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sábado, 7 de febrero de 2026

Servidumbre voluntaria

Aldous Huxley
En Un mundo feliz, de Aldous Huxley, dice uno de los personajes de la novela que “en la antigüedad, los viejos solían renunciar, retirarse, entregarse a la religión, pasarse el tiempo leyendo, pensando… ¡Pensando!”; a lo que añade que se les inculcaría el afán por buscar una juventud y prosperidad imperecederas, que les haga sentirse independientes de Dios.Un anhelo de eterna juventud que nos instiga a esquivar el preguntarnos sobre la muerte; un estado de prosperidad que apuntala nuestro complejo de autosuficiencia; una sustancia llamada Soma que actúa como sustitutivo del consuelo ofrecido por Dios; y una soledad que nos proporciona el silencio idóneo para rezar y pensar, minada por un enjambre de entretenimientos mundanos…Este conformismo (basado en cumplir con el deber y aceptar el destino inevitable) es lo que permitiría a las élites de esta distopía huxleyana instalar el gobierno mundial de la estabilidad; que tenga, bajo su férula, a una ciudadanía adormecida y acomodada bajo los efectos del Soma. Con esto, se trataría de edificar un sistema que asuste con la irrupción del caos, para que sus gentes se conformen con la tranquilidad establecida. Este gobierno mundial de la estabilidad no admitiría cambios, pero, al mismo tiempo, inculcaría la filosofía de cambiar de cabo a rabo los valores del pasado. 
La felicidad de este mundo feliz hundiría sus raíces en amar la servidumbre establecida; aquello a lo que Étienne de La Boétie denominó como “servidumbre voluntaria”. Huxley cuenta que “a medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar”.

lunes, 3 de marzo de 2025

Rusia es una civilización separada

La ruptura de Rusia casi completa de la colaboración con Europa a partir del comienzo de la guerra de Ucrania impulsa necesariamente el vector asiático de la política exterior y económica rusa. Putin en su intervención ante el Club Valdai el 5 de octubre de 2023 decía que “sin lugar a dudas, el código de civilización de Rusia, como el de Europa, se basa en el cristianismo. Y esto, por supuesto, nos une. Pero no vamos a imponer a Europa nuestra presencia si Europa no quiere aceptarla. No somos nosotros los que cerramos la puerta a la comunicación conjunta, es Europa la que se separa de nosotros y crea un nuevo “telón de acero”, no somos nosotros los que lo creamos, sino los europeos quienes lo crean”.La Rusia de Putin, por razones pragmáticas, está intentando restar peso al vector “europeo” de su identidad, así como potenciar el “vector asiático”. No es tanto una cuestión de ideología como una necesidad práctica. Otra necesidad práctica es la de “sublimar” el aislamiento a que el país se ha visto sometido por la acción diplomática coordinada de Occidente,y lo consigue proclamando que Rusia constituye una “civilización independiente”.
Putin explica que “las principales cualidades de una civilización estatal son la diversidad y la autosuficiencia. Aquí están los dos componentes principales, en mi opinión. El mundo moderno es ajeno a cualquier unificación; cada estado y sociedad quiere desarrollar independientemente su propio camino de desarrollo. Se fundamenta en la cultura y las tradiciones,enraizadas en la geografía,la experiencia histórica, tanto antigua como moderna, y en los valores del pueblo. Se trata de una síntesis compleja, en cuyo proceso surge una comunidad civilizatoria única. Su heterogeneidad y diversidad son la clave de su sostenibilidad y el desarrollo. A lo largo de los siglos, Rusia se ha ido configurando como un país de diferentes culturas, religiones y nacionalidades. La civilización rusa no puede reducirse a un denominador común, pero tampoco puede dividirse, porque solo existe en su integridad, en su riqueza espiritual y cultural. Mantener la fuerte unidad de un Estado así no es una tarea fácil.No se puede imponer desde fuera un sistema estatal verdaderamente eficaz y duradero. Surge naturalmente de las raíces civilizatoria de países y pueblos…Estoy convencido de que la humanidad no avanza hacia la fragmentación en segmentos competitivos, ni hacia una nueva confrontación de bloques, sin importar lo que la motive, ni hacia el universalismo desalmado de una nueva globalización, sino que, por el contrario, el mundo está en camino de una sinergia de estados-civilizaciones, de grandes espacios, de comunidades conscientes de su especificidad.(…)Rusia es, por sí misma, una civilización separada. Hay más de 190 naciones, nacionalidades y grupos étnicos que viven en Rusia, tenemos más de 270 idiomas y dialectos. ¿No es esto una civilización?”.


Referencia: Palacios, José Miguel (2023), “Dugin y Putin”

jueves, 15 de abril de 2021

Los medios de comunicación chinos se esfuerzan por elogiar el Pensamiento de Xi Jinping

Xi Jinping

El presidente Xi Jinping impulsa la capacidad de China para desafiar las amenazas extranjeras promoviendo la autosuficiencia tecnológica y restringiendo las libertades que anteriormente concediera a Hong Kong. En una rueda de prensa el ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi advirtió a Estados Unidos que se abstuviera de intervenir en las políticas de Beijing sobre Hong Kong, Xinjiang y Taiwán, y criticó a Washington por "interferir deliberadamente en los asuntos internos de otros países en nombre de la democracia y los derechos humanos". 


Los medios de comunicación se esfuerzan por elogiar el "Pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era". Al secretario general del PCC se le atribuye la elaboración del "Pensamiento Xi Jinping sobre la Economía", el "Pensamiento Xi Jinping sobre Asuntos Exteriores", el "Pensamiento Xi Jinping sobre el Fortalecimiento del Ejército”. Dada la suposición, cada vez más respaldada, de que Xi, de 68 años, quiere seguir ejerciendo su cargo más allá de los diez años habituales, la ANP y la CCPPC de este año han sentado una sólida base para que el presidente chino conserve el poder hasta el 22º Congreso del Partido en 2032 e incluso más allá.

jueves, 27 de junio de 2019

Son muchos los filósofos que han elogiado el desapego y el desprendimiento

Necesitar poco ha contado con numerosos seguidores a lo largo de la historia de la filosofía. Son muchos los pensadores que han elogiado el desapego y el desprendimiento, y se han dejado atrapar por el encanto de una existencia reposada, sencilla y frugal desde los tiempos de Sócrates. Cuentan que el sabio ateniense, tras pasear sus huesos por el ágora contemplando los puestos y los tenderetes bien abastecidos de los artesanos y los mercaderes, exclamó con asombro no exento de ironía: “¡Cuántas cosas hay que no necesito!”. Y repetía a menudo estos versos de una poetisa clásica: “Las alhajas de plata y púrpura / útiles son en las tragedias, / pero de nada sirven en la vida”. Esta anécdota contiene la simiente de la sobriedad feliz, un ideal que hicieron suyo filósofos de todas las épocas para vivir sin amos, liberarse de las ataduras del deseo, adquirir la tranquila posesión de uno mismo y ser capaces de renunciar a todo lo que no fuera estrictamente necesario. En el siglo I, Séneca animaba a un amigo a perfeccionar ese ascético arte de vivir con estas palabras: Créeme, la verdadera alegría es austera. Yo te ruego, querido Lucilio, que procures realizar aquella única cosa que puede hacerte feliz: rechazar y pisotear todo aquello que brilla exteriormente.


Tras el mensaje de que no es más rico quien más tiene sino quien menos necesita, se esconde otra idea sorprendente, el desapego es la condición de posibilidad de la libertad, y esta de la felicidad. En lugar de acumular, por qué no renunciar a las cosas que nos piden mucho y nos dan poco, a los deseos que no son ni naturales ni necesarios como proponía Epicuro, por qué no contentarse con manjares sencillos, desprenderse de lo superfluo, cultivar la autosuficiencia racional y buscar una forma razonable de placer.


lunes, 10 de abril de 2017

La arrogante autosuficiencia.


El mundo griego, cuya alegría de vivir se refleja en las epopeyas de Homero, sabía muy bien que el verdadero pecado del hombre, su mayor peligro, es la hýbris, la arrogante autosuficiencia con la que el hombre se erige en divinidad. Quiere ser él mismo su propio dios, para ser dueño absoluto de su vida y sacar provecho así de todo lo que ella le puede ofrecer.