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sábado, 10 de octubre de 2026

La libertad está limitada por deberes y compromisos

Libertad de espíritu no es “pretexto para la carne” (cfr. Ga 5,13), ni actuar conforme a los propios caprichos o en resistencia a cualquier norma, porque la libertad de todas las personas humanas está materialmente limitada por deberes naturales y compromisos adquiridos (familiares, profesionales, cívicos, etc.), dice Fernando Ocáriz. Se trata, más bien, de “fortalecer el aprecio por una libertad no arbitraria, sino verdaderamente humanizada por el reconocimiento del bien que la precede”, manifiesta Benedicto XVI, una libertad reconciliada con Dios. Crecer en el amor, añade Fernando Ocáriz, es crecer en libertad de espíritu, es ser más libre. Con palabras de santo Tomás de Aquino: “Cuanto más intensa es nuestra caridad, más libres somos”

domingo, 1 de diciembre de 2019

Todos seremos polvo

El triunfo de la Muerte, de Pieter Bruegel el Viejo
La muerte nos iguala a todos. Se lleva en el momento justo y por igual, hayan hecho lo que hayan hecho, lo mismo al orgulloso que al humilde, al bravo que al cobarde. Al final, todos seremos polvo, como lo son los centenares de generaciones que nos preceden. Respiramos muerte, porque al fin y al cabo ésa es la realidad; puede que el polvo que lleva el aire y que nuestros criados eliminan del suelo fuera un día un ser lleno de vida y de esperanza, escribe Carrillo de Albornoz en su libro Jaque a la reina blanca.

Día de Todos los Santos, de Emile Friant
Y añade el escritor cacereño: “Dios es justo y misericordioso. No creo que nos esté castigando, ni ensañándose con los nuestros. Lo que pasa en realidad es que nosotros, los humanos, somos unos seres muy pequeños y tenemos una visión muy limitada de sus Altos Designios y por eso, al no poseer la visión de toda la partitura, no entendemos la Gran Música de Dios, de la que sólo oímos un breve fragmento”.


jueves, 29 de agosto de 2019

La legislación siempre ha seguido al progreso en lugar de precederlo

Los liberales modernos sostienen que el progreso se debe a la legislación estatal, la limitación de horas de trabajo, la prohibición del trabajo infantil, la imposición de normas de seguridad y otras violaciones del principio del laissez-faire. Sin embargo, todo apunta a que la legislación siempre ha seguido al progreso en lugar de precederlo. Hasta que la mayoría de los trabajadores no disfrutó de una jornada laboral de ocho horas, no fue políticamente posible legislarla.

martes, 12 de septiembre de 2017

La idea debe preceder al pincel.

                                     
                                      La Última Cena de Leonardo. la iglesia de Santa Maria delle Grazie












Vasari, cuando describe la manera en que trabajaba Leonardo da Vinci en La última cena en el refectorio de Santa Maria delle Grazzie, cuenta que el prior se irritaba por los largos intervalos de inacción que se permitía el pintor; pues ocurría, en efecto, que éste se pasaba medio día contemplando la pared sin tocar sus pinceles. El prior, que hubiera querido ver a Leonardo trabajando sin parar como lo hacían los jardineros que labraban su huerta con la azada, finalmente pidió al duque Sforza que instara al artista a apresurarse un poco. El duque preguntó, pues, a este último sobre las razones de su lentitud; sabiendo que se las tenía que ver con un ser superior, Leonardo se mostró totalmente dispuesto a explicar los secretos del arte de pintar: “A menudo los hombres de genio hacen mucho más cuanto menos actúan, pues tienen que meditar acerca de sus invenciones y madurar en su espíritu las ideas perfectas que expresarán posteriormente reproduciéndolas con sus manos”. 


 Zhuang Zi.
Esta frase parece sacada de uno de esos tratados que los pintores chinos han escrito sobre su arte, y el relato de Vasari podría ser emparejado con un pasaje de Zhuang Zi: un príncipe quería mandar realizar unas pinturas en su palacio; una multitud de pintores respondió a su invitación y, tras haberle presentado sus respetos, se afanaron enseguida delante de él, limpiando sus pinceles y desliendo su tinta. Sólo uno, no obstante, llegó después de todos los demás; sin apresurarse, saludó al príncipe de pasada, luego desapareció entre bastidores. Intrigado, el príncipe encargó a un servidor que fuese a ver qué hacía. Regresó el servidor, todo perplejo: “Ese individuo se ha desvestido y está sentado medio desnudo, sin hacer nada”. “Magnífico, exclamó el príncipe, éste es el adecuado; es un verdadero pintor!”. Los chinos consideran que “pintar es sobre todo difícil antes de pintar”, pues “la idea debe preceder al pincel”.

A menudo los hombres de genio hacen mucho más cuanto menos actúan