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jueves, 12 de febrero de 2026

La voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto

“La voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto”, dijo Benjamin Constant, el gran constitucionalista del liberalismo francés, que continuaba, en sus Principios de política aplicables a todos los gobiernos representativos (1815): “El pueblo no tiene derecho de castigar a un solo inocente, ni tratar como culpable a un solo acusado, sin pruebas legales. No puede, pues, delegar en nadie semejante derecho. El pueblo no tiene el derecho de atentar contra la libertad de opinión, la libertad religiosa, las garantías judiciales, las formas protectoras. Ningún déspota, ninguna asamblea, puede ejercer un derecho semejante diciendo que el pueblo se lo ha conferido. Todo despotismo es entonces ilegal; nada puede sancionarlo, ni aun la voluntad popular en que pretende fundarse, ya que, en nombre de la soberanía del pueblo, se arroga un poder que no está comprendido en tal soberanía, y, en tal caso, ya no se trata únicamente de un desplazamiento del poder, sino de la creación de un poder que no debe existir”. El ejemplo más palmario para ilustrar en la actualidad cómo puede crearse este poder absoluto bajo el paraguas de la soberanía popular son las Asambleas Constituyentes de que se ha valido en Hispanoamérica el socialismo del siglo XXI para instalar su reinado. La primera de ellas fue la de Venezuela, en 1999, pocos meses después de llegar Hugo Chávez a la presidencia por la vía electoral. Todo ello, como se sabe, sucedió al colapso de los grandes partidos tradicionales, que, aunque apoyados ampliamente por las masas durante varias décadas, acabaron funcionando como redes al servicio del tráfico de influencias, de la corrupción y de otros vicios, hasta tal punto que los venezolanos dejaron de sentirse representados por ellos. Comprendido esto por algunas personas, a partir de la década de 1980 comenzó a hablarse de la necesidad de reformar profundamente el modelo político, previendo que aquella situación precipitara el fin de la democracia. En 1992, la intentona armada de golpe de Estado que lideró Hugo Chávez dejó en evidencia la factibilidad de tal amenaza. Comenzó entonces a agitarse la bandera de la democracia participativa, entendiendo que el problema era sustraer la acción política del exclusivo y excluyente poder de los partidos. El desprestigio de estas instituciones fue sin duda lo que, en las elecciones de 1998, inclinó el favor popular hacia el militar golpista devenido en candidato y hacia su propuesta de convocar una Asamblea Constituyente. Para recurrir a esta figura, que no tenía asidero legal, se alegó la voluntad pronunciada del pueblo en un referendo consultivo donde se le preguntó si estaba de acuerdo con ello.

domingo, 4 de enero de 2026

La guillotina woke

Hoy el discurso en Occidente está sometido a la más brutal censura. No podemos tolerar al intolerante, nos dicen parafraseando a Popper que todos deben caer ante la guillotina woke. La “democracia” y la “sociedad abierta” exigirían, así, la cancelación, que es tanto como decir que exigen el totalitarismo y la sociedad cerrada. Se ha vuelto más real que nunca la metáfora retratada por Chesterton sobre los individualistas modernos, la serpiente maníaca que se come su propia cola; “el animal degradado que se destruye a sí mismo” (Chesterton, G.K.; Orthodoxy).
Nos dicen que la libertad tiene límites,manifiesta Hargous,pero algo anda mal si vemos leyes que castigan a los que dicen la verdad. Y eso que anda mal no es solamente el hecho de que cada quien no pueda decir “cualquier cosa”. No pareciera ser tan importante políticamente defender el derecho a decir estupideces o a insultar. Pero lo que está en juego aquí es diferente, la misma comunidad política, precisamente en cuanto es una comunidad. Y es que poder opinar sobre materias políticas es fundamental para participar de ese algo común que constituye la Polis. El buen Aristóteles desarrolla este argumento al comienzo de su Política: “La razón por la cual el hombre es un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier animal gregario, es evidente. La naturaleza no hace nada en vano, y el hombre es el único animal que tiene palabra (Logos). Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio del hombre frente a los demás animales; poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la comunidad familiar y la comunidad política. (Aristóteles; Política I)”.


sábado, 22 de noviembre de 2025

El hombre solo puede mirar a lo sobrenatural cuando tiene un conocimiento recto y ordenado de lo natural


El hombre solo puede mirar a lo sobrenatural cuando tiene un conocimiento recto y ordenado de lo natural, es decir, de la realidad, cuando toma conciencia de sí mismo y cuando descubre el abismo entre lo que es y lo que anhelaría ser. Conocer la biología o las leyes matemáticas nos ayuda a hacernos las preguntas últimas sobre el por qué del orden del universo, o de la belleza de la vida. Pero hoy la importancia de la transmisión del saber como descubrimiento de la realidad ha decaído, manifiesta Emilio Boronat, profesor de la Universidad Abat Oliba. San Juan Bautista de la Salle hablaba de la escuela como el alumno y el maestro compartiendo una experiencia de vida bajo la atenta y presente mirada de Dios (la presencia constante de lo sobrenatural penetrando lo natural), pero hoy todo se vive en función de lo inmediato.
Si el hombre no está regido por algo mayor que su inmediatez o el poder político, no es capaz de distinguir entre mandatos justos e injustos. Dicho simple, dice el profesor Boronat, cuando no hay Dios, algo ocupa su lugar. Y este suele ser el más aprovechado, el más embustero, el más hábilmente sofista… o todo junto, que es lo que constituye el poder cuando no se funda en el bien, la verdad y la justicia. La cultura de la cancelación está calando tan hondamente en las gentes precisamente porque han perdido la capacidad de juzgar. Y entonces entra el poder, que exige una neo-Inquisición y un control social de todo sobre todos.

miércoles, 24 de septiembre de 2025

El marco de la tolerancia no está por encima de lo justo y verdadero

José March (Pequeña colección de sinónimos de la lengua castellana, Barcelona, 1834), señala: “Se toleran las cosas cuando, conociéndolas y teniendo uno por su parte el poder, no se impiden. Se sufren cuando uno no se opone a ellas, haciendo como que se ignoran o como que no se pueden impedir. Se permiten cuando se las autoriza por consentimiento formal. Tolerar y sufrir no se dice sino de las cosas malas o que se tienen por tales. Permitir, se dice tanto por el bien como por el mal”. El uso de la palabra tolerar se documenta en castellano a partir de 1440; intolerable y tolerable, a partir de 1515. 
Ser tolerante es ser sufrido, indulgente, paciente, es consentir … hasta cierto punto. Hay dosis de tolerancia, niveles de tolerancia, límites de tolerancia, como cuando se oye la crítica: Sus padres le toleran demasiado. Para el Brocense, la tolerancia puede convertirse incluso en “un hermoso género de venganza”. ¿Hay que ser tolerante con escándalos en la vía pública? ¿Toleramos las casas de juego? ¿Los prostíbulos? El marco de la tolerancia no está por encima de lo justo y verdadero.

miércoles, 9 de octubre de 2024

El libre mercado no resuelve la desigualdad de oportunidades de partida diferentes

Edurne Uriarte, catedrática de ciencia política, escribe que “de la misma manera que hay talentos, actitudes y disposición al trabajo desiguales, también lo es que hay oportunidades de partida desiguales. ¿Resuelve por sí mismo el libre mercado esas oportunidades de partida desiguales? También es indudable que no. El libre mercado es más justo con los talentos y actitudes desiguales y, además, mucho más favorecedor del progreso. Pero el libre mercado no resuelve por sí mismo el problema de la desigualdad de oportunidades de partida diferentes. En ese sentido, el apoyo al Estado del Bienestar por la mayor parte la derecha, con la excepción del minoritario liberalismo radical, es un reconocimiento de las limitaciones del libre mercado. El Estado del Bienestar no lo resuelve todo, el sistema político tiene una influencia limitada en la sociedad y, además, también genera problemas, pero sí contribuye a limitar algunas desigualdades de oportunidades.”

miércoles, 21 de agosto de 2024

Sin justicia la ley de la selva reemplazaría a la ley de los hombres

Si fusionamos la justicia y la injusticia, si hacemos igual lo justo y lo injusto y si proclamamos que lo equitativo y lo agraviante concuerdan, ¿a qué reducimos el orden social, sobre qué apoyamos la vida equilibrada, cómo se refrena el exceso y a qué clase de anarquía nos apuntamos? Por más que almas nobles, como la de Sócrates, hayan proclamado preferir sufrir la injusticia a producirla, o por más que con criterio pragmático alguien haya deseado padecer antes la injusticia que soportar el desorden (Goethe), sigue siendo correcta la aseveración clásica de que sin justicia el mundo de la fuerza sustituiría al del pacto y la concordia, y la ley de la selva reemplazaría a la ley de los hombres, pues lo cierto es que si se hicieran coincidir justicia e injusticia las bases mismas de nuestra convivencia se desvanecerían y el más poderoso desorden social quedaría instaurado, escribe Angel Cristóbal Montes.

viernes, 9 de agosto de 2024

El precio justo

Nicolás Oresme

Oresme comprendió los perniciosos efectos de la inflación. La pérdida de valor de la unidad monetaria decretada por el gobierno no hace ningún bien, según explicó Oresme, pues interfiere en el comercio y produce un aumento de precios global. Además, enriquece al gobierno a expensas de los ciudadanos. Oresme proponía que el gobierno no interviniese en absoluto en el sistema monetario.Nicolás Oresme (1323 - 1382) fue un genio intelectual perteneciente a la escolástica tardía.

Pierre de Jean Olivi

El fraile franciscano Pierre de Jean Olivi (1248-1298) fue el primero en postular una teoría del valor basada en la utilidad subjetiva. Argumentaba que, en términos económicos, el valor de un producto es el resultado de la valoración subjetiva que los individuos hacen de su utilidad o del deseo que despierta en ellos. El “precio justo” no podía por tanto calcularse sobre la base de factores objetivos como la mano de obra u otros costes de producción. El precio justo resultaba de la relación entre vendedores y compradores en el mercado, donde la apreciación subjetiva de los bienes por parte de los individuos se ponía de manifiesto cuando éstos los compraban o se abstenían de comprarlos a determinados precios. Un siglo y medio más tarde, San Bernardino de Siena, uno de los grandes pensadores de la economía en la Edad Medía, adoptó literalmente la teoría del valor subjetivo de Olivi. ¿Quién habría podido adivinar que la teoría económica del valor correcto se originó a partir de las reflexiones de un fraile franciscano del siglo XIII?

            Bernardino de Siena

Marx no se equivocaba al observar una relación entre el valor de un producto y el valor del trabajo realizado para su producción; ambos fenómenos se hallan a menudo estrechamente relacionados. Su error estriba en que invirtió los términos de la relación causal. El valor de un producto no es el resultado del trabajo invertido en su fabricación. Es el trabajo el que obtiene su valor de la estima que los consumidores conceden al producto final….Cuando Bernardino de Siena y los escolásticos del siglo XVI defendieron la teoría del valor subjetivo, estaban planteando un concepto económico fundamental, anticipando implícitamente uno de los mayores errores económicos del período moderno y refutándolo de paso. Incluso Adam Smith, el mayor defensor del libre mercado y la libre economía, se mostraba ambiguo en su exposición de la teoría del valor, hasta el punto de causar la impresión de que el valor de los productos tenía su origen en el trabajo invertido en su fabricación. Rothbard ha llegado a sugerir que la teoría del valor del trabajo formulada por Smith en el siglo XVIII alimentó la teoría de Marx un siglo más tarde, y que la profesión del economista habría salido mucho mejor parada si el pensamiento económico se hubiese mantenido fiel a la teoría del valor expuesta por los importantes pensadores católicos a los que aquí nos hemos referido. Los economistas italianos y franceses, influidos por los escolásticos, adoptaron ampliamente la posición correcta; fueron los británicos quienes lamentablemente se desviaron hacia líneas de pensamiento que a la postre culminaron en Marx.

domingo, 19 de noviembre de 2023

Lo absurdo que resulta que unas instituciones decidan lo que es justo o injusto

Marco Tulio Cicerón (Arpino, 3 de enero de 106 a. C.-Formia, 7 de diciembre de 43 a. C.) propone el reconocimiento de un derecho natural, superior a las leyes positivas; y lo explica, cuando al principio de su reflexión se plantea el origen del derecho, que, en su opinión, no puede estar sino en la moral y en la razón, premisas que aparecerían, en las construcciones iusnaturalistas de la Edad Moderna y, entre ellas, en la de los iuspublicistas españoles del Siglo de Oro. Para ello Cicerón, alejándose de teorías relativistas que forman la base de tendencias sociológicas tan predominantes en la actualidad, hace ver lo absurdo que resulta que unas instituciones, o una mayoría de ciudadanos, sean quienes decidan lo que es justo o injusto; el error de esta doctrina lo demuestra a través de muchos ejemplos de la historia. Cicerón sigue la tradición estoica para sostener que la tendencia a reunirse en comunidades, esto es, el hecho político, está en la misma naturaleza humana, pero va más allá de reconocer la adaptación de cada ordenamiento al ámbito de la comunidad en que ha de regirse, lo que es el historicismo natural, y sostiene la existencia de un derecho superior de signo universal.

miércoles, 15 de marzo de 2023

Equidad

Aristóteles se refiere a un concepto que de nuevo pone de relieve su mentalidad práctica y concreta. Se trata de la epikéia (traducida por equidad), que consiste en una especie de “excepción” a la justicia. Lo justo y lo equitativo son lo mismo, dice Aristóteles, pero lo equitativo es mejor, aunque es difícil aceptarlo, porque lo equitativo consiste en “una corrección de la justicia legal”. Es necesario incluir esa corrección porque el problema de la ley es que es universal, se legisla para todos, cuando los casos particulares en ocasiones exigen ser vistos como casos excepcionales que reclaman una suspensión de la ley o una interpretación distinta de la habitual. En tales casos, la excepción es más justa que la aplicación estricta y rigurosa de la letra de la ley. No es que la legislación esté mal, es que la realidad es compleja y no se ajusta a la uniformidad que la legislación supone. “Por eso, lo equitativo es justo y mejor que cierta clase de justicia, no que la justicia absoluta, pero sí mejor que el error que surge de su carácter absoluto”.


sábado, 10 de diciembre de 2022

La política trata de generar unos resultados que presuntamente beneficien

¿Estamos seguros de que las consecuencias de una opción determinada no son peligrosas, ya sea directamente o como ejemplos y precedentes?¿qué nos reporta a nosotros? Esto debe tenerse en cuenta en cualquier decisión política, porque la política trata, al fin y al cabo, de gobierno, y de generar unos resultados que presuntamente beneficien a los que han emprendido la acción. Pero la delgada línea que separa el realismo político del cinismo moral es muy fácil de cruzar, y el precio de hacerlo, con el tiempo, acaba pagándose con un espacio político corrupto. Y la tercera pregunta debe ser: ¿lo que se va a hacer es algo bueno, correcto o justo, independientemente de mis dos consideraciones anteriores?, escribe Tony Judt.



miércoles, 6 de abril de 2022

La voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto

“La voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto”, dijo Benjamin Constant, el gran constitucionalista del liberalismo francés, que continuaba, en sus Principios de política aplicables a todos los gobiernos representativos : “El pueblo no tiene derecho de castigar a un solo inocente, ni tratar como culpable a un solo acusado, sin pruebas legales. No puede, pues, delegar en nadie semejante derecho. El pueblo no tiene el derecho de atentar contra la libertad de opinión, la libertad religiosa, las garantías judiciales, las formas protectoras. Ningún déspota, ninguna asamblea, puede ejercer un derecho semejante diciendo que el pueblo se lo ha conferido. Todo despotismo es entonces ilegal; nada puede sancionarlo, ni aun la voluntad popular en que pretende fundarse, ya que, en nombre de la soberanía del pueblo, se arroga un poder que no está comprendido en tal soberanía, y, en tal caso, ya no se trata únicamente de un desplazamiento del poder, sino de la creación de un poder que no debe existir”.

lunes, 26 de abril de 2021

Ancianidad


La vejez está marcada por el prestigio y rodeada de veneración, decía Juan Pablo II. El justo no pide ser privado de la ancianidad y de su peso, al contrario, reza así: “Pues tú eres mi esperanza, Señor, mi confianza desde mi juventud... Y ahora que llega la vejez y las canas, ¡oh Dios, no me abandones!, para que anuncie yo tu brazo a todas las edades venideras “ (Sal 71 70, 5.18).

jueves, 18 de febrero de 2021

Busca la voz que concede una auténtica libertad


Busca la voz que concede una auténtica libertad. Y cuando la encuentres es necesario que sigas hasta el final sin miedo, escribe Orhan Pamuk, escritor turco y Premio Nobel de Literatura. Y añade que Dios es lo bastante justo como para saber que el problema no es una cuestión de fe y lógica, sino de cómo se vive la vida entera.


martes, 3 de marzo de 2020

Un partido político solo puede tener parte de la razón

Un partido político solo puede tener parte de la razón, solo puede reflejar ciertos aspectos de la vida social y política, con exclusión de otros. “La verdad, dijo Hegel, se encuentra en la realidad solo como un todo”. Los partidos reflejan, por definición, solo aspectos de la realidad.

El periodista y analista político debe de ir más allá de las limitaciones que le imponen los puntos de vista de los partidos políticos y hacer un esfuerzo por ver el todo en su plena complejidad, allí donde los partidos no pueden ver más que una parte. Si todos los partidos se resienten ante su parcialidad, es posible que esto sea por haber sido justo hacia todos ellos.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Todos seremos polvo

El triunfo de la Muerte, de Pieter Bruegel el Viejo
La muerte nos iguala a todos. Se lleva en el momento justo y por igual, hayan hecho lo que hayan hecho, lo mismo al orgulloso que al humilde, al bravo que al cobarde. Al final, todos seremos polvo, como lo son los centenares de generaciones que nos preceden. Respiramos muerte, porque al fin y al cabo ésa es la realidad; puede que el polvo que lleva el aire y que nuestros criados eliminan del suelo fuera un día un ser lleno de vida y de esperanza, escribe Carrillo de Albornoz en su libro Jaque a la reina blanca.

Día de Todos los Santos, de Emile Friant
Y añade el escritor cacereño: “Dios es justo y misericordioso. No creo que nos esté castigando, ni ensañándose con los nuestros. Lo que pasa en realidad es que nosotros, los humanos, somos unos seres muy pequeños y tenemos una visión muy limitada de sus Altos Designios y por eso, al no poseer la visión de toda la partitura, no entendemos la Gran Música de Dios, de la que sólo oímos un breve fragmento”.


martes, 22 de octubre de 2019

Entre la evaluación de los demás y la de sí mismos se extiende un abismo misterioso


Isaac Bashevis Singer, escritor judío y ciudadano polaco que en 1978 se le concedió el Premio Nobel de Literatura escribe que “a menudo los malos escritores son críticos sagaces de la obra de otros escritores. Su crítica era aguda y exacta, algunos de ellos  son capaces de indicar con toda precisión los errores de los grandes escritores. Esto mismo es aplicable a la manera de juzgar el carácter de los demás. Los ególatras hablan con desprecio de los ególatras, los necios se mofan de la estupidez de los necios, los más toscos se empeñan en demostrar su refinamiento a base de señalar la tosquedad, la tendencia al abuso, la vanidad de otros. Entre la evaluación de los demás y la de sí mismos se extiende un abismo misterioso, como si en algún rincón de su ser cada persona fuese capaz de ver la verdad, sólo con la condición de proponerse no pasarla por alto. Al parecer, la egolatría es la fuerza de mayor poder hipnótico, tal como lo describe el Pentateuco: “Porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”. El hombre sensato se transforma en ciego y el santo llega a un compromiso con el malvado cuando le convenga, o cuando piense que encaja con sus propósitos”.

sábado, 19 de enero de 2019

El interés propio condiciona las apreciaciones sobre lo que es justo.

Parlamento de Andalucía.
Mientras escucho el discurso de los distintos líderes políticos en el Parlamento de Andalucía, me doy cuenta que el interés propio condiciona las apreciaciones sobre lo que es justo.

domingo, 6 de mayo de 2018

Existen cosas justas que no desembocan en la igualdad.

Leszek Kolakowski 
Leszek Kolakowski dijo que “cada uno de nosotros puede ser juntamente socialista (querer reducir las desigualdades), conservador (respetar las tradiciones humanistas) y liberal (valorando la iniciativa y la competencia)”.

Fernando Savater defiende que existen cosas justas que no desembocan en la igualdad. Tomemos el caso de dos estudiantes que desean ingresar a la universidad. El primero emplea todas las tardes estudiando obras importantes para llegar bien preparado a los exámenes, mientras que el segundo se dedica a beber e ir a fiestas. Finalmente se presentan a los exámenes de admisión; lo justo sería que hubiera una gran desigualdad entre los dos estudiantes, que el que se preparó para sus exámenes los apruebe y sea admitido en la universidad y el que prefirió ir a fiestas, no. Es claro entonces que en ocasiones lo justo no siempre desemboca en lo igual.

lunes, 23 de abril de 2018

Paraísos fiscales.


En el año 2010, la Universidad de Michigan publicó un estudio que constataba la existencia de cincuenta y dos paraísos fiscales. La mayoría, en territorio de países miembros del G-20. Keynes proponía la eliminación de esos paraísos porque perturban un orden medianamente justo.

martes, 6 de marzo de 2018

La manera más eficaz de luchar contra las injusticias sociales es transformando las instituciones sociales.


John Rawls, profesor de filosofía política en la Universidad Harvard, afirmaba que lo injusto no es haber nacido pobre o con deficiencias físicas. Lo injusto es que la sociedad no haga nada para impedir que esas contingencias perjudiquen socialmente a los individuos. Esa injusticia pertenece al corazón de la sociedad, a su estructura, no es meramente el fruto de determinados comportamientos individuales. Por eso, Rawls cree que la manera más eficaz de luchar contra las injusticias sociales es transformando las instituciones sociales, volviéndolas más justas.

Las filosofías comunitaristas, afirma Rawls, que parten de la
John Rawls
convicción de que no existe una ética universal, sino que toda concepción del bien es siempre relativa a una comunidad, creen que las ideas de justicia son inseparables de las ideas del bien, que lo que se entiende como justo o injusto depende de lo que se cree que es bueno o malo. ¿Por qué iba a aceptar la igualdad de oportunidades alguien que cree que las mujeres tienen un papel social distinto al de los hombres, o que las castas deben determinar el orden social? La igualdad de oportunidades es un principio de justicia que convence tan solo a quien tiene la creencia moral de que los hombres y las mujeres deben tener los mismos papeles sociales, y que la sociedad no está dividida en castas. Lo bueno informa de lo justo.