Hace más de sesenta años, Adorno describió esta inesperada actitud en el segundo aforismo de Mínima moralia: En la sociedad hostil, incluso las relaciones entre generaciones son unas relaciones competitivas tras las cuales se esconde una violencia simple y llana. Pero hoy estamos empezando a retroceder, involucionando hacia un escenario que, más que conocer el complejo de Edipo, lo que conoce es el parricidio. La eliminación de la gente muy anciana es uno de los delitos simbólicos del nazismo. Y estamos obligados a tener en cuenta, con terror, que cuando muy a menudo nos posicionamos contra nuestros padres en tanto que son representantes del mundo, nos convertimos, sin saberlo, en portavoces de un mundo aún peor.
Referencia: Sobre la educación en un mundo líquido (Zygmunt Bauman, amp y Riccardo Mazzeo)

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