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viernes, 1 de marzo de 2024

Alemania, una incertidumbre económica y un descontento social

La paupérrima situación industrial de Alemania se suma a la creciente tasa de inmigración que está soportando el país, lo cual genera una incertidumbre económica y un descontento social sin precedentes que no hace más que reforzar a la derecha populista del país.Alemania se enfrenta a una crisis existencial, pese a que su sector servicios representa el 70% de la economía nacional. Y es que el sector industrial sigue teniendo un gran peso en el PIB nacional, mayor incluso que el de sus socios de la Eurozona con un 24% en 2022, según datos de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE).El 10% de las empresas manufactureras europeas son alemanas y generan más del 30% del valor añadido bruto de la UE. Y es que representan más de una quinta parte del valor añadido de Alemania. Pese a todo, su PIB se ha contraído durante 2023 en un 0,3%, generándose un retroceso insólito.

Alemania, según datos de la Agencia Estadística Alemana, es la única gran economía de la OCDE que acabó 2023 en crecimiento negativo. Previsiones del Instituto de la Economía Alemana auguran una contracción del 0,5% para el PIB nacional en 2024. No obstante, el departamento de investigación de Deutsche Bank aboga por una nueva caída del 0,2% durante el presente ejercicio.Alemania está perdiendo su liderazgo industrial europeo y el sector de la construcción, así como las serias dificultades que atraviesan entidades de la talla de Bayer, Volkswagen o ThyssenKrupp, hacen presagiar que 2024 será un año realmente malo hacia la desindustrialización.
La situación es crítica para Alemania, que llegó incluso a concentrar el 40% de la actividad industrial del conjunto de la Eurozona tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. Actualmente ese porcentaje ha descendido hasta el 36% como consecuencia de la crisis energética y de la inflación posterior a la pandemia que perdura hasta la actualidad. A las serias dificultades económicas se le suman otros problemas sociales como la crisis migratoria que soporta el país.

martes, 26 de julio de 2022

Socavando la legitimidad del sistema político

Ian Kershaw

Escribe Ian Kershaw que “cuanto más profundas e internas sean las divisiones de una sociedad, y cuanto mayor sea el abismo que separa las elevadas expectativas puestas en un gobierno de un rendimiento real tan decepcionante que socava la legitimidad del sistema político, tanto mayor será la posibilidad potencial de que los populistas difundan las nociones del liderazgo carismático o heroico, ya que éstas. parecerían ofrecer una fundamental ruptura con el pasado y un nuevo y grandioso futuro”.


sábado, 16 de julio de 2022

Los nacionalistas son muy conscientes de que su fuerza está en la propaganda

Iñaki Ezkerra, uno de los fundadores de la asociación el Foro de Ermua, escribe que los nacionalistas y los populistas que se quedan tan anchos anteponiendo el proyecto más rupturista y traumático a las consecuencias que pueda tener en una economía, en la educación, en la convivencia o en las vidas privadas de los ciudadanos, comparecen infaliblemente en los medios de comunicación con una serenidad sospechosa de maestros zen. Los «Mases» y los «Iglesias», los «Urkullus» y los «Puigdemontes», como hace unos pocos años los «Pujoles» y los «Arzalluz», hacen gala en las emisoras y los platós de una calma espiritual y unos modales que les deben de situar interiormente ante el dilema de si son ellos mismos o el duque de Edimburgo; de si se hallan en el casting para un anuncio de Valium o si van a fundar una religión. Saben bien a quién se dirigen, a una sociedad embrutecida por la telebasura que, por esa razón misma, rinde un supersticioso culto a la cortesía de caricatura, a la urbanidad de libro, a la falsa y acartonada educación. Como buenos goebbelsianos, son muy conscientes de que su fuerza está en la propaganda, en los medios de comunicación, y por esa razón tratan a sus entrevistadores con un servil respeto en las formas que se da de tortas con sus descabelladas ideologías del odio y del desprecio. Con esa pátina de moderación epidérmica que esconde una radicalidad irracional, cuando no criminal, dibujan en el mapa nuevas fronteras que debemos aceptar como propuestas cabales, ignorando o queriendo ignorar que la tierra y su reparto han sido, y son, la principal fuente de conflictos en la historia de la humanidad.

Jordi Pujol 

Aquí ya no estamos ante el rechazo del inmigrante, sino ante la acuñación, fabricación e imposición de lo que es un buen vasco o un buen catalán. El mal se hallaba en la doctrina que va de la comparación del español con el mono en Sabino Arana, hasta el RH negativo de Xabier Arzalluz y de la obsesión por preservar la pureza aria sin mezclarse con la inmigración de Enric Prat de la Riba, o las “diferencias entre cráneos catalanes y castellanos” que establecía Daniel Cardona, hasta el “estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual” en los que viviría sumido “el hombre andaluz” según las reflexiones de Jordi Pujol en su libro La inmigración, problema y esperanza de Cataluña, publicado en 1976.

lunes, 30 de agosto de 2021

Examinando las reflexiones de Rafael Correa

Rafael Correa y Evo Morales

No es correcto lo que dice el antiguo presidente del Ecuador, Rafael Correa, y lo que creen los populistas acerca de que el libre comercio sólo puede darse entre naciones de similar desarrollo. Si las economías se abren, los consumidores tienen acceso a productos más baratos del extranjero y, por tanto, se benefician. Ahora bien, dice Axel Kaiser, puede ser que haya ciertas industrias locales que desaparezcan por la competencia internacional, pero habrá otras que surjan precisamente porque, al ser más baratos los productos extranjeros, la gente de países en desarrollo como Ecuador podrá gastar el dinero que le sobra en otras cosas que antes no podía comprar. 

Rafael Correa

Delirante se torna el marco teórico populista cuando se examinan las reflexiones de Correa sobre la banca central y la moneda. Según Correa, la independencia de la banca central respecto al poder político es una cuestión puramente ideológica, y el control de la inflación, algo que perjudica a la ciudadanía. Dice que “no existe evidencia robusta que relacione mayor independencia de los bancos centrales con mayor crecimiento”, y que una inflación por debajo del 40 por ciento no perjudica al crecimiento de la economía. Correa reconoce que la inflación es un impuesto, pero dice que es principalmente un impuesto a quienes tienen activos líquidos y capital financiero, y en beneficio de la gente, porque el gobierno puede abaratar su deuda a través de la inflación, y eso beneficia a la gente. El neoliberalismo, entonces, con su preocupación por mantener baja la inflación, dice Correa, ha buscado proteger el capital financiero en América Latina. Este argumento es tan insostenible como el anterior, manifiesta Axel Kaiser, primero porque es obvio que las personas comunes y corrientes, al ver incrementados los precios de todo lo que consumen, pierden calidad de vida, transfiriendo recursos al gobierno, que a su vez gasta el dinero emitido comprando en la economía real. Y, segundo, porque los dueños de activos financieros, en general, encuentran las formas de protegerse de la inflación sobre todo cobrando tasas de interés más elevadas que al final pagan los contribuyentes. No hay algo así como una inflación que beneficie al pueblo. Si así fuera, Venezuela y Argentina tendrían una calidad de vida del nivel de la de los países desarrollados.

viernes, 22 de enero de 2021

Maja Sandu, presidenta de Moldavia

Maja Sandu

El pasado 24 de diciembre, vigilia de Navidad, asumió la presidencia la nueva presidenta de Estado de Moldavia, Maja Sandu. Con su victoria sobre el presidente saliente Igor Dodon, Sandu alimenta las esperanzas no solo de la mayoría de los moldavos, sino también de muchos antiguos súbditos de los países del imperio soviético. Su victoria obtuvo el 58% de los votos. La victoria de Sandu se atribuye a los "hombres nuevos", miembros de la clase media urbana que no están involucrados en el sistema de corrupción de la última década, una generación de jóvenes enérgicos, sensibles a la reputación de su país.

                                              Igor Dodon con Vladimir Putin en Moscú

Dodon representaba, y sigue representando, un sistema no transparente e inmoral, una corrupción generalizada en la que todos están atados entre sí, todos se cubren unos a otros y en realidad el único poder reside en el dinero. La clase dirigente del país a menudo se ha comportado como un clan mafioso, como un grupo de interés donde la torta se reparte entre los parientes más cercanos, incluyendo también a los parientes de Transnistria y Odessa, en Ucrania del sur. Dodon y sus secuaces no están dispuestos a abandonar el campo, y en vista de las posibles nuevas elecciones han pasado al contraataque. El Parlamento, sobre el cual el expresidente todavía ejerce un fuerte control, ha tomado en los últimos días una serie de medidas populistas; transfirió el control de los servicios secretos del presidente al Parlamento, estableció el idioma ruso como “Iengua de comunicación entre naciones", dispuso la difusión de canales de televisión rusos y redujo la edad de jubilación. De esa manera, Dodon confía en ganar las elecciones parlamentarias y ocupar el cargo de Primer Ministro con el apoyo explícito de Moscú, del que Dodon no parece avergonzarse a pesar de las numerosas críticas. Pero incluso en Rusia hay muchos que ya no parecen muy entusiasmados con apoyar al impresentable ex presidente.


domingo, 6 de diciembre de 2020

No es momento para dejar que los brotes populistas irresponsables e ideológicos traten de colarse



El Cardenal Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española ha recordado el encuentro entre el Papa Francisco y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en donde el Papa le aseguró que es necesario "construir una patria con todos”.


Afirma el Cardenal que “no es momento de divisiones, no es momento para dejar que los brotes populistas irresponsables e ideológicos traten de colarse. Es el momento de la cohesión, de la cordialidad, de trabajar unidos, de mirar a largo plazo liberándonos del cortoplacismo de las elecciones o de la bolsa”. “Hay que centrarse en encontrar soluciones que ayuden a salir a flote a las familias que se están hundiendo, a los empresarios que no tienen más remedio que cerrar sus negocios. Por tanto, es conveniente evitar distracciones inútiles y polarizadoras que no conducen a la solución de la grave crisis que nos afecta”. Para ello hay que retomar el “espíritu de la Transición” en España que con “que fue capaz de alcanzar el gran pacto nacional que cristalizó en nuestro actual sistema político definido en la Constitución de 1978 y que hemos de preservar y fortalecer”. Hay que recuperar el “espíritu de concordia” que hizo posible salir de la Guerra Civil y del régimen franquista con el que “fuimos capaces de perdonarnos, de reconciliarnos, de programar unidos la España del futuro”. “No caigamos en el virus de una polarización que haga imposible tender la mano, e incluso dialogar con el que piensa diferente”, afirmó.


jueves, 6 de junio de 2019

Rechazo la idea de que millones de europeos son fascistas o idiotas



Los votantes europeos no solo tienen miedo al nacionalismo. Como recordó poco antes de las elecciones europeas Ilke Toygür, analista del Real Instituto Elcano, “la lista de los problemas y los temores de los ciudadanos es muy larga y diversa”. Está el miedo a un futuro “más desigual y precario”, al deterioro medioambiental, a la inmigración ilegal, al terrorismo, al desempleo. Y atender esa variedad de preocupaciones exige algo más que “un mensaje de buenos contra malos”. La explicación de Toygür, europeísta convencida, ayuda a comprender la fragmentación del nuevo Parlamento Europeo.


Joseph H. Weiler, atribuye el auge del nacional-populismo a tres elementos: 1- el olvido del patriotismo liberal, no nacionalista; 2- el desinterés por articular una visión no excluyente de la identidad;  3- la secularización de Europa. 

Los populistas habrían aprovechado este vacío cultural y religioso. “Dicho esto, añade Weiler, yo rechazo la idea de que millones de europeos son fascistas o idiotas. Hay un hambre que la democracia constitucional tradicional no ha sabido cómo satisfacer." 

viernes, 7 de septiembre de 2018

Lo central en la contienda por el poder político son las ideas.

Cuenta Axel Kaiser que Pablo Iglesias es tan transparente respecto a su estrategia que incluso da un ejemplo sobre cómo Podemos utiliza el lenguaje para avanzar en su causa populista: “la imposición en el lenguaje político español de la palabra “casta” para señalar a las élites políticas y económicas es un buen ejemplo de la política hegemónica de Podemos; la política por un nuevo relato de la crisis y por la forma de superarla”. La conclusión general de Iglesias es reveladora en el sentido de confirmar que lo central en la contienda por el poder político son las ideas: “la nuestra ha tratado de ser una estrategia de combate político en la batalla de las ideas que se libra en los medios cuyo peso es fundamental a la hora de determinar cómo piensa la mayoría de la gente”. Iglesias dice, entonces, que el campo de disputa de todo el proyecto fascipopulista que llevan adelante es la cultura y el terreno de las ideas. Así, su lucha es primeramente de tipo intelectual, y debe serlo porque, como carecen “de los fusiles de Mao”, no pueden hacer la revolución armada para llegar al poder. Lo que deben hacer entonces es cambiar la hegemonía utilizando las estructuras democráticas para llegar a controlar el poder del Estado. Una vez instalados, proceden a avanzar hacia el socialismo. Lo que se debe llevar adelante, según Iglesias, es lo que Gramsci llamaba “guerra de posiciones”, que consiste en ir gradualmente ganando terreno en el ámbito de la hegemonía cultural para preparar el camino a la victoria final.
 
 
Más que ganar las elecciones en el corto plazo, lo que le importa a Iglesias es cambiar el relato político, es decir, consolidar posiciones que hagan avanzar la hegemonía cultural de su proyecto populista. El cálculo no es de corto plazo, sino de largo: “¿Qué debemos decir en esta campaña entonces? En primer lugar que Podemos nació para ganar las elecciones generales y que ninguna batalla previa, por importante que sea, nos va a distraer de la principal”, escribía Iglesias en mayo de 2015. Lo mismo puede decirse sin duda de otros movimientos populistas como el fascismo en Italia y el nacionalsocialismo en Alemania, que fueron el producto del trabajo largo y paciente de un sinnúmero de intelectuales antes de convertirse en hegemonía política y cultural.

 

viernes, 22 de junio de 2018

Venezuela, paraíso bolivariano, es el ejemplo que defiende Podemos.

Venezuela es el paraíso bolivariano por excelencia y también es el ejemplo de como las políticas populistas que defiende Podemos pueden desencadenar una progresiva pérdida de la calidad democrática y dejar a un país al borde de convertirse en un Estado fallido. Desgraciadamente, Venezuela, por la gracia de Chávez y Maduro, es hoy en día un país que vive en permanente represión y con la amenaza de que en cualquier momento estalle una guerra civil con unas consecuencias terribles para la población local y para la estabilidad política del continente. Los opositores al gobierno, dice la profesora Gloria Alvarez,  son encarcelados, hay carestía de productos
de primera necesidad y alimentos, las elecciones están siempre bajo sospecha. En Venezuela se dan una serie de condicionantes que deben provocar una revisión del modelo de gobierno, pero sus dirigentes viven con los ojos cerrados, agarrados a su bastón de mando, y se limitan a culpabilizar al imperialismo yanqui e incluso a España de los males que aquejan a la sociedad.



El discurso populista unido a la base socialista y al fervor nacionalista contra Estados Unidos son los elementos que caracterizan a Maduro. No sólo seducido, sino que en ocasiones han sido un foco para promocionar a líderes políticos de nuevo cuño. Esta circunstancia nos lleva directamente a otro de los factores diferenciales de los bolivarianos, su intención no es local sino global y por ello tienden a extenderse como el virus de una enfermedad contagiosa. Alvarez manifiesta que en América Latina ha contagiado a países como Ecuador y Bolivia y amenaza a
otros como Colombia. En menor medida ha infectado a Brasil y a Uruguay, e incluso ha cruzado el Atlántico, siendo clave en el nacimiento de movimientos políticos en España (Podemos) y Grecia (Syriza). El partido político Podemos es quizá el mejor ejemplo, aunque parece que la salud democrática de España todavía es lo suficientemente fuerte como para resistir sus furiosos embates. La profesora Gloria Alvarez cuenta que hay graves sospechas de que esta formación haya contado con financiación directa procedente del gobierno venezolano, lo que evidencia el ansia de poder de los bolivarianos. Aunque hay características diferenciales, comparten una manera de entender la política y el modelo social.

sábado, 26 de mayo de 2018

La crisis de la socialdemocracia.


La crisis de la socialdemocracia no es solo española. “La socialdemocracia tiembla en Europa”, escribieron en el diario El País los periodistas Jordi Pérez Colomé y Kiko Llaneras. Casi todos los partidos socialdemócratas empezaron una caída en el año 2005 y no dejaron de precipitarse. A su cabeza figura el griego PASOK, que no es que haya caído, es que se ha derrumbado. Hasta ahora, los partidos socialistas europeos se alternaban en el poder con los conservadores con absoluta normalidad. 

La decadencia de la socialdemocracia a mitad de la década de 2010 fue analizada por The Economist en un informe que Felipe Sahagún resumió en estos términos: “Buena parte del voto socialista se ha ido a los populistas antimercado en el sur de Europa y antiinmigración en el norte, pero también a partidos de la izquierda alternativa (feministas, verdes, piratas…), a liberales, al centro-derecha, y al partido de los que se quedan en el sofá”.

sábado, 1 de abril de 2017

El carácter populista.

Revolución de 1905.
Los partidos de carácter populista han existido a lo largo de la historia. No solamente en nuestros días, ya en 1905 la alarma se dispara entre los líderes europeos por la amenaza que veían por las huelgas y turbulencias de la clase obrera revolucionaria.

Nacionalización de las masas. Fascismo
No sólo como reacción a lo que se percibía como una amenaza de los movimientos de izquierdas, sino también para ayudar a los gobiernos con poco o nulo respaldo de las masas a ampliar la base de su apoyo, surgieron contra-movimientos de carácter populista. A menudo fueron patrocinados directa o indirectamente por industriales y terratenientes deseosos de desviar a una oposición potencial basada en criterios de clase hacia canales más fáciles de controlar. Intentaron “nacionalizar” a las masas, inspirar en ellas sentimientos de reafirmación nacionalista, imperialista y racista con la intención de favorecer el statu quo político. Y en cierta medida lo consiguieron. 

Cuenta el profesor Ian Kershaw que el nacionalismo beligerante, el antisemitismo virulento y otras modalidades de racismo se hicieron habituales fuera de la minoría que se veía atraída por las doctrinas del socialismo internacional. La difusión de la educación básica, el aumento de la alfabetización y el bajo coste de los periódicos populares ofrecieron la posibilidad de extender esa influencia. La política de masas se abrió a nuevas formas de movilización tanto por la derecha como por la izquierda. Algunas viejas seguridades empezaron a desmoronarse. La clase dirigente política de las antiguas elites conservadoras y liberales empezó a sentir una nueva inseguridad. Esa movilización de las masas podía plantear una amenaza seria al orden político y social existente, lo que condujo al psicólogo francés Gustave Le Bon a publicar en 1895 un estudio del
Gustave Le Bon.
comportamiento de las masas titulado “Psicología de las masas”. Su teoría de que la racionalidad desaparece cuando el individuo se ve sometido a los impulsos irracionales y emocionales de la multitud fue muy influyente desde que comenzó el nuevo siglo (conoció cuarenta y cinco reimpresiones y se hicieron diecisiete traducciones del libro, que posteriormente se convertiría en lectura obligatoria para los aspirantes a dictadores fascistas). Por toda Europa, los impulsos emocionales que Le Bon consideraba característicos de las masas pudieron ser espoleados facilísimamente mediante los llamamientos al nacionalismo. Las elites dirigentes de Europa no vieron en el nacionalismo algo tan peligroso como el socialismo. Antes de la guerra los peligros que comportaba el fervor nacionalista fueron en realidad susceptibles de ser contenidos. No obstante, constituyeron la raíz de unas fuerzas que acabarían minando y en último término destruyendo el orden establecido. 

La polarización política y la tensión reinante en materia de asuntos exteriores o la implicación en conflictos externos configuraron niveles relativos de retórica nacionalista altisonante, cuenta Kershaw. En España los intentos de
Guerra de Cuba. 1898
construir la unidad del país en torno a las ideas de “regeneración nacional” fracasaron como consecuencia de la desastrosa derrota a manos de Estados Unidos y de la consiguiente pérdida de las colonias en 1898 en el curso de la que en un principio empezó siendo una guerra popular. Todos esos intentos en cualquier caso estaban condenados al fracaso debido a la profunda división interna, regional e ideológica que sufría el país. Pero el afán combativo por forjar una nación renacida a través de la lucha contra los enemigos internos acabaría por conducir a un conflicto catastrófico. En la mayor parte de los países la imaginería de los enemigos, internos y externos, se incorporó a una retórica que empezó a alcanzar nuevas cotas de agresividad. Los medios de comunicación azuzaban unas animosidades,por lo general intensamente xenófobas y a menudo abiertamente racistas, que los gobiernos estaban encantados de fomentar.

En la mayor parte de los países la imaginería de los enemigos, internos y externos, se incorporó a una retórica que empezó a alcanzar nuevas cotas de agresividad.

Los medios de comunicación azuzaban unas animosidades,por lo general intensamente xenófobas y a menudo abiertamente racistas, que los gobiernos estaban encantados de fomentar.

viernes, 13 de enero de 2017

La libertad ha sido obra de minorías.

Lord Acton. 
El historiador británico lord Acton (primer barón de Acton), observó que, en todos los tiempos, la libertad había sido obra de minorías. Se trata de minorías con vocación de mayorías, dispuestas incluso a arriesgar la vida por defender sus países de la tentación populista y totalitaria. 

En todos lados surgen cada vez más voces y grupos dispuestos a resistir la maldición populista, la corrupción y la decadencia, así como a exigir una vida digna, es decir, sin pobreza, inseguridad, corrupción y temor, problemas todos que el populista promete resolver para terminar únicamente agravándolos. 
La libertad ha sido obra de minorías.
Es cierto que también la población tiene su cuota de responsabilidad en que este tipo de gobernantes llegue al poder y lo ejerza de manera abusiva y corrupta. Pero la desinformación es cada vez menos costosa de combatir, debido precisamente al acceso a nuevas tecnologías de la información y la comunicación y a las redes sociales, la conciencia de ciudadanía como una condición que implica derechos a la vida, la libertad y la propiedad. 

la desinformación es cada vez menos costosa de combatir, debido precisamente al acceso a nuevas tecnologías de la información y la comunicación y a las redes sociales


En todos lados surgen cada vez más voces y grupos dispuestos a resistir la maldición populista, la corrupción y la decadencia