Tierra del libre cambio, Inglaterra tuvo su revolución industrial a partir del siglo XVIII. En esta época, la situación del obrero inglés corresponde al universo descrito por Dickens. Empleos precarios, salarios miserables, quince horas seguidas en la fábrica o en la mina, condiciones de trabajo abominables, niños explotados como esclavos. Las mismas causas producen los mismos efectos.
Mostrando entradas con la etiqueta Dickens. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dickens. Mostrar todas las entradas
sábado, 24 de enero de 2026
Las mismas causas producen los mismos efectos
Etiquetas:
causa,
condiciones de trabajo,
Dickens,
efecto,
empleo precario,
Inglaterra,
obrero,
revolución industrial,
salario miserable,
universo
viernes, 11 de octubre de 2024
Balzac, Dickens y Dostoievski
"Los héroes de Balzac son ambiciosos y dominantes, arden en deseos vehementes de poder. Nada les basta, son todos insaciables, todos son ala vez conquistadores del mundo, revolucionarios, anarquistas y tiranos. Tienen un temperamento napoleónico. También los héroes de Dostoievski son fogosos y arrebatados, su voluntad rechaza el mundo y con una soberbia insatisfacción pasan por encima de la vida real para asir la verdadera; no quieren ser ciudadanos ni hombres, sino que en todos ellos centellea bajo la humildad el peligroso orgullo de querer ser un redentor. El héroe de Balzac quiere someter el mundo, el de Dostoievski vencerlo. Ambos tienden a ir más allá de lo cotidiano, se dirigen como una flecha hacia lo infinito. Los personajes de Dickens, por el contrario, son comedidos. Dios mío, ¿qué quieren? Cien libras al año, una buena esposa, una docena de hijos, una mesa bien puesta para acoger a los amigos, un cottage cerca de Londres con vistas a los árboles desde las ventanas, un jardincito y un puñado de felicidad. Su ideal es provinciano, pequeño-burgués, es con lo que nos encontraremos en Dickens. Sus criaturas no desean en el fondo ningún cambio en el orden mundial, no quieren riqueza ni pobreza, sino este cómodo punto medio que como máxima de vida es tan sabia para tenderos y carreteros y tan peligrosa para el artista. Los ideales de Dickens se han contagiado de la palidez del mundo en que vive. Tras su obra no hay un Dios colérico, gigantesco y sobrehumano, creador y domador del caos, sino un observador satisfecho, un ciudadano leal. Lo burgués llena por completo la atmósfera de todas las novelas de Dickens", escribe Stefan Zweig.
Etiquetas:
Balzac,
burgués,
Dickens,
Dios,
Dostoievski,
héroe,
mundo,
orden mundial,
personaje,
pobreza,
provinciano,
riqueza,
someter,
vencer,
Zweig
sábado, 10 de agosto de 2024
El bien común era mi negocio
Charles Dickens escribe en Cuento de Navidad:
—Pero siempre fuiste un buen hombre de negocios, Jacob —balbució Scrooge, que empezaba a sentirse identificado con sus palabras. —¡Negocios! —gritó el fantasma, retorciéndose de nuevo las manos—. El género humano era mi negocio. El bien común era mi negocio. La caridad, la misericordia, la paciencia y la benevolencia; todo eso era mi negocio.
lunes, 18 de septiembre de 2023
Balzac, Dickens y Dostoievski son los grandes novelistas del siglo XIX
Cuando afirmo, escribe Stefan Zweig,que Balzac, Dickens y Dostoievski son los únicos grandes novelistas del siglo XIX, con esta prelación no pretendo en absoluto ignorar la grandeza de ciertas obras de Goethe, Gottfried Keller, Stendhal, Flaubert, Tolstói, Víctor Hugo y otros, algunas de cuyas novelas, tomadas por separado, superan a veces en mucho a las de Balzac y Dickens. Por eso, creo que debo aclarar explícitamente mi profunda y firme convicción de que existe una diferencia entre el autor de una novela y el novelista. Novelista, en el sentido más elevado de la palabra, sólo lo es el genio enciclopédico, el artista universal que construye todo un cosmos, que junto al mundo terrenal crea el suyo propio con sus propios modelos, sus propias leyes de gravitación y su propio firmamento. Impregna tanto con su propio ser cada figura, cada acontecimiento, que no sólo se vuelven típicos para él, sino también meridianos para nosotros, con una fuerza que a menudo nos induce a poner su nombre a hechos y personas, de modo que, por ejemplo, decimos de alguien contemporáneo que es una figura balzaciana, un personaje dickensiano o un carácter dostoievskiano. Cada uno de estos artistas crea una ley de vida, un concepto de la vida, con la plétora de sus figuras, y los destaca con tanta armonía que gracias a él el mundo adopta una nueva forma……Cada uno de estos tres escritores tiene su propia esfera. Balzac, el mundo de la sociedad; Dickens, el mundo de la familia; Dostoievski, el mundo del Uno y del Todo.
Etiquetas:
Balzac,
balzaciana,
Dickens,
dickensiano,
Dostoievski,
dostoievskiano,
esfera,
familia,
ley de vida,
novela,
novelista,
sociedad,
Zweig
domingo, 3 de septiembre de 2023
Entre la esperanza y la desesperación
Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos. Era la edad de la sabiduría, era la edad de la imbecilidad. Era la época de las creencias, era la época de la incredulidad. Era la temporada de la luz. Era la temporada de la oscuridad. Era la primavera de la esperanza. Era el invierno de la desesperación. Lo teníamos todo ante nosotros. No teníamos nada ante nosotros. Íbamos todos directamente al Cielo. Íbamos todos directamente al otro lado. Charles Dickens. Historia de dos ciudades Dickens escribió sobre la época de la Revolución francesa, pero sus palabras nos hablan también de ahora. También nosotros oscilamos entre la esperanza y la desesperación, entre la luz y la oscuridad.
viernes, 22 de enero de 2021
Personas del gran mundo
El escritor ingles Charles Dickens, en su novela histórica Barnaby Rudge, escribe que “los pensamientos de las personas del gran mundo están regidos de una manera invariable por una ley moral de gravitación que, como la ley física, los arrastra hacia la tierra en virtud de la atracción”.
martes, 16 de julio de 2019
La gran literatura europea ha sido moralista
Pío Baroja decía que el no conocía más criterio de juicio que el de la razón y el de la moral. Y añadía don Pío que la gran literatura europea ha sido moralista. Dickens, Tolstói, Dostoyevski, Ibsen, se han distinguido por su sentido ético, y no se pueden comparar estos hombres con los que han tenido la tendencia contraria, cómo Barbey d’Aurevilly, Oscar Wilde, Jean Lorrain, Catulo Mendés, D’Annunzio y otros por el estilo. El romanticismo inmoralista para mí es completamente ridículo, manifestaba Baroja. La moral, no sólo en la vida, sino en la literatura, es la que tiene más trascendencia. ¿Qué quedaría de un Aristófanes, de un Luciano, de un Plauto, si no tuvieran sus obras un fondo moral? Muy poca cosa.
Etiquetas:
Barbey d’Aurevilly,
Catulo Mendés,
criterio,
Dickens,
Dostoyevski,
ético,
Ibsen,
Jean Lorrain,
literatura europea,
moral,
moralista,
Oscar Wilde,
Pío Baroja,
razón,
romanticismo inmoralista,
Tolstói
miércoles, 6 de junio de 2018
Si algo enseña el arte es el carácter privado de la condición humana.
Si algo enseña el arte es el carácter privado de la condición humana. El arte, la iniciativa privada más antigua, y más literal, despierta en el ser humano, consciente o inconscientemente, un sentido de unicidad, de individualidad, de separación, que lo convierte, de animal social, en un yo independiente. Se pueden compartir
muchas cosas, una cama, un trozo de pan, determinadas convicciones, una amante, pero no un poema. El poeta Joseph Brodsky manifiesta que una obra de arte, especialmente una obra literaria, y en concreto un poema, nos invita a una conversación íntima y entabla con cada uno de nosotros una relación directa, sin intermediarios.
![]() |
| Rainer Maria Rilke. |
Una novela o un poema no constituyen un monólogo, sino
una conversación entre el escritor y el lector, una conversación íntima, al margen de los demás. Y en el curso de esta conversación, el escritor, al margen de su mayor o menor grandeza, se halla en igualdad con el lector, y a la inversa. Tal igualdad es la igualdad de la conciencia. Permanece en una persona toda su vida, en forma de recuerdo, difuso o nítido; y tarde o temprano, para bien o para mal, condiciona su conducta.
Joseph Brodsky tiene la certeza de que, para alguien familiarizado con la obra de Dickens, matar en nombre de una idea resulta un poco más problemático que para quien no ha leído nunca a Dickens. Y hablo, dice Brodsky precisamente de leer a Dickens, Sterne, Stendhal, Dostoievski, Flaubert, Balzac, Melville, Proust o Musil; es decir, hablo de literatura, no de alfabetismo o educación. Una persona cultivada, tras leer algún tratado o folleto político, puede ser sin duda capaz de matar a un semejante y sentir incluso un rapto de convicción. Lenin era una persona culta, Stalin era una persona culta, Hitler también lo era; y Mao Zedong incluso escribía poesía. Sin embargo, el rasgo que todos estos hombres tenían en común consistía en que su lista de sentenciados a muerte era más larga que su lista de lecturas.
Etiquetas:
alfabetizo,
arte,
conducta,
conversación íntima,
Dickens,
escritor,
folleto político,
idea,
independiente,
individualidad,
Joseph Brodsky,
lector,
lista,
literatura,
matar,
novela,
poema,
tratado,
unicidad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








