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viernes, 2 de octubre de 2026

Existe un modo de forzar la actuación contra conciencia, la tortura

La conciencia es en el hombre el órgano del bien y del mal; pero no es un oráculo. Nos marca la dirección, nos permite superar las perspectivas de nuestro egoísmo y mirar lo universal, lo que es recto en sí mismo. Pero para poder verlo, necesita de la reflexión de un conocimiento real, un conocimiento, si se puede decir, que sea también moral. Lo cual significa que necesita una idea recta de la jerarquía de valores que no esté deformada por la ideología. 
Debes seguir tu conciencia; lo cual tan solo quiere decir que debes hacer lo que tienes por objetivamente bueno, cosa que en el fondo es algo trivial. Realmente bueno es solo lo que tanto objetiva como subjetivamente es bueno.
Cuando a uno se le obliga a actuar en contra de su conciencia. Se trata de una lesión de la dignidad del hombre. Pero ¿es eso de verdad posible? Ni siquiera la amenaza de muerte obliga a uno a actuar contra su conciencia, como documenta la historia de los mártires de cualquier tiempo. Existe no obstante un modo de forzar la actuación contra conciencia, la tortura, que convierte a un hombre en instrumento sin voluntad de otro. De ahí que la tortura pertenezca a los pocos modos de obrar que, siempre y en toda circunstancia, son malos; toca directamente el santuario de la conciencia, del que ya el precristiano Séneca escribió que “habita en nosotros un espíritu santo como espectador y guardián de nuestras buenas y malas acciones”.

Referencia: Ética:cuestiones fundamentales (Robert Spaemann)

lunes, 14 de septiembre de 2026

No hay futuro para una civilización occidental separada de sus raíces

Para Wim Rietkerk, pastor reformado holandés, “el problema básico del hombre no es que no sepa qué es la justicia. Lo sabe. Y sabe lo que es la misericordia. Pero cree que puede alcanzarlas sin caminar humildemente con su Dios. Ese es hoy el punto clave. El mayor error que cometió fue pensar que podía seguir disfrutando de los frutos sin las raíces, sin caminar humildemente con su Dios. No hay futuro para una civilización occidental separada de sus raíces. Debemos dejar muy claro que es imposible seguir creyendo en la vocación del hombre, si no creemos que el hombre recibió esa llamada de Dios, y mantener todas las estructuras sociales, la vida familiar, la moral y los valores de nuestra sociedad sin estar arraigados en un suelo nutritivo”……. "Nuestro mensaje para el europeo occidental debería ser, céntrate menos en los frutos y más en las raíces mismas. Si nuestro Señor se dirigiera hoy al Parlamento Europeo en Estrasburgo, para responder la pregunta ¿Que haremos con toda esta civilización?, creo que diría algo como lo que dijo Miqueas a los israelitas. “O hombre, ya se te indicó lo que es bueno, y lo que el Señor quiere de ti, practicar la justicia, amar la caridad y conducirte humildemente con tu Dios””


jueves, 13 de agosto de 2026

No quieras para otro lo que no quieres para ti

¿Qué es bien?, ¿qué es mal?, las cosas no están tan claras. Por eso se vio como más intuitiva y cierta la expresión “no quieras para otro lo que no quieres para ti”. Está en el Evangelio y también en libros de otras religiones o cosmovisiones. En la filosofía de Confucio: “¿Hay alguna máxima que deba uno seguir en la vida? Lo que no deseamos que nos hagan no lo hagamos a los demás”. En el Avesta indio: “Es bueno el que se abstiene de hacer a otros lo que no es bueno para uno mismo”. En el Corán: “Ninguno de vosotros será verdadero creyente, a no ser que desee para su hermano lo mismo que desea para sí mismo”. En la tradición hebrea del Talmud: “Lo que no quieras para ti, no lo quieras para tu prójimo; esto es toda la ley; lo demás es comentario”.
En el Antiguo Testamento y por Jesucristo en los Evangelios se manifiesta “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Salvo en casos extremos de desesperación o de graves enfermedades mentales, cada ser humano desea lo bueno para sí mismo, que eso es amar, desear el bien. Y esa es la medida del amor al prójimo, que sería, en positivo, la regla áurea: “quiere para otros lo bueno que quieres para ti”.

jueves, 25 de junio de 2026

La deprimente sensación de la iniquidad humana

Cuenta Joseph Pearce en su libro Tolkien, hombre y mito que “Tolkien creía que el conflicto eterno entre el bien y el mal formaba parte de la Tierra y de la Tierra Media. En una carta a su hijo Christopher fechada el 14 de mayo de 1944, escribió: Un ligero conocimiento de la historia le procura a uno la deprimente sensación del sempiterno volumen y peso de la iniquidad humana: una muy, muy vieja maldad espantosa, infinitamente repetitiva, inalterable, incurable. Todas las ciudades, todas las aldeas, todos los habitáculos del hombre… ¡se hunden! Y al mismo tiempo uno sabe siempre que el bien existe, mucho más oculto, mucho menos claramente discernible, que rara vez irrumpe en las bellezas reconocibles y visibles de la palabra, la acción o la cara; ni siquiera cuando está verdaderamente presente la santidad, mucho más grande que la visible y proclamada maldad. Pero me temo que las vidas individuales de apenas unos pocos el balance es negativo: es tan poco lo que hacemos positivamente de bueno, aun si negativamente evitamos lo que es activamente malo.”

jueves, 26 de marzo de 2026

La razón práctica

Para Kant era inherente a la razón humana el saber distinguir entre el bien y el mal. Todos los seres humanos sabemos lo que está bien y está mal, y lo sabemos no solo porque lo hayamos aprendido, sino porque es inherente a nuestra mente. Según Kant todos los seres humanos tienen una “razón práctica”, una capacidad de razonar que en cada momento nos dirá lo que es bueno y lo que es malo moralmente. 
Todos los seres humanos, dirá Kant, tienen acceso a la misma ley moral universal. Esta ley moral tiene la misma validez absoluta que las leyes físicas de la naturaleza. Es válida para todas las personas en todas las sociedades y en todas las épocas. Te dice como debes de actuar. Kant formula la ley moral como un imperativo categórico, la ley moral es válida en todas las situaciones. Además es un imperativo, es preceptiva, completamente ineludible.

sábado, 7 de marzo de 2026

Proponer o enseñar a otros la verdad es verdaderamente bueno

Proponer o enseñar a otros lo que es verdaderamente bueno no es un atentado contra la libertad ajena. Que una persona libre proponga a otra igualmente libre la verdad, explicando las razones que la sostienen, es siempre algo bueno. Lo que no se debe hacer es imponer la verdad mediante la violencia física o psicológica, enseña Ángel Rodríguez Luño, catedrático de Teología Moral. 

lunes, 29 de diciembre de 2025

El liberalismo es una teoría de lo correcto, no de lo bueno


El liberalismo es una teoría de lo correcto, no de lo bueno. Esto significa dos cosas. La primera es que excluye del debate político sobre la justicia aquellos razonamientos que apelan a las concepciones particulares de la vida buena; por ejemplo, debemos hacer X porque es la única manera de vivir según el mandato de Dios. La segunda, más importante en el presente contexto, es que da libertad a los individuos para que guíen su conducta según la concepción de vida buena que juzguen más conveniente. Prescribe cómo han de comportarse en su relación con los demás en la esfera pública, pero guarda silencio sobre el carácter y las aspiraciones que deben cultivar. Lo primero es universalizable; lo segundo, no. Este agnosticismo respecto a lo bueno explica la austeridad del ideal de ciudadanía liberal que, en lo esencial, acaba siendo parasitario del ideal de justicia. El buen ciudadano es el que cumple las exigencias impuestas por instituciones justas. Los liberales asumen que, en condiciones ideales, los individuos son capaces de actuar de manera justa; pero su teoría no ofrece certeza alguna de que lo vayan a hacer. Al liberalismo, según la filósofa Victoria Camps, le falta un “vértice aristotélico” que desarrolle, sin complejos, un catálogo de virtudes cívicas. 
Las instituciones, por sí solas, no pueden erradicar toda clase de injusticias, ni es deseable que lo hagan. Un reparto equitativo de las tareas domésticas entre hombres y mujeres, por ejemplo, no puede imponerse por decreto. Puede fomentarse mediante políticas que faciliten las decisiones adecuadas, dando incentivos y contribuyendo a crear un ethos social igualitario. La educación cívica de los ciudadanos promete bondades en este sentido, pero es una empresa hercúlea. La ampliación del currículo escolar con materias específicas es sólo el punto de partida. No basta, según Victoria Camps, por dos razones. La primera es que la virtud requiere práctica. Lo importante no es saber en qué consiste ser valiente, sino no amilanarse ante cualquier circunstancia desfavorable. Cuando se trata de practicar las virtudes cívicas, el escenario idóneo es la interacción con los conciudadanos más allá del aula. La segunda es que, a juicio de Camps, el peso de la educación cívica no ha de recaer sólo sobre la escuela, ni tampoco sobre la familia. Tiene responsabilidad de educar cívicamente cualquier sector o profesión que transmita formas de actuar que los jóvenes imitan. Es decir, todos.

Referencia:La fragilidad de una ética liberal, de Victoria Camps

viernes, 7 de noviembre de 2025

Preferir lo que es bueno a lo que es útil


Uno de los más influyentes economistas del siglo XX, John Maynard Keynes, seguía esperando que llegaría inevitablemente el día en que la sociedad se centraría en los fines (la felicidad y el bienestar, por ejemplo) antes que, como hasta ahora, en los medios (el crecimiento económico y la persecución individual del beneficio). Keynes escribió que “la avaricia es un vicio, la práctica de la usura es un delito, y el amor al dinero es detestable… Debemos una vez más valorar los fines por encima de los medios y preferir lo que es bueno a lo que es útil”. E insistió en que “no está lejos el día en que el problema económico estará en el asiento de atrás, donde debe ir, y el corazón y la cabeza volverán a ser ocupados y reocupados por nuestros problemas reales, los problemas de la vida y de las relaciones humanas, de la creación, del comportamiento y de la religión”.

domingo, 5 de octubre de 2025

La verdad moral objetiva existe y es universal

Existe un desprecio por la tradición, una incapacidad por comprender las experiencias de nuestros antepasados como el resultado de generaciones que han aceptado las leyes que gobiernan nuestra existencia. La noción que esas tradiciones que son sagradas suministraba a la antigua Grecia una fuente constante de creatividad. Los griegos eran incansables intelectual y políticamente, y no conocían limites en este sentido, salvo lo que les marcaba su sentido de la belleza y del orden de todas las cosas. Tal devoción les ayudaba a protegerse  contra el absurdo de que lo “bueno” es cualquier cosa que la mayoría desee. 
La idea de que el bien y el mal son una invención social, meras convenciones, no es nueva. Porque no solo la verdad es eterna, junto a ella también cabalga la mentira.El hombre necesita la sabiduría, pero compra estupidez. La verdad moral objetiva existe y es universal.

Referencia: Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental. José Javier Esparza y Anthony Esolen 

martes, 29 de julio de 2025

Virtud es conocimiento


Isaiah Berlin
Crimen, vicio, imperfección, nacen todos de la ignorancia y la indolencia mental o de la confusión. Esta ignorancia puede estar fomentada por gentes malvadas que quieren arrojar polvo a los ojos de otros para dominarlos, y que al final pueden, la mayor parte de las veces, acabar siendo víctimas de su propia propaganda. “Virtud es conocimiento” significa que, si sabes lo que es bueno para el hombre, no puedes, si eres un ser racional, vivir de un modo diferente a aquel según el cual realización plena es aquello hacia lo cual se orientan todos los deseos, esperanzas, oraciones y aspiraciones, eso es lo que se quiere decir al llamarlas esperanzas. Diferenciar realidad de apariencia, diferenciar lo que de verdad realizará plenamente al hombre de lo que tan solo parece prometer hacerlo así, eso es conocimiento, y eso solo lo salvará. Este vasto supuesto platónico, a veces en su forma cristiana, bautizada, es el que anima a los grandes utópicos del Renacimiento, la maravillosa fantasía de Moro, la Nueva Atlantis de Bacon, la Ciudad del Sol de Campanella y la docena, más o menos, de utopías cristianas del siglo XVII, de las que la de Fénelon es solo la más conocida, escribe el filósofo Isaiah Berlin.


viernes, 30 de mayo de 2025

¿De verdad hemos dejado atrás al guerrero y superado al santo asceta?

“¿De verdad hemos dejado atrás al guerrero y superado al santo asceta? Me temo que solo hemos dejado atrás al guerrero en el sentido de que probablemente huiríamos de él. Y si hemos superado al santo, temo que lo hayamos superado sin inclinarnos ante él”, escribe G. K. Chesterton.
Y añade que “hemos conseguido todo lo bueno que se podía conseguir de las ideas del pasado. Pero no hemos sacado de ellas todo lo que de bueno contienen, y quizás, en este momento, no estemos sacando nada”.

domingo, 27 de abril de 2025

Un hombre es tan bueno como otro y mucho mejor

Cuenta G. K. Chesterton que “la paradoja irlandesa que dice que un “hombre es tan bueno como otro y mucho mejor” contiene, como sucede con muchas contradicciones, una verdad; la verdad que servía de vínculo entre el cristianismo y la ciudadanía. El santo es el único de entre los seres superiores que no oprime la dignidad de los otros. No es consciente de su superioridad, pero es más consciente de su inferioridad que los demás”.

viernes, 11 de abril de 2025

Distinguir lo bueno de lo malo

El profesor y escritor Leopoldo Abadía cuenta que una vez a Julio Iglesias le preguntaron:¿Qué quiere dejar a sus hijos? Y dijo: “Con que sepan distinguir lo bueno de lo malo, tengo bastante”. Eso está perfecto. Así que, en el vínculo con los hijos, una cosa esencial es formarlos para que sepan lo que está bien y lo que está mal. 
El objetivo de la formación consiste en entender las cosas sobre las que no sé, para saber si están bien o están mal.


jueves, 6 de febrero de 2025

La soberbia violenta a la memoria

El mejor negocio del mundo sería comprar a los hombres por lo que realmente valen, y venderlos por lo que creen que valen. Es difícil la sinceridad, dice Josemaría Escrivá. La soberbia violenta a la memoria, añade Escrivá, la obscurece, y se encuentra una justificación para cubrir de bondad el mal cometido, que no se está dispuesto a rectificar; se acumulan argumentos, razones, que van ahogando la voz de la conciencia, cada vez más débil, más confusa.
Como la voluntad tiende al bien o al bien aparente, nunca la voluntad se movería hacia el mal, si lo que no es bueno no apareciese de algún modo como bueno.

viernes, 31 de enero de 2025

Toda realidad ignorada prepara su venganza

“La gran mayoría prefiere no tener que vencer la pereza ni superar el temor que implica pensar por uno mismo, ni asumir los riesgos que conlleva, como la posibilidad de equivocarse, quedar en evidencia y tener que rectificar”, asegura el catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones en la Universidad de Valencia, profesor Aniceto Masferrer, en su libro Libertad y ética pública.“Una sociedad es más madura y democrática cuando sus individuos son capaces de estrechar lazos de amistad, también con quienes no piensan como ellos, de ver en quienes discrepan de sus ideas como alguien que les ayuda y enriquece, y no como un incordio u obstáculo para su realización personal”.
"Pienso, añade el profesor Masferrer, que una vida no sería verdaderamente humana si se renunciara a amar en libertad, no sería realmente libre si se desentendiera de la verdad, y no podría acceder a la verdad quien no pensara por sí mismo. La libertad es un rasgo fundamental del ser humano. Una vida humana sin libertad, no es vida. Según el mito posmoderno de la libertad, es bueno lo que uno quiere y malo lo que uno no quiere. No se admite que pueda ser malo algo que uno realmente quiere, ni pueda ser bueno algo que uno en realidad no quiere. Y es un mito porque la misma realidad se encarga de desmentir semejante planteamiento". Como afirmó Ortega y Gasset, “toda realidad ignorada prepara su venganza”.Y su discípulo Julián Marías señalaba que “se puede de buena fe estar en la creencia de que 2 y 2 son 5. Lo malo es que cuando se obra de acuerdo con esa convicción, se tropieza con la realidad, porque ella no tolera las falsedades y se venga siempre de ellas. De ahí viene el fracaso de la vida”. Es cierto, como apuntó T. S. Eliot, que “el género humano no puede soportar mucha realidad”, pero algunos parecen no soportar otra realidad o verdad que no coincida con sus deseos e intereses personales, actitud criticada por Bertrand Russell: “Me parece fundamentalmente deshonesto y dañino para la integridad intelectual, creer en algo sólo porque te beneficia y no porque pienses que es verdad”.


martes, 14 de enero de 2025

Necesitamos ser útiles, atentos y generosos

El rabino Harold S. Kushner, autor del libro Cuando a la gente buena le pasan cosas malas, escribe que “los seres humanos tenemos la necesidad de ser buenos. Nuestra naturaleza es tal que necesitamos ser útiles, atentos y generosos tanto como necesitamos comer, dormir y ejercitarnos. Cuando comemos demasiado o realizamos muy poco ejercicio, nos sentimos mal. Incluso nuestra personalidad se ve afectada. Y cuando actuamos de forma egoísta y tramposa, el efecto es el mismo. Dejamos de estar en contacto con nuestro auténtico espíritu; olvidamos lo que se siente al sentirse bien. Sólo una vida de bondad y honestidad nos permite sentimos saludables y humanos desde un punto de vista espiritual”.

miércoles, 17 de julio de 2024

El suicidio señala la ausencia del sentido

“El mal, escribe Peñarroja, no tiene entidad propia. Es, sencillamente, el no-bien, su ausencia, del mismo modo que a la falta de luz la llamamos oscuridad. El suicidio, en cualquiera de sus formas, es malo. Es decir, señala una ausencia. La del sentido, si quieren tomar el término de Viktor Frankl. Es una derrota, se mire por donde se mire. Quienes piensan en quitarse la vida no necesitan argumentos. Los conocen. Los han analizado una y otra vez con obsesiva minuciosidad. Lo que necesitan es algo bueno y bello en su vida, un horizonte. Se puede encontrar incluso en medio del sufrimiento,a veces precisamente a través del sufrimiento”.

sábado, 22 de junio de 2024

Si la vida lograda y feliz de los ciudadanos fuese el fin de las instituciones políticas, surgirían posibilidades nefastas

Las acciones políticamente inmorales pueden proceder de la corrupción personal. Pero en otras muchas ocasiones son consecuencia de la incompetencia, de seguir una ideología falsa o de una doctrina económica equivocada, aun con la mejor intención.
Si la vida lograda y feliz de los ciudadanos fuese también el fin de las instituciones políticas, surgirían posibilidades nefastas. El Estado podría considerar obligatorio lo que entendiera como bueno; y si entre los ciudadanos hubiera distintas concepciones de lo bueno, el Estado podría determinar cuál de ellas es la obligatoria. La coacción política nunca debe invadir la conciencia. Solo debe ser prohibido por el Estado el comportamiento que incide negativamente de modo notable sobre el bien común. Pero el Estado ha de argumentar convincentemente que un determinado modo de obrar debe prohibirse. Un Estado “éticamente neutro” es imposible, como lo demuestra que los ordenamientos jurídicos de los estados civilizados prohiban el homicidio, el fraude, la discriminación por motivo de raza, sexo o religión, etc.
La política planifica y emplea la coacción. Su ámbito propio es la seguridad, el orden público, la administración de justicia, la defensa del territorio nacional, y la tutela de los derechos fundamentales de la persona. Estos elementos componen el bien común político. Los procesos sociales se caracterizan por ser espontáneos y anteriores al Estado. Piénsese en el lenguaje, en el intercambio de bienes y en cómo nació el dinero. Es muy importante conocer y respetar la diferencia entre procesos políticos y procesos sociales.
“Nos guste o no, en la vida de los hombres no hay por naturaleza ni seguridad completa ni igualdad absoluta. Cuando se quieren obtener obstinadamente, se acaba renunciando a la libertad y, si eso se lleva a cabo a nivel estatal, se recurrirá, de un modo u otro, a la violencia”.
Referencia: Ángel Rodríguez Luño: Introducción a la ética política.

lunes, 6 de mayo de 2024

La persona está capacitada para advertir lo que es bueno en si mismo y la belleza

El animal únicamente percibe lo que es bueno y malo para él y actúa en consecuencia, persiguiendo su propio provecho y alejándose de cuanto pudiera dañarlo. La persona está capacitada para advertir lo que es bueno en si mismo, aunque a ella en determinadas circunstancias no le reporte ventaja alguna; y, como consecuencia, puede también captar lo bueno para los demás, y procurarlo, fomentarlo, darle vida, aun cuando para ella resulte más bien fuente de molestias o incluso de perjuicios. Y algo similar cabría sostener de la belleza. 
La belleza es algo absolutamente imperceptible para los animales, porque carece de significado para la simple supervivencia. Y algo análogo puede decirse del bien y de lo verdadero en cuanto tales. Como no guardan una relación inmediata con la mera conservación en el ser, con el simple sobrevivir, resultan ajenos a los intereses del animal irracional. Por el contrario, componen la referencia más clara de la existencia humana, que no consiste solo en mantenerse en el ser, sino en desplegar hasta niveles insospechados las virtualidad en él contenidas, para alcanzar lo que se califica como una buena vida, lograda, de calidad eminente, que se sitúa a distancia incalculable del existir infrapersonal. El conocimiento genuino, el amor y el deleite estético, marca la distancia infinita entre el ser humano y los animales.
Referencia: La pasión por lo real, clave del crecimiento humano….Tomás Melendo, y otros autores.


lunes, 25 de marzo de 2024

Delibes

Miguel Delibes y Ángeles de Castro en los años 60

Escribe Esther Tusquets en su libro Confesiones de una editora poco mentirosa que Delibes se preocupaba entonces y se siguió preocupando por los demás, es un amigo de lealtad inquebrantable y posee esa cualidad hoy tan devaluada,tal vez por el abuso que se ha hecho de la palabra, que llamamos solidaridad. Podríamos decir que Delibes es un hombre bueno, pero precisando que eso no significa que sea un hombre inocente, ni fácil, ni que haya tenido jamás una imagen amable del mundo y de la gente. Ni siquiera en su religiosidad me parece Delibes complaciente. Y creo que Ángeles, su mujer, ejercía, entre otras importantes funciones, la de suavizar y mediatizar su contacto con la realidad.