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miércoles, 1 de julio de 2026

Samuel Pepys

Samuel Pepys
Escribe Oscar Wilde en La importancia de no hacer nada: “Ese pobre, necio y desdichado que es el secretario de marina Pepys* ha conseguido ingresar en el círculo de los inmortales gracias a su charlatanería y, consciente de que la indiscreción es la mejor parte del valor, se mueve cómodamente entre ellos vistiendo ese peludo traje púrpura, con encaje y botones de oro que tanto le gusta describirnos, parloteando para disfrute propio, y nuestro, sobre la falda azul índigo que le ha comprado a su mujer, sobre la buena fritura de cerdo y la sabrosa suave fricasé de ternera que tanto le gusta comer, sobre su partida de bolos con Will Joyce y sus devaneos con bellezas, sobre sus recitales dominicales de Hamlet y las veces que toca la viola entre semana, además de otras vulgaridades o travesuras. El engreimiento no pierde su atractivo ni siquiera cuando se ve ante la vida cotidiana. Las personas que hablan de los demás tienden a ser aburridas, pero cuando hablan de sí mismas casi siempre resultan interesantes, y serían del todo perfectas si, cuando se vuelven cansinas, se les pudiera cerrar la boca con la misma facilidad con que se cierra un libro del que te has cansado.”

* Samuel Pepys (1663 – 1703) escribió unas memorias en las que narraba con profusión sus hazañas amorosas. Sus anotaciones capturan vívidamente tanto los grandes acontecimientos, como la coronación de Carlos II y el Gran Incendio de Londres, como los detalles de la vida cotidiana. Su capacidad para recordar detalles y escribir con inmediatez convierte su diario en uno de los registros históricos más importantes de la Inglaterra del siglo XVII.

miércoles, 30 de abril de 2025

Es al espectador, y no a la vida, a quien refleja realmente el arte

Para Oscar Wilde “todo arte es, a la vez, superficie y símbolo. Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo. Los que intentan descifrar el símbolo, lo hacen también a su propio riesgo. Es al espectador, y no a la vida, a quien refleja realmente el arte”. 


sábado, 4 de noviembre de 2023

La mentira y la poesía tienen su técnica

Oscar Wilde

La gente dice, hablando con descuido, “un mentiroso nato”, como dice “un poeta nato”. En ambas cosas se equivoca. La mentira y la poesía son artes; artes que, como supo ver Platón, no carecen de parentesco, y que requieren el estudio más atento, la entrega más desinteresada. De hecho tienen su técnica, lo mismo que las artes más materiales de la pintura y la escultura tienen sus secretos sutiles de forma y color, sus misterios del oficio, sus métodos artísticos deliberados. Así como se descubre al poeta por su fina música, así se conoce al mentiroso por su elocución rica y ritmada, y ni en un caso ni en otro basta la inspiración fortuita del momento. En esto como en todo, no se llega a la perfección sin la práctica, escribe Oscar Wilde en La decadencia de la mentira. 

sábado, 7 de octubre de 2023

Aquel que conoce el precio de todas las cosas y el valor de ninguna

El hombre light vive instalado en la atalaya del cinismo. Se ha vuelto pragmático y una cosa es lo que piensa y otra, bien distinta, lo que hace. Oscar Wilde lo definió así: “Aquel que conoce el precio de todas las cosas y el valor de ninguna”. Lo cínico está lleno de contradicciones, lo que hoy se critica acaloradamente, mañana se defiende con ardor; lo importante es el momento, el instante concreto del tema que nos ocupa. Pero nada es definitivo y hay que apuntarse al ganador, porque lo importante es el éxito y el triunfo, es el vértigo de la fugacidad, la revolución de la urgencia, escribe en su libro El hombre light el psiquiatra Enrique Rojas.



viernes, 19 de marzo de 2021

No se le animará a hacer nada que no le dicte la conciencia

Oratorio de Brompton 

El sacerdote Sebastian Bowden del Oratorio de Brompton escribía a Oscar Wilde: “Es El quien le permite sentir el aguijón de su conciencia y el anhelo de una vida recta y alejada del pecado. De ahora en adelante, la vida que usted lleve dependerá enteramente de su libre voluntad. Cuando Dios llama, se obliga a conceder los medios para obedecer a su llamada……Puede tener la seguridad de que no se le animará a hacer nada que no le dicte su propia conciencia”.

sábado, 4 de enero de 2020

Estupidez



Oscar Wilde decía que “no hay más pecado que el de estupidez”. Hay hombres estúpidos que poseen amplios conocimientos; el que conoce las fechas de todas las batallas, o los datos estadísticos de las importaciones y de las exportaciones puede, a pesar de todo, ser un imbécil. Hay hombres discretos cuyos conocimientos son muy limitados.

Las pulgas que nos pican prosperan en la oscuridad; pero nuestra estupidez supone que si no podemos verlas, ellas tampoco nos verán… del mismo modo que el hombre estúpido vive siempre en la inconsciencia de su propia estupidez.

domingo, 13 de octubre de 2019

Newman provoca un gran cambio social en Inglaterra


Jack Valero, director de comunicación de la canonización del Cardenal Newman cuenta que cuando Newman se convierte al catolicismo en 1845 pierde su trabajo, sus amigos y hasta hay miembros de su familia que ya no le hablan más. Hacerse católico en Inglaterra en ese momento significaba perder todo. Con una labor continua a lo largo de 45 años, Newman provoca un gran cambio social en el país. Para cuando fallece en 1890 ya se ve bien que alguien se haga católico. Lo consigue casi solo. Abre una puerta a través de la cual vienen muchos en poco tiempo: Oscar Wilde, R. H. Benson, G. K. Chesterton, Ronald Knox, Evelyn Waugh, Graham Green… La conversión es un camino aceptable socialmente gracias a Newman.
St Mary the Virgin
En su primer periodo predicó muchos sermones como párroco de St Mary the Virgin, la iglesia anglicana universitaria de Oxford. Cuando al paso de los años, ya como sacerdote católico, publica sus sermones de la época anglicana, lo hace casi sin cambios, aduciendo que lo que creía entonces lo sigue creyendo con pocas excepciones.

martes, 16 de julio de 2019

La gran literatura europea ha sido moralista



Pío Baroja decía que el no conocía más criterio de juicio que el de la razón y el de la moral. Y añadía don Pío que la gran literatura europea ha sido moralista. Dickens, Tolstói, Dostoyevski, Ibsen, se han distinguido por su sentido ético, y no se pueden comparar estos hombres con los que han tenido la tendencia contraria, cómo Barbey d’Aurevilly, Oscar Wilde, Jean Lorrain, Catulo Mendés, D’Annunzio y otros por el estilo. El romanticismo inmoralista para mí es completamente ridículo, manifestaba Baroja. La moral, no sólo en la vida, sino en la literatura, es la que tiene más trascendencia. ¿Qué quedaría de un Aristófanes, de un Luciano, de un Plauto, si no tuvieran sus obras un fondo moral? Muy poca cosa.



jueves, 6 de diciembre de 2018

Música wagneriana.

Richard Wagner
La música de Wagner no deja indiferente a nadie. Su música gusta o no gusta. Su mensaje y su forma de transmitirlo musicalmente provocan discusiones entre sus partidarios y sus detractores. 

El periodista Edgar Nye opinaba que “la música de Wagner es mejor de lo que suena”. Oscar Wilde  escribe, en su novela El retrato de Dorian Gray: “Me gusta la música de Wagner más que ninguna. Suena siempre tan fuerte que puedo hablar todo el rato sin que nadie pueda oír lo que digo, y eso es una gran ventaja”. Woody Allen en su película Misterioso asesinato en Manhattan dice: “No puedo escuchar tanto de Wagner, ¿sabes? ¡Me entran ganas de invadir Polonia!”. 
Rossini

Unos amigos llevaron a Rossini una partitura del Tannhäuser de Wagner para que les diera su opinión. Él, impasible, tomó la partitura, la puso al revés sobre el atril del piano y empezó a tocarla. Cuando alguien le advirtió a Rossini que la partitura estaba al revés, él respondió: “No importa. Esta música se puede tocar tanto del derecho como del revés y siempre suena igual”. 


También existen partidarios de la música wagneriana. Gustav Mahler, se permitió la siguiente frase: “Están Beethoven y Richard Wagner, y después de ellos… nadie”.

jueves, 15 de noviembre de 2018

Dorian Gray, transgresor moral.


El profesor Román Gubern cuenta que Dorian Gray es un transgresor moral, aunque el autor irlandés Oscar Wilde no detalla (salvo la ruptura inicial con Sibyl y su ocasional consumo de opio) la naturaleza de sus escandalosas transgresiones, por lo que Hans Mayer ha podido proponer, en virtud del sospechoso silencio del autor, que se trata de actividades homosexuales. 

 Oscar Wilde
Por otra parte,el entorno de Dorian,  opina Gubern, es mucho más masculino que femenino y su ruptura con la única novia reconocida por el autor, con Sibyl Vance, obedece a razones más estéticas que afectivas. Por si hicieran falta aclaraciones, en determinado momento Lord Henry  dice: “Hay algunos temperamentos a los que el matrimonio hace más complejos. Se ven obligados a llevar más de una vida.” Tan obvia resultó la conducta de Dorian Gray en su época, que la novela fue evocada como prueba en el proceso a Wilde por homosexualidad. 

La criptohomosexualidad de Dorian Gray vendría avalada por su exacerbado narcisismo, recordando que, algunos años después, Freud situaría el narcisismo en el origen de la homosexualidad. Otto Rank subrayó el narcisismo de Dorian Gray y tal narcisismo, observa Rank, le incapacita para amar. El aspecto narcisista de Dorian Gray es tal vez el rasgo del personaje que salta más a la vista. Se trata en este caso de un ideal narcisista de carácter efebofílico, del pánico a envejecer, que alimenta un temor paranoide hacia el retrato delator, pues allí la figura sí envejece y de un modo horrendo. Doce años después de este eco decadentista de la ambición ucrónica de Fausto, aparecerá en la literatura inglesa Peter Pan, el niño que no quería crecer, por obra de J. M. Barrie, cuyo problema no era el narcisismo, sino la carencia de sentido de la responsabilidad personal. En el caso de Dorian Gray su narcisismo es un rasgo central de su personalidad esteticista. Y su patología narcisista obra un prodigio, que constituye el núcleo fantástico de la novela, la anulación del deterioro físico. “¡Ojalá fuera yo el que fuera siempre joven, y el cuadro el que se hiciera viejo! ¡Daría mi alma por eso!”, exclama un Dorian Gray fáustico (la última frase fue añadida por Wilde a la versión de 1891). Lo que Wilde propone, en definitiva, es el estudio de una obsesión, que una mirada clínica podría identificar como paranoica.