Los datos y hechos muestran las agendas que imponen organizaciones mundiales que manejan grandes capitales y que nada tienen que ver con la idiosincrasia de cada país. Tal es el caso del alarmante avance de la ideología de género siendo que tantos especialistas han calificado de absurda y sumamente peligrosa. La manipulación es tal que algunos padres son quienes fomentan, por ejemplo, el cambio de sexo en sus hijos, pequeños niños arrojados a la boca del lobo. Lo más perverso de esta ideología es que ha llegado a categorizar la pedofilia cual orientación sexual y ello ha llegado ya a las escuelas.
Del mismo modo, se entiende que el robot humanoide denominado Sophia haya sido nombrado embajador de la ONU, como un reflejo más del creciente movimiento transhumanista. Éste no está al servicio del hombre sino que lo deforma bajo la atrayente propuesta de mejorarlo. Esta corriente avanza y sin embargo mucha gente no lo concibe como un verdadero peligro, lo ven tan lejano que les resulta una pérdida de tiempo pensarlo. Los medios de comunicación son grandes aliados en el establecimiento de este Nuevo Orden, por ello es preciso no abordarlos con ingenuidad.

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