Mostrando entradas con la etiqueta sistema político. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sistema político. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de abril de 2025

La política entendida como arte del poder

Hasta Maquiavelo no hemos tenido más que discusiones acerca del buen gobierno, o descripciones idealizadas del funcionamiento de los sistemas políticos, mientras que Maquiavelo se fijó en la técnica de ganar, ejercer y mantener el poder, para describir, más allá de las generalidades, cómo funcionaba su ejercicio, y ponerse en condiciones de hacer recomendaciones valiosas sobre la política, entendida como arte del poder. Pero en cualquier mirada sobre la política siempre habrá un resquicio para distinguir la mala o falsa política, que solo se interesa por el poder, de la política buena o verdadera, que se ocupa del bien de la comunidad, una distinción que no siempre se atiende porque los prejuicios de parte suelen cegar, escribe el filósofo González Quirós.


miércoles, 5 de febrero de 2025

En el Islam el único legislador es Alá

Rémi Brague, especialista en filosofía medieval árabe y judía, miembro del Institut de France, profesor de filosofía y antiguo profesor emérito de la Universidad Pantheon-Sorbonne, opina que “el Corán no dice nada sobre el mejor sistema político, monarquía, aristocracia o democracia. La vida de Mahoma le muestra pidiendo consejo a sus compañeros e incluso estando de acuerdo con ellos. No es difícil encontrar musulmanes progresistas que sostienen que el Profeta actuó como un demócrata, o incluso que el islam promueve la democracia. Los países islámicos siempre han estado gobernados por reyes o por un hombre fuerte, un dictador, un soldado, el mulá en Irán, etc. Idealmente, nada impide que un día pueda surgir una democracia parlamentaria en territorio islámico. Sin embargo, en dicho régimen, cada parlamentario seguiría sometido internamente a una de las formas de la sharia y sólo votaría leyes compatibles con ella. Además, el único legislador seguiría siendo Alá, que ha dictado su voluntad en el Corán y en los actos y hechos de Mahoma, el “bellísimo ejemplo” (Corán, XXXIII, 21)…..El islam y el islamismo tienen el mismo proyecto, poner a todos los pueblos en la condición de reconocer el islam como la mejor de las religiones, la única verdadera, para que todos se conviertan a ella. Lo que hoy llamamos islamismo es un islam impaciente, desordenado, torpe, que quiere precipitar las cosas con violencia. El islam conoce otras formas, que se adaptan (temporalmente) a las instituciones occidentales, que utilizan los principios europeos para subvertirlos. El islamismo es estúpido, porque corre el riesgo de dar la alarma. Las tácticas más cautas, que despiertan menos sospechas y saben manipular a los “idiotas útiles”, son más eficaces a largo plazo….El Corán llama repetidamente a combatir a los infieles con las armas, hasta que se sometan y acepten pagar tributo en una situación de humillación (IX, 29). Todos los versículos que invocan el diálogo pacífico, supuestamente revelados en La Meca, al principio de la carrera de Mahoma, cuando se encontraba en una situación de debilidad, fueron abrogados por versículos posteriores, dados en Medina, donde Mahoma es a la vez profeta y general”.
“En Occidente todos, dice Rémi Brague, desde el creyente más devoto hasta el ateo más empedernido, tenemos la misma idea de lo que debe parecer una religión, a saber, el cristianismo. Clasificamos como religión a todo lo que goza de paralelismos cristianos: fe, oración, ayuno, peregrinación, limosna, aunque las similitudes sean en gran medida engañosas. Y rechazamos en la categoría de las costumbres o la cultura lo que es específico del islam, como prohibiciones alimentarias, mandatos sobre la vestimenta, leyes penales, derecho de sucesiones, estatuto de la mujer, etc. Cosas que para un musulmán son parte integrante de la religión.”


miércoles, 9 de octubre de 2024

El libre mercado no resuelve la desigualdad de oportunidades de partida diferentes

Edurne Uriarte, catedrática de ciencia política, escribe que “de la misma manera que hay talentos, actitudes y disposición al trabajo desiguales, también lo es que hay oportunidades de partida desiguales. ¿Resuelve por sí mismo el libre mercado esas oportunidades de partida desiguales? También es indudable que no. El libre mercado es más justo con los talentos y actitudes desiguales y, además, mucho más favorecedor del progreso. Pero el libre mercado no resuelve por sí mismo el problema de la desigualdad de oportunidades de partida diferentes. En ese sentido, el apoyo al Estado del Bienestar por la mayor parte la derecha, con la excepción del minoritario liberalismo radical, es un reconocimiento de las limitaciones del libre mercado. El Estado del Bienestar no lo resuelve todo, el sistema político tiene una influencia limitada en la sociedad y, además, también genera problemas, pero sí contribuye a limitar algunas desigualdades de oportunidades.”

jueves, 23 de febrero de 2023

Las divisiones sociales se pueden agudizar

Oxfam Internacional advierte que la pandemia, la inflación y la guerra en Ucrania podrían llevar a la pobreza a 263 millones de personas.Oxfam teme que las divisiones sociales se agudicen debido a la creciente desigualdad, ya que son las personas con bajos ingresos las que sufren la mayor parte del aumento del costo de la vida.“La crisis del costo de la vida, sumada a la generada por la COVID-19, ha llevado a los gobiernos y a la comunidad mundial a fracasar en la tarea de evitar que se produzca el mayor incremento de la pobreza extrema de los últimos 20 años”, afirma la ONG.

Las personas encuestadas por el WEF para el Informe Anual de Riesgos Globales consideran que la "crisis del costo de vida" es la principal amenaza de la estabilidad, ya que podría llevar a “incrementar la pobreza, el hambre, las protestas violentas, la inestabilidad política e incluso los colapsos estatales”.“El malestar social y la inestabilidad política no se verán solo en los mercados emergentes; las presiones económicas están afectando también a la población de ingresos medios", lo que podría plantear "desafíos existenciales en los sistemas políticos de todo el mundo", señala el documento.El riesgo de “erosión de la cohesión social y la polarización de la sociedad” se considera la quinta causa más probable de inestabilidad inmediata”.

martes, 26 de julio de 2022

Socavando la legitimidad del sistema político

Ian Kershaw

Escribe Ian Kershaw que “cuanto más profundas e internas sean las divisiones de una sociedad, y cuanto mayor sea el abismo que separa las elevadas expectativas puestas en un gobierno de un rendimiento real tan decepcionante que socava la legitimidad del sistema político, tanto mayor será la posibilidad potencial de que los populistas difundan las nociones del liderazgo carismático o heroico, ya que éstas. parecerían ofrecer una fundamental ruptura con el pasado y un nuevo y grandioso futuro”.


miércoles, 30 de octubre de 2019

Las revoluciones son actos de ruptura con la ley



Para la policía es legítimo emplear la violencia porque están haciendo cumplir la ley; la ley es legítima porque está arraigada en la constitución; la constitución es legítima porque emana del pueblo; el pueblo creó las leyes de la constitución mediante actos de violencia ilegal. La pregunta evidente es, pues, ¿cómo diferencia uno entre el pueblo y una mera turba enfurecida? No hay una respuesta obvia. La respuesta de las opiniones mayoritarias y respetables es intentar alejar el problema lo más posible.


Las revoluciones son actos de ruptura con la ley. Es completamente ilegal alzarse en armas, derrocar un gobierno y crear un nuevo sistema político. En realidad, nada puede ser más ilegal. Cromwell, Jefferson y Danton eran, todos ellos, culpables de traición, según las leyes bajo las que habían crecido, tanto como lo habrían sido de intentarlo nuevamente, bajo los regímenes que crearon, digamos veinte años después. Ahora podemos cambiar la constitución, o estándares legales, por medios legales. Esto significa, dice el profesor David Graeber, que las estructuras básicas nunca van a cambiar.



martes, 5 de diciembre de 2017

La democracia es el sistema político en el cual son los medios los que justifican los fines.

Albert Camus
El filosofo y ensayista francés Albert Camus escribe que “la democracia es el sistema político en el cual son los medios los que justifican los fines”. Los sistemas totalitarios se caracterizan porque proponen unos fines excelsos y no tienen reparo alguno en valerse de los medios más inhumanos para alcanzarlos. En cambio, en la democracia, como  señala Camus, son la transparencia y la adecuación de los medios las que garantizan que los fines políticos que se están buscando sean aceptables.

domingo, 1 de octubre de 2017

El nazismo pretendía como el comunismo conseguir la felicidad de aquellos a quienes se dirigía.

El nazismo, como el comunismo, jamás ha dicho estar del lado del mal. Han dicho estar del lado de ideas que podemos juzgar como falsas. Pero no podemos actuar como si el juicio que el nazismo formulaba sobre sí mismo correspondiera al juicio que nosotros formulamos sobre él. De lo contrario, también podríamos decir que el comunismo no estaba del lado del bien, sino del lado del mal, en proporción con el horror que sus ideas puedan inspirarnos. En este sentido, el razonamiento que opone la “doctrina de odio” del nazismo al “ideal de emancipación humana” del comunismo resulta perfectamente sesgado. Es tanto como oponer una definición del comunismo proporcionada por sus partidarios a una definición del nazismo proporcionada por sus adversarios. En tales condiciones, no es difícil hacer que el primero aparezca como un mal menor. 

Alain de Benoist
El nazismo no pretendía menos que el comunismo conseguir la felicidad de aquellos a quienes se dirigía. Sostener lo contrario, como Daniel Lindenberg cuando escribe que los nazis “obtuvieron numerosas adhesiones sobre la base de su elogio de la matanza”, conduce a hacer inexplicable el apoyo que encontró en las masas. Dice Alain de Benoist que plantear que un sistema político puede suscitar el entusiasmo presentándose abiertamente como portador de una doctrina de odio implica considerar a sus partidarios como locos, criminales, enfermos o pervertidos. Y entonces habría que explicar cómo es posible que un pueblo entero se vuelva loco. Si lo es por naturaleza, ¿qué idea tendríamos que hacernos de la naturaleza humana? Si lo es por accidente, ¿cómo se ha vuelto loco, o cuándo deja de estarlo? 


Nazismo y comunismo han seducido a las masas mediante ideales diferentes, pero que podían parecer igualmente atractivos. Todo el problema viene de lo que la realización de tales ideales implicaba; la erradicación de una parte de la humanidad. Desde este punto de vista, resulta muy dudosa la distinción entre el exterminio como medio de realizar un objetivo político y el exterminio como fin en sí. Ningún régimen ha considerado jamás como un fin en sí las matanzas a las que haya podido entregarse. Stéphane Courtois caracteriza el “genocidio de raza” y el “genocidio de clase” como dos subcategorías del “crimen contra la humanidad”.

sábado, 31 de diciembre de 2016

La intención de una constitución es imponer normas y reglas a aquellos que gobiernan.

A simple vista, una constitución es un documento relativamente sencillo, con un propósito visiblemente claro y práctico. La mayoría de las palabras de casi todas las constituciones se dedican a describir cómo se establecerá y funcionará el sistema político; los procedimientos que hay que seguir para tomar decisiones; la distribución del poder entre los diferentes organismos del Estado; los límites a la autoridad de la que gozan los funcionarios del gobierno; los medios utilizados para seleccionar o elegir a esos cargos, etc. Sin embargo, también en una constitución hay algo más que no se ve, un significado oculto bajo la superficie del texto. Porque la intención de una constitución es imponer normas y reglas a aquellos que gobiernan, limitar el poder de los gobernantes y, al hacerlo, dárselo a los gobernados. Atar las manos de los que poseen la autoridad supone, necesariamente, aumentar la libertad de aquellos sobre los que se ejerce esa autoridad.


En nuestra Constitución se ha adoptado un sistema de control judicial  al que, en principio, cabría calificar como de jurisdicción concentrada, ya que se crea un tribunal especial para ejercitarlo(el Tribunal Constitucional). No obstante, esa afirmación habría que matizarla, pues lo que se trata de implantar es más bien una especie híbrida en la que se reúnen caracteres propios de cada uno de lo s dos modelos de control judicial existentes en Derecho comparado (el de jurisdicción concentrada y el de jurisdicción difusa) en cuanto que además del Tribunal Constitucional también desempeñarán el control, según el art. 53.2, los tribunales ordinarios.

La Constitución encomienda el ejercicio del control, como antes se ha dicho, al Tribunal Constitucional (art. 161) y también a los tribunales ordinarios (art. 53.2).

La mayoría de las palabras de casi todas las constituciones se dedican a describir cómo se establecerá y funcionará el sistema político; los procedimientos que hay que seguir para tomar decisiones; la distribución del poder entre los diferentes organismos del Estado; los límites a la autoridad de la que gozan los funcionarios del gobierno; los medios utilizados para seleccionar o elegir a esos cargos