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sábado, 14 de diciembre de 2024

Podemos perder la conciencia de nuestra libertad en la medida en que no la ejercemos

Podemos perder la conciencia de nuestra libertad en la medida en que no la ejercemos. En ese caso, es lógico que nos sintamos cada vez más limitados, condicionados y aun coaccionados por nuestros estados de ánimo o por el ambiente. Es así como puede plantearse la duda de si somos libres o, incluso, de si ser libre merece la pena o tiene un sentido.
Para el filósofo José Ignacio Murillo de poco sirve liberar a alguien y decirle que puede ir a donde quiera, si no existe un destino al que pueda dirigirse o, si lo hay, no sabe en absoluto cómo llegar a él.

sábado, 21 de enero de 2023

El poder absoluto acaba necesariamente en demencia

Cualquier forma de Estado limitado es posible sólo en una sociedad que cree en Dios. Si no, el Estado ocupa el lugar de Dios y ya no tiene límites. El poder absoluto del Rey Sol parece ridículo en comparación con el dictador ateo contemporáneo al que de verdad se le aplican las palabras de Lord Acton: el poder absoluto corrompe de manera absoluta. Es demasiado poco. El poder absoluto acaba necesariamente en demencia, escribe Nicolae Steinhardt.

jueves, 30 de julio de 2020

El trabajo ha constituido en la sociedad occidental el sentido de la dignidad del ser humano



José Luis Villacañas
“Tenemos que ser seres humanos mucho más plurales, mucho más capaces, de comprender que ninguno de los bienes a los que, como seres humanos, podemos aspirar, puede elevarse a absoluto”, señala José Luis Villacañas, catedrático de Filosofía. Para Villacañas “uno de los bienes que inevitablemente tenemos que reconocer entre los seres humanos es la religión, porque garantiza que ninguna de las otras esferas se convierta en absoluta, ni acabe esclavizándonos… Esto es un dispositivo de libertad y apertura.


“El trabajo, dice el profesor Villacañas, ha constituido en la sociedad occidental el sentido de la dignidad del ser humano. Pero lo ha hecho en la medida en la que el trabajo no era solo un instrumento, un medio de capitalización, sino que era un medio de realización. Esto está íntimamente relacionado con la dimensión vocacional del trabajo, con la dimensión del hombre profesional, en la que la modernidad vierte toda la cuestión de la vocación, y con una estructura de temporalidad de la vida personal de largo plazo. La dignidad era vista con una actividad en la que la persona podía estructurar su existencia completa, y al hacerlo podía recabar el reconocimiento de los demás, como hombre profesional al que los demás ven con una estructura de trabajo que atraviese su vida entera. La dimensión nueva del trabajo, y esta obsesión nueva del trabajo fragmentado, precario, limitado y cambiable, nos impide reconocernos como seres sociales y como seres que nos debemos los unos a los otros, responsables los unos de los otros, que se ven unos a otros. La consecuencia es la clave de toda vida precaria, que es la soledad. No queremos darnos cuenta de que la vida precaria tiene una manifestación precisa, que es la soledad”.

viernes, 10 de abril de 2020

Si no hubiera madres, ¿qué sabríamos del amor? Si no hubiera amor, ¿qué sabríamos de Dios?


Pensad en el niño que toma el pecho, escribe el filósofo André Comte-Sponville. Y en la madre que se lo da. También ella ha sido un bebé. Todos comenzamos tomando, y esto es ya una forma de amar. Después aprendemos a dar, al menos un poco, al menos algunas veces, y ésta es la única forma de ser fieles hasta el final al amor recibido; al amor humano, nunca demasiado humano; al amor tan frágil, tan inquieto, tan limitado y que, sin embargo, es como una imagen del infinito; al amor del que hemos sido objeto, y que ha hecho de nosotros sujetos; al amor inmerecido que, como una gracia, nos precede, que nos ha engendrado, y no creado; al amor que nos ha mecido, lavado, alimentado, protegido, consolado; al amor que nos acompaña, definitivamente, y que nos falta, y que nos da alegría, y que nos transforma, y que nos ilumina. Si no hubiera madres, ¿qué sabríamos del amor? Si no hubiera amor, ¿qué sabríamos de Dios?

sábado, 4 de enero de 2020

Estupidez



Oscar Wilde decía que “no hay más pecado que el de estupidez”. Hay hombres estúpidos que poseen amplios conocimientos; el que conoce las fechas de todas las batallas, o los datos estadísticos de las importaciones y de las exportaciones puede, a pesar de todo, ser un imbécil. Hay hombres discretos cuyos conocimientos son muy limitados.

Las pulgas que nos pican prosperan en la oscuridad; pero nuestra estupidez supone que si no podemos verlas, ellas tampoco nos verán… del mismo modo que el hombre estúpido vive siempre en la inconsciencia de su propia estupidez.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Que yo soy una persona significa que soy a la vez libre y limitado



En lugar de sujetos humanos libres, Dios podía haber creado unos seres incapaces de pecar, pero sólo al precio de privarles de su libre voluntad, que incluye, inevitablemente, la posibilidad de pecar y los actos pecaminosos de hecho. Y Dios calculó que un mundo habitado por autómatas sin pecado produciría mucho menos bien que uno que contuviera seres humanos dotados de libertad de elección y que, por lo tanto, pudieran preferir con frecuencia el mal.



“Que yo soy una persona significa que soy a la vez libre y limitado. Libre, como autor consciente de algunos de mis actos que puedo o no realizar, y limitado en la medida en que soy consciente de la existencia de otras personas y otras cosas como ajenas a mí, como algo que no soy yo. Dios no es ninguna de las dos cosas, no hay acciones que pueda realizar y que no realice y El no percibe a las personas y las cosas como pertenecientes a un mundo ajeno. De acuerdo con el concepto de pura actualidad y de infinitud, El percibe todo, por así decirlo, desde dentro y por lo tanto, El es todo (Deus est quodammodo omnia, como dice Santo Tomás), puesto que percibir una cosa “desde fuera” significa estar limitado por ella”, escribe el filósofo polaco Leszek Kolakowski.

martes, 12 de marzo de 2019

Estrechez de miras.


Harry Truman dijo en cierta ocasión: “Un experto es alguien que no quiere aprender nada nuevo, porque entonces dejaría de ser un experto”. El conocimiento especializado es absolutamente necesario, pero, por definición, un experto conoce bien solo un campo limitado y no podemos esperar que emita juicios sólidos sobre temas que abarquen más de un ámbito de la vida, sopesando por igual las distintas necesidades humanas, las restricciones materiales y los valores éticos. La posesión de un conocimiento especializado a veces puede producir estrechez de miras.

domingo, 13 de enero de 2019

Libertad



Libertad significa estar libre de que no interfieran en mi actividad más allá de un límite, que es cambiable, pero siempre reconocible. “La única libertad que merece este nombre es la de realizar nuestro propio bien a nuestra manera”, dijo Mill. Puesto que la justicia exige que cada individuo tenga derecho a un mínimo de libertad, sería necesario reprimir a todas las demás, en caso necesario por la fuerza, para impedir que privaran a alguno de su libertad. En efecto, manifiesta Isaiah Berlin, la única función de la ley era prevenir estos conflictos, y el Estado se reducía a ejercitar las funciones de un sereno o de un guardia de tráfico, como desdeñosamente las describía Lasalle. Según Mill, ¿qué es lo que hacía que fuese tan sagrada la protección de la libertad individual? En su famoso ensayo nos dice que, a menos que se deje a los hombres vivir como quieran, “de manera que su vida sólo concierna a ellos mismos”, la civilización no podrá avanzar, la verdad no podrá salir a la luz por faltar una comunicación libre de ideas, y no habrá ninguna oportunidad para la espontaneidad, la originalidad, el genio, la energía mental y el valor moral. Todo lo que es sustancioso y diverso será aplastado por el peso de la costumbre y de la constante tendencia que tienen los hombres hacia la conformidad, que sólo da pábulo a capacidades marchitas y a seres humanos limitados y dogmáticos y restringidos y pervertidos.

 Isaiah Berlin
La defensa de la libertad consiste en el fin negativo de prevenir la interferencia de los demás. Amenazar a un hombre con perseguirle, a menos que se someta a una vida en la que él no elige sus fines, y cerrarle todas las puertas menos una,y no importa lo noble que sea el futuro que ésta va a hacer posible, ni lo buenos que sean los motivos que rigen a los que dirigen esto, es pecar contra la verdad de que él es un hombre y un ser que tiene una vida que ha de vivir por su cuenta. Esta es la libertad tal como ha sido concebida por los liberales del mundo moderno, desde la época de Erasmo (algunos dirían desde la época de Occam) hasta la nuestra. Toda defensa de las libertades civiles y de los derechos individuales, y toda protesta contra la explotación y la humillación, contra el abuso de la autoridad pública, la hipnotización masiva de las costumbres, o la propaganda organizada, surge de esta concepción individualizada del hombre, dice Isaiah Berlin.

domingo, 27 de agosto de 2017

Debate ecuménico.

Tolkien
John Ronald Reuel Tolkien tuvo una profunda comprensión del debate ecuménico que tuvo lugar en el seno de la Iglesia durante los años sesenta se muestra en otra carta escrita a su hijo Michael: “No es que uno deba olvidar las sabias palabras de Charles Williams de que es nuestro deber cuidar del altar acreditado y establecido, aunque el Espíritu Santo puede enviar su fuego a otro sitio. Dios no puede ser limitado (ni siquiera por sus propios cimientos), de los cuales san Pablo es el ejemplo primero y fundamental, y puede utilizar cualquier canal para Su gracia. Aun amar a Nuestro Señor y ciertamente llamarlo Señor y Dios es una gracia y puede precipitarla aun en mayor abundancia. No obstante, hablando institucionalmente y no de almas individuales, el canal debe volver finalmente al curso ordenado, no manar por las arenas y perderse. Además del Sol, puede haber la luz de la Luna (aun lo bastante abundante como para leer); pero si se quitara el Sol, no se vería la Luna. ¿Qué sería hoy del cristianismo si la Iglesia Romana de hecho hubiera sido destruida?”.

¿Qué sería hoy del cristianismo si la Iglesia Romana de hecho hubiera sido destruida?

jueves, 10 de agosto de 2017

Espectáculos públicos.


Los espectáculos públicos son por lo general acontecimientos efímeros. En último término, tan pronto como los participantes regresan a sus casas, y una vez que se han retirado los elementos del decorado, la porquería acumulada, las vallas y las sillas colocadas en la vía pública, el único ámbito en el que permanece vivo el espectáculo es el del recuerdo. 

Mary Beard
Desde luego, dice la catedrática en la Universidad de Cambridge Mary Beard, quienes patrocinan el acontecimiento tienen el máximo interés en garantizar que ese recuerdo sea duradero. De ese modo logran dar al fugaz espectáculo una forma más permanente y consiguen que el número de los que puedan disfrutar de la experiencia no quede limitado al de las afortunadas minorías que se hallaron presentes en el día señalado. Esta es una de las funciones que cumplen, en las ceremonias modernas, los programas de recuerdo, las copas conmemorativas, los sellos de correos y los paños de cocina.