domingo, 15 de febrero de 2026

Dios creó a hombres y mujeres con libre albedrío

Desde que Dios creó a hombres y mujeres con libre albedrío, que incluye la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, el sufrimiento no se debe a una incapacidad o injusticia por parte de Dios. Es culpa de los individuos que hacen un mal uso de su libertad y provocan sus propias penalidades. Habiéndole dado a la humanidad libertad de elección, no hay motivos para culpar a Dios por las consecuencias de esa libertad. 
Dios no puede crear algo independiente y mantener el control completo sobre ello o limitarlo. Por ejemplo, no podemos disponer de un agua que sacie nuestra sed pero que no ahogue a la gente. Es imposible tener un fuego que caliente nuestros hogares pero que no abrase nuestra piel. Tampoco es posible para Dios crear mentes que sean libres y que no tengan la posibilidad del mal. Esto no es lo mismo que decir que la creación requiera el mal, sino que lo que afirmamos es la idea de que es absurdo esperar de Dios que haga unas criaturas que carezcan de las características y las posibilidades de ambos, el bien y el mal. 
Cuando una madre pierde a un hijo por una penosa enfermedad y se le permite pensar que Dios quiso que el niño sufriese. La única razón por la cual podemos tener una idea tal es la noción errónea de que Dios no sólo es el principio creativo fundamental de todas las cosas, sino que también es la única e inmediata causa de todo lo que tiene lugar en el mundo.


Referencia: El existencialista hastiado (Howard Mumma)

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