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sábado, 3 de octubre de 2026

La espada exterminadora da muy malos resultados en manos del hombre

La espada exterminadora con que deseabas armarte da muy malos resultados en manos del hombre, incluso con buenas intenciones, incluso contra el error o la perversidad. Se corre un gran riesgo de matar al enfermo, al extirpar violentamente la enfermedad; resulta parecido y peligroso como en el caso del cirujano (de almas), y cabe además el peligro de hacer despertar el orgullo y el despotismo. Le hace falta una gran pureza moral y un gran sentido para adivinar al prójimo. Lo más seguro, desde luego, es la caridad, la caridad que todo lo perdona porque todo lo comprende, que soporta, pone de relieve, ilumina, gana y mejora. Combatir, sí, en último extremo, pero siempre lleno de espíritu de caridad; y agotar en el amor incluso la severidad, como hace el padre con el hijo; hacer del látigo caricia, y de la espada un favor, y pedir al ángel del castigo que vive en nosotros que nos corrija en primer lugar y nos bendiga; tomar como propio solamente las imperfecciones, e inclinarse ante Dios, que habla por nuestra conciencia, que se revela en nuestras palabras, que quiere obrar sobre el hombre por medio del hombre, a fin de humanizar sus actos, para ennoblecer a sus hijos y dejarles su gloria, escribe el filósofo suizo Henri Frédéric Amiel.

martes, 29 de septiembre de 2026

Los humanos adquirieron un comportamiento que los animales no humanos no poseen

Los humanos adquirieron un comportamiento que los animales no humanos no poseen, la cooperación y el altruismo. Olvidar el interés propio por el de los demás, compartir recursos con extraños, ceder el yo para los otros, cuidar de vecinos que no pueden cuidar de sí mismos o hacer una contribución a la sociedad, todas estas cosas son parte del comportamiento humano. Sin intentarlo conscientemente, los humanos han estado practicando el "ama a tu prójimo como a ti mismo" durante innumerables milenios.


Referencia: ¡No seas neandertal!: y otras historias sobre la evolución humana (Sang-Hee Lee; Shin-Young Yoon)

viernes, 21 de agosto de 2026

Muchos hombres no faltan a los mandamientos, pero no los cumplen

Las relaciones de Dios con los hombres, constituidas por la paternidad y, respectivamente, la filiación, y el amor, núcleo esencial del cristianismo. La paternidad es entendida de manera nueva, hecha esencialmente de misericordia; de Dios respecto de los hombres, del padre humano respecto de los hijos; la palabra del hijo prodigo la ejemplifica, escribe el filósofo Julián Marías.
Hay un puesto en los niños que no se encuentra en ninguna otra parte, la ternura, la necesaria aproximación o semejanza con ellos para entrar en el reino de los cielos, la terrible gravedad de escandalizar a los “pequeños”.
Y no se olvide todo lo que lleva consigo la figura de María, la relación esbozada entre ella y su prima Isabel, y los dos hijos en gestación; el puesto de la maternidad, prolongada virtualmente desde la cruz hacia San Juan.
Con el Nuevo testamento no tenemos la impresión de algo ajeno, distante, como sucede con lo griego y lo romano. Sin particular esfuerzo, sin comentario en lo esencial, el Nuevo Testamento es inmediatamente inteligible, reconocemos en él nuestra propia vida.
La gran innovación del cristianismo es la radical insistencia en el amor, muy superior a la que podamos encontrar en otras culturas y religiones.El Nuevo Testamento está lleno de referencias al amor, en todos los contextos imaginables.
Se dice que Dios es amor; los mandamientos se reducen en amar a Dios y al prójimo, y lo que hace que sean mandamientos religiosos, no meramente normas, es su fundamento en el primero, “amar a Dios sobre todas las cosas”, en rigor, no se “cumplen” los mandamientos más que si se hace por el primero. Aparte de él, se podría decir que muchos hombres “no faltan” a los mandamientos, pero no los “cumplen”.
Referencia: La educación sentimental de Julián Marías

domingo, 16 de agosto de 2026

El cristianismo había tenido éxito al propagar la concepción de la vida individual y de la propia conciencia como algo sagrado

La influencia del cristianismo en los asuntos de carácter público ha dejado de sentir su peso en la tendencia a unificar el conjunto de la vida social, la esfera de lo privado y la moral con la esfera de lo público y la política, bajo una perspectiva común, a la luz de una determinada idea del Bien que es omnicomprensiva, pero ha sembrado, al tiempo, una idea de libertad moral capaz de minar la legitimidad de cualquier imposición que pretenda ejercerse por la fuerza, aun si fuese en nombre del bien.
El cristianismo había tenido éxito al propagar la concepción de la vida individual y de la propia conciencia como algo sagrado, como bien que merece respeto en cada momento de la existencia humana, haciendo ver que el amor incondicional al prójimo, que es la divisa moral más innovadora del cristianismo, implica la aceptación de que la comunidad política debería ser, al menos en su esencia tendencial, una prolongación del orden natural querido por Dios.
La naturalización de una visión religiosa del amor como fundamento mismo de la familia y su continuación para e regir esa exigencia moral como regla suprema de las relaciones políticas poniéndolas al servicio del Bien Común ha tenido efectos muy beneficiosos en las relaciones sociales, ha contribuido con fuerza a su dulcificación…..El cristianismo introduce que la justicia y la bondad deberían estar por encima de las diferencias que el egoísmo y la maldad introducen en la vida social como consecuencia de la condición pecadora de los seres humanos, y eso establecía un fundamento moral para el poder político, que se ejercería en nombre de Dios, su obligación de restaurar el orden alterado por el pecado.
La idea de libertad en su aspecto más radical y dramático, en su significado metafísico, es inseparable de la noción cristiana de que cada hombre es un ser creado a semejanza de Dios y por ello es libre, es decir, capaz de hacer el mal, pero también de edificar su propia santificación escogiendo poner su Bien último en Dios mismo. Una noción tan radical como la idea cristiana de libertad exige el respeto a la libertad de conciencia y legitima la insumisión a todo poder establecido pueda oponerse a los designios del mismo Dios.


Referencia: La virtud de la política de José Luis González Quirós

jueves, 13 de agosto de 2026

No quieras para otro lo que no quieres para ti

¿Qué es bien?, ¿qué es mal?, las cosas no están tan claras. Por eso se vio como más intuitiva y cierta la expresión “no quieras para otro lo que no quieres para ti”. Está en el Evangelio y también en libros de otras religiones o cosmovisiones. En la filosofía de Confucio: “¿Hay alguna máxima que deba uno seguir en la vida? Lo que no deseamos que nos hagan no lo hagamos a los demás”. En el Avesta indio: “Es bueno el que se abstiene de hacer a otros lo que no es bueno para uno mismo”. En el Corán: “Ninguno de vosotros será verdadero creyente, a no ser que desee para su hermano lo mismo que desea para sí mismo”. En la tradición hebrea del Talmud: “Lo que no quieras para ti, no lo quieras para tu prójimo; esto es toda la ley; lo demás es comentario”.
En el Antiguo Testamento y por Jesucristo en los Evangelios se manifiesta “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Salvo en casos extremos de desesperación o de graves enfermedades mentales, cada ser humano desea lo bueno para sí mismo, que eso es amar, desear el bien. Y esa es la medida del amor al prójimo, que sería, en positivo, la regla áurea: “quiere para otros lo bueno que quieres para ti”.

miércoles, 22 de abril de 2026

El saber que va unido a la virtud

Manifestaba Sir Tomas Moro que “el saber que va unido a la virtud tiene para mi más importancia que todos los tesoros de los reyes. Y si el prestigio del saber no va acompañado de una buena conducta, ¿qué otra cosa es sino estupenda y celebre infamia?…Forma su carácter quien lo eleva hacia la virtud y los bienes verdaderos.”

Tomás Moro

Hay que evitar, dice Moro, los precipicios de la soberbia y de la ostentación, caminando por las llanas praderas de la modestia. Que no deslumbre jamás a sus hijos el fulgor del oro; que no suspiren nunca por poseer lo que admiran en el prójimo. Quiere que practiquen “la piedad hacia Dios, la caridad para con el vecino y la modestia y humildad cristiana para consigo mismo. De esta forma el Señor premiará su vida con la inocencia; y en la certidumbre de esa espera no sentirán horror de la muerte”.



domingo, 12 de abril de 2026

El amor es totalmente diferente a la ética de la equidad

Erich Fromm, filósofo y psicoanalista escribe que la norma bíblica de de “ama a tu prójimo como ti mismo” es totalmente diferente de la ética de la equidad. Significa amar al prójimo, sentirse responsable de él y uno con él, mientras que la ética equitativa significa no sentirse responsable y unido, sino distante y separado; significa respetar los derechos del prójimo pero no amarlo. 

jueves, 22 de enero de 2026

El hombre caritativo no actúa ni buscando la aprobación, ni temiendo el rechazo

En los Ensayos morales, Pierre Nicole juzga que el hombre caritativo no actúa ni buscando la aprobación, ni temiendo el rechazo pues hace siempre su deber con el prójimo independientemente  de su disposición hacia él y atiende a un objeto estable y permanente, que es el de obedecer a Dios.
Complacernos en el amor que los hombres sienten por nosotros es un mal, “pero es un mal mayor sentir indiferencia por los hombres, ser insensible a sus bienes y a sus males, encerrarse en uno mismo”. De esta manera, “deseando practicar la caridad demasiado espiritualmente”, perdemos “el afecto humano, que constituye el lazo de la sociedad civil”. Por otra parte, continua Nicole, los “servicios reales” que presta la caridad en forma de “actos puramente interiores”, por medio de los cuales se honran todas las virtudes cristianas, son raros y excepcionales, pero “el comercio de la civilidad es ordinario y continuo”,lo que permitiría practicar la caridad cotidianamente en una escala menos espiritual y recogida y más social y efusiva. “Es necesario actuar con los hombres, dice Nicole, como con los hombres, y no como con los ángeles”. Es decir, tolerando las imperfecciones del “estado común” en que se funda “la amistad y la unión”.
La piedad ha de hacerse “amable a los mundanos”, y no lo conseguirá hasta que “los ame, desee servirlos y esté llena de ternura por ellos”. Hay que “purificar la civilidad, y no suprimirla”, volverse amable con los hombres no por amor propio, sino para servirlos mejor.


viernes, 3 de octubre de 2025

Se llama tolerante un individuo cuando soporta sin alterarse las opiniones contrarias a la suya

Escribe Jaime Balmes (1810-1848) que “se llama tolerante un individuo, cuando está habitualmente en tal disposición de ánimo, que soporta sin enojarse ni alterarse las opiniones contrarias a la suya. Esta tolerancia tendrá distintos nombres, según las diferentes materias sobre que verse. En materias religiosas, la tolerancia, así como la intolerancia, pueden encontrarse en quien tenga religión y en quien no la tenga; de suerte que ni una ni otra de estas dos últimas situaciones envuelve por necesidad el ser tolerante ni intolerante. Algunos se imaginan que la tolerancia es propia de los incrédulos y la intolerancia de los hombres religiosos; pero esto es un error. ¿Quién más tolerante que San Francisco de Sales? ¿y quién más intolerante que Voltaire? ….“Rousseau ha dicho que “es imposible vivir en paz con gentes a quienes se cree condenadas”; nosotros no creemos ni podemos creer condenado a nadie, mientras vive; pues que, por grande que sea su iniquidad, todavía son mayores la misericordia de Dios y el precio de la sangre de Jesucristo; y tan lejos estamos de pensar lo que dice el filósofo de Ginebra que “amar a esos tales sería aborrecer a Dios”, que antes bien dejaría de pertenecer a nuestra creencia quien sostuviese semejante doctrina”.
“La tolerancia en un hombre religioso, aquella tolerancia que no dimana de la flojedad en las creencias, y que se enlaza muy bien con un ardiente celo por la conservación y la propagación de la fe, nace de dos principios; la caridad y la humanidad. La caridad, que nos hace amar a todos los hombres, aun a nuestros mayores enemigos; que nos inspira la compasión de sus faltas y errores; que nos obliga a mirarlos como hermanos, y a emplear los medios que estén en nuestro alcance para sacarlos de su mal estado, sin que nos sea lícito considerarlos privados de esperanza de salvación, mientras viven sobre la tierra”..….“La humildad cristiana es la otra fuente de la tolerancia; la humildad, que nos inspira un profundo conocimiento de nuestra flaqueza, que nos hace mirar cuanto tenemos como venido de Dios, que no nos deja ver nuestras ventajas sobre nuestros prójimos, sino como mayores títulos de agradecimiento a la liberal mano de la Providencia; como ha dicho admirablemente Santa Teresa, agrada tanto a Dios, porque la humildad es la verdad, esa virtud nos hace indulgentes con todo el mundo, porque no nos deja olvidar un momento que nosotros, más tal vez que nadie, necesitamos también de indulgencia”.


jueves, 6 de febrero de 2025

La primera gran manifestación del pecado humano consiste en desentenderse del prójimo

C.S. Lewis, autor de Las Crónicas de Narnia y las Cartas del Diablo a su Sobrino, aconsejaba leer a los autores clásicos. De hecho, Lewis animaba a leer, después de un libro actual, uno antiguo, un clásico. De este modo, decía Lewis, podemos combatir de algún modo, esta agudizada tendencia a estar ciegos ante los errores de nuestra propia época.Nuccio Ordine, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2023, dice que entre las aberraciones de nuestros días estaría la lenta erosión de la fraternidad humana; la idea de Donne  en su poema y que refleja muy bien la magnífica canción de Paul Simon I am a rock:
Estoy protegido en mi armadura
Escondido en mi habitación a salvo dentro de mi matriz
No toco a nadie y nadie me toca
soy una roca, soy una isla
Y una roca no siente dolor
Y una isla nunca llora
No solo nos sentimos solos y desamparados sino que no queremos ayudar a los que lo están. No queremos ser molestados. Contra tamaña inhumanidad Nuccio Ordine recurre  a autores como Francis Bacon para apuntalar su exhortación a la fraternidad humana. Y es que el filósofo inglés nos recuerda que ayudar a otros seres humanos es, en realidad bondad. “Siendo ésta, de todas las verdades y dignidades del espíritu, la más grande y la característica de la deidad; y sin ella, el hombre resulta un ser atareado, despreciable y miserable, no mejor que cualquier clase gusano. La bondad responde a la virtud teológica del amor, y no admite exceso, sino error”. La primera gran manifestación del pecado humano consiste en desentenderse del prójimo: “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?” le responde Caín a Dios cuando le pregunta por Abel, al que el mismo Caín acababa de asesinar.

domingo, 29 de diciembre de 2024

La caridad se dirige en primer lugar a Dios, que está presente en el pobre, en el enfermo, en el preso

Pierre Manent, académico y filósofo francés, afirma que por la compasión, me identifico con mi prójimo que sufre, me pongo en su lugar, pero por supuesto sé que yo no sufro, e incluso experimento necesariamente, a pesar mío, el placer de no sufrir. La caridad no se dirige en primer lugar al prójimo, sino a Dios, que está presente en el pobre, en el enfermo, en el preso... Esto parece “menos humano” que la compasión, y de hecho lo es, pero escapa al círculo de la semejanza “demasiado humana”. La caridad supera, pasa por encima de las diferencias, pero no las elimina.
De lo contrario, la caridad no culminaría en el mandamiento de amar a nuestros enemigos, aquellos con los que es imposible identificarse, por los que es imposible sentir compasión. La perspectiva cristiana es completamente diferente de la perspectiva humanitaria. Esta última ve a la humanidad unirse por el contagio irresistible del sentimiento de semejanza. La similitud de los hombres haría que las diferencias entre las formas de vida de esos hombres fueran secundarias y, en última instancia, indiferentes. La caridad cristiana no las considera secundarias o insignificantes. ¿Cómo podría juzgar que las diferencias entre las religiones carecen de significado real, y en última instancia son indiferentes, cuando el único principio verdadero de la unidad final de los hombres reside para ella en Cristo?



domingo, 15 de diciembre de 2024

No seas indiferente a lo espiritual, a Dios y a tu prójimo

Rabino Abraham Skorka.
El rabino Abraham Skorka escribe: “Un agnóstico puede formular sus famosas paradojas. Si Dios, por ejemplo, es omnipotente, seguramente va a ser capaz de crear una piedra que él no pueda levantar; pero si crea semejante piedra, significa que no es omnipotente. Dios está más allá de toda lógica y sus paradojas. Maimónides explica que Él conoce las cosas en su forma completa. Nosotros solamente tenemos un conocimiento limitado. Si tuviésemos el mismo conocimiento que Él, seríamos dioses.” Y añade Skorka que “la concepción bíblica nos enseña que descendemos todos de un hombre primigenio. O sea que todos estamos enlazados con vínculos de hermandad. Uno nunca debiera llegar a ser indiferente al hombre, toda la Biblia tal vez no sea más que un clamor; no seas indiferente a lo espiritual, a Dios y a tu prójimo.”


sábado, 7 de diciembre de 2024

El ser humano es para el ser humano algo sagrado

Los estoicos opinaban que todos los seres humanos formaban parte de la misma razón universal o logos. Esto condujo a la existencia de un derecho universal, el derecho natural. El derecho natural es aplicable a todo el mundo, también a los esclavos. Los estoicos consideran los libros de leyes de los distintos estados como imitaciones incompletas de un derecho que es inherente a la naturaleza misma.
Cicerón fue quien formuló el concepto de humanismo, es decir la idea que coloca al individuo en el centro. El estoico Séneca dijo que “el ser humano es para el ser humano algo sagrado”. Esta frase quedó como punto de referencia para el humanismo posterior. Sarvepalli Radhakrishnan,filósofo y segundo presidente constitucional de la India dijo que “ debes amar a tu prójimo como a ti mismo, porque tu eres tu prójimo. Es una ilusión hacerte creer que tu prójimo es algo diferente a ti mismo”.

viernes, 23 de agosto de 2024

Llevar siempre a cuestas la carga de los demás

No piensa nadie que a veces el médico, como el sacerdote, puede sentirse cansado de llevar siempre a cuestas la carga de los demás, los errores, las debilidades, las pasiones y a veces los crímenes del prójimo, todas las miserias de que, sin vacilar, le hacemos partícipe, simplemente porque es el médico? En tal momento es un hombre extenuado el que busca refugio al lado de Evelyne y que comprende claramente por qué ha sido concedido al hombre la ternura de la mujer. En tales momentos, Michel comprende, horrorizado, la soledad y el sacrificio de un sacerdote.(Cuerpos y almas de Maxence Van der Meersch)

domingo, 18 de agosto de 2024

Tenemos que aprender la valentía de la bondad

Bondad
¿Y no encontramos también a nuestro alrededor personas explotadas y maltratadas? Las víctimas de la droga, del tráfico de personas, del turismo sexual; personas destrozadas interiormente, vacías en medio de la riqueza material. Todo esto nos afecta y nos llama a tener los ojos y el corazón de quien es prójimo, y también el valor de amar al prójimo. Pues quizás el sacerdote y el levita pasaron de largo más por miedo que por indiferencia. Tenemos que aprender de nuevo, desde lo más íntimo, la valentía de la bondad; sólo lo conseguiremos si nosotros mismos nos hacemos buenos interiormente, si somos prójimos desde dentro y cada uno percibe qué tipo de servicio se necesita en mi entorno y en el radio más amplio de mi existencia, y cómo puedo prestarlo yo.
¿No es cierto que el hombre, la criatura hombre, ha sido alienado, maltratado, explotado, a lo largo de toda su historia? La gran mayoría de la humanidad ha vivido casi siempre en la opresión; y desde otro punto de vista, los opresores, ¿son realmente la verdadera imagen del hombre?, ¿acaso no son más bien los primeros deformados, una degradación del hombre? Karl Marx describió drásticamente la alienación del hombre; aunque no llegó a la verdadera profundidad de la alienación, pues pensaba sólo en lo material, aportó una imagen clara del hombre que había caído en manos de los bandidos.
Referencia: Jesús De Nazaret de Joseph Ratzinger

sábado, 22 de junio de 2024

Si no hay piedad en el alma del político, lo único que puede moverle es el medro personal, el peor egoísmo


La piedad no goza de una fama inmejorable, se suele presentar como un sentimiento de sumisión, como algo cercano a la hipocresía, hasta el punto de que medio ha desaparecido del lenguaje común. Preferimos caso siempre de hablar de empatía, porque muchos de los términos morales se han visto reducidos a pura emotividad, pero el lenguaje propio de la piedad, en especial en política, es el que habla de sentimiento ante el dolor, el error y la injusticia, ante la fragilidad y la debilidad de la vida de tantas personas, muy en especial cuando su desgracia dependa con claridad de errores y carencias que no les son imputables y sean consecuencia de decisiones de orden político. Y, si no hay piedad en el alma del político, lo único que puede moverle a ocuparse de asuntos generales es el medro personal, el peor egoísmo.
La piedad es la virtud que llega a sentir con el prójimo, a dolerse con él y también a alegrarse de su bien. Se trata de una emoción que se ha de colocar en la base de cualquier vocación política, eso deseo de ayudar de hacer algo que debiera ser hecho en beneficio de la comunidad.No existiría la política si no hubiese males y remedios, si no fuese posible imaginar y discutir con otros, pero eso debe hacerse bajo la inspiración de conseguir un bien general, y el impulso sentimental que siempre necesitan las acciones humanas viene dado por el amor y la piedad que se profesa hacia la comunidad de pertenencia. Todas las cualidades y virtudes de la acción política se inspiran en esa pareja de ideas y de ella dependen. Cuando no hay libertad hay sumisión y necesidad, no hay política, solo resignación. Cuando no hay piedad solo hay codicia, mentira y corrupción.
Referencia: La virtud de la política de José Luis Gonzalez Quirós.

jueves, 21 de diciembre de 2023

Se trata de saber si queremos poner en práctica los valores de nuestra civilización occidental

En la obra de teatro La visita de la vieja dama de Friedrich Dürrenmatt dice el maestro “…….no ignoro en absoluto que la miseria es la causa de muchos males y amarguras, y sin embargo no se trata de dinero, ni de bienestar, buena vida o lujo; se trata de saber si queremos poner en práctica la justicia, y no solo la justicia, sino también todos los ideales por los que vivieron, combatieron y murieron nuestros antepasados, y que constituyen los valores de nuestra civilización occidental. Es la libertad lo que está en juego cuando se vulnera el amor al prójimo, cuando se va en contra del mandamiento de defender a los débiles, se ultraja el matrimonio, se engaña a un tribunal y se abandona en la miseria a una pobre madre…..La riqueza no tiene sentido sino cuando es fuente de gracia, pero la gracia solo se concede al que tiene hambre de ella.¿Sienten ustedes esta hambre, el hambre del espíritu, y no solo aquella otra, profana, el hambre del cuerpo?



jueves, 30 de noviembre de 2023

Un elogio al amor y  la  fidelidad  matrimonial

La Sagrada Escritura condena la fornicación, enaltece el amor matrimonial, pero no insiste en el tema más de lo conveniente. De hecho, la Biblia está más preocupada en evitar todo tipo de idolatría o en ayudar al prójimo que en demonizar los pecados sexuales. Si uno lee los cuatro Evangelios enteros, se da cuenta de que el mensaje de Jesus es un elogio de la pureza, de la castidad, del amor y la fidelidad matrimonial. 

domingo, 26 de noviembre de 2023

El amor al prójimo no hace el mal

“El que ama tiene cumplida la otra ley” (Rom., 13, 8). Esta afirmación viene a constituir el centro de gravedad de la parénesis moral de la carta a los Romanos. Añade aclarando; “pues el “no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás” y cualquier otro mandamiento que haya, se recapitulan en esta palabra, “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El amor al prójimo no hace el mal. El amor, pues, es la plenitud de la ley” (Rom., 13, 9-10). En la carta a los Gálatas (5, 14) había también dicho que “la ley entera queda cumplida en una sola palabra, en el “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. "Sed siervos unos de otros por el amor" (Gál., 5, 14). 
Más que con un individualismo egoísta (que reintroduciría una esclavitud de la carne), la libertad se identifica con una actitud solidaria (que puede también ser vista, desde otro ángulo, incluso como servidumbre mutua). Tal es la actitud cristiana, profundamente moral sin necesidad de ley. Continúa con “la ley entera queda cumplida en una sola palabra: en el “amarás a tu prójimo como a ti mismo”” (Gál., 5, 14). Sin duda está pensando, y es lo que da lógica a su lenguaje y a su argumentación, en la espontaneidad propia del amor, frente a la constricción de quien actúa por un mandato externo y en vista de la sanción que lo apoya. Daría san Agustín una versión particularmente fiel en su radicalidad, “ama y haz lo que quieras”.
El conocidísimo himno al amor, una de las páginas más brillantes que contienen las cartas paulinas (1 Cor., 13). La primera y tercera de sus estrofas cantan el valor único del amor; en la primera, manteniendo que cualquier otro valor, sin el amor, es nada; en la tercera, exaltando su eternidad (con la conclusión: Así que esto queda: fe, esperanza, amor, estas tres realidades; y, de ellas, la más valiosa es el amor)
Referencia: Victoria Camps, filósofa española, catedrática emérita de la Universidad de Barcelona. Historia de la Ética 


domingo, 4 de junio de 2023

Amar también al enemigo

Joseph Ratzinger escribe que contraponiendo a las antiguas disposiciones de la Torá una nueva radicalidad de la justicia ante Dios: no sólo no matar, sino salir al encuentro del hermano con el que se está enfrentado para buscar la reconciliación. No más divorcios; no sólo igualdad en el derecho (ojo por ojo, diente por diente), sino dejarse pegar sin devolver el golpe; amar no sólo al prójimo, sino también al enemigo.