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sábado, 6 de junio de 2026

A veces hay que reducir la libertad de algunos para asegurar la libertad de otros

Cada cosa es lo que es. La libertad es libertad, y no igualdad, honradez, justicia, cultura, felicidad humana o conciencia tranquila. Si mi libertad, o la de mi clase o nación, depende de la miseria de un gran número de otros seres humanos, el sistema que promueve esto es injusto e inmoral. Pero si yo reduzco o pierdo mi libertad con el fin de aminorar la vergüenza de tal desigualdad, y con ello no aumento materialmente la libertad individual de otros, se produce de manera absoluta una pérdida de libertad. Puede que esta se compense con que se gane justicia, felicidad o paz, pero esa pérdida queda, y es una confusión de valores decir que, aunque vaya por la borda mi libertad individual “liberal”, aumenta otra clase de libertad, la libertad “social” o “económica”. Sin embargo, sigue siendo verdad que a veces hay que reducir la libertad de algunos para asegurar la libertad de otros, escribe Isaiah Berlin en Cuatro ensayos sobre la libertad. 

miércoles, 27 de mayo de 2026

Goya, la escisión entre arte público y arte privado

Escribe Tzvetan Todorov en su libro Goya. A la sombra de las Luces que “el acontecimiento decisivo en la evolución de Goya es su decisión de dividir en dos su creación, de aceptar la escisión entre arte público y arte privado, un desdoblamiento totalmente inédito antes de él. En uno de sus caminos sigue pintando según el canon que admite la sociedad de su tiempo y ganando dinero gracias a sus obras; en el otro, sigue investigando sin preocuparse lo más mínimo de la opinión pública. La razón inicial de esta división es su enfermedad de 1792, y la consiguiente sordera, pero esta concatenación en absoluto era previsible. Otra persona, otro pintor habría podido reaccionar de forma totalmente diferente. La enfermedad empuja a Goya a no preocuparse sólo de los encargos que le hace la sociedad, sino a expresar, en los años que le quedan de vida, sus sensaciones, sus visiones y sus emociones, a actuar bajo la presión no de las circunstancias externas, sino de las necesidades internas. Con el paso de los años se añadirán otras razones. Durante la guerra de la Independencia y los años de la Restauración, los gustos y las opiniones de Goya son demasiado diferentes de los que acepta el poder, de modo que su desdoblamiento le permite refugiarse en una especie de exilio interior. Después, en la última década de su vida, y a consecuencia de otra enfermedad, que refuerza su decisión de dedicarse sólo a lo esencial, se sumerge en el mundo de sus fantasmas hasta tal punto que le parece inútil mostrar a sus contemporáneos en general el resultado de sus incursiones. Así adquiere forma una obra única en la historia de la pintura, en el sentido de que obedece sólo a las exigencias del pintor, sin el menor compromiso con el gusto común. Progresivamente, una parte cada vez más importante de la obra de Goya se aleja de la valoración pública. Primero los dibujos (que hace en grandes cantidades y reúne en álbumes), después los grabados, y por último las pinturas.”
Dado que para Goya la pintura es fundamentalmente crear imágenes fieles al mundo (“significar cuanto Dios ha creado”, “conseguir la imitación de la verdad”), podemos decir que se trata de una reflexión sobre el conocimiento y a la vez sobre la representación. En este caso su aportación tiene su origen en el espíritu de la Ilustración, esa corriente de ideas que altera radicalmente la antigua jerarquía de valores, ya que prioriza la libertad individual y el juicio racional en detrimento del respeto a las tradiciones. Los hombres dejan de someterse a la sabiduría ancestral, a las normas y convenciones de la sociedad en la que han nacido, y deciden recurrir a su espíritu crítico, enfrentarse a las instituciones y huir del conformismo. Hemos entrado en la “época de los individuos”, como decía Benjamín Constant a principios del siglo XIX. Las consecuencias de este desplazamiento son incalculables, y afectan tanto a la estructura política de los Estados como al quehacer artístico. Para los europeos del siglo XXI, la oposición a las jerarquías, el derecho a la igualdad, y la libertad respecto de los cánones establecidos se han convertido en evidentes, de modo que olvidamos lo que suponían en la época de Goya, cuando sólo podían surgir de un grito de rebeldía.

sábado, 13 de diciembre de 2025

Actualmente los derechos humanos socavan los bienes comunes


Grégor Puppinck, doctor en Derecho, especialista en derechos humanos, derecho internacional y derecho de familia afirma que “para redactar una Declaración Universal de los Derechos Humanos, como se hizo en 1948, es necesario ponerse de acuerdo sobre lo que es digno de protección en el hombre y, por lo tanto, sobre lo que es el hombre. No hay derechos humanos sin una antropología subyacente. Sin embargo, según se considere al hombre según la tradición gnóstica o cristiana, se adopta una visión diferente de sus derechos. En 1948, la Declaración Universal no hizo una elección explícita a favor de ninguna de las dos antropologías; a medida que la sociedad se volvió atea, la antropología gnóstica se fue imponiendo gradualmente en detrimento de la otra.
Los derechos humanos así entendidos deberían llamarse los derechos del individuo contra todos, porque funcionan según el principio liberal e individualista de la primacía del bien particular sobre el bien común. Su propósito es defender por principio la libertad individual indeterminada contra los obstáculos sociales. Estos obstáculos son cualquier cosa que limite la capacidad de los individuos para actuar desde el exterior; no solo los reglamentos públicos y su aplicación por las autoridades, sino también las normas religiosas, sociales y culturales. La familia, con las normas sociales que la definen, se considera el primer impedimento a la libertad individual porque educa y, por tanto, condiciona a la persona.
Desde el punto de vista del juez de derechos humanos, los bienes comunes como la cultura, la salud y la seguridad se analizan de manera negativa, como un límite ilegítimo a la libertad individual. Por ello, actualmente los derechos humanos socavan los bienes comunes y no son capaces de protegerlos como bienes en sí mismos.


miércoles, 12 de julio de 2023

Un Estado que se define a sí mismo por una identidad nacional está abocado a la limpieza étnica

Gilbert K. Chesterton escribió que lo que no ha entrado en el alma por la razón, sino por el sentimiento, tampoco saldrá de allí por los argumentos de la inteligencia o la crítica. Parece un dictum pensado específicamente para el nacionalismo.¿El objetivo del nacionalismo no es construir un país con una sola identidad?, se pregunta el político vasco Andoni Unzalu. Pues para lograr eso hay que anular el resto de identidades. Y, te pregunto, ¿puede cada persona decidir su identidad o tiene que acatar la que definís los nacionalistas? Eso, te pongas como te pongas, es negar la libertad individual para definir la propia identidad. Y democrático no es……Si el Estado democrático es fuerte, se respetan las leyes, y él mismo controla la pulsión totalitaria e impide que se haga dominante. Pero, cuando cualquier fuerza antidemocrática pone en riesgo el sistema democrático mismo, los jueces tienen que actuar.


Estonia

Añade Unzalu que "un Estado que se define a sí mismo por una identidad nacional está abocado, necesariamente, en mayor o menor grado, a la limpieza étnica y a la supresión de la pluralidad de identidades. Le recuerdo lo que decía Renan, que la nación se construye sobre la violencia y el olvido, pero él se ha ofendido al oír hablar de la limpieza étnica. Eso son cosas del pasado, me dice. Y le recuerdo el caso de Estonia, que, cuando se hizo independiente, inmediatamente le quitó la ciudadanía a un tercio de su población. Todos los habitantes que no descendían de forma directa de aquellos que residían en Estonia desde 1939 perdieron la nacionalidad y se convirtieron en apátridas. No los expulsaron ni los mataron, pero les quitaron los derechos de ciudadanía. Y lo más grave es que ingresaron en la Unión Europea con un tercio de su población apátrida, sin derechos, y nadie en la Unión protestó". 

miércoles, 12 de abril de 2023

Que ninguna maquinaria de comprar votos nos imponga nuestro bien a costa de nuestro dinero y libertad

Un mundo diferente es posible. Un mundo más humano, una sociedad que realmente podamos controlar nosotros, una comunidad donde la libertad individual no sea sinónimo de inseguridad y corrupción, sino más bien de bienestar y un sinfín de elecciones que podemos tomar de forma consciente y directa sin que ninguna fría maquinaria de comprar votos nos tenga que imponer nuestro bien a costa de nuestro dinero y libertad, escribe el economista Jorge Valín.

Ignorancia del legislador

El filósofo inglés Herbert Spencer contaba que es juzgada con excesiva diligencia la responsabilidad de los legisladores por los males que puedan causar. En la mayor parte de los casos, lejos de creer que merecen castigo por los desastres que acarrean con leyes inspiradas tan sólo en su ignorancia, casi no les creemos dignos de censura. Se admite que la experiencia común habría debido enseñar al alumno de farmacia, poco instruido, a no dar un medicamento; pero no se admite que la misma experiencia debería enseñar al legislador a no intervenir en aquello que no entiende. Por el contrario, se reputa como un mérito en él. No obstante, los males producidos por los legisladores ignorantes, muy superiores en número a los causados por los curanderos atrevidos, son visibles para cualquiera que eche una mirada a la historia.Los políticos nunca asumen su culpa.


domingo, 3 de enero de 2021

Es tan importante defender la libertad individual como el derecho de los ciudadanos a disponer de una Seguridad Social


William Beverigde

William Beverigde, estableció en dos ensayos publicados durante la Segunda Guerra Mundial “Report on Social Insurance and Allied Services" y “Full Employment in a Free Society” los presupuestos de lo que daríamos en llamar la socialdemocracia. Para Beverigde resultaba imperativo que el Estado acabase con la ociosidad impuesta que significaba el paro, defendiendo “el programa de poner primero lo primero, el pan y la salud de todos, antes que el bizcocho y el circo de nadie”. Director de la London School of Economics entre 1919 y 1937, líder a su vez del partido liberal, proclamaba, el mismo Churchill, siendo conservador, le dio la razón,que era tan importante defender la libertad individual como el derecho de los ciudadanos a disponer de una Seguridad Social que amparase su salud, cuidase su vejez y evitase la posibilidad de dejarles caer en riesgo de pobreza.

domingo, 14 de julio de 2019

Los humanos tienen libre albedrío


Los liberales valoran tanto la libertad individual porque creen que los humanos tienen libre albedrío. Según el liberalismo, las decisiones de votantes y clientes no son deterministas ni aleatorias. La gente está, desde luego, influida por fuerzas externas y acontecimientos azarosos, pero al final del día cada uno puede agitar la varita mágica de la libertad y decidir las cosas por sí mismo. Esta es la razón por la que el liberalismo concede tanta importancia a votantes y clientes, y nos enseña a seguir los dictados de nuestro corazón y a hacer lo que hace que nos sintamos bien. Es nuestro libre albedrío lo que infunde sentido al universo, y, puesto que ningún desconocido puede saber cómo nos sentimos en verdad o predecir con seguridad nuestras decisiones, no debemos confiar en ningún Gran Hermano que se ocupe de nuestros intereses y deseos.

miércoles, 7 de marzo de 2018

La neoliberalización fue desde su mismo comienzo un proyecto para lograr la restauración del poder de clase.

Para David Harvey prácticamente todos los Estados, desde los recientemente creados tras el derrumbe de la Unión Soviética, hasta la socialdemocracia y los Estados de bienestar tradicionales, como Nueva Zelanda y Suecia, han abrazado en ocasiones de manera voluntaria y en otras obedeciendo a poderosas presiones, alguna versión de la teoría neoliberal y, al menos, han ajustado algunas de sus políticas y de sus practicas a tales premisas. El neoliberalismo se ha tornado hegemónico como forma de discurso. Posee penetrantes efectos en los modos de pensamiento, hasta el punto de que ha llegado a incorporarse a la forma natural en que muchos de nosotros interpretamos, vivimos y entendemos el mundo.

Los fundadores del pensamiento neoliberal tomaron el ideal político de la dignidad y de la libertad individual como pilar fundamental y que consideraron los valores centrales de la civilización.

Gérard Duménil y Dominique Lévy están convencidos que la neoliberalización fue desde su mismo comienzo un proyecto para lograr la restauración del poder de clase. Tras la implementación de las políticas neoliberales a finales de la década de 1970, en Estados Unidos, el porcentaje de la renta nacional en manos del 1% más rico de la sociedad ascendió hasta alcanzar, a finales del siglo pasado, el 15% (muy cerca del porcentaje registrado en el periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial). El 0,1% de los perceptores de las rentas más altas de Estados Unidos vio crecer su participación en la renta nacional del 2% en 1978 a cerca del 6% en 1999, mientras que la proporción entre la retribución media de los trabajadores y los sueldos percibidos por los altos directivos, pasó de mantener una proporción aproximada de 30 a 1 en 1970, a alcanzar una proporción de 500 a 1 en 2000.

viernes, 9 de febrero de 2018

Hoy en día la libertad individual es el fin y la libertad política es el medio.

Los padres fundadores de los Estados Unidos y de la Francia contemporánea establecieron el fundamento de un nuevo tipo de democracia basado en un concepto diferente de libertad. Hoy ser libre significa el derecho de no estar sometido sino a las leyes, expresar su opinión, escoger su trabajo, disponer de su propiedad, moverse libremente, reunirse con otros individuos e influir en el gobierno.
Mientras la libertad de los antiguos consistía en la “participación activa y constante del poder colectivo”, hoy estriba en el “goce pacífico de la independencia privada”.

El profesor de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid Luis Gonzalo Díez manifiesta que lo principal, ahora, no es educar a la ciudadanía en los valores de la abnegación y del ascetismo, sino procurarle las condiciones adecuadas para que cada individuo pudiese ejercer su libertad en la búsqueda de la felicidad. Hoy en día la libertad individual es el fin y la libertad política es el medio.

jueves, 28 de septiembre de 2017

La igualdad de oportunidades y el principio de diferencia.

Todas las personas tienen derecho a la libertad individual compatible con la misma libertad de los demás. Es la idea liberal de libertad que ya defendió John Stuart Mill en su ensayo Sobre la libertad de principios del siglo XIX. Se trata de priorizar políticamente la libertad de pensamiento, de conciencia, de expresión, de reunión, la integridad física y psicológica de las personas, y las libertades políticas. Con relación a la libertad individual, Rawls dice que hay que asegurar su valor equitativo, esto es, procurar, desde las instituciones, que los más pobres o los menos poderosos socialmente tengan las mismas oportunidades de participar en política más allá del derecho al voto. Se trata de evitar el riesgo advertido por Rousseau de que quienes posean mayores recursos puedan unirse y excluir a los demás.

Dice Angel Puyol que dos principios de justicia son la
Rawls.
igualdad de oportunidades y el principio de diferencia. La igualdad de oportunidades tiene un primer momento o referente que es la igualdad formal de oportunidades, la carrera abierta a los talentos, cuyo objetivo es prohibir legalmente las discriminaciones moralmente arbitrarias, es decir, aquellas que lesionan la igualdad moral de las personas, y cuya definición consiste en que todos deben tener un igual acceso legal a las posiciones sociales ventajosas. Sin embargo, la igualdad formal de oportunidades no contempla el hecho de que las contingencias sociales desigualan el acceso a esas posiciones sociales, por lo que se hace necesaria una igualdad equitativa de oportunidades que nivele o compense las condiciones sociales que determinan el acceso a esas posiciones. La igualdad formal no impide que ese acceso “se vea injustamente influido por factores sociales y naturales que desde el punto de vista moral son tan arbitrarios”. En palabras de Rawls, se trata de que “en todos los sectores de la sociedad debería haber, en términos generales, las mismas perspectivas de cultura y de éxito para todos los que se encuentran igualmente motivados y dotados. Las expectativas de aquellos con las mismas capacidades y aspiraciones no deberían estar afectadas por sus clases sociales”. Una medida política que  responden a este deseo es la igualdad de oportunidades educativas, es decir, la garantía de una educación de calidad para todos los que no la recibirían con la iniciativa privada de sus familias por razones económicas o de otra índole.

una educación de calidad para todos los que no la recibirían con la iniciativa privada de sus familias por razones económicas o de otra índole.