“La humildad es la gran antagonista del más mortal de los vicios, es decir, la soberbia. Mientras el orgullo y la soberbia hinchan el corazón humano, haciéndonos aparentar más de lo que somos, la humildad devuelve todo a su justa dimensión, somos criaturas maravillosas pero limitadas, con virtudes y defectos. La Biblia nos recuerda desde el principio que somos polvo y al polvo volveremos (cfr. Gn 3,19); humilde, de hecho, viene de humus, tierra. Sin embargo, a menudo surgen en el corazón humano peligrosos delirios de omnipotencia.”, manifiesta el papa Francisco.

No hay comentarios:
Publicar un comentario