacimiento del Amor. Hijo de la Abundancia, es decir la plenitud divina, y de la Miseria, es decir la miseria humana. Poros (vía, camino, expediente, recurso), lo Abundante (?), dormía ebrio de néctar. La Miseria se une con él a favor del sueño… (Seguramente una tradición muy antigua, pues el nombre Poros es inexplicable. Pero en todo caso es Dios). «(El Amor) es siempre miserable, seco y magro, cubierto de harapos, descalzo, sin abrigo, durmiendo en el suelo, sin lecho, durmiendo ante las puertas y en los caminos, al aire libre, porque debido a la naturaleza de su madre tiene siempre a la privación (ἔνδεια) por compañía». (Banquete, 203 c-d). Cf. versos de Dante sobre la Pobreza. Bodas de San Francisco con la Pobreza, viuda de Cristo. Muy joven, la dama por la cual partió a la guerra contra su padre es aquella a quien como a la muerte nadie abre la puerta voluntariamente. Y ante su cortejo espiritual en presencia del Padre, se unió a ella, luego día a día la amaba más fuerte. Ella, privada de su primer marido durante mil cien años y más había sido despreciada y obscura y hasta aquel había quedado sin pretendientes. No servía de nada saber que era intrépida aun ante Plutón, aun al sonido de la voz de aquel que da miedo al universo entero. No servía de nada que fuese fiel y altiva, al punto que donde María permaneció en tierra, ella, con Cristo, subió hasta la Cruz. (Paraíso, Canto XL). “A causa de su padre, emprende contra todo lo que es bueno y bello siendo audaz, activo, siempre tenso, cazador temible… No es de naturaleza mortal ni inmortal… Muere y resucita por la naturaleza que tiene de su padre… Ama la sabiduría pues nació de un padre sabio y hábil, de una madre ignorante y miserable…”. (Banquete, 203 d-204 b). El pensamiento de la mediación desempeña un papel esencial en Platón, pues como lo dice en el Filebo: “Hay que tener cuidado de no ir demasiado pronto a lo uno”. “Poros, el Camino, la Sobreabundancia, hijo de la Sabiduría… Después del festín, la Miseria vino a mendigar, como se acostumbra los días de fiesta, y se mantuvo cerca de las puertas. Poros, ebrio de néctar, entrando en el jardín de Zeus, atontado, se durmió. La Miseria concibió el propósito, a causa de su desamparo (ἀπoρία) de tener un hijo de Poros. Se extendió a su lado y concibió al Amor”. (Banquete, 203 b-c).


*La fuente griega de Simone Weil


sábado, 6 de junio de 2020

La ilusión de los comienzos



Decía Josemaría Escrivá que tendría un pobre concepto del matrimonio y del cariño humano quien pensara que, al tropezar con esas dificultades, el amor y el contento se acaban. Precisamente entonces, cuando los sentimientos que animaban a aquellas criaturas revelan su verdadera naturaleza, la donación y la ternura se arraigan y se manifiestan como un afecto auténtico y hondo, más poderoso que la muerte.


Josemaría Escrivá aconsejaba que para que en el matrimonio se conserve la ilusión de los comienzos, la mujer debe tratar de conquistar a su marido cada día; y lo mismo habría que decir al marido con respecto a su mujer. El amor debe ser recuperado en cada nueva jornada, y el amor se gana con sacrificio, con sonrisas y con picardía también. Todo lo que haga imposible esta tarea, es malo, no va. 

Al referirse al modo de ser fieles y mantener vivo el amor del matrimonio, siempre insistía de una u otra forma en la misma recomendación: “Evitad la soberbia, que es el mayor enemigo de vuestro trato conyugal”; y, poco después, de manera positiva: “es siempre actual el deber de aparecer amables”. “La autenticidad del amor requiere fidelidad y rectitud en todas las relaciones matrimoniales”.

sábado, 18 de abril de 2020

Fiel a los acontecimientos



Ser fiel a sí mismo es una virtud suprema en el hombre y, para un político no hay mayor alabanza que decir de él que es fiel a sus propias ideas. Sin embargo, la política lleva a los que la practican a cambiar esa fidelidad por otra muy diferente. La definió un diplomático inglés que se encontraba en la Corte de Francia en el momento en que Cromwell emprendía las acciones que terminarían con la decapitación de Carlos I de Inglaterra. Cuenta Luis Carandell que un dignatario francés le preguntó al diplomático inglés si estaba a favor del rey o del futuro protector. El diplomático contestó: Yo soy solamente un fiel servidor de los acontecimientos.

viernes, 10 de abril de 2020

Si no hubiera madres, ¿qué sabríamos del amor? Si no hubiera amor, ¿qué sabríamos de Dios?


Pensad en el niño que toma el pecho, escribe el filósofo André Comte-Sponville. Y en la madre que se lo da. También ella ha sido un bebé. Todos comenzamos tomando, y esto es ya una forma de amar. Después aprendemos a dar, al menos un poco, al menos algunas veces, y ésta es la única forma de ser fieles hasta el final al amor recibido; al amor humano, nunca demasiado humano; al amor tan frágil, tan inquieto, tan limitado y que, sin embargo, es como una imagen del infinito; al amor del que hemos sido objeto, y que ha hecho de nosotros sujetos; al amor inmerecido que, como una gracia, nos precede, que nos ha engendrado, y no creado; al amor que nos ha mecido, lavado, alimentado, protegido, consolado; al amor que nos acompaña, definitivamente, y que nos falta, y que nos da alegría, y que nos transforma, y que nos ilumina. Si no hubiera madres, ¿qué sabríamos del amor? Si no hubiera amor, ¿qué sabríamos de Dios?

jueves, 5 de diciembre de 2019

Buscar un marido



Barnaby Rudge, subtitulada A Tale of the Riots of Eighty (Relato de los disturbios del año 80), es una novela histórica del escritor inglés Charles Dickens. En ella Dickens escribe: “Todos los días digo a mi hija, cuando hablamos de buscarle un marido, que no se fíe nunca de su buena estrella, sino que se asegure con tiempo de que tiene un joven excelente y fiel, porque una vez casada, no será su estrella la que la hará feliz ni desgraciada”.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

En cuanto a los matrimonios uno de los más graves problemas son los divorcios



En cuanto a los matrimonios, manifiesta el profesor Juan Moya, “uno de los más graves problemas son los divorcios. Las causas son diversas pero la mayor parte podrían evitarse si ambos cónyuges estuvieran decididos a poner los medios necesarios para ser fieles al compromiso de indisolubilidad contraído al casarse. Y también si se pensara más en el terrible mal que se ocasiona a los hijos aunque sean mayores.Entre las causas de los divorcios están las infidelidades, discusiones continuas, malos tratos.... Pero en la gran mayoría de los casos hay una causa común de fondo en la que a veces no se repara suficientemente y es de gran trascendencia, la indiferencia religiosa de los esposos.Se comprueba estadísticamente que la mayoría de los matrimonios que se rompen, además de la causa más inmediata o aparente, hay otra circunstancia importante, que esas personas viven como si no fueran cristianas; no practican su fe. Como también se comprueba que los matrimonios que viven su fe, raramente llegan a divorciarse. Se comprende que sea así, porque la indiferencia religiosa debilita las convicciones morales y doctrinales, y la influencia del ambiente relativista pesa más. Se olvidan los compromisos contraídos al casarse. Se recurre a justificaciones que no pueden serlo. Se cae en un sentido erróneo de la libertad, desligada de la verdad. El orgullo y la soberbia, más que la debilidad de la carne es el enemigo mayor, impide reconocer el error, pedir perdón o perdonar y recomenzar”.



Es necesario vivir el matrimonio con la conciencia clara de “pertenecer por completo sólo a una persona. Los esposos asumen el desafío y el anhelo de envejecer y desgastarse juntos. Esta firme decisión, que marca un estilo de vida, es una ‘exigencia interior del pacto de amor conyugal’, porque ‘quien no se decide a querer para siempre, es difícil que pueda amar de veras un solo día’”, escribe Juan Pablo II en Familiaris consorcio

jueves, 1 de agosto de 2019

Llamado a amarla

Wenzel Peter, Adán y Eva en el Paraíso Terrenal
Cuando Adán vio por primera vez a Eva, su deseo hacia ella no fue experimentado como un impulso egoísta de tomarla. Al contrario, él reconoció que estaba llamado a amarla. De hecho, era su cuerpo desnudo el que le reveló a hacer de sí mismo un don total para ella. Al hacerlo, juntos reflejaron el mismo amor de Dios. El amor de Dios es libre, total, fiel y dador de vida, y así fue el de ellos. El hombre puro, dice Jason Evert, experimenta los mismos deseos que cualquier otro hombre, pero no permite que la belleza del cuerpo de la mujer le haga perder de vista la dignidad y respeto.

domingo, 23 de junio de 2019

Cuando los dioses fueron destruidos, los griegos, no sabiendo ya por quién morir, se dejaron subyugar por los romanos



La religión, en Grecia, era tan solo un hecho de procedimiento, sin contenido moral. A los fieles no se les pedía fe ni se les ofrecía el bien. Se les imponía solamente el cumplimiento de ciertas prácticas burocráticas. Y no podía ser de otro modo, visto que de contenido moral los mismos dioses tenían bien poco y no podía decirse ciertamente que ofreciesen un ejemplo de virtud. Con todo, fue la religión la que impuso aquellos fundamentales deberes sin los cuales ninguna sociedad puede existir. Convertía en sagrado, y por ende indisoluble, el matrimonio, moralmente obligatoria la procreación de hijos, y apremiante la fidelidad a la familia, a la tribu y al Estado. El patriotismo de los griegos estaba estrechamente ligado a la religión, y morir por el propio país equivalía a morir por los suyos y viceversa. Dice Indro Montanelli que es esto tan verdad que, cuando estos dioses fueron destruidos por la filosofía, los griegos, no sabiendo ya por quién morir, cesaron de combatir y se dejaron subyugar por los romanos, que todavía creían en los dioses.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Silencio.


Lavelle dice que “el silencio está, a veces, tan cargado de significado que abole la palabra; no sólo porque la hace inútil, sino también porque al hablar se echaría a perder esta esencia demasiado frágil que lleva consigo el silencio que impide, por así decirlo, que se le toque. El silencio es un homenaje que el habla tributa al espíritu. De hecho, la palabra de Dios, a la que no falta nada y que es pura revelación, no se distingue del perfecto silencio”.

“El silencio místico honra a los dioses imitando su naturaleza”, dice Apolodoro de Atenas. Frente a la inmensidad de Dios, el creyente lleno de fervor no tiene más recurso que dejar que ascienda en él un “himno de silencio”, dice Gregorio de Nacianzo. “Cuando te mantienes en silencio, eres lo que era Dios antes de la naturaleza y la creación, y esa es la materia que utilizó para darles forma. Y entonces ves y oyes lo que Él veía y oía en ti antes de que tus propios querer, ver y oír hubiesen comenzado”, escribe Jacobo Boehme. “El amigo del silencio llega a estar muy cerca de Dios. Habla con Él en secreto, y recibe su luz”, piensa Juan Clímaco, monje del Sinaí del siglo I. Y André Neher, recordando la tradición judía, dice: “De la misma manera que el silencio constituye la forma más elocuente de la revelación, el instrumento más elocuente de la adoración es también el silencio. Al infinito corresponde, y responde, lo inefable, tema religioso que la Biblia fue primera en situar en lo más recóndito del alma
humana”. Y el propio Neher cita también el Salmo 62: “Mi alma vibra de silencio hacia Dios”, y el Salmo 65: “Sólo te conviene el silencio como forma de alabanza”. “La palabra traiciona, y sólo el silencio respeta este vínculo orgánico que sitúa a lo inefable frente al infinito”, concluye A. Neher. “Os exhorto a que tengáis los oídos de vuestro corazón atentos a esta voz interior; y a que os esforcéis en escuchar a Dios dentro de vosotros mismos, pues esta voz resuena en los lugares más desérticos, y penetra en los pliegues más íntimos del corazón. Esta voz se insinúa y no deja nunca de llamar a la puerta de cada uno de nosotros. Está hablando ahora, y tal vez no encuentra a nadie dispuesto a oírla”, escribe Bernardo de Claraval. El repliegue del fiel hacia su interior hace inútiles los balbuceos del lenguaje. San Juan de la Cruz afirma que “el Padre no ha dicho más que una Palabra: es su Verbo. La ha dicho eternamente y en un silencio eterno. El alma oye en el silencio”.
El sentimiento hace que Dios no necesite oídos para escuchar la oración de un fiel. Las peticiones que se dirigen a Dios o a los santos se realizan silenciosamente, en el fuero interno del devoto, con la convicción de que serán satisfechas. El silencio no es un fin en sí mismo, importa más su contenido; no significa nada si no traduce un acercamiento a Dios. En este sentido, la palabra equivale al silencio si uno y otro están impregnados de amor. “Hay un hombre que parece callarse, pero su corazón condena a los demás, este hombre, en realidad, está hablando sin cesar. Pero hay otro que habla desde la mañana hasta la noche y, sin embargo, guarda silencio; es decir, que no dice nada que no sea útil”, afirma Poemeno.