Mostrando entradas con la etiqueta individualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta individualidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de septiembre de 2026

La libertad de una sociedad de individuos condenados a una infancia perpetua

El mal que aqueja a la criatura desarraigada por la modernidad es, según el sociólogo francés Émile Durkheim, la anomia. Esta es, la ausencia de ley; en la práctica, la degradación rápida de las normas compartidas hasta su definitiva disolución. Innumerables son los factores que empujan a ello. El miedo a un futuro incierto y la angustia que provoca el destejimiento del lazo comunitario. Pero también la dejación en la crianza, el declive del contacto cara a cara entre los jóvenes, el envejecimiento y la soledad no deseada de los mayores… Y, sobre todo y detrás de todo, el individualismo posesivo. La desvinculación de la que somos objeto es de índole metafísica. Es la amputación que, como dice Ortega en Espíritu de la letra, nos hace sentir un “muñón del cosmos”. Una individualidad que adopta la forma de una sajadura violenta. Ante dicha agresión, solo queda convencerse de que uno, por lo menos, es libre. Lógicamente, es una libertad trivializada, entendida como mera ausencia de ataduras; la libertad de una sociedad de individuos condenados a una infancia perpetua. El individualismo es, en esencia, una enfermedad infantil, escribe el filósofo Jorge Freire. 
Fácil es comprobar cómo la concepción individualista del género humano lleva a la mayoría de nuestros congéneres a encontrarse como botes de remo ante la marejada. Se nos dice que “estamos todos en el mismo barco”, pero, cuando la embarcación queda hecha trizas, el marinero se encuentra solo, empapado y mudo frente al rugir del Atlántico. Nada le resta al espíritu cuando falla la materia. Ya decía Maritain en La defensa de la persona humana que no podemos delimitar en el hombre una cosa que podamos llamar “individuo” y otra que podamos llamar “persona”, sino que ambas dimensiones son la materia y la forma del ser humano.
Concebir al ser humano como persona, es decir, alma inmortal sujeta a un cuerpo mortal, exige concederle la mayor dignidad ontológica posible. Si anclarlo a la trascendencia lo eleva por encima del común de las criaturas, también le exige un compromiso para consigo y los demás, manifiesta Freire. 
Comunidad viene de communitas, que a su vez viene de munus, deuda; uno siempre está en deuda con el otro, porque somos sujetos racionales. No vivimos aislados como robinsones en una isla, lo que implica una serie de obligaciones tácitas que dan cuerpo a la comunidad. La inmunidad es, por contra, la negación de esa deuda; solo quien se basta y sobra, quien se dedica a cuidar su huerto, como el Cándido de Voltaire, aunque la sociedad se hunda, porque ha edificado un foso alrededor de su castillo y tiene hombres lanzando aceite hirviendo desde las almenas, puede ser inmune. Pero ¿es ese un ideal de vida buena?

miércoles, 2 de septiembre de 2026

El padre es algo más que un hombre

El padre es algo más que un hombre de carne y hueso que nos ha engendrado. Nos da un nombre.Mientras esa vida individual dure, estará sellada por ese nombre. Por él salimos de ser uno para ser alguien determinado. Nuestra individualidad, tan concreta, está ligada al nombre que recibimos de nuestro padre que es nuestro sello, nuestra distinción. Tener nombre es tener un origen claro, pertenecer a una estirpe, tener un destino. Sentirse llamado con voces inconfundibles, sentirse ligado y obligado. Somos herederos, continuadores siempre. Nada ha empezado con nosotros. Porque antes que seres de razón o de conciencia, de instinto o de pasión, somos hijos.También es confianza, crecer a la sombra de una fuerza protectora, bajo un amparo de cuya fuerza y clemencia no se duda. Y es la educación fundamental sobre la cual cualquier ilustración posterior tendrá que apoyarse. Es lo irreemplazable. (María Zambrano Hacia el saber del alma.)


domingo, 14 de junio de 2026

Cuando nuestro entorno se desespiritualiza, entonces el hombre queda privado de su mundo

Karl Jaspers
En la actualidad los medios de comunicación nos inundan de presente y futuro, con frecuencia a costa del pasado. Fijamos nuestra mirada en el mundo de las máquinas para ayudamos a escapar del pasado y lograr perdemos en el presente. Y es éste un aspecto de la industrialización que nos atrae y repele por igual. Mientras que películas que nos hacen sentir bien, como E. T. y Tienes un e-mail, nos muestran que la tecnología moderna puede acercamos, películas de ciencia ficción como Terminator y Matrix nos recuerdan la amenaza creciente que traen consigo las nuevas máquinas. Al filósofo Karl Jaspers le preocupaba la posibilidad de que una obsesión ciega por las máquinas socavara nuestra relación con el pasado y nos impidiera recordar quiénes somos en realidad. No hay duda de que obstaculizar el avance del progreso es contraproducente, reconocía Jaspers, pero “cuando la misma morada en la que vivimos está hecha por máquinas, cuando nuestro entorno se desespiritualiza, entonces el hombre queda, por así decirlo, privado de su mundo”. Jaspers sostiene que estamos olvidando lo que nos hace humanos, nuestro pensamiento crítico y nuestra individualidad. Estamos olvidando nuestro amor por la vida.¿No hemos olvidado hace mucho qué es para el hombre ser él mismo, pensar y vivir con libertad y realizarse en su mundo?, pregunta Jaspers.


domingo, 8 de febrero de 2026

Lo que realmente nos interesa no es la individualidad sino la distinción

Cuando la gente se queja de que algo atenta contra su individualidad o identidad, de hecho están reaccionando ante lo peligroso que resulta el consumo competitivo para su estatus social. En otras palabras, se quejan de que las masas sigan pisándoles los talones. Están convencidos de que para mantener la individualidad, basta con actuar de una manera impredecible. Pero lo que realmente nos interesa no es la individualidad sino la distinción; y ésta no se consigue siendo diferentes por las buenas, sino siendo diferentes como miembros reconocibles de un club exclusivo. Esto hará que nuestras decisiones sean eminentemente predecibles, porque existe una serie relativamente pequeña de posibilidades en cada escala de la jerarquía social. Para hacer una predicción muy fiable del comportamiento de un determinado individuo, basta con observar a otras personas que se encuentren en una situación parecida. Pero la verdadera pregunta es ¿por qué luchar contra ello? Estar siempre al tanto de “lo más rompedor” puede ser una labor muy ardua. La mayoría de la gente que lo intenta suele quedarse sin aliento antes de cumplir los treinta años. Quizá la solución sea aprovecharnos de los publicistas para mejorar nuestra competitividad consumista. Es sencillo. Basta con ir al sitio web de Amazon, rellenar una lista de preferencias, comprar una serie de productos y pedir al sistema que nos recomiende.  Seguro que son mejores, y probablemente más cool, que los que hubiéramos elegido por nuestra cuenta.

Referencia: Rebelarse vende. El negocio de la contracultura (Joseph Heath y Andrew Potter)

jueves, 8 de enero de 2026

Rehenes del destino

Escribe Zygmunt Bauman en El arte de la vida que “la mano amistosa de un amigo fiable, leal y fidedigno que nos ayude hasta que la muerte nos separe; una mano que podamos confiar que nos será tendida con rapidez y disposición cuando sea necesario (lo que las islas ofrecen a los náufragos potenciales o los oasis a los perdidos en el desierto), necesitamos esta mano, y deseamos tenerla, cuantas más mejor. Sin embargo… ¡Sin embargo! En nuestro entorno moderno líquido, la lealtad para toda la vida es una bendición empañada de muchas maldiciones. ¿Y si las olas cambian de dirección, y si las nuevas oportunidades nos llaman a reciclar los tranquilizadores valores de ayer para convertirlos en los amenazadores obstáculos de hoy, las apreciadas posesiones en lastres desalentadores, los salvavidas en pesos de plomo? ¿Y si los próximos y queridos han dejado de ser queridos pero siguen irritantemente próximos? De ahí la ansiedad. El temor de perder amigos o parejas mezclado con el temor de ser incapaz de librarse de aquellos a los que ya no queremos, junto con el temor de encontrarse uno mismo en el extremo receptor de la necesidad y resolución del amigo o la pareja que dice que “necesita más espacio”. La red de relaciones humanas (red, el juego interminable de conectarse y desconectarse) es hoy la sede de la ambivalencia más angustiosa, lo que enfrenta a los artistas de la vida a una maraña de dilemas que causan más confusión que pistas ofrecen… “¿Dónde esta la frontera entre el derecho a la felicidad personal y el nuevo amor, por un lado, y el egoísmo irresponsable que destrozaría una familia y quizás haría daño a los niños, por el otro?”, pregunta Ivan Klima. Trazar esta frontera con exactitud puede ser una tarea angustiosa, pero podemos estar seguros de una cosa, se halle la frontera donde se halle, se viola en el momento en que el acto de atar y desatar los vínculos humanos se declara moralmente indiferente y neutral, de modo que los actores están liberados a priori de la responsabilidad por las consecuencias para el otro de sus actos; de la misma responsabilidad incondicional que promete el amor, en la salud y en la enfermedad, y que lucha por construir y preservar. “La creación de una relación mutua buena y duradera”, en clara oposición con la búsqueda de diversión mediante objetos de consumo, “exige un esfuerzo enorme”. Sin embargo, como sugiere Klima, hay que comparar el amor a la creación de una obra de arte. También esto exige imaginación, una concentración total, la combinación de todos los aspectos de la personalidad humana, sacrificio por parte del artista y libertad absoluta. Pero, por encima de todo, como en la creación artística, el amor exige acción, es decir, actividad y comportamiento no rutinarios, además de la atención constante a la naturaleza intrínseca de la pareja, el esfuerzo por comprender la individualidad del otro u otra, y respeto. Y por último, aunque no menos importante, necesita tolerancia, la conciencia de que uno no debe imponer su punto de vista o sus ideales a su pareja ni impedirle el camino hacia la felicidad. El amor, en definitiva, se abstiene de prometer un camino fácil a la felicidad y el significado. La “relación pura” inspirada por las prácticas del consumismo promete este tipo de vida fácil; pero de la misma manera convierte a la felicidad y el significado en rehenes del destino.

viernes, 14 de noviembre de 2025

Tolkien comprende el mal y el modo en que nos seduce


El cristianismo de  J. R. R. Tolkien  brilla en todas sus páginas. Tolkien comprende el mal y el modo en que nos seduce, como sedujo a Gollum con su promesa de beatitud. Del mismo modo que, si nos abandonamos a él, corroe en última instancia nuestra libertad, voluntad e individualidad… Tolkien era un verdadero novelista cristiano y escribió un gran mito cristiano. … La fe cristiana de Tolkien dio forma a todos sus textos, y sus héroes están basados en un héroe más grande todavía. Un héroe que no era imperfecto y no se entregó al mal. Un héroe que tampoco obtuvo excelentes calificaciones, pero que es el modelo perfecto a seguir.

jueves, 13 de junio de 2024

Hay personas que no se arriesgan

Hay personas que no se arriesgan. La derrota anticipada se convierte en obstáculo insalvable. Una sensación de impotencia tan demoledora que paraliza y nos impide crecer. La seguridad en uno mismo es uno de los factores que contribuyen a sacar adelante las ideas. La reflexión sería que si otros pueden, ¿por qué yo no? Cada uno conoce sus límites y posibilidades; no obstante, es probable que el miedo a dar el primer paso termine por dejarnos fuera de combate antes de presentar batalla.
La derrota es una posibilidad tan real como el triunfo. Las dos opciones están presentes en cualquier desafío que enfrentemos. Por supuesto alguien que pretenda sacar adelante una iniciativa, tendrá que hacer una planificación, saber con qué recursos cuenta y a qué se va a enfrentar. Lo anterior es indispensable, pero si la empresa no se toma con actitud positiva, existen muchas posibilidades de no lograr lo que te propones. Esa falta de positivismo puede conducirnos a la parálisis por miedo a la derrota. Así, el compromiso llega hasta donde el miedo lo permita.La derrota, como posibilidad latente, no tiene por qué dar al traste con los sueños. La actitud positiva deriva de ese amor propio, de esa confianza en uno mismo, y ante el fracaso saca a relucir tus mejores esencias. Entonces la derrota será tomada como una experiencia que fortalecerá a quien la sufre.
En muchas ocasiones ser diferente es considerado una anomalía. Si alguien va en contra de cualquier comportamiento llamado normal, se hace acreedor de cuestionamiento y rechazo. De ahí que algunas personas no se decidan a intentar algo sin antes haber obtenido la aprobación de sus personas de confianza. Cada uno somos un universo particular. Aunque vivimos en comunidad y es aconsejable el intercambio de apoyo, también es necesario cultivar y proteger nuestra individualidad. Es en ese punto donde juega un papel imprescindible la autoestima y la asertividad.

lunes, 22 de enero de 2024

El totalitarismo busca un sistema en el que los hombres sean superfluos

Para Hannah Arendt “el totalitarismo busca, no la dominación despótica sobre los hombres, sino un sistema en el que los hombres sean superfluos…Totalitarismo se aplica con tanta saña a suprimir la individualidad, porque con la pérdida de la individualidad se pierde también toda posible espontaneidad o capacidad para empezar algo nuevo. Desaparece cualquier sombra de iniciativa en el mundo. No tiene más secreto la fascinación totalitaria por la muerte. Pero al mundo le es consustancial la novedad.
Nos enfrentamos con la perspectiva de una sociedad de trabajadores sin trabajo, es decir, sin la única actividad que les queda. Está claro que nada podría ser peor.

jueves, 4 de enero de 2024

El amor es un poder activo que atraviesa las barreras

El amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad. El amor es un poder activo en el hombre, un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes lo une a los demás. El amor lo capacita su sentimiento de aislamiento y separidad, y no obstante le permite ser el mismo, mantener su integridad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y no obstante siguen siendo dos. Dice Erich Fromm que puede describirse el carácter activo del amor afirmando que amar es fundamentalmente dar, no recibir. 



En las cosas materiales dar significa ser rico. No es rico el que tiene mucho, sino el que da mucho. El avaro, dice Fromm, que se preocupa angustiosamente por la posible perdida de algo es, desde un punto de vista psicológico, un hombre indigente, empobrecido, por mucho que posea. Quien es capaz de dar de si es rico. Siéntese como alguien que puede entregar a los demás algo de si.La esfera más importante de dar no es la de las cosas materiales, sino el dominio de lo específicamente humano. Da de si misma, de lo más precioso que tiene, de su propia vida. Da lo que está vivo en el, da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él. Al dar así su vida, enriquece a la otra persona, realza el sentimiento de vida de la otra al exaltar el suyo propio. No da con el fin de recibir; dar es de por si una dicha exquisita.En lo que toca al amor significa que el amor es un poder que produce amor; la impotencia es la incapacidad de producir amor.


miércoles, 5 de julio de 2023

En el enamoramiento se ama lo que él es

En el enamoramiento el valor de la persona se revela con independencia de los valores sociales, del éxito, de la gloria. El enamoramiento es la revelación de que esa persona común, que nada tiene de diferente con respecto a los demás, es, para nosotros, una individualidad única e insustituible, dotada de un valor absoluto. Si el enamoramiento dependiera tan sólo de las cualidades sociales y reconocidas de las personas, todos los hombres se enamorarían única y exclusivamente de las mujeres bellísimas, y las mujeres, única y exclusivamente de los hombres poderosos o de los famosos. Cosa que no ocurre. Existe ahí, por lo tanto, una oposición entre la atracción erótica por el líder y por la estrella, que se dirige a un objeto reconocido por todos, y el enamoramiento que elige la individualidad por lo que es en sí. El enamoramiento revierte los valores sociales, ama inclusive la pequeñez, los dolores, las debilidades, los defectos, la fragilidad del amado. Ama su pobreza, su infortunio. Ama lo que él es, dejando a un lado y descartando la opinión del mundo. El amor por el líder o la estrella se inclina, por el contrario, ante la opinión colectiva, escribe el catedrático de Sociología Francesco Alberoni.

miércoles, 15 de abril de 2020

Hay que averiguar qué le hicieron los padres al niño, en lugar de simplemente buscar qué es lo que no le hicieron



Para el psicoterapeuta Alexander Lowen, hay que averiguar qué le hicieron los padres al niño, en lugar de simplemente buscar qué es lo que no le hicieron. Desgraciadamente, los niños a menudo están sujetos a ambos tipos de trauma, los padres no les proporcionan suficientes cuidados y apoyo a nivel emocional, al no reconocer y respetar la individualidad de la criatura, pero a la vez intentan seducirlo para moldearlo según la imagen que ellos tienen de cómo debe ser el niño. La falta de cuidados y reconocimiento agrava la distorsión, pero es la distorsión en sí misma la que produciría por ejemplo un trastorno narcisista.

domingo, 12 de abril de 2020

Este es el mejor mundo posible

Gottfried Wilhelm Leibniz


Gottfried Wilhelm Leibniz escribe que tenemos que suponer que en la mente divina se encuentran todas las esencias y mundos posibles, y que de esas esencias posibles Dios “elige” las mejores para venir a la existencia, con lo cual este mundo es el mejor de los posibles. No era metafísicamente necesario que Él eligiera el mejor de los mundos posibles, pero sí moralmente necesario que un ser perfecto obrase en vistas a lo mejor. Dios, por tanto, tiene una razón suficiente para crear el mejor de los mundos posibles, el principio de perfección. De esta manera, queda Dios justificado también ante el problema del mal en el mundo. Con este motivo escribe su Teodicea (de 1710). Con voluntad antecedente, Dios quiere el bien, mientras que con voluntad consecuente quiere lo mejor y, por lo tanto, tiene que permitir el mal aunque no lo quiera. De cualquier forma, si éste es el mejor mundo posible, es en el que menos mal coexiste, según expone Leibniz.  



Para Dios, dice Leibniz, la decisión de Julio César de cruzar el Rubicon estaba contenida en la noción del sujeto, es decir, que puede deducir a priori que César cruzaría el Rubicon. En cambio, nosotros, para hacer una tal deducción, deberíamos conocer perfectamente no sólo a César, sino también a todo el universo del que forma parte César, algo imposible porque requeriría un análisis infinito. En último término, la razón suficiente de cualquier verdad de hecho, como la resolución de Julio César de cruzar el Rubicon, hay que buscarla en Dios, pues sólo Él puede tener una idea completa y perfecta de la individualidad del general romano. 

martes, 2 de julio de 2019

Cada alma tiene una forma peculiar


Escribe C. S. Lewis: “No veo la necesidad de que Dios creara más de un alma si tuviera en poco las diferencias entre ellas. Podemos estar seguros de que los pormenores de nuestra individualidad no son un misterio para Él, y algún día dejarán de serlo para nosotros. El molde empleado para hacer una llave resultaría extraño para quien no hubiera visto jamás una cerradura. Cada alma tiene una forma peculiar porque es un hueco hecho para acoplarse a un saliente particular de los contornos infinitos de la substancia divina, o una llave para abrir una de las puertas de una casa de numerosas estancias. No es la humanidad en abstracto la que se salva, sino tú, tú lector. ¡Bienaventurada y feliz criatura! ¡Tus ojos, no los de otro, le contemplarán! Todo lo que eres, salvo el pecado, está destinado a alcanzar completa satisfacción si dejas que se cumpla plenamente la voluntad de Dios". 

miércoles, 8 de mayo de 2019

Salvar el matrimonio

Se llega a la idea del matrimonio sobre las alas embriagadoras del enamoramiento. A continuación sigue el deber de la representación social, el vestido, la ceremonia, la recepción, la vivienda, el viaje de luna de miel. Y así vuela un año o dos, con los años vuela también el enamoramiento y entonces se instala en los casados la idea de haber sido estafados. “Pensaba que ella era diferente… pensaba que él era diferente… pensaba que mi amor lo/la cambiaría”. ¿Por qué nadie les dijo jamás que los únicos capaces de cambiarnos a nosotros mismos somos nosotros mismos? Y nadie les dice que tal vez el único resquicio para salvar el matrimonio es precisamente aquél; crecer en la propia individualidad interior, conocerse y reconocer bajo la justa luz el sentido de la vida en pareja. Se trata de un paso
difícil y a menudo desagradable, un paso que requiere gran humildad. Es mucho más fácil poner todo en manos de los abogados y volver a encontrarse libres. Pero, una vez más, se tratará de una libertad sólo aparente, porque la verdadera libertad está indisolublemente ligada al conocimiento profundo de uno mismo y del proyecto propio, explica Susanna Tamaro

miércoles, 6 de junio de 2018

Si algo enseña el arte es el carácter privado de la condición humana.

Si algo enseña el arte es el carácter privado de la condición humana. El arte, la iniciativa privada más antigua, y más literal, despierta en el ser humano, consciente o inconscientemente, un sentido de unicidad, de individualidad, de separación, que lo convierte, de animal social, en un yo independiente. Se pueden compartir
Rainer Maria Rilke.
muchas cosas, una cama, un trozo de pan, determinadas convicciones, una amante, pero no un poema. El poeta Joseph Brodsky manifiesta que una obra de arte, especialmente una obra literaria, y en concreto un poema, nos invita a una conversación íntima y entabla con cada uno de nosotros una relación directa, sin intermediarios.


Una novela o un poema no constituyen un monólogo, sino
una conversación entre el escritor y el lector, una conversación íntima, al margen de los demás. Y en el curso de esta conversación, el escritor, al margen de su mayor o menor grandeza, se halla en igualdad con el lector, y a la inversa. Tal igualdad es la igualdad de la conciencia. Permanece en una persona toda su vida, en forma de recuerdo, difuso o nítido; y tarde o temprano, para bien o para mal, condiciona su conducta.

Joseph Brodsky tiene la certeza de que, para alguien familiarizado con la obra de Dickens, matar en nombre de una idea resulta un poco más problemático que para quien no ha leído nunca a Dickens. Y hablo, dice Brodsky precisamente de leer a Dickens, Sterne, Stendhal, Dostoievski, Flaubert, Balzac, Melville, Proust o Musil; es decir, hablo de literatura, no de alfabetismo o educación. Una persona cultivada, tras leer algún tratado o folleto político, puede ser sin duda capaz de matar a un semejante y sentir incluso un rapto de convicción. Lenin era una persona culta, Stalin era una persona culta, Hitler también lo era; y Mao Zedong incluso escribía poesía. Sin embargo, el rasgo que todos estos hombres tenían en común consistía en que su lista de sentenciados a muerte era más larga que su lista de lecturas.

viernes, 6 de octubre de 2017

La imperfección del hombre es la que determina que cada individuo sea insustituible.


Si todos los hombres fuesen perfectos, todos serían iguales entre sí, cada individuo podría remplazarse por otro sustituto cualquiera. La imperfección del hombre es la que determina que cada individuo sea indispensable o insustituible, pues si el individuo es necesariamente imperfecto, cada uno lo es a su manera. El individuo no es nunca omnifacético, sino siempre unilateral y, por lo mismo, peculiar.

Dice Viktor Frankl que es en la comunidad, y sólo en ella, donde cobra su pleno sentido la individualidad. En este aspecto podemos decir que el valor del individuo depende de la comunidad, se halla condicionado por ella. Ahora bien, para que la comunidad misma tenga un sentido, no debe prescindir nunca de la individualidad de los hombres que la forman, a diferencia de lo que ocurre con la masa, en la que desaparece necesariamente el sentido del individuo, la existencia única e individual, ya que en ella todo lo que sea peculiaridad única representa una perturbación. El sentido de la comunidad depende constitutivamente de la individualidad, y a la inversa, el de ésta depende constitutivamente del de aquélla. En cambio, el “sentido” de la masa se ve perturbado por la individualidad de los individuos que la forman, y el sentido de la individualidad desaparece en la masa que la absorbe, al paso que en el seno de la comunidad se destaca y fortalece.

sábado, 2 de septiembre de 2017

No imaginamos nuestra vida sin todo a lo que profesamos un sincero amor.

José Ortega y Gasset 
Para Ortega lo peculiar de aquello que amamos consiste en su ser imprescindible. No imaginamos nuestra vida sin todo a lo que profesamos un sincero amor. Por eso, al amar donamos a lo otro una parte de nosotros, como si se tratara de “una ampliación de la individualidad” que se funde con nosotros. El ser, en expresión de Aristóteles, se dice de muchas maneras. Y en sus múltiples manifestaciones siempre se esconde un fondo espiritual del que solo nos hacemos conscientes a través de esta peculiar doctrina orteguiana del amor. El amor liga todas las cosas entre sí en una estructura esencial, por lo que, en expresión del filósofo madrileño, “amor es un divino arquitecto que bajó del cielo”. Por el contrario, todo cuanto supone inconexión y desmembramiento encierra la más pura y violenta destrucción, cuyo baluarte es el odio. 


A juicio de Ortega, es el pueblo español, muy proclive a proveerse de un “corazón blindado”, el que hace que los pueblos se separen, provocando a la vez un “incesante y progresivo derrumbamiento de los valores”. La finalidad que Ortega persigue en las Meditaciones del Quijote es hacer recapacitar a la sociedad española, y en concreto a los más jóvenes, sobre la malévola y perniciosa acción del odio. Solo el amor debe administrar el universo de los asuntos humanos. Y a continuación sugiere Ortega las armas que a su alcance posee para llevar a cabo tal empresa: “para intentar esto no hay en mi mano otro medio que presentarles sinceramente el espectáculo de un hombre agitado por el vivo afán de comprender”.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Los movimientos terroristas.

Los movimientos terroristas son ilegales y secretistas; debido a los riesgos, las amenazas y la escasez de oportunidades para atacar sus objetivos, ejercen un grado excepcional de presión interna sobre sus miembros. La conformidad siempre se refuerza cuando el grupo está más cohesionado y es más unánime; lo que dificulta desobedecer las órdenes, especialmente cuando las dicta un miembro de mayor rango y autoridad. Otra propiedad común de la pertenencia al grupo, no obstante, es que en sí misma puede conducir a una relajación de los mecanismos de freno contra conductas impulsivas o inusuales, que en condiciones normales se reprimirían o no llegarían a reconocerse, dice John Horgan.

La desindividualización es un término formal con el que se
denomina el proceso por el que “se debilitan las restricciones sociales y se liberan las tendencias impulsivas y agresivas cuando la persona pierde su identidad individual, normalmente a consecuencia de su pertenencia a un grupo grande o debido a la ocultación de su identidad de una forma u otra”. La desindividualización permite comprender por qué gente que normalmente no sería agresiva puede llegar a sumarse a una protesta política violenta o a formar parte de un grupo de saqueadores de escaparates, por ejemplo. Dworetsky explica cómo es posible llegar a encontrarse tan inmerso en los acontecimientos y en el sentimiento de formar parte del grupo que perdemos la individualidad. Una vez que ésta mengua, perdemos la conciencia de quiénes somos y cuáles son nuestros valores. A su vez, esto nos vuelve más impulsivos y sensibles al estado emocional en que nos encontramos, y, hasta cierto punto, menos capaces de regular nuestra propia conducta. La reducción de la individualidad también hace que nos preocupemos menos por lo que puedan pensar de nosotros los demás y por lo que puedan hacernos. Nos preocupa más responder como parte del grupo.


Sendero Luminoso.
Silke ha descubierto que el uso de máscaras por parte de terroristas de Irlanda del Norte se asocia de forma significativa al incremento del nivel y la variedad de las agresiones acontecidas en la escena del delito. Además, las heridas infringidas a las víctimas tienden a ser más graves que las causadas por quienes no llevan máscara. Parte del proceso de deshumanización comporta otro uso del lenguaje que se da con frecuencia en los entornos militares convencionales. En el discurso militar abunda lo que Bandura describe como “expresiones paliativas”. Es normal que se enseñe a los soldados que digan que disparan contra “blancos” u “objetivos” y no contra “personas”. No debe subestimarse la importancia del poder de las palabras para ejercer control e influencia sobre la conducta. Estos términos no distan mucho de los que utilizaron los responsables del bombardeo de los presuntos pisos francos de los terroristas de Fallujah a mediados de 2004, que a menudo provocaron la muerte de civiles ajenos al conflicto. Estos objetivos solían ser las víctimas de lo que se describía como armamento“desplegado concienzudamente”.

Los movimientos terroristas son ilegales y secretistas; debido a los riesgos, las amenazas y la escasez de oportunidades para atacar sus objetivos, ejercen un grado excepcional de presión interna sobre sus miembros