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sábado, 14 de marzo de 2020

La filosofía del poder es siempre ayer

Joseph Brodsky
El poeta ruso y premio Nobel de literatura Joseph Brodsky escribió que “la repugnancia, la ironía o la indiferencia ante el poder, tan a menudo expresadas por la literatura, constituyen, en esencia, la reacción de lo permanente, mejor aún, de lo infinito, contra lo temporal, contra lo finito.La filosofía del poder, su ética, y no digamos su estética, es siempre ayer. La lengua y la literatura son siempre hoy, y a menudo, sobre todo allí donde haya un sistema político digno, pueden llegar a constituir mañana. Uno de los méritos de la literatura reside precisamente en que ayuda a las personas a individualizar más su vida, a distinguirse de la multitud de sus predecesores y de sus coetáneos, y evitar así la redundancia, es decir, ese destino de ser, como se dice eufemísticamente, una víctima de la historia. Lo más destacable del arte en general y de la literatura en particular, lo que los diferencia de la vida, es precisamente su aborrecimiento de la repetición. En la vida diaria uno puede convertirse en el alma de una fiesta contando tres veces el mismo chiste y consiguiendo tres veces una carcajada. En arte, este tipo de conducta recibe el nombre de cliché”.

miércoles, 6 de junio de 2018

Si algo enseña el arte es el carácter privado de la condición humana.

Si algo enseña el arte es el carácter privado de la condición humana. El arte, la iniciativa privada más antigua, y más literal, despierta en el ser humano, consciente o inconscientemente, un sentido de unicidad, de individualidad, de separación, que lo convierte, de animal social, en un yo independiente. Se pueden compartir
Rainer Maria Rilke.
muchas cosas, una cama, un trozo de pan, determinadas convicciones, una amante, pero no un poema. El poeta Joseph Brodsky manifiesta que una obra de arte, especialmente una obra literaria, y en concreto un poema, nos invita a una conversación íntima y entabla con cada uno de nosotros una relación directa, sin intermediarios.


Una novela o un poema no constituyen un monólogo, sino
una conversación entre el escritor y el lector, una conversación íntima, al margen de los demás. Y en el curso de esta conversación, el escritor, al margen de su mayor o menor grandeza, se halla en igualdad con el lector, y a la inversa. Tal igualdad es la igualdad de la conciencia. Permanece en una persona toda su vida, en forma de recuerdo, difuso o nítido; y tarde o temprano, para bien o para mal, condiciona su conducta.

Joseph Brodsky tiene la certeza de que, para alguien familiarizado con la obra de Dickens, matar en nombre de una idea resulta un poco más problemático que para quien no ha leído nunca a Dickens. Y hablo, dice Brodsky precisamente de leer a Dickens, Sterne, Stendhal, Dostoievski, Flaubert, Balzac, Melville, Proust o Musil; es decir, hablo de literatura, no de alfabetismo o educación. Una persona cultivada, tras leer algún tratado o folleto político, puede ser sin duda capaz de matar a un semejante y sentir incluso un rapto de convicción. Lenin era una persona culta, Stalin era una persona culta, Hitler también lo era; y Mao Zedong incluso escribía poesía. Sin embargo, el rasgo que todos estos hombres tenían en común consistía en que su lista de sentenciados a muerte era más larga que su lista de lecturas.

viernes, 17 de noviembre de 2017

La belleza salvará el mundo.

Los cinco sentidos, de Hans Makart.
Cuanto más rica sea la experiencia estética de una persona, más sólido será su gusto, más agudo su enfoque moral, y más libre (aunque no necesariamente más feliz) podrá ser él, dice Joseph Brodsky. 
Belleza. Basilica del Pilar.Zaragoza.
Es precisamente en este sentido práctico, más que platónico, como cabe entender la afirmación de Dostoievski de que la belleza salvará el mundo, o la creencia de Matthew Arnold de que la poesía nos salvará. Probablemente sea ya tarde para el mundo, pero siempre queda una oportunidad para el individuo. El instinto estético se despierta con bastante rapidez en el ser humano, pues, sin tan siquiera tener plena conciencia de quién es y qué necesita, una persona sabe instintivamente lo que no le gusta y lo que no le conviene.


lunes, 25 de septiembre de 2017

Una breve pausa.

Gastarbeiters turcos 
Hagamos una breve pausa y dediquemos un minuto a pensar en quienes no han tenido la suerte de poder acompañarnos hoy. Imaginemos, por ejemplo, a los Gastarbeiters turcos vagando por las calles de la Alemania, llenos de perplejidad o de envidia ante la realidad circundante. O imaginemos a los refugiados vietnamitas en medio del oleaje en alta mar o ya establecidos en algún despoblado australiano. Imaginemos a los espaldas mojadas mejicanos arrastrándose por las quebradas del sur de California, para
burlar a las patrullas de fronteras y entrar en territorio estadounidense. O imaginemos a una oleada de pakistaníes desembarcando en algún lugar de Kuwait o Arabia Saudí, ávidos de aquellos duros trabajos que los del país, enriquecidos por el petróleo, rechazan. Imaginemos a las multitudes de etíopes que para entrar en Somalia atraviesan a pie el desierto, huyendo de la hambruna… En fin, ya ha pasado el minuto.(Joseph Brodsky)