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lunes, 23 de marzo de 2026

Hay que devolver competencias a los ciudadanos, para que éstos puedan organizar su vida, libres de la nefasta fiebre intervencionista

Hay que establecer el equilibrio de poderes y los controles mutuos, a promover una eficaz representación, implantar adecuados mecanismos de selección de los gobernantes, impedir la confusión entre lo público y los intereses privados, eliminar los privilegios, garantizando unas instituciones neutrales, y reinstaurar la independencia de la justicia. Transformaciones que garanticen una actuación pública basada en la igualdad de oportunidades y el trato impersonal, fomentando los descritos valores de honradez, mérito y esfuerzo. La solución pasa por racionalizar el caótico y oneroso sistema autonómico, garantizando que la distribución de competencias responda a criterios de economía y eficacia. Las autonomías deben derogar de una vez esa colosal montaña de leyes, normas y regulaciones que impone enormes trabas a los emprendedores, dificultando la innovación, el comercio interior y la creación de empleo. En definitiva, devolver muchas de sus competencias no ya al Estado, sino a los ciudadanos, para que éstos puedan organizar su vida, libres de esa nefasta y asfixiante fiebre intervencionista.


viernes, 23 de mayo de 2025

La democracia jamás estuvo escrita en los genes

“Aunque la democracia sea, en definitiva formulación de Abraham Lincoln en 1865 en Gettysburg, “el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo”, nadie desconoce que en el seno de la misma se mueven elementos, factores y segmentos de clara diferenciación y supremacía de unos hombres sobre otros, porque ésa es la condición humana, lo mismo en tiempos de Pericles, que atribuía a unos pocos la alta misión de elaborar las políticas, que en los de Schumpeter, para quien el gobierno democrático no es la ausencia de élites, sino la lucha entre éstas por el acceso al poder; y es que, en palabras de Charles Taylor, “la democracia occidental jamás estuvo escrita en los genes”. Otro tanto ocurre en relación con los hoy justamente omnipresentes derechos humanos, porque los mismos no dan lugar a una igualación obligatoria y esterilizante, sino tan sólo a la exigencia de unas condiciones que permitan a los hombres partir de una plataforma común (el principio de igualdad de oportunidades), y luego sean su capacidad, su esfuerzo y su legítima ambición los que den lugar a escalar las distintas posiciones que los mismos adquieran en la vida (no hay mayor desigualación y mayor imposible que intentar igualar forzadamente a todos los hombres)”, escribe Angel Cristóbal Montes que fue catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Zaragoza.


miércoles, 14 de agosto de 2024

Los ricos son cada vez más ricos, y las rentas del trabajo son cada vez más desiguales

Se ha calculado que el dinero que envían a sus países los 140 millones de africanos que viven fuera del continente se había multiplicado por seis en los primeros años del siglo XXI. Las remesas suponen más del 5 por ciento del PIB en varios países africanos, más que la ayuda al desarrollo que proviene de gobiernos extranjeros; y ese dinero se distribuía de manera más capilar y eficaz, al repercutir directamente en las familias necesitadas. En varios países en vías de desarrollo, las remesas emigrantes superan los ingresos provenientes de las exportaciones y cubren parte del déficit comercial; en Nepal, las remesas duplican los ingresos por exportaciones de bienes y servicios, al igual que en Uganda; y en Filipinas representaban un 38 por ciento de los mismos. Incluso en la India, las remesas superaban a los ingresos obtenidos por las emblemáticas exportaciones de software informático.
En la segunda década del siglo XXI se ha consolidado como alternativa al mundo bipolar un mundo multipolar, en el que no predomina ni un solo actor hegemónico (EE. UU. o China), pero tampoco impera la ley de la jungla. Frente a la aún notable continuidad del duopolio americano-europeo se han asentado actores regionales o suprarregionales, que ejercen una influencia internacional a diferentes niveles. La tendencia general apunta hacia un progresivo reforzamiento de los actores asiáticos, en particular de China y la India, el permanente estancamiento de África, el irregular protagonismo de los países emergentes de Latinoamérica, y la continuidad, aun sin el papel protagonista de otrora, de Occidente como conjunción de Norteamérica y la Unión Europea.
En buena parte de Europa, en EE.UU. y en el mundo, los ricos son cada vez más ricos, y las rentas del trabajo son cada vez más desiguales, mientras que los pobres lo son cada vez más. La polarización social no ayuda a la construcción de un nuevo consenso keynesiano, y la utopía de la igualdad de oportunidades se desvanece progresivamente, fruto igualmente del predominio del individualismo sobre los valores sociales y del mercado frente a la comunidad. Lo que también se ha reflejado desde finales del siglo XX en el cambio progresivo de las relaciones de trabajo en el capitalismo avanzado y la sociedad de la información, donde el peso de la oficina, la fábrica y el taller disminuye aceleradamente frente al de las redes sociales; el trabajador especializado y cualificado mediante una formación cede terreno frente al trabajador flexible y con capacidad de adaptación.
Referencia:Las utopías pendientes de Xosé M. Núñez Seixas



martes, 8 de enero de 2019

Con Reagan y Thatcher aparecieron unos líderes sin complejos frente al comunismo.

Con Ronald Reagan y Margaret  Thatcher aparecieron al frente de las democracias occidentales unos líderes sin complejos de inferioridad frente al comunismo, que recordaban en todas sus intervenciones los logros en derechos humanos, en igualdad de oportunidades, en el respeto al individuo y a sus ideas, ante el despotismo y el fracaso económico de los países comunistas. En tanto que Ronald Reagan era un extraordinario divulgador de las
Friedrich von Hayek
teorías liberales, que sin duda conocía de manera un tanto general, la señora Thatcher era más precisa e ideológica. No tenía escrúpulo alguno en decir que ella consultaba a Friedrich von Hayek y que leía a Karl Popper, al que consideraba el más grande filósofo contemporáneo de la libertad.

En cuestiones económicas y políticas Ronald Reagan y Margaret Thatcher tenían una inequívoca orientación liberal, en muchas cuestiones sociales y morales defendían posiciones conservadoras, ninguno de ellos hubiera aceptado el matrimonio homosexual, el aborto, la legalización de las drogas o la eutanasia. Para ellos la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades no significan la igualdad en los ingresos y en la renta, porque esto sólo se puede obtener en una sociedad mediante un Gobierno autoritario que iguale económicamente a todos los ciudadanos mediante un sistema opresivo, haciendo tabla rasa de las distintas capacidades individuales, imaginación, inventiva, concentración, diligencia, ambición, espíritu de trabajo, liderazgo. Esto equivale a la desaparición del individuo.

martes, 6 de marzo de 2018

La manera más eficaz de luchar contra las injusticias sociales es transformando las instituciones sociales.


John Rawls, profesor de filosofía política en la Universidad Harvard, afirmaba que lo injusto no es haber nacido pobre o con deficiencias físicas. Lo injusto es que la sociedad no haga nada para impedir que esas contingencias perjudiquen socialmente a los individuos. Esa injusticia pertenece al corazón de la sociedad, a su estructura, no es meramente el fruto de determinados comportamientos individuales. Por eso, Rawls cree que la manera más eficaz de luchar contra las injusticias sociales es transformando las instituciones sociales, volviéndolas más justas.

Las filosofías comunitaristas, afirma Rawls, que parten de la
John Rawls
convicción de que no existe una ética universal, sino que toda concepción del bien es siempre relativa a una comunidad, creen que las ideas de justicia son inseparables de las ideas del bien, que lo que se entiende como justo o injusto depende de lo que se cree que es bueno o malo. ¿Por qué iba a aceptar la igualdad de oportunidades alguien que cree que las mujeres tienen un papel social distinto al de los hombres, o que las castas deben determinar el orden social? La igualdad de oportunidades es un principio de justicia que convence tan solo a quien tiene la creencia moral de que los hombres y las mujeres deben tener los mismos papeles sociales, y que la sociedad no está dividida en castas. Lo bueno informa de lo justo.

jueves, 28 de septiembre de 2017

La igualdad de oportunidades y el principio de diferencia.

Todas las personas tienen derecho a la libertad individual compatible con la misma libertad de los demás. Es la idea liberal de libertad que ya defendió John Stuart Mill en su ensayo Sobre la libertad de principios del siglo XIX. Se trata de priorizar políticamente la libertad de pensamiento, de conciencia, de expresión, de reunión, la integridad física y psicológica de las personas, y las libertades políticas. Con relación a la libertad individual, Rawls dice que hay que asegurar su valor equitativo, esto es, procurar, desde las instituciones, que los más pobres o los menos poderosos socialmente tengan las mismas oportunidades de participar en política más allá del derecho al voto. Se trata de evitar el riesgo advertido por Rousseau de que quienes posean mayores recursos puedan unirse y excluir a los demás.

Dice Angel Puyol que dos principios de justicia son la
Rawls.
igualdad de oportunidades y el principio de diferencia. La igualdad de oportunidades tiene un primer momento o referente que es la igualdad formal de oportunidades, la carrera abierta a los talentos, cuyo objetivo es prohibir legalmente las discriminaciones moralmente arbitrarias, es decir, aquellas que lesionan la igualdad moral de las personas, y cuya definición consiste en que todos deben tener un igual acceso legal a las posiciones sociales ventajosas. Sin embargo, la igualdad formal de oportunidades no contempla el hecho de que las contingencias sociales desigualan el acceso a esas posiciones sociales, por lo que se hace necesaria una igualdad equitativa de oportunidades que nivele o compense las condiciones sociales que determinan el acceso a esas posiciones. La igualdad formal no impide que ese acceso “se vea injustamente influido por factores sociales y naturales que desde el punto de vista moral son tan arbitrarios”. En palabras de Rawls, se trata de que “en todos los sectores de la sociedad debería haber, en términos generales, las mismas perspectivas de cultura y de éxito para todos los que se encuentran igualmente motivados y dotados. Las expectativas de aquellos con las mismas capacidades y aspiraciones no deberían estar afectadas por sus clases sociales”. Una medida política que  responden a este deseo es la igualdad de oportunidades educativas, es decir, la garantía de una educación de calidad para todos los que no la recibirían con la iniciativa privada de sus familias por razones económicas o de otra índole.

una educación de calidad para todos los que no la recibirían con la iniciativa privada de sus familias por razones económicas o de otra índole.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Subir los impuestos a las grandes empresas que no inviertan y bajárselos a las que inviertan y a las que creen empleo.

El principal problema que afrontan las economías es la escasez de demanda. Pero al final, cuando la demanda total sea suficiente como para utilizar íntegramente nuestros recursos, el lado de la oferta sí será importante.Es posible subir los impuestos a las grandes empresas que no inviertan y bajárselos a las que inviertan y a las que creen empleo. Haciendo eso, es más probable que se genere crecimiento que mediante las bajadas de impuestos indiscriminadas que exigen algunas empresas.

Inversiones.
Las inversiones del gobierno en infraestructuras, educación y en tecnología apuntalaron el crecimiento durante el siglo pasado, y pueden suponer la base para el crecimiento durante este siglo. Esas inversiones expandirán la economía y harán que las inversiones privadas resulten aún más atractivas. Como ha señalado el historiador económico Alex Fields, las décadas de los treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta fueron periodos de grandes incrementos de la productividad, y gran parte de aquel éxito tuvo que ver con las inversiones públicas.

Tampoco hay que olvidar la igualdad de oportunidades, y esta vendrá de la mano de la educación.

Las inversiones del gobierno en infraestructuras, educación y en tecnología apuntalaron el crecimiento durante el siglo pasado, y pueden suponer la base para el crecimiento durante este siglo

la igualdad de oportunidades vendrá de la mano de la educación