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domingo, 29 de marzo de 2026

¿Puede la poesía salvar al mundo?

Ana Blandiana hizo la siguiente reflexión en la entrega de los Premios Princesa de Asturias en 2024: “¿Puede la poesía salvar al mundo?", se preguntó. Y para responder acudió a recuerdos de su propia vida personal, en un relato impactante de cuando "en las cárceles comunistas de Rumanía se produjo una auténtica resistencia a través de la poesía". El papel y el lápiz estaban prohibidos a los presos, así que componer un poema exigía "tres personas, la que lo componía, la que lo memorizaba y la que lo transmitía a través del alfabeto morse”. Así pudieron componerse miles de poemas que pasaban de celda en celda y de prisión en prisión: "En sus libros de memorias o recuerdos los presos políticos describen, como un ritual sagrado, el momento de la transmisión de los nuevos poemas, cuando un preso era trasladado de una cárcel a otra. Y luego, tras la apertura de las cárceles, el primer pensamiento de los liberados era transcribir lo que habían memorizado, sin los nombres de los autores o con nombres que presuponían muchas veces equivocadamente, en una verdadera sinfonía de resistencia espiritual, un intento de convertir el misterio de la poesía en un arma de defensa contra la locura”."Esta es la prueba", dijo, "de que, en circunstancias extremas, cuando sentían peligrar su propia esencia, los hombres recurrían a la poesía como medio de salvación. Cuando en la poesía se escondían las últimas moléculas de libertad, la gente, asfixiada por la represión, las buscaba, las encontraba y las respiraba para sobrevivir”.Una vez descrito el horror antihumano del comunismo e identificada la falta de espiritualidad y de fervor religioso con el "vacío", la Premio Princesa de Asturias de las Letras elogió el papel desempeñado por el cristianismo en la historia y su arrumbamiento por lo que, sin nombrarlo, fue una perfecta definición del materialismo dialéctico, del odio marxista como motor del mundo.
"Al final del Imperio Romano, que parecía ser el fin del mundo", recordó, "el cristianismo trajo la buena nueva, el evangelio del amor al prójimo que, a pesar de los vaivenes de la historia, ha conseguido mantenernos en equilibrio durante más de dos mil años hasta que, a partir del siglo XX, se ha impuesto el odio (de clase o de raza, entre mujeres y hombres, entre hijos y padres). La poesía moderna es la expresión desgarradora de este desequilibrio existencial”.Tras esa solemne y emotiva proclamación de que el mundo moderno ha acabado con dos mil años de amor y equilibrio bajo el cristianismo para sustituirlos por el odio y el desequilibrio característicos del presente, Blandiana, doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca, citó el "¡Me duele España!" de quien fuera su rector, Miguel de Unamuno, exclamación que afirmó como muy importante en su formación "intelectual y espiritual”."He utilizado la angustia del filósofo español ante el destrozo de su país como un punto de apoyo en el universo actual, en el que las naciones se difuminan ante las ideologías, como un ancla en la profundidad del tiempo, en cuya superficie se estrellan las olas siempre cambiantes de la posmodernidad, a las que me resisto porque me duele España, me duele Rumanía, me duele el mundo", casi declamó, en algunos momentos con la voz quebrada.

lunes, 23 de febrero de 2026

Las canciones son palabras que están hechizadas

Fue Chesterton quien dijo que la mejor explicación que se puede dar de por qué corre el agua es la de los cuentos de hadas; el agua corre porque está hechizada. Tal vez lo mismo podría decirse de las canciones, las canciones son palabras que están hechizadas, corren porque las arrastra una música. Las canciones son la manera más antigua y más evidente de la poesía, y los poemas no son más que canciones con una música más sutil o más secreta.


viernes, 19 de septiembre de 2025

Para leer un poema hay que entrar en él

Escribe Ethel Krauze en Cómo acercarse a la poesía:
“Las leía con voz ahogada delante del espejo, mirándome los hilos de lágrimas que llegaban silenciosas hasta el pijama. Volverán las oscuras golondrinas de tu balcón sus nidos a colgar y otra vez con el ala en sus cristales jugando llamarán.Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez, a la tarde, aún más hermosas sus flores abrirán… Aquí se me quebraba la voz. No sabía muy bien por qué, pero que las golondrinas volvieran, y también las madreselvas (no sabía qué eran “madreselvas”), me parecía de lo más necesario en el amor. Y así era, porque Bécquer lo decía. Nunca me importó no entender el significado de cada una de las palabras que leía. Ni aun ahora. Nunca anduve detrás de los diccionarios. Ni hoy lo hago. Para leer un poema hay que “entrar” en él, tomarlo como se toma un buen vino ¿qué importa su añada, su cosecha o su región? Vas haciendo paladar al ir bebiendo, vas haciendo camino al andar, como quiere Machado. Cuando un rostro te hipnotiza, no tratas de entenderlo, te sumerges en su contemplación.”
“Sobé las páginas del libro, mis páginas queridas, mis pobrecitas páginas, tan tristes como yo, mis cómplices nocturnas, y leí, gimiendo ya: Volverán del amor a tus oídos las palabras ardientes a sonar, tu corazón, de su profundo sueño, tal vez despertará. Pero mudo, absorto y de rodillas, como se adora a Dios ante el altar, como yo te he querido, ¡desengáñate! ¡así no te querrán!”.

domingo, 12 de mayo de 2024

Solo los que rezan están capacitados para detener la espada


El poeta alemán Reinhold Schneider escribió:

Solo los que rezan están capacitados 
para detener la espada sobre nuestras cabezas
y, por medio de una vida santificada,
librar a este mundo de los poderes juzgadores.
Pues los activos jamás forzaran el cielo.
Lo que ellos unan, se escindirá de nuevo;
lo que renueven, envejecerá en una noche,
y lo que funden, acarreará miseria y calamidad.
Ahora es el tiempo en que la salvación se esconde
y el orgullo humano canta públicamente victoria.
Pero en la catedral los rezadores se ocultan
y de nuestros sacrificios Dios saca bendiciones.
Y en las honduras, a toda mirada encubiertas, 
los secos manantiales se llenan de vida.
Reinhold Schneidere 
Reinhold Schneidere escribió poemas contra la guerra, los cuales estuvieron prohibidos en la Alemania Nazi.​ En Las Casas (1938) analizó las maneras en las que los cristianos podrían responder a la opresión del Estado, y criticó la persecución Nazi y el antisemitismo; esto le supuso la prohibición sus trabajos.Durante la guerra, Schneider se unió al Círculo de Kreisau y al Circulo de Friburgo, que tenía vínculos con la resistencia antinazi. Sus trabajos lograron ser publicados por la revista Papeles Blancos de Karl Ludwig Freiherr von und zu Guttenberg y de manera clandestina, siendo distribuidos a los soldados del frente. Aunque fue acusado de alta traición por el régimen nazi por la autoría de "literatura derrotista", la guerra acabó antes de que pudiera ser juzgado​.


jueves, 21 de octubre de 2021

Los poemas no ocupan el mismo plano que la vida real


Helen Vendler, profesora de Harvard e importante crítica de poesía, dice que “los poemas son especulaciones hipotéticas, no documentos de posición. No ocupan el mismo plano que la vida real; no son votos, ni pronunciamientos desde un podio o un púlpito, ni ensayos. Son el producto de un ensueño”.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

¿Quien fracasó?

Claude Monet y Paul Cezanne

Durante años, el todopoderoso Salón de París rechazó las obras de Monet, Manet y Cézanne, a los tres artistas se les consideraba unos fracasados. Pero a los pocos años ya los saludaban como los visionarios pioneros que en realidad eran y sus obras empezaron a contarse entre las más importantes del arte moderno. A toro pasado, ¿quién
John Betjeman
fracasó entonces? Podría decirse que el Salón, no esos artistas. Lo mismo ocurre con los exámenes. El poeta John Betjeman estudió en la Universidad de Oxford, donde recibió clases del escritor C. S. Lewis, autor de Las crónicas de Narnia, pero no logró terminar la carrera. Como sabemos, escribió  s que están entre los más representativos del siglo XX en lengua inglesa. ¿Fracasó Betjeman o fracasó Oxford?   

Todos los artistas dignos de ese nombre ponían rumbo a París a principios del siglo XX. Allí es donde se cocía todo,
Paris a comienzos del siglo XX
allí estaban los clientes, los grupos, las ideas y la reputación. Era un mundo encarnizado en que la mayoría se había internado sin redes de seguridad financiera. Una vida precaria en un ambiente muy competitivo que estimulaba el impulso creador, confiesa Will Gompertz.

miércoles, 6 de junio de 2018

Si algo enseña el arte es el carácter privado de la condición humana.

Si algo enseña el arte es el carácter privado de la condición humana. El arte, la iniciativa privada más antigua, y más literal, despierta en el ser humano, consciente o inconscientemente, un sentido de unicidad, de individualidad, de separación, que lo convierte, de animal social, en un yo independiente. Se pueden compartir
Rainer Maria Rilke.
muchas cosas, una cama, un trozo de pan, determinadas convicciones, una amante, pero no un poema. El poeta Joseph Brodsky manifiesta que una obra de arte, especialmente una obra literaria, y en concreto un poema, nos invita a una conversación íntima y entabla con cada uno de nosotros una relación directa, sin intermediarios.


Una novela o un poema no constituyen un monólogo, sino
una conversación entre el escritor y el lector, una conversación íntima, al margen de los demás. Y en el curso de esta conversación, el escritor, al margen de su mayor o menor grandeza, se halla en igualdad con el lector, y a la inversa. Tal igualdad es la igualdad de la conciencia. Permanece en una persona toda su vida, en forma de recuerdo, difuso o nítido; y tarde o temprano, para bien o para mal, condiciona su conducta.

Joseph Brodsky tiene la certeza de que, para alguien familiarizado con la obra de Dickens, matar en nombre de una idea resulta un poco más problemático que para quien no ha leído nunca a Dickens. Y hablo, dice Brodsky precisamente de leer a Dickens, Sterne, Stendhal, Dostoievski, Flaubert, Balzac, Melville, Proust o Musil; es decir, hablo de literatura, no de alfabetismo o educación. Una persona cultivada, tras leer algún tratado o folleto político, puede ser sin duda capaz de matar a un semejante y sentir incluso un rapto de convicción. Lenin era una persona culta, Stalin era una persona culta, Hitler también lo era; y Mao Zedong incluso escribía poesía. Sin embargo, el rasgo que todos estos hombres tenían en común consistía en que su lista de sentenciados a muerte era más larga que su lista de lecturas.

martes, 7 de noviembre de 2017

En el proceso creador la inteligencia no desempeña más que un papel secundario.


Proust considera que en el proceso creador la inteligencia no desempeña más que un papel secundario. Muchos escritores comparten esta opinión. Colette dijo a Emmanuel Berl: “Es usted demasiado inteligente para ser un buen novelista”. Y Claudel observaba: “La inteligencia no es la cualidad esencial de un artista en mayor medida que la prudencia lo es de un militar”. Lo cual no quiere decir, evidentemente, que para un artista sea más ventajoso ser un imbécil, Proust mismo tenía una inteligencia formidable; pero todos esos escritores saben por experiencia que, en la creación literaria, dice Simon Leys, no es su inteligencia lo
Marcel Proust
que se moviliza, sino más bien su sensibilidad y su imaginación. Lo que importa sobre todo es la inspiración, el “estado de gracia”, la comunicación directa establecida con las fuentes profundas de la memoria y del inconsciente; y para captar esas fuentes a menudo es preferible dar descanso a la inteligencia. Aragon era más inteligente que Eluard, pero Eluard era mejor poeta. La inteligencia no inhibe ese don poético; el don poético simplemente es de otra naturaleza, puede coexistir con una inteligencia mediocre, incluso con una mente confusa.


Henri Michaux dice: “La poesía es un regalo de la naturaleza, una gracia, no un trabajo. La sola ambición de hacer un poema basta para matarlo”. Toda verdadera creación tiene un aspecto extático. Un pintor chino del siglo XVII había adquirido la costumbre de destruir sus pinturas a medida que las acababa, pues era la experiencia espiritual de la ejecución lo que le interesaba, mientras que la obra acabada no era más que el residuo. D. H. Lawrence habló
claramente de esta experiencia: “Esa absorción feliz e intensa en un trabajo que se lleva tan cerca como es posible de la perfección es un estado en el que se está con Dios, y la gente que no lo ha conocido jamás ha orillado la vida”. Sin este éxtasis inspirado, no hay poema. Pero ello entraña un corolario que es subrayado por Jean-François Revel: “El genio poético no solamente es escaso, sino que raras veces se manifiesta en quienes lo poseen”. Los propios poetas se muestran de acuerdo con esto. Ted Hughes estimaba que 
Ted Hughes
incluso los más grandes poetas sólo han escrito tres o cuatro páginas de verdadera poesía, y que el resto es simple versificación. Y Randall Jarrell era más pesimista aún: “Un buen poeta es alguien que, pasando una vida entera en el exterior expuesto a todas las tormentas, consigue hacerse fulminar cuatro o cinco veces por el rayo”. El drama, opina Simon Leys, es que los momentos demasiado breves y demasiado raros en que el artista está “con Dios”, en que el poeta “es fulminado por el rayo”, crean en ellos una inagotable necesidad; y el agotamiento de su inspiración los deja inconsolables. “La recompensa del arte no es ni la gloria, ni el éxito, sino la intoxicación. Y por eso muchos malos artistas son incapaces de renunciar a ella”, decía Cyril Connolly.