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martes, 17 de febrero de 2026

Cuando nos posicionamos contra nuestros padres nos convertimos en portavoces de un mundo peor

Hace más de sesenta años, Adorno describió esta inesperada actitud en el segundo aforismo de Mínima moralia: En la sociedad hostil, incluso las relaciones entre generaciones son unas relaciones competitivas tras las cuales se esconde una violencia simple y llana. Pero hoy estamos empezando a retroceder, involucionando hacia un escenario que, más que conocer el complejo de Edipo, lo que conoce es el parricidio. La eliminación de la gente muy anciana es uno de los delitos simbólicos del nazismo. Y estamos obligados a tener en cuenta, con terror, que cuando muy a menudo nos posicionamos contra nuestros padres en tanto que son representantes del mundo, nos convertimos, sin saberlo, en portavoces de un mundo aún peor.

Referencia: Sobre la educación en un mundo líquido (Zygmunt Bauman, amp y  Riccardo Mazzeo)

miércoles, 26 de marzo de 2025

Los primeros

Primeros médicos
Los primeros médicos fueron ancianos cuya experiencia hizo que los llamaran al lecho de personas enfermas o cuya compasión movía a cuidar heridas. Los primeros astrónomos fueron pastores de Egipto que observaron que ciertos astros volvían a colocarse en idéntico lugar del cielo transcurrido determinado período. El primero que por medio de guarismos y signos expresó esta proposición tan sencilla; dos más dos son cuatro, creó las matemáticas, poderosísima ciencia que verdaderamente colocó al hombre sobre el trono del Universo. Todas estas ciencias, cultivadas durante un infinito número de generaciones, harán progresos tanto más seguros cuanto que la imprenta evita el peligro del retroceso, escribe Jean Anthelme Brillat-Savarin.

martes, 1 de octubre de 2024

La era de la vida lenta

Hay menos personas de sesenta años de edad que tengan nietos, y no digamos bisnietos, de las que había hace un par de generaciones, aunque muchas viven ahora más allá de los setenta años. ¿Qué ha ocurrido? Parece que las parejas jóvenes están demorando el matrimonio y la reproducción mucho más que nunca antes en nuestra historia. El resultado es que, si bien podemos tener frente a nosotros una esperanza de vida de cien años, hemos conservado la estructura familiar del Paleolítico superior de solo tres generaciones en coexistencia, no cuatro. Quizá no es que vivamos más tiempo que en épocas anteriores, sino más bien que vivimos más lentamente. En efecto, se nos viene encima la era de la “vida lenta”. 
(¡No seas neandertal!: y otras historias sobre la evolución humana de Sang-Hee Lee;Shin-Young Yoon)



domingo, 19 de marzo de 2023

Las personas mayores son una fuerza, un activo

Las personas mayores son una fuerza, un activo con el que cuenta la sociedad. Con su testimonio humano, la memoria de sus vidas y su larga experiencia…., constituyen…fundamentos donde pueden asentarse las nuevas generaciones a las que a veces faltan modelos asequibles….. Ver rezar el rosario a una persona mayor que pasa tiempo sola es una imagen que puede quedar en el corazón de alguien para toda la vida. Ellos nos enseñan que el amor no entiende de jubilación, escribe Fernando Ocáriz. 


jueves, 18 de noviembre de 2021

Reproducir un ser vivo es crear un nuevo ser

Aunque pudiera construirse una máquina capaz de reproducirse, ésta se limitaría a fabricar copias de sí misma en el estado que tuviese en el momento de producirlas. A la larga toda máquina se desgasta. Poco a poco las hijas se irían haciendo necesariamente menos perfectas que las madres. En pocas generaciones el sistema derivaría cada vez un poco más hacia el desorden estadístico. La descendencia estaría condenada a la muerte. Por el contrario, reproducir un ser vivo no consiste en volver a copiar al progenitor tal como es en el momento de la procreación. Es crear un nuevo ser. Es poner en marcha, a partir de un estado inicial, una serie de acontecimientos que lo conducen al estado de los progenitores. Cada generación no parte de cero, sino del mínimo vital, es decir, la célula. En el programa están contenidas todas las operaciones que describen el ciclo entero, que conducen a cada individuo desde su juventud hasta su muerte. Pero esto no quiere decir que todo esté fijado con rigidez en el programa genético. Con frecuencia éste no hace otra cosa que establecer unos límites a la acción del medio, o incluso dar al organismo la capacidad de reaccionar, el poder de adquirir un suplemento de información no innata. Fenómenos tales como la regeneración o las modificaciones inducidas en el individuo por el medio muestran claramente que en la expresión del programa existe cierta flexibilidad. A medida que los organismos se complican y su sistema nervioso crece en importancia, las instrucciones genéticas les confieren nuevas potencialidades, como la capacidad de recordar o aprender. Sin embargo, el programa interviene también en estos fenómenos. En el caso del aprendizaje, el programa determina qué puede aprenderse y cuándo debe tener lugar el aprendizaje en el curso de la vida; en el caso de la memoria, limita la naturaleza de los recuerdos, su número y su duración. Así pues, la rigidez del programa varía según las operaciones. Ciertas instrucciones se ejecutan al pie de la letra. Otras se traducen en capacidades o potencialidades. Pero, en resumidas cuentas, es el programa el que fija su grado de flexibilidad y la gama de variaciones posibles.

lunes, 26 de abril de 2021

Las ideas se han de simplificar hasta que las pueda comprender un niño


El alma colectiva y el alma infantil reaccionan de forma muy parecida. Los conceptos con los que se alimenta y se moviliza a las masas nunca serán lo suficientemente infantiles. Para que las verdaderas ideas se conviertan en fuerzas históricas capaces de influir a las masas en general se han de simplificar primero hasta el punto de que las pueda comprender un niño, escribe Sebastian Haffner. Y un desvarió infantil, concebido en la mente de diez generaciones de niños y anclado en ellas durante cuatro años, puede muy bien reflejarse veinte años después en la política a gran escala como ideología mortalmente seria.

domingo, 29 de noviembre de 2020

El miedo es comienzo de la derrota

Pierre de Villiers

Pierre de Villiers, general ex jefe del Estado Mayor de la Defensa en Francia, destaca un elemento que tiene en su vida, “esta fuerza para saber de dónde soy y hacia dónde voy es una gracia formidable porque la necesidad de arraigo, que la globalización individualista niega por ideología, es profunda en el hombre. Es la necesidad de sentido, trascendencia y esperanza.


Civilización cristiana

Con respecto al atentado en Niza asegura que "es un acto de guerra que tiene como objetivo la existencia misma de nuestra nación y nuestra civilización cristiana”. En su opinión, “es hora de tomar medidas contundentes a largo plazo. No es una cuestión que afecte a las próximas elecciones, sino a las próximas generaciones. Debemos unir a quienes quieren transmitir nuestra civilización y no dejarse conquistar por el miedo. Porque el miedo es comienzo de la derrota”. “Los católicos practicantes simplemente encarnan la civilización cristiana”. Lo explica asegurando que “esta civilización es el objetivo preferencial de los terroristas islamistas que quieren imponer un nuevo modelo de sociedad en torno a la sharia. Están luchando contra el modelo occidental y su fundamento cristiano. Estado Islámico ha sido derrotado, pero la ideología islamista todavía sueña con establecer califatos. Repito, su objetivo es borrar del mapa nuestra herencia judeocristiana”.


Nos eleven hacia lo bello, lo verdadero, lo bueno

Sobre los jóvenes que caen en las garras del islamismo radical en Francia y en otros países europeos. De Villiers los define como chicos “sin esperanza que son presa fácil del salafismo y el islam radical”. Ante una situación como esta es necesaria mostrar “auctoritas”, es decir, autoridad. “Significa poder elevarse a algo más grande que está más allá de nosotros. Por falta de autoridad, algunos jóvenes caen en la fascinación de una ideología en la que la barbarie no es un simple medio sino un fin. Depende de Francia saber ofrecer algo más. Yo propongo pasar de una sociedad de contramodelos a una de modelos que nos eleven hacia lo bello, lo verdadero, lo bueno”.


domingo, 1 de diciembre de 2019

Todos seremos polvo

El triunfo de la Muerte, de Pieter Bruegel el Viejo
La muerte nos iguala a todos. Se lleva en el momento justo y por igual, hayan hecho lo que hayan hecho, lo mismo al orgulloso que al humilde, al bravo que al cobarde. Al final, todos seremos polvo, como lo son los centenares de generaciones que nos preceden. Respiramos muerte, porque al fin y al cabo ésa es la realidad; puede que el polvo que lleva el aire y que nuestros criados eliminan del suelo fuera un día un ser lleno de vida y de esperanza, escribe Carrillo de Albornoz en su libro Jaque a la reina blanca.

Día de Todos los Santos, de Emile Friant
Y añade el escritor cacereño: “Dios es justo y misericordioso. No creo que nos esté castigando, ni ensañándose con los nuestros. Lo que pasa en realidad es que nosotros, los humanos, somos unos seres muy pequeños y tenemos una visión muy limitada de sus Altos Designios y por eso, al no poseer la visión de toda la partitura, no entendemos la Gran Música de Dios, de la que sólo oímos un breve fragmento”.


martes, 21 de febrero de 2017

Conservadurismo.

Tennyson
A veces se retrata injustamente el conservadurismo como una opción meramente reaccionaria, una forma de obsesión por lo antiguo, fijada en el pasado sin más razón de peso que el que sea pasado. El poeta británico Alfred, lord Tennyson, mostró que entendía mejor el concepto en su poema Hands all Round (1882): “El hombre que es un auténtico conservador / es el que poda la rama podrida”. “Pero, añadió más adelante en una conversación con el filósofo escocés William Angus Knight, la rama debe estar podrida antes de arriesgarnos a podarla”.

El conservadurismo otorga gran valor a la tradición y la sabiduría extraídas de las prácticas y costumbres de las generaciones previas. Esta reserva de conocimiento acumulado, que excede con creces la inteligencia de
G.K. Chesterton
cualquier individuo, es, en opinión de Burke, el valor más preciado de la sociedad, una herencia sagrada que debe ser asumida por una generación y transmitida con reverencia a la siguiente. La tradición, apuntó el escritor inglés G. K. Chesterton, es la “democracia de los muertos”, que implica “conceder el voto a la más oscura de todas las clases, nuestros antepasados”.

La naturaleza conservadora es profundamente suspicaz frente a los planes frívolos de los visionarios y los planificadores políticos,manifiesta Ben Dupré, las utopías, panaceas y fantasías volátiles (en expresión de Burke), que, según muestra la amarga experiencia, convierten los sueños de progreso y mejora social en pesadillas de retroceso o represión.

Edmund Burke
“Existe algo más que la simple alternativa entre la destrucción absoluta y la existencia sin reformar, comentaba Burke,una disposición a preservar y una capacidad para mejorar, tomadas en conjunto, serían mi estándar para un estadista. Todo lo demás es vulgar en su concepción y peligroso en su realización”.

La naturaleza conservadora es profundamente suspicaz frente a los planes frívolos de los visionarios y los planificadores políticos

disposición a preservar y capacidad para mejorar

martes, 29 de noviembre de 2016

Son los abuelos quienes aseguran la transmisión de los grandes valores.

“No me rechaces ahora en la vejez, me van faltando las fuerzas, no me abandones” (Sal 71,9). Es el clamor del anciano, que teme el olvido y el desprecio.

Los ancianos ayudan a percibir la continuidad de las generaciones, con “el carisma de servir de puente”. Muchas veces son los abuelos quienes aseguran la transmisión de los grandes valores a sus nietos, y muchas personas pueden reconocer que deben precisamente a sus abuelos la iniciación a la vida cristiana. Sus palabras, sus caricias o su sola presencia, ayudan a los niños a reconocer que la historia no comienza con ellos, que son herederos de un viejo camino y que es necesario respetar el trasfondo que nos antecede. Quienes rompen lazos con la historia tendrán dificultades para tejer relaciones estables y para reconocer que no son los dueños de la realidad.


Una familia que no respeta y atiende a sus abuelos, que son su memoria viva, es una familia desintegrada; pero una familia que recuerda es una familia con porvenir. Por lo tanto, “en una civilización en la que no hay sitio para los ancianos o se los descarta porque crean problemas, esta sociedad lleva consigo el virus de la muerte”, ya que “se arranca de sus propias raíces”.

Una familia que no respeta y atiende a sus abuelos, que son su memoria viva, es una familia desintegrada

una civilización en la que no hay sitio para los ancianos o se los descarta porque crean problemas, esta sociedad lleva consigo el virus de la muerte

lunes, 22 de agosto de 2016

El principal problema de la actual generación es que no se ha tomado la molestia de leer las actas de la anterior sesión.

En la medida en que somos animales reflexivos, nuestra única pertenencia es el pasado. El presente es una línea sin anchura, el futuro, tan solo una pantalla en nuestra mente donde proyectamos una combinatoria de recuerdos. En aras del conocimiento nos conviene recordar el pasado tan completamente como podamos y comprender que su permanente presencia en la memoria es un factor determinante de nuestras acciones presentes, explica Richard Weaver.

Se ha dicho, y con razón, que el principal problema de la actual generación es que no se ha tomado la molestia de leer las actas de la anterior sesión. La mayoría de nuestros contemporáneos parecen detestar el pasado y querer negar su existencia.
Ha habido otras generaciones en el pasado. 
La imaginación nos permite comprender que ha habido otras generaciones en el pasado y que sus vidas se desarrollaron en circunstancias exactamente tan reales como las nuestras.

Quienes murieron siendo héroes y mártires, ¿han muerto realmente? No es una pregunta ociosa. Hasta cierto punto, dice Weaver,estos seres siguen vivos como las fuerzas que fueron y son para ayudarnos a dar forma al mundo al que aspiramos. 


Dante en el Inferno.
La conciencia del pasado es un antídoto contra el egoísmo y el superficial optimismo. Permite poner coto al optimismo, ya que enseña a considerar con cautela la perceptibilidad del hombre y a valorar ecuánimemente los proyectos de renovación de la especie. ¿Qué manual práctico sobre la vanidad y la ambición puede compararse con las Vidas de Plutarco? ¿Qué más fundados reproches a la teoría del progreso automático que los que pueden encontrarse en la morosa reflexión del Auge y caída de Gibbon? El lector de historia es un lector escarmentado, y cuando cierra el libro que acaba de leer sabe que puede exclamar, como Dante en el Inferno: “Nunca hubiera creído que la muerte a tantos se llevara”.

En la medida en que somos animales reflexivos, nuestra única pertenencia es el pasado.

La conciencia del pasado es un antídoto contra el egoísmo y el superficial optimismo

siguen vivos como las fuerzas que fueron y son para ayudarnos a dar forma al mundo al que aspiramos.