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miércoles, 2 de septiembre de 2026

El padre es algo más que un hombre

El padre es algo más que un hombre de carne y hueso que nos ha engendrado. Nos da un nombre.Mientras esa vida individual dure, estará sellada por ese nombre. Por él salimos de ser uno para ser alguien determinado. Nuestra individualidad, tan concreta, está ligada al nombre que recibimos de nuestro padre que es nuestro sello, nuestra distinción. Tener nombre es tener un origen claro, pertenecer a una estirpe, tener un destino. Sentirse llamado con voces inconfundibles, sentirse ligado y obligado. Somos herederos, continuadores siempre. Nada ha empezado con nosotros. Porque antes que seres de razón o de conciencia, de instinto o de pasión, somos hijos.También es confianza, crecer a la sombra de una fuerza protectora, bajo un amparo de cuya fuerza y clemencia no se duda. Y es la educación fundamental sobre la cual cualquier ilustración posterior tendrá que apoyarse. Es lo irreemplazable. (María Zambrano Hacia el saber del alma.)


martes, 29 de noviembre de 2016

Son los abuelos quienes aseguran la transmisión de los grandes valores.

“No me rechaces ahora en la vejez, me van faltando las fuerzas, no me abandones” (Sal 71,9). Es el clamor del anciano, que teme el olvido y el desprecio.

Los ancianos ayudan a percibir la continuidad de las generaciones, con “el carisma de servir de puente”. Muchas veces son los abuelos quienes aseguran la transmisión de los grandes valores a sus nietos, y muchas personas pueden reconocer que deben precisamente a sus abuelos la iniciación a la vida cristiana. Sus palabras, sus caricias o su sola presencia, ayudan a los niños a reconocer que la historia no comienza con ellos, que son herederos de un viejo camino y que es necesario respetar el trasfondo que nos antecede. Quienes rompen lazos con la historia tendrán dificultades para tejer relaciones estables y para reconocer que no son los dueños de la realidad.


Una familia que no respeta y atiende a sus abuelos, que son su memoria viva, es una familia desintegrada; pero una familia que recuerda es una familia con porvenir. Por lo tanto, “en una civilización en la que no hay sitio para los ancianos o se los descarta porque crean problemas, esta sociedad lleva consigo el virus de la muerte”, ya que “se arranca de sus propias raíces”.

Una familia que no respeta y atiende a sus abuelos, que son su memoria viva, es una familia desintegrada

una civilización en la que no hay sitio para los ancianos o se los descarta porque crean problemas, esta sociedad lleva consigo el virus de la muerte