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lunes, 14 de septiembre de 2026

No hay futuro para una civilización occidental separada de sus raíces

Para Wim Rietkerk, pastor reformado holandés, “el problema básico del hombre no es que no sepa qué es la justicia. Lo sabe. Y sabe lo que es la misericordia. Pero cree que puede alcanzarlas sin caminar humildemente con su Dios. Ese es hoy el punto clave. El mayor error que cometió fue pensar que podía seguir disfrutando de los frutos sin las raíces, sin caminar humildemente con su Dios. No hay futuro para una civilización occidental separada de sus raíces. Debemos dejar muy claro que es imposible seguir creyendo en la vocación del hombre, si no creemos que el hombre recibió esa llamada de Dios, y mantener todas las estructuras sociales, la vida familiar, la moral y los valores de nuestra sociedad sin estar arraigados en un suelo nutritivo”……. "Nuestro mensaje para el europeo occidental debería ser, céntrate menos en los frutos y más en las raíces mismas. Si nuestro Señor se dirigiera hoy al Parlamento Europeo en Estrasburgo, para responder la pregunta ¿Que haremos con toda esta civilización?, creo que diría algo como lo que dijo Miqueas a los israelitas. “O hombre, ya se te indicó lo que es bueno, y lo que el Señor quiere de ti, practicar la justicia, amar la caridad y conducirte humildemente con tu Dios””


miércoles, 15 de julio de 2026

Existe una estrecha relación entre energía y supervivencia humana

Para Vaclav Smil, los avances de la civilización pueden mostrarse como la búsqueda de un mayor consumo de energía. Ian Morris afirma que ese consumo debe ser la base para cualquier medida aplicable al desarrollo humano.Si las sociedades no toman energía de su entorno, se desmoronan. Existe una estrecha relación entre energía y supervivencia humana. Para Rojas y Siles, el acceso a la electricidad es imprescindible para erradicar la pobreza. Además, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo de estableció la relación directa entre el consumo per cápita de energía y el índice de desarrollo humano.
La crisis energética mundial y la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero están impulsando a la energía nuclear como nuevo protagonista, más decisiva, mejor comprendida por la sociedad. La razón de los hechos ha superado a una emotividad exagerada, edificada sobre prejuicios.La energía nuclear no solo ha perfeccionado una seguridad siempre en altas cotas de eficiencia, también favorece una pronta eliminación de las fuentes contaminantes y un suministro de energía a precios competitivos. Y esta transición hacia lo sostenible, hacia un medioambiente sin exceso de carbono, se logra sin comprometer el confort vital alcanzado y favoreciendo a un conglomerado industrial siempre necesitado de una buena electricidad ajustada en su coste como factor productivo.


sábado, 11 de julio de 2026

El siglo cruel

Stephan Zweig, en su última obra, describió el “mundo de la seguridad” que la Gran Guerra hizo literalmente añicos, dando comienzo al que Luigi Fenizzi llamó el “siglo cruel”, durante el cual el planeta Tierra fue transformado en un enorme matadero en el que millones y millones de hombres fueron bárbaramente masacrados en nombre de valores contrarios a los de la tradición iluminista. Todo sucedió como si de los estratos profundos de Europa se hubieran desencadenado terroríficas fuerzas poderosas decididas a hacer tabula rasa de la civilización de los derechos y de las libertades, trabajosamente construida a lo largo de siglos de luchas y experimentos. Un espectáculo tan inquietante que indujo a Benedetto Croce a evocar la figura del Anticristo, “destructor del mundo, que disfruta con la destrucción, sin que le importe no poder contribuir sino al proceso cada vez más destructor, vertiginoso de esta misma destrucción, lo negativo que quiere comportarse como positivo y ser como tal no ya creación sino destrucción». Con estas palabras, Croce expresó su angustia, al mismo tiempo metafísica y moral, frente al “ideal de la muerte” que animaba a los dos grandes movimientos totalitarios surgidos de los escombros de la Gran Guerra, el comunismo y el nazismo.

viernes, 27 de febrero de 2026

Se apeló a la igualdad para eliminar la transmisión de conocimientos

La tesis de Alicia Delibes es que “el socialismo del siglo XXI, para que triunfe su modelo de sociedad, necesita una sociedad inculta y fácil de manipular”. “La pasión por la igualdad ha matado el deseo de superación, la valoración del esfuerzo y el reconocimiento del mérito. Vamos a una sociedad de mediocres en la que se procura que nadie sepa más que nadie”. “Ese abandono de la transmisión de saberes como eje esencial de cualquier sistema escolar, está llevando a la desaparición de la escuela como institución fundamental de los países occidentales. Esa desaparición, impulsada y dirigida por las fuerzas políticas de los partidos que se llaman del socialismo del siglo XXI… va a llevar consigo la desaparición de la propia civilización occidental”.
El panorama actual, según Alicia Delibes, es más que inquietante. La crisis de la educación norteamericana de los años cincuenta se extendió a todo Occidente; el igualitarismo académico (que pretende acabar con las desigualdades producidas por las distintas capacidades de las personas) se apoderó del mundo de la educación. Se enarboló la bandera de la libertad para acabar con la disciplina, la autoridad y el orden en los centros de enseñanza, y se apeló a la igualdad para eliminar el que había sido el objetivo de la escuela, la transmisión de conocimientos. “¿Ingenuidad o mala fe? Imagino que habría de todo”, dice Delibes. El hecho es que “se puso fin a la institución que, durante siglos, había velado por la transmisión de la cultura, preparando así el terreno para el hundimiento de la civilización occidental”.
Los famosos informes PISA han mostrado que el abandono de los métodos tradicionales de enseñanza ha sido un grave error, que los exámenes no son superfluos, sino que sirven para controlar y estimular el aprendizaje. Así, las reformas que deberían hacerse, tendrían que ir en el sentido de recuperar la disciplina y la autoridad de los profesores, hacer hincapié en el esfuerzo individual y en la transmisión de conocimientos, reconocer el valor de los exámenes, como método para controlar la adquisición de conocimientos y como estímulo para el estudio. Pero, aunque haya habido países que han introducido algunas reformas contrarias a los dogmas de la izquierda pedagógica (dogmas que no se quieren abandonar y de los que proviene el mal profundo de la escuela), “resulta casi imposible la reconstrucción de la enseñanza”.
“El wokismo no es una broma, es una auténtica revolución cuyo objetivo es destruir lo que Occidente ha construido. O nos tomamos en serio este asunto o veremos derrumbarse la civilización occidental como las Torres Gemelas de Nueva York”.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

¿Puede una cultura sobrevivir al culto que la engendró?

Mathieu Bock-Còté (sociólogo, profesor, ensayista y columnista en la prensa canadiense) escribe que la Revolución Francesa fue fundamentalmente anticatólica. Se trataba de arrancar la matriz de una civilización y sustituirla por otra, portadora de la promesa de un nuevo gran comienzo, de un nuevo año cero. El hombre iba a renacer liberado de toda trascendencia, capaz por fin de autoengendrarse. Pero para ello, el mundo de ayer debía ser arrasado con furia iconoclasta; el hombre moderno se sentía humillado por la grandeza del pasado y quería conseguir plenos poderes sobre el mismo, deconstruyéndolo piedra a piedra, confiscando sus obras, profanando sus tumbas, arrancando la cruz de la faz del mundo.
La hipnosis nihilista duró evidentemente poco tiempo, pero algo quedó de ella, en particular una aversión a la religión católica, que el moderno militante sigue considerando, en el fondo, como el último obstáculo a su tentación demiúrgica. Resulta, no obstante, menos importante saber si el hombre cree en Dios que saber si se cree Dios. Pues esta pretensión es el origen de muchos desastres.
El hombre creyó crecer reduciéndolo todo a su medida… y al final se descubrió minúsculo. Sin Dios, o al menos sin la posibilidad o la búsqueda de un Dios cuya posible existencia escruta por todas partes, el hombre tiende a perder la conciencia de su singularidad y acaba fundiéndose en el magma indiferenciado de lo vivo. De vez en cuando, incluso llegamos a creer que estamos de más. El fantasma de la omnipotencia y el paradójico orgullo de la reivindicación de una insignificancia ontológica son inseparables. 
El cristianismo, en Europa, no es sólo una fe, no es sólo un encuentro personal, sino que es una civilización, estructurada en torno a una propuesta que ha permitido al hombre desplegar plenamente su genio. Pero, ¿puede una cultura sobrevivir al culto que la engendró? Puede ser que el hombre que busca un rastro de Dios lo encuentre en la grandeza de un mundo que otros muchos han construido mientras le buscaban o le rendían culto.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Destruir la civilización heredada y mutarla por otra


Álex Rosal explica en su libro Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida que vivimos en una barbarie elaborada, con semblante y modos refinados, pero con los mismos objetivos, destruir la civilización heredada y mutarla por otra. Y este proceso no es, según sus palabras, otra cosa que una guerra. Guerra cultural que hace décadas se libra, pero guerra a fin de cuentas. “Y, como en cualquier guerra, se pretende aplastar al enemigo”, dice Rosal. Por eso advierte Rosal que la derrota va a implicar la pérdida de libertades, so capa de una serie de justificaciones, como la defensa del planeta o de la diversidad.
Álex Rosal no se anda con circunloquios, de modo que su descripción del mundo posterior a la guerra (en caso de que los “guardianes”, es decir, quienes se oponen a los “bárbaros”, no hagan nada) coincide con los objetivos de la Agenda 2030 y un conocido vídeo del Fondo Monetario Internacional: “No podrás educar a tus hijos como consideres … No podrás tener libertad de movimientos … No podrás tener propiedades … No podrás comer carne … La clase media se empobrecerá”. Será un “mundo feliz” en el que la disidencia ante los “nuevos derechos” no se admitirá (¿quién se opone hoy a los llamados “derechos LGTB”?), y en el que, como ya sucede, las herramientas digitales serán de enorme ayuda para saber qué hace, dónde, cuándo y cómo cada ciudadano. Coches con sistemas de monitoreo, además de las aplicaciones que ya tenemos instaladas en nuestros móviles. Un mundo de altos impuestos (como vemos, es lo que ya sucede, pero que irá a más), de ideología de género y donde la familia y otras entidades tradicionales han sido sustituidas por el Estado y por la profusión de “colectivos” e “identidades”. Un mundo de individuos, grandes empresas y gobiernos arbitrarios y cada vez más poderosos.
Rosal arguye que es precisamente el miedo una de las herramientas de los bárbaros. Si no cumplimos las órdenes de los bárbaros, el planeta morirá y los fascistas gobernarán la tierra. Suena este argumento.

viernes, 28 de noviembre de 2025

El Derecho Romano hace posible la noción de persona

El Derecho Romano es la base de todos los derechos occidentales modernos. Las sociedades configuradas por el modelo constitucional de la polis griega, al adoptar el derecho Romano realizaban un segundo salto en la evolución cultural de la humanidad. El Derecho Romano delimita las fronteras entre lo mío y lo tuyo, y así hace posible la noción de persona. Al quedar garantizado lo que que pertenece a cada uno, el individuo adquiere una cualidad que no había tenido en ninguna otra civilización. Deja de confundirse en el grupo tribal o de perderse de forma anónima en el imperio, y adquiere un grado de individualidad, de diferenciación, de libertad, de autonomía, de protagonismo, que lo convierten en otro tipo de ser humano, al que conocemos con la palabra persona. Persona es ser humano en su exclusiva individualidad. 
El cristianismo dotará al concepto de persona de una enorme riqueza, pues la concebirá como querida por Dios en su singularidad, moralmente responsable, destinada a conservar su individualidad eternamente. "El Derecho Romano, escribe Philippe Nemo (especialista en filosofía política), dio el paso definitivo que sacó a la humanidad del tribalismo. Occidente vivirá este avance al mismo tiempo que el civismo griego. Oriente lo ignorará".

Referencia: Breve historia de Occidente de José Ramón Ayllón.

viernes, 11 de julio de 2025

La supervivencia del cristianismo es esencial para la supervivencia de Occidente

El historiador Niall Ferguson escribe que “no tenemos un sistema ético evolucionado. No creo en la idea según la cual la evolución por sí sola nos hace ser morales. Puede modificar el comportamiento, pero hay demasiadas pruebas de que en bruto, cuando desaparecen las restricciones de la civilización, nos comportamos de la manera más salvaje posible con los demás. Creo realmente que con la sabiduría heredada de una religión que tiene más de dos mil años tenemos un marco bastante bueno con el que trabajar”. Niall Ferguson reconocen que el cristianismo es un baluarte fundamental de la frágil civilización que habitamos. "Creo que la idea de que podemos hacer frente a estos dardos de escandalosa suerte sin ningún tipo de consuelo establecido y consagrado es, prácticamente, errónea". "Soy una de esas personas que no llegó al ateísmo por elección, y casi he salido de él a base de estudiar la historia. Las mayores catástrofes a las que probablemente nos enfrentemos están relacionadas con el totalitarismo, porque esa es la lección del siglo XX. Las pandemias mataron a mucha gente en el siglo XX, pero el totalitarismo mató a muchas más”. "Me inquieta que, en muchos aspectos, el totalitarismo gane cada día más terreno", piensa Ferguson. "El totalitarismo fue malo por muchas razones, y una de las manifestaciones de su maldad fue su ataque a la religión. Cuando veo que el totalitarismo está ganando terreno, no solo en China, sino también de forma sutil en nuestra sociedad, parece que este sea el desastre que tenemos que evitar. ¿Por qué soy conservador y no un progresista clásico? Porque el progresismo clásico no detendrá la cultura woke y el totalitarismo. No es lo suficientemente fuerte. En última instancia, necesitamos las ideas heredadas de una civilización y las defensas contra esa forma particular de desastre".
Para el filósofo Sir Roger Scruton “el cristianismo es, en muchos sentidos, el alma de la civilización occidental, y que el concepto exclusivamente cristiano del perdón es absolutamente indispensable para su supervivencia”.
El escritor Douglas Murray cree que el cristianismo es esencial porque los partidarios del laicismo han sido hasta ahora totalmente incapaces de crear una ética de la igualdad que se ajuste al concepto de que todos los seres humanos han sido creados a imagen de Dios. En una columna en The Spectator señaló que la sociedad poscristiana tiene tres opciones. La primera es abandonar la idea de que toda vida humana es preciosa. "Otra es trabajar frenéticamente para precisar una versión atea de la santidad del individuo". ¿Y si esto no funciona? "Entonces solo queda otro lugar al que ir y es volver a la fe, nos guste o no”. Reciente ha manifestado que "la santidad de la vida humana es una noción judeocristiana que muy fácilmente podría no sobrevivir a la desaparición de la civilización judeocristiana”.
La supervivencia del cristianismo es esencial para la supervivencia de Occidente. "La cristiandad ha tenido una serie de revoluciones y en cada una de ellas el cristianismo ha muerto", escribió G.K. Chesterton en El hombre eterno. "El cristianismo ha muerto muchas veces y ha resucitado porque tenía un Dios que conocía el camino para salir de la tumba”.

sábado, 14 de junio de 2025

Entre las grietas del suelo, tan pequeño y humilde que casi no se le veía, estaba el arbolito de la Cristiandad

D. H. Lawrence escribe en su libro El amor es la felicidad del mundo: 
Saben que nuestra civilización va a reventar, tarde o temprano. Y dicen: “¡Sea! Pero primero, déjenme vivir mi vida”. Y eso está muy bien, pero es una actitud cobarde. Dicen sin ningún empacho: “Ya, bueno, pero es que a toda civilización le llega su hora. ¡Fijaos en Roma!”. En efecto, fijaos en Roma. ¿Qué veis? Un montón de romanos supuestamente “civilizados” que proclamaba a los cuatro vientos sus ideas de vive y deja vivir. Y una legión de bárbaros, hunos, etcétera, que venían a aniquilarlos, y a morir en el empeño. Los años oscuros, ¿qué pasó con ellos? ¿Qué pasó con los años oscuros, cuando los campos en Italia se asilvestraron tanto que parecían las grandes extensiones salvajes del nuevo mundo aún no descubierto, y las bestias llegaron a entrar en la gran ciudad de Lyon? ¡Muy bonito! Pero ¿qué otra cosa podía pasar? Mirémoslo por el lado de lo inevitable. Roma no cabía en el tiesto, el tiesto reventó en mil pedazos, y el árbol romano de la vida, tan desarrollado, rodó por el suelo y murió. Pero no sin que antes germinara una nueva semilla. Allí, entre las grietas del suelo, tan pequeño y humilde que casi no se le veía, estaba el arbolito de la Cristiandad. Las fieras aullaban en el monte, cundían las matanzas y debacles, y entre todo ello, en monasterios diminutos, tan remotos y pobres que no merecía la pena saquearlos, los monjes avivaban la llama eterna de la conciencia, y el imperecedero empeño humano por que no sucumba. Un puñado de obispos andrajosos se aventuraba entre el caos para que no decayera el valor de estos hombres entregados al pensamiento y la oración. Una reducida minoría de hombres desperdigados que habían hallado un nuevo camino hacia Dios, a la fuente de la vida, felices de haber dado de nuevo con el Gran Dios, felices de saber el camino y de ser los guardianes de la llama del conocimiento. He aquí la historia, reducida a la esencia, de los años oscuros, con la caída de Roma. Hablamos como si la llama del valor y del discernimiento humanos hubiera desaparecido de la faz de la Tierra en aquel tiempo; como si hubiera brotado de milagro nuevamente, salida de la nada, siglos más tarde.

domingo, 1 de junio de 2025

Es inteligente el hombre industrioso, fértil en recursos, como llamó Homero a Odiseo

Si se dice que Aquiles es al mismo tiempo el más afortunado y el más desdichado de los hombres, tal proposición es absurda para la ciencia, pero la antinomia se deshace si se despliega en una relación de antes-después (afortunado en Esciros, desdichado en Troya)o si comprendemos, como da a entender su mito, que la negatividad de morir joven le proporciona  paradójicamente la gran gloria de ser el mejor de todos los griegos, escribe el filósofo Javier Gomá. 
Y añade Gomá que es inteligente el hombre industrioso, “fértil en recursos”, como llamó Homero a Odiseo. La inteligencia es la facultad de identificar los instrumentos más adecuados para conseguir un fin previamente dado y de usarlos con habilidad y eficacia.El científico y el empresario son dos de los paradigmas más acabados del hombre inteligente. El científico descubre leyes en la naturaleza que luego la tecnología aprovecha para su tarea de innovar; el empresario combina recursos materiales y fuerza del trabajo para suministrar productos al mercado; las innovaciones tecnológicas y las mercancías satisfacen los deseos humanos. Como el corazón no deja nunca de desear, los hombres inteligentes son los agentes principales del progreso de la civilización.

martes, 20 de mayo de 2025

La ley natural está escrita en el corazón humano

Los teólogos españoles del siglo XVI  creían, con San Pablo, que la ley natural está escrita en el corazón humano, y disponían por tanto de una sólida base sobre la cual establecer unas normas de conducta internacionales moralmente vinculantes aun para quienes jamás habían oído hablar del Evangelio(o lo habían rechazado). Se atribuía a estos pueblos el mismo sentido básico del bien y del mal, tal como se resume en los Diez Mandamientos y en la ley dorada*, que algunos teólogos casi identificaban con el derecho natural, a partir del cual podían establecer las obligaciones internacionales. Del reconocimiento de la posesión del derecho natural de los indígenas resultó otra importante conclusión. Ciertos teólogos definían el derecho natural como la única herencia de los seres humanos, antes que como posesión de hombres y bestias por igual. Esta idea sirvió de “base para una teoría de la dignidad humana y la distancia que separaba al hombre del resto de los animales y del mundo creado”. Un erudito concluye que esta visión del derecho natural como algo común a todos los seres humanos, y solo en posesión de los seres humanos, condujo “a la firme creencia en que los indígenas del Nuevo Mundo, al igual que otros pueblos paganos, tenían sus propios derechos naturales, cuya violación no podía ser justificada por ninguna civilización superior o incluso una religión superior”.
Referencia:Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental (Thomas E. Woods)
*Regla de oro o ley dorada son denominaciones para un principio moral general que puede expresarse como trata a los demás como querrías que te trataran a ti, o no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti. 

martes, 15 de abril de 2025

La desintegración de toda tu civilización

Czesław Miłosz
El poeta polaco Czesław Miłosz, en un intento de explicar las diferencias mentales entre la Europa y los Estados Unidos de posguerra, escribió sobre el modo en que la guerra destruye la noción de un hombre acerca del orden natural de las cosas; “en el pasado, si un hombre se hubiera tropezado con un cadáver por la calle, habría llamado a la policía. Se habría congregado una multitud y se habrían oído comentarios y cuchicheos. Ahora sabe que debe evitar el cuerpo oscuro que yace en la cuneta y abstenerse de hacer preguntas innecesarias”. Durante la ocupación, ciudadanos respetables dejaron de considerar el bandidaje como un delito, escribió Miłosz, por lo menos si estaba al servicio de la resistencia. Muchachos jóvenes de familias respetables de clase media que observaban la ley se convirtieron en delincuentes habituales, “el asesinato de un hombre no constituye para ellos ningún problema moral importante”. En la novela de Sándor Márai La mujer justa, uno de los personajes se maravilla ante el espíritu emprendedor de los ladrones que peinaban las ruinas de los edificios bombardeados, “pensaban que había llegado la hora de salvar por su cuenta lo que no habían robado los nazis y los cruces flechadas, y más tarde los rusos y nuestros comunistas, que se habían dado prisa en volver… Pensaban que era un deber patriótico poner sus manos sobre todo lo que se podía coger… por eso empezaron a “salvar” cosas”.
En Polonia, como ha escrito Marcin Zaremba, el intervalo entre la retirada de los ocupantes nazis y la llegada del Ejército Rojo estuvo marcado por oleadas de saqueos. “Al principio, los saqueadores no estaban muy interesados en los libros singulares ,recuerda un biógrafo, pero pronto aparecieron expertos en ese campo.”
En una calle de Budapest, la detención repentina de un hombre, sin motivo, que iba con sus dos hijos pequeños. “El padre llevaba a los niños en un carrito por la calle, pero a los soldados soviéticos no les importó, se llevaron al padre y dejaron a los niños en medio de la calle.” A nadie que pasara por allí le resultó extraño.”No hay actividad en el pueblo que no termine en pelea”, recordó un maestro de pueblo polaco. Seguía habiendo armas y las cifras de asesinatos eran elevadas. En muchas partes de Europa del Este, bandas armadas deambulaban por las zonas rurales.En todas las ciudades de Europa del Este actuaban bandas de antiguos soldados desorientados, y la violencia criminal empezó a mezclarse con la violencia política. A finales del verano de 1945, en tan solo dos semanas la policía de un solo municipio de Polonia registró 20 asesinatos, 86 robos, 1084 casos de allanamiento de morada, 440 “delitos políticos”(no definidos), así como 125 casos de resistencia a la autoridad, otros 29 delitos contra la autoridad, 92 incendios provocados y 45 delitos sexuales.
Muchos han tratado de describir lo que se siente al soportar la desintegración de toda tu civilización, al ver cómo se desmoronan los edificios y paisajes de tu infancia, al entender que el mundo moral de tus padres y profesores ya no existe y al descubrir que tus respetados dirigentes nacionales han fracasado. Sin embargo, quienes no lo han experimentado no pueden entenderlo fácilmente. 

miércoles, 5 de marzo de 2025

La civilización que conocemos como Europa se encuentra camino del suicidio

“La civilización que conocemos como Europa se encuentra camino del suicidio” afirma Douglas Murray, periodista y comentarista político británico. Se ha producido “la gran sustitución” debido a la caída de la natalidad del Viejo Continente y la llegada masiva de inmigrantes, singularmente musulmanes. Después de la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña se llenó de pakistaníes e hindúes; Francia de argelinos, marroquíes, subsaharianos; y Alemania de trabajadores turcos. En el siglo XXI ha habido otras dos grandes oleadas, la de 2011, con la primavera árabe, y la de 2015, con la llegada de refugiados procedentes de la guerra de Siria.
Los gobiernos europeos justificaron sus generosas políticas migratorias,  alegando que “los inmigrantes venían a pagarnos las pensiones”, sin embargo, los beneficios económicos de la inmigración favorecen casi únicamente a los propios migrantes, que disfrutan de unos servicios públicos por los que no han tenido que pagar, objeta el autor. Además, no suele haber control de los destinatarios de las ayudas estatales. El sospechoso de dirigir los atentados islamistas de París de 2015 recibía el subsidio de desempleo del Estado francés. Murray no niega las ventajas de las migraciones, pero considera que deben encauzarse por canales seguros y con criterios racionales. La falta de controles y la descoordinación entre las policías de los países propiciaron que sujetos peligrosos pudieran campar a sus anchas por toda Europa y llegaran a cometer atentados con un elevado balance de muertos y heridos. El error de fondo de los gobernantes fue creer que funcionaría el multiculturalismo, y que sería posible la convivencia de dos cosmovisiones distintas, la occidental y la musulmana. No ha sido así, sino que la occidental ha entrado en una era de autoabnegación, lo cual pone en peligro su futuro, como advirtieron, entre otros, Sarkozy, Huntington y Oriana Fallaci. Europa ha perdido el sentido religioso y su herencia cultural (griega, romana y cristiana), y sufre un profundo complejo de culpa, que le lleva a creer que debe sufrir las consecuencias de su política migratoria “como expiación por sus errores históricos”.
Ante la crisis migratoria cabían otras soluciones, como las que propone Paul Collier; que la UE ayudase económicamente a los países vecinos de Siria para acoger temporalmente a los migrantes; o que se procesasen las peticiones de asilo fuera de Europa, como se hizo en Australia, que recibía a los migrantes en centros de acogida en las islas de Papúa Nueva Guinea. Medidas con menor coste social, político y económico, y sobre todo menos desestabilizadoras para el futuro y la identidad de Europa, opina Douglas Murray.


lunes, 3 de marzo de 2025

Rusia es una civilización separada

La ruptura de Rusia casi completa de la colaboración con Europa a partir del comienzo de la guerra de Ucrania impulsa necesariamente el vector asiático de la política exterior y económica rusa. Putin en su intervención ante el Club Valdai el 5 de octubre de 2023 decía que “sin lugar a dudas, el código de civilización de Rusia, como el de Europa, se basa en el cristianismo. Y esto, por supuesto, nos une. Pero no vamos a imponer a Europa nuestra presencia si Europa no quiere aceptarla. No somos nosotros los que cerramos la puerta a la comunicación conjunta, es Europa la que se separa de nosotros y crea un nuevo “telón de acero”, no somos nosotros los que lo creamos, sino los europeos quienes lo crean”.La Rusia de Putin, por razones pragmáticas, está intentando restar peso al vector “europeo” de su identidad, así como potenciar el “vector asiático”. No es tanto una cuestión de ideología como una necesidad práctica. Otra necesidad práctica es la de “sublimar” el aislamiento a que el país se ha visto sometido por la acción diplomática coordinada de Occidente,y lo consigue proclamando que Rusia constituye una “civilización independiente”.
Putin explica que “las principales cualidades de una civilización estatal son la diversidad y la autosuficiencia. Aquí están los dos componentes principales, en mi opinión. El mundo moderno es ajeno a cualquier unificación; cada estado y sociedad quiere desarrollar independientemente su propio camino de desarrollo. Se fundamenta en la cultura y las tradiciones,enraizadas en la geografía,la experiencia histórica, tanto antigua como moderna, y en los valores del pueblo. Se trata de una síntesis compleja, en cuyo proceso surge una comunidad civilizatoria única. Su heterogeneidad y diversidad son la clave de su sostenibilidad y el desarrollo. A lo largo de los siglos, Rusia se ha ido configurando como un país de diferentes culturas, religiones y nacionalidades. La civilización rusa no puede reducirse a un denominador común, pero tampoco puede dividirse, porque solo existe en su integridad, en su riqueza espiritual y cultural. Mantener la fuerte unidad de un Estado así no es una tarea fácil.No se puede imponer desde fuera un sistema estatal verdaderamente eficaz y duradero. Surge naturalmente de las raíces civilizatoria de países y pueblos…Estoy convencido de que la humanidad no avanza hacia la fragmentación en segmentos competitivos, ni hacia una nueva confrontación de bloques, sin importar lo que la motive, ni hacia el universalismo desalmado de una nueva globalización, sino que, por el contrario, el mundo está en camino de una sinergia de estados-civilizaciones, de grandes espacios, de comunidades conscientes de su especificidad.(…)Rusia es, por sí misma, una civilización separada. Hay más de 190 naciones, nacionalidades y grupos étnicos que viven en Rusia, tenemos más de 270 idiomas y dialectos. ¿No es esto una civilización?”.


Referencia: Palacios, José Miguel (2023), “Dugin y Putin”

miércoles, 26 de febrero de 2025

La misión más importante de una civilización es transmitir a sus hijos un patrimonio

La misión más importante de una civilización es transmitir a sus hijos un patrimonio, queda a cargo de estos últimos rechazar, dilapidar o hacer fructificar esa herencia. Cuando en la noche de Pascua, un joven israelí interroga de manera ritual a los adultos que lo rodean sobre el sentido del rito que se celebra, estos le responden, de un modo no menos ritual, con el relato de la liberación del pueblo judío de la esclavitud egipcia. Este hecho, expresado de un modo sobrecogedor durante la cena pascual del judaísmo, constituye el acto fundamental de la educación. No fue por casualidad que Pol Pot, en Camboya, quisiera arrancar radicalmente a los jemeres de su pasado, sabía lo que se hacía. De este modo, sin esas preguntas del discípulo al maestro, sin la transmisión de los maestros a los más jóvenes, deja de subsistir la civilización y solo queda la barbarie.

Referencia: Toda la historia del mundo (Jean-Claude Barreau;Guillaume Bigot)

martes, 4 de febrero de 2025

La Inteligencia Artificial puede llevarnos a la destrucción de la civilización

Moisés Naím escribía que, aunque “lo aconsejable es ser escéptico con respecto a nuevas tecnologías que lo cambiarán todo… algunas veces, muy pocas, aparece una nueva tecnología que provoca cambios profundos y permanentes en la vida de miles de millones de personas”. “Hoy la humanidad se encuentra frente a esta circunstancia. Y esta vez el impacto del cambio tecnológico sí es distinto”, añadía. Y caracterizaba a la Inteligencia Artificial como un arma de doble filo, con “un ángulo positivo y otro negativo”, con la posibilidad de ser explotada por “dictadores, terroristas, timadores y criminales”. Elon Musk ha dicho que la Inteligencia Artificial puede llevarnos a la destrucción de la civilización. No son pocos ni de los menos informados los que creen que no estamos listos para lo que se nos viene encima. Moisés Naím opina que “más vale que aprendamos rápido, porque estas innovaciones no tienen marcha atrás”.
La revolución digital, último eslabón de la cadena de inventos que empezó con la máquina de vapor y siguió con la electricidad, tiene claras implicaciones socioeconómicas y políticas. Constata Daniel Cohen que se trata de una tecnología empobrecedora en un sentido material; no ha aumentado el salario mínimo en Estados Unidos, pero sí la remuneración de los más ricos. Lo cierto es que es más difícil aumentar la productividad en una sociedad de servicios que en una industrial; y resolver ese problema es un desafío de la revolución de los algoritmos. Lo anterior hace que las clases populares, significativamente en Estados Unidos, se vean atrapadas entre un mundo industrial en vías de extinción y un mundo digital que no se interesa por ellas. La culminación de esos procesos es la presidencia de Trump, cuya victoria está ligada al aislamiento social de las clases populares.

lunes, 3 de febrero de 2025

La desestructuración de la familia deja al ser humano sumido en el caos

Decía Goethe que solo podemos dejar a nuestros hijos un legado duradero, raíces y alas. Este regalo antropológicamente imprescindible solo puede ser concedido desde la familia, entendiendo por tal aquella cuya esencia está constituida por la unión amorosa de un hombre y una mujer con pretensión de permanencia en el tiempo. 
La desestructuración de la familia deja al ser humano sumido en el caos, en el no-tiempo, y le vuelve desagradecido con las generaciones pasadas e insolidario con los aún no nacidos. Cualquier otra unión podrá ser muy lógica, pero en ningún caso será genealógica. ¿Quién soy yo? Esta pregunta es el aullido emocional más extendido en la sociedad actual por la ausencia de raíces, por la mutación de los fundamentos antropológicos, por la alteración de los principales códigos simbólicos y el aprendizaje social que nos aportaba la familia y que nos permitía desarrollar una conciencia sólida de las relaciones interpersonales más elementales…..Los que destruyen la familia“no saben lo que hacen,porque no saben lo que deshacen”(Chesterton). Por el bien del ser humano y de la sociedad, es urgente volver al origen, a su esencia más pura, arraigada sobre los cimientos de la civilización occidental que hoy se resquebrajan. La familia no tiene nada de ideal, es imperfecta y muchas veces caótica, pero ha sobrevivido durante siglos porque constituye el entorno más adecuado para la libertad del ser humano, lo que favorece su enorme funcionalidad social, al margen del tiempo, espacio, creencias e ideologías, escribe María Calvo Charro, profesora titular de la Universidad Carlos III. 

jueves, 9 de enero de 2025

Se está cancelando a pensadores como Aristóteles, Kant, Hume o Locke por hacer comentarios políticamente incorrectos

Douglas Murray nos cuenta que “nuestra época se define ante todo por una cosa; un cambio de civilización que viene fraguándose desde hace años”, cambio que supone un intento de destruir todo lo que ha caracterizado a nuestra cultura occidental como si ésta no hubiese generado más que injusticias y males sin cuento y sin mezcla de bien alguno. “En pocas décadas, la tradición intelectual occidental ha pasado de ser elogiada a convertirse en algo vergonzoso, anacrónico e incluso ignominioso. Su relato ha dejado de ser inspirador y nutricio y ha adquirido tintes infamantes”. Esta guerra contra Occidente supone un ataque simplón e irracional a los mejores frutos de esta cultura que no se reconocen como tales,la ciencia,la libertad de mercado,el pensamiento más rico de la historia humana… “todos los aspectos de la tradición intelectual están bajo ataque. La tradición judeocristiana, que fue la piedra angular de la tradición occidental, se halla especialmente expuesta y denostada; pero también la tradición secular e ilustrada…”. Los jóvenes, indica Murray, son educados en el desprecio a la libertad de pensamiento y expresión y en el rechazo al humanismo, al método científico y a la religión tradicional de occidente.
Se está cancelando en todo Occidente a pensadores como Aristóteles, Kant, Hume o Locke por ser hombres blancos que hicieron en su día comentarios que hoy no serían políticamente correctos en materia de razas. Murray destaca cómo en el fondo de lo que se trata es de atacar sistemáticamente la cultura occidental y su confianza en la razón. El trasfondo sería descalificar la verdad y la capacidad del hombre de acceder a ella, para proclamar la primacía total de las emociones como fuente de certeza y el relativismo más absoluto.Murray resalta cómo esos ataques a los grandes intelectuales del pasado no se extiende a aquellos que se han caracterizado por intentar demoler la cultura occidental como es el caso de Marx o Foucault, a pesar de que uno y otro no están exentos de ideas y actuaciones racistas. Murray resalta la incapacidad de esos críticos de Occidente de ser agradecidos a todos los que, con los errores y prejuicios propios de otras épocas, han construido una sociedad libre y sometida al Derecho y han hecho prosperar las ciencias y las artes y han sabido abrirse a todos los pueblos y civilizaciones ofreciendo lo mejor de occidente y a la vez aprendiendo de los demás.

martes, 10 de diciembre de 2024

El número de enfermedades mentales aumenta

Al mismo tiempo que las enfermedades como las diarreas infantiles, la tuberculosis, la difteria, la fiebre tifoidea, son eliminadas y la mortalidad disminuye, el número de enfermedades mentales aumenta. En ciertos lugares la cantidad de locos internados en los asilos sobrepasa a la de todos los otros enfermos hospitalizados. Al margen de la locura, el desequilibrio nervioso acentúa su frecuencia y es uno de los factores más activos de la desdicha de los individuos y de la desgracia de las familias. Quizás este deterioro mental es más peligroso para la civilización que las enfermedades infecciosas de las cuales se han ocupado exclusivamente la medicina y la higiene.
Se sienten asediados por el temor de perder su empleo, sus economías, su fortuna, sus medios de subsistencia. No pueden satisfacer la necesidad de seguridad que existe en el fondo de cada uno de nosotros. A despecho de la tranquilidad social, permanecen inquietos y a menudo, aquellos que son capaces de reflexionar, se sienten desgraciados, escribe Alexis Carrel, que fue galardonado con el Premio Nobel. 

viernes, 6 de diciembre de 2024

A ojos de un observador cualificado las tendencias suicidas del pensamiento moderno eran evidentes

Evelyn Waugh escribe en un articulo que “en la fase de la historia europea en la que nos encontramos ahora, la cuestión ya no se dirime entre el catolicismo, por una parte, y el protestantismo, por otra, sino entre cristianismo o caos….Por todas partes vemos hoy la negación práctica de todo lo establecido por la cultura occidental. La civilización carece en si misma del poder de sobrevivir. Su supervivencia le ha llegado a través del cristianismo, y sin este no tiene sentido ni tiene fuerza pedir lealtad. La perdida de fe en el cristianismo y la consiguiente falta de confianza en los principios morales y sociales se ha visto encarnada en el ideal de un estado materialista y mecanizado….Ya no es posible….recibir los beneficios de la civilización y, al mismo tiempo, negar la base sobrenatural sobre la que esta descansa”.
Sir Arnold Henry Moore Lunn escribe que “a ojos de un observador cualificado las tendencias suicidas del pensamiento moderno eran evidentes. La característica principal de la filosofía moderna es una premisa implícita que, de hecho, niega la validez de toda la filosofía. Si hemos de creer a Marx y a Freud, ni Freud ni Marx han de ser creídos. Marx mantiene que la religión, la filosofía y el arte de una época determinada son los subproductos de sus procesos económicos. La teología escolástica no es más que el espejo del sistema feudal de la propiedad de la tierra. Pero, de ser eso cierto, el comunismo marxista no sería más que el espejo de la industrialización y el liberalismo laissez-faire de la Inglaterra victoriana. Carece de toda validez objetiva. Freud sostiene que las razones con las que el hombre justifica sus creencias solo son racionalizaciones inventadas, post hoc, para justificar las creencias impuestas por su entorno y sus creencias sexuales. Podemos ignorar sin problemas los argumentos razonados con que un hombre defiende sus creencias, pues mediante el psicoanálisis del hombre en cuestión seremos capaces de descubrir todo lo que merece ser conocido acerca de sus creencias. Ambos pensadores modernos se afanan por cortar la rama sobre la que se sientan”.