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domingo, 4 de junio de 2023

Amar también al enemigo

Joseph Ratzinger escribe que contraponiendo a las antiguas disposiciones de la Torá una nueva radicalidad de la justicia ante Dios: no sólo no matar, sino salir al encuentro del hermano con el que se está enfrentado para buscar la reconciliación. No más divorcios; no sólo igualdad en el derecho (ojo por ojo, diente por diente), sino dejarse pegar sin devolver el golpe; amar no sólo al prójimo, sino también al enemigo.

sábado, 16 de julio de 2022

Los nacionalistas son muy conscientes de que su fuerza está en la propaganda

Iñaki Ezkerra, uno de los fundadores de la asociación el Foro de Ermua, escribe que los nacionalistas y los populistas que se quedan tan anchos anteponiendo el proyecto más rupturista y traumático a las consecuencias que pueda tener en una economía, en la educación, en la convivencia o en las vidas privadas de los ciudadanos, comparecen infaliblemente en los medios de comunicación con una serenidad sospechosa de maestros zen. Los «Mases» y los «Iglesias», los «Urkullus» y los «Puigdemontes», como hace unos pocos años los «Pujoles» y los «Arzalluz», hacen gala en las emisoras y los platós de una calma espiritual y unos modales que les deben de situar interiormente ante el dilema de si son ellos mismos o el duque de Edimburgo; de si se hallan en el casting para un anuncio de Valium o si van a fundar una religión. Saben bien a quién se dirigen, a una sociedad embrutecida por la telebasura que, por esa razón misma, rinde un supersticioso culto a la cortesía de caricatura, a la urbanidad de libro, a la falsa y acartonada educación. Como buenos goebbelsianos, son muy conscientes de que su fuerza está en la propaganda, en los medios de comunicación, y por esa razón tratan a sus entrevistadores con un servil respeto en las formas que se da de tortas con sus descabelladas ideologías del odio y del desprecio. Con esa pátina de moderación epidérmica que esconde una radicalidad irracional, cuando no criminal, dibujan en el mapa nuevas fronteras que debemos aceptar como propuestas cabales, ignorando o queriendo ignorar que la tierra y su reparto han sido, y son, la principal fuente de conflictos en la historia de la humanidad.

Jordi Pujol 

Aquí ya no estamos ante el rechazo del inmigrante, sino ante la acuñación, fabricación e imposición de lo que es un buen vasco o un buen catalán. El mal se hallaba en la doctrina que va de la comparación del español con el mono en Sabino Arana, hasta el RH negativo de Xabier Arzalluz y de la obsesión por preservar la pureza aria sin mezclarse con la inmigración de Enric Prat de la Riba, o las “diferencias entre cráneos catalanes y castellanos” que establecía Daniel Cardona, hasta el “estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual” en los que viviría sumido “el hombre andaluz” según las reflexiones de Jordi Pujol en su libro La inmigración, problema y esperanza de Cataluña, publicado en 1976.

lunes, 8 de mayo de 2017

Cuerpos desnudos, en fila, sin nombre, a disposición de quien tenga dinero para pagarlos.

La mayor parte de las mujeres prostituidas son víctimas de una sociedad injusta y patriarcal. La prostitución, que es una violencia contra las mujeres, no es comparable a ningún otro trabajo. En realidad, es el núcleo de una relación de dominación en bruto, sin mediación alguna. Cuerpos desnudos, en fila, sin nombre, a disposición de quien tenga dinero para pagarlos. Una sociedad comprometida con la igualdad y la justicia no puede fomentar la relación de prostitución entre las mujeres vulnerables y todos los hombres que quieran acceder a sus cuerpos. 
El abolicionismo plantea con radicalidad la idea de que una sociedad puede poner fin a la prostitución si se lo propone. También en su día parecía imposible que las mujeres llegaran a tener derecho al voto. Además, la idea de que los hombres son puteros por naturaleza es una rancia falsedad que tiene como fin justificar a los que sí lo son.


La prostitución, como institución internacional y globalizada, se basa en sostener que todo hombre tiene derecho a satisfacer su deseo sexual por una cantidad variable de dinero. A costa de quien sea, como sea y sean cuales sean las consecuencias. Si las familias de los países más desolados por la desigualdad y el sexismo venden a sus hijas, ese no es el problema de los clientes. Si las chicas han sido traficadas desde Somalia o Etiopía, no es ese el problema de los clientes. Ellas no son sujetos, son los objetos, las mercancías expuestas para que el comprador, el cliente, elija, pague y se corra, escribe la filosofa y feminista española  Ana de Miguel.

El filósofo Peter de Marneffe ha escrito que los hombres que
piensan que las prostitutas están a gusto con ellos o bien se engañan o bien carecen de empatía. Y ninguna de estas dos cualidades caracteriza a una persona en la que se pueda confiar. Ni en el espacio privado ni en el espacio público. Una de las razones que explican el aumento de la prostitución es el incremento de la demanda. En un estudio reciente se ha señalado que cuatro de cada diez españoles van de putas habitualmente. También abundan los reportajes que califican a nuestro país como “el burdel de Europa”. Hay agencias que organizan los viajes turísticos con la posibilidad de incorporar “una chica” en el paquete. Ahora bien, que una industria trate de multiplicar sus negocios no es motivo de reflexión, pero sí lo tiene que ser la cantidad significativa de hombres que han aceptado de forma acrítica la oferta de mujeres procedente del tráfico y la trata. Socializados en las películas de directores como Almodóvar, León de Aranoa o Segura, han aprendido que las mujeres prostituidas son vocacionales y, en general, felices. Y a la que no lo es ya alguien la ayudará a dejar la profesión y con la conciencia tranquila a casa. Temas como la trata de mujeres o la reflexión sobre lo que pueda significar para una persona ser sobada y penetrada durante años por millares de hombres no aparecen ni por casualidad en el imaginario que proyectan estos reconocidos directores, manifiesta Ana de Miguel.

la idea de que los hombres son puteros por naturaleza es una rancia falsedad que tiene como fin justificar a los que sí lo son