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martes, 29 de abril de 2025

Los derechos

El ideal de la ciudadanía que permea nuestras democracias se funda en una lectura angelical de los derechos, asunto incontrovertible donde los haya que la cultura política que profesamos ha convertido en un artículo de fe. De los derechos, emanaría una dulzona y agradable sentimentalidad humanitaria, una pátina de legitimidad mediante la que combatir las oscuridades del mundo en que vivimos. Y ello con tal fricción que la máquina de producir derechos lleva a algunos activistas a imaginarse su jornada de cada día como una invitación de la providencia a viajar lo más lejos posible en la alfombra voladora de una ciudadanía fantástica, proteica, bienhechora.
Los derechos nos hacen ciudadanos en la medida en que somos capaces de compasión y piedad, de despertarla en los otros y de sentirla por ellos. Aquí, como en tantas cosas, Rousseau es una referencia inexcusable de cara a entender el actual emotivismo democrático.
Los derechos constituyen factores activos de igualdad y tolerancia en la exacta medida en que nos empoderan. La fabrica de plenitud y transparencia que es la cultura ha creado un modelo de ciudadanía basado en la igualdad y la diversidad, una imagen teórica del hombre vinculada con el empoderamiento y una moral perfeccionada en forma de tolerancia con cualquier manifestación de singularidad, escribe Luis Gonzalo Díez, profesor de Humanidades en la Universidad Francisco de Vitoria.


domingo, 1 de diciembre de 2024

La vida es hermosa cuando se sabe aguzar el oído para escuchar sus ingeniosidad y su música

Una vez en la vida,hay un momento en el que una experiencia y una elección amorosas determinan el propio destino y el propio carácter más que nunca, pues al amar a una mujer se está amando algo más que solo a ella misma; todo un aspecto del mundo,toda una concepción de la vida,si se quiere un ideal, pero un ideal hecho realidad, ambulante, de carne y hueso. Es un privilegio de los veinteañeros, y no de todos, poder apreciar alguna vez en una mujer lo que más adelante será la estrella que guíe al hombre.
Nos damos cuenta que la vida es hermosa cuando se vive con valor e inteligencia, con gracia y libertad, cuando se sabe aguzar el oído para escuchar sus ingeniosidad y su música.
Referencia: Historia de un alemán. Sebastian Haffner. 

viernes, 19 de enero de 2024

El hombre tiene raíces y alas

Los hombres tienen raíces, pero no son como los árboles. Platón dice que también tienen alas, lo que significa la posibilidad de trascender el lugar y el tiempo a fin de pensar lo que puede valer para todos y, quizás, para siempre. Este poder de trascendencia explica la fuerza de los ideales, que nos arrancan de las servidumbres establecidas. 
Dice el filósofo Henri Pena-Ruíz que “es bien conocido que la pura y simple proclamación del ideal puede enmascarar una actitud hipócrita si con ello se pretende ahorrar la reflexión sobre las condiciones que lo hacen accesible. Hay quien pretende que un obrero es libre de firmar o no un contrato de trabajo. Pero en esta libertad manifiestan todo su peso las necesidades de la vida, que probablemente no le dejan más opción. La firma toma entonces la apariencia de un acto libre, aunque en realidad está totalmente determinado.............En Francia, como en muchos países, se tiene dificultades de integración.¿Cómo integrar? La laicidad responde que basando la ley común únicamente en lo que interesa a todos y dejando fuera todo particularismo por esencia excluyente. La justicia social es la condición concreta de tal exigencia. Si no existe, la tentación del encierro comunitarista es grande para el que se siente socialmente excluido. La exigencia laica no debe ser abandonada para compensar a los que viven en tal situación. Explotar a los inmigrantes y darles como sustitutivo discursos de imanes consagrados en el espacio publico, y quizás en la escuela, es una grave y peligrosa confusión de los planos”.


sábado, 13 de enero de 2024

Las utopías como guías a seguir pueden resultar literalmente fatales

Podemos librar a los hombres del hambre o de la miseria o de la injusticia, podemos sacarlos de la esclavitud o de la cárcel, y obrar bien con ello…, todos los hombres tienen un sentimiento básico del bien y el mal, pertenezcan a la cultura que pertenezcan; pero todo estudio de la sociedad muestra que cada solución crea una nueva situación que engendra necesidades y problemas nuevos propios, nuevas exigencias.
Las utopías tienen su valor (nada expande tan maravillosamente como ellas los horizontes imaginativos de las potencialidades humanas) pero como guías a seguir pueden resultar literalmente fatales…..La posibilidad de una solución final (incluso si olvidamos el sentido terrible que estas palabras adquirieron en los tiempos de Hitler) resulta ser una ilusión, y una ilusión muy peligrosa. Pues si uno cree realmente que es posible solución semejante, es seguro que ningún coste sería excesivo para conseguir que se aplicase. Lograr que la humanidad sea justa y feliz y creadora y armónica para siempre, ¿qué precio podría ser demasiado alto con tal de conseguirlo? Con tal de hacer esa tortilla, no puede haber, seguro, ningún límite en el número de huevos a romper.
Algunos profetas armados pretenden salvar a la humanidad, y otros solo a su propia raza por sus atributos superiores, pero, sea cual sea el motivo, los millones sacrificados en guerras o revoluciones (cámaras de gas, gulag, genocidio, todas las monstruosidades por las que se recordará nuestro siglo) son el precio que ha de pagar el hombre por la felicidad de generaciones futuras…..De lo único que podemos estar seguros es de la realidad del sacrificio, la muerte de los muertos. Pero el ideal por el que mueren sigue sin hacerse realidad. Se han roto ya los huevos, y el hábito de romperlos crece, pero la tortilla sigue siendo invisible.
Referencia:El fuste torcido de la humanidad de Isaiah Berlin


miércoles, 29 de septiembre de 2021

Son los niños los que tienen derecho a tener padre y madre


La Alianza Evangélica Suiza manifiesta que “no existe el derecho a tener un hijo, son los niños los que tienen derecho a que los adultos creemos el mejor ambiente para ellos”, dice la Alianza, agregando que “los hombres son los mejores padres y las mujeres somos las mejores madres, y este es un ideal que no deberíamos abandonar frívolamente”.No tener padre o madre “impacta a los niños en su búsqueda de identidad”, dicen, y por eso “no debemos construir las bases de una sociedad sin padres”.


Una “nueva definición de matrimonio” que ya no diferencia entre parejas heterosexuales y homosexuales solo muestra una falta de comprensión de las principales diferencias en áreas como la “reproducción de la humanidad” y sus efectos en el “cuidado de nuestros padres y abuelos”. El organismo evangélico también cita la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, que en su artículo 7.1 dice que un niño tiene derecho a conocer y ser cuidado por su padre y su madre.

martes, 28 de julio de 2020

El diario de Shanina


Roza Shanina, francotirador del Ejército Rojo

Shanina escribió: “Tengo el presentimiento de que moriré pronto. Si algo me sucediera, ¿podrías escribir a mi madre y contárselo? Quizá te preguntes por qué imagino que voy a morir. Es porque de las 78 personas que había en mi batallón solo quedamos seis…”. En su diario, Shanina había tomado nota de las cualidades que más admiraba: la modestia y el coraje. Ella decía: “Solo me siento verdaderamente feliz cuando lucho por el bienestar de otros… Si tengo que sacrificar mi vida por este ideal, estoy dispuesta a hacerlo”. La última entrada del diario de Shanina se redactó el 24 de enero: “Dos días de lucha terrible”, escribió. En una ocasión, el fuego enemigo había sido tan intenso que se vio obligada a buscar refugio tras un cañón autopropulsado. Pero Shanina terminaba con optimismo: “¡Ahora volvemos a avanzar!”. Poco después, cayó malherida en un enfrentamiento ocurrido cerca de la población de Selmsdorf, de la Prusia Oriental. Murió el 28 de enero de 1945. Roza Shanina (3 de abril 1924- 28 enero 1945) fue una francotiradora soviética de la Gran Guerra Patriótica (1941-1945)

martes, 12 de mayo de 2020

El martirio fue siempre admirado, pero tenía que estar al servicio de la verdad



“Poco importa lo que piensa esta gente, lo importante es el estado mental con el que creen en esto, que no se hayan traicionado, que hayan sido hombres íntegros. Ésta es gente a la que puedo respetar. Si se hubieran pasado a nuestro bando simplemente por salvarse, esto habría sido una forma de acción demasiado egoísta, demasiado prudente, demasiado despreciable”. Según este estado mental, la gente diría lo siguiente: “Si creo en algo y tú crees en otra cosa, es importante que luchemos por ello. Tal vez sea bueno que tú me mates a mí o que yo te mate a ti; quizá, en un duelo, sea mejor que nos matemos mutuamente. Pero la peor de las posibilidades es el compromiso, ya que ello significa que hemos traicionado aquel ideal que nos mueve”. El martirio fue siempre admirado, pero tenía que estar al servicio de la verdad. Los cristianos admiraron a los mártires por ser testigos de la verdad. Si hubieran sido testigos de lo falso no habría habido nada en ellos de admirable, tal vez algo por lo que sentir pena, escribe Isaiah Berlin.

miércoles, 3 de abril de 2019

Los objetivos como posesiones, éxito público, lujo eran despreciables para Einstein


Albert Einstein afirmaba que nunca había perseguido la comodidad o la felicidad como fines en sí mismos. Los ideales que iluminaron su camino y le proporcionaron una y otra vez un nuevo valor para afrontar la vida alegremente, han sido la belleza, la bondad y la verdad. Los objetivos triviales de los esfuerzos humanos (posesiones, éxito público, lujo) le parecían despreciables.

jueves, 3 de enero de 2019

¿Cómo se permiten los hombres hacer lo que hacen a las mujeres?

Muchos hombres demandan la legalización de la prostitución sin prejuzgar si su existencia ha de ser valorada positiva o negativamente.

La filósofa y profesora universitaria Ana de Miguel se hace las siguientes preguntas con respecto a este tema. “¿Cómo se permiten los hombres hacer lo que hacen a las mujeres? Esta pregunta se hace especialmente clara en el tema de la prostitución. ¿Cómo se permiten los hombres ir a los burdeles, a los polígonos, a materializar su derecho a acceder al cuerpo de las mujeres? ¿Dónde encuentran la legitimidad para creer que su masculinidad y su dinero les dan derecho a mantener un “harén para demócratas”? En la prostitución toda empatía ha desaparecido, solo importan mi deseo, mi derecho a satisfacerlo y mi dinero. La persona que está enfrente, en fila junto a otras, es un cuerpo a mi servicio. ¿Qué carácter humano se desarrolla en estas circunstancias, qué ideal de humanidad y ciudadanía subyace a la institucionalización de la prostitución?”


jueves, 20 de diciembre de 2018

La piedad católica de los siglos XIV y XV.

Beato Tomás de Kempis
El éxito del libro de devoción y ascética católico la Imitación de Cristo, escrito por Tomás de Kempis, demuestra que pervivía en Occidente un deseo por el ideal cristiano, hecho de pobreza, devoción y piedad personal. El historiador Émile-Guillaume Léonard cree que la reforma luterana surgió de la piedad católica de los siglos XIV y XV, pero también cree que es cierto todo cuanto se refiere a la reforma tridentina (es decir, la definida en el Concilio de Trento). De ahí vemos la necesidad de corregir las ideas, admitidas durante demasiado tiempo, de la decadencia de la Iglesia en los siglos XIV y XV, dice el historiador francés especialista en cristianismo Jean Delumeau. 

Delumeau escribe que en la Iglesia de Occidente existía un bloqueo en la cumbre que no se superará sino después del Concilio de Trento. Sin embargo, en la base, se reformaban muchas órdenes religiosas y surgían otras nuevas. Los capuchinos, las ursulinas, los teatinos y los jesuitas son anteriores al inicio del Concilio. Tras el descubrimiento de América se llevó a cabo en el Nuevo Continente un gran esfuerzo misionero. El apostolado de San Francisco Javier en la India y en el Japón se sitúa con anterioridad a la auténtica reorganización de la Iglesia romana. 

Concilio de Trento
Los historiadores polacos que han estudiado los siglos XIV y XV sostienen, de modo unánime, que se trata de una época de gran desarrollo de la Iglesia en su país, con acusada proliferación de las parroquias. Al mismo tiempo, más hacia el oeste, se ve, a nivel de la vida religiosa cotidiana, una multiplicación de los templos, las capillas, las imágenes, los retablos; como asimismo se desarrollan las cofradías y nacen las capillas de cantores, los belenes; como se manifiesta la popular devoción hacia el Niño Jesús, la Virgen, el Cristo crucificado.

jueves, 25 de octubre de 2018

El nacimiento del fascismo y el nazismo fue producto de las tendencias socialistas.

Friedrich  Hayek
Pocos son los dispuestos a reconocer que el nacimiento del fascismo y el nazismo no fue una reacción contra las tendencias socialistas del período precedente, sino el producto inevitable de aquellas corrientes. Es un hecho que la mayoría de las gentes no querían ver, cuando ya se percibía desde lejos la semejanza de muchos rasgos repulsivos de los regímenes interiores en la Rusia comunista y en la Alemania nacionalsocialista. Como resultante de ello, muchos que se consideran infinitamente por encima de las aberraciones del nazismo y que odian sinceramente todas sus manifestaciones se afanan ala vez por ideales cuyo triunfo conduciría directamente a la tiranía aborrecida, escribe el filósofo, jurista y economista austriaco Friedrich  Hayek.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Cleopatra.

Busto de Cleopatra 
Cleopatra, contra lo que dice la versión popular moderna, era de Macedonia y griega de origen, de inteligencia notable, poliglota capaz de tratar con extranjeros por sí sola, versada en literatura y filosofía, perspicaz en lo referente a la administración y de una voluntad imperiosa que imponía sin piedad. No la obsesionaba la pasión del amor, que empleaba como un medio, sino la pasión del poder, por mediación del cual esperaba lograr su ideal. De los sucesores de Alejandro, tan sólo ella seguía con su sueño de la fusión del Occidente con el Oriente y de la unidad de la humanidad. Su audaz plan consistía en utilizar un ejército romano para sojuzgar a Roma y después, como emperatriz, divina y suprema, gobernar el mundo. El grado de su influencia y habilidad puede apreciarse considerando la destreza y la propaganda requeridas para atraer a su causa a generales de la antigua tradición y a legionarios de origen occidental. Los partidarios de Octavio, para inflamar el odio de Occidente, solían describir a Cleopatra como una tirana egipcia, personificación divina de los dioses animales del Nilo, y hundida en todas las depravaciones orientales; pero sus jefes sabían la verdad y no la menospreciaban. Los romanos podían a veces odiar a sus enemigos; pero cuando hablan de Aníbal y de Cleopatra se sienten arrastrados por un odio especial, un odio no exento de temor, explica Reginald H. Barrow en su libro Los Romanos.

miércoles, 7 de marzo de 2018

La neoliberalización fue desde su mismo comienzo un proyecto para lograr la restauración del poder de clase.

Para David Harvey prácticamente todos los Estados, desde los recientemente creados tras el derrumbe de la Unión Soviética, hasta la socialdemocracia y los Estados de bienestar tradicionales, como Nueva Zelanda y Suecia, han abrazado en ocasiones de manera voluntaria y en otras obedeciendo a poderosas presiones, alguna versión de la teoría neoliberal y, al menos, han ajustado algunas de sus políticas y de sus practicas a tales premisas. El neoliberalismo se ha tornado hegemónico como forma de discurso. Posee penetrantes efectos en los modos de pensamiento, hasta el punto de que ha llegado a incorporarse a la forma natural en que muchos de nosotros interpretamos, vivimos y entendemos el mundo.

Los fundadores del pensamiento neoliberal tomaron el ideal político de la dignidad y de la libertad individual como pilar fundamental y que consideraron los valores centrales de la civilización.

Gérard Duménil y Dominique Lévy están convencidos que la neoliberalización fue desde su mismo comienzo un proyecto para lograr la restauración del poder de clase. Tras la implementación de las políticas neoliberales a finales de la década de 1970, en Estados Unidos, el porcentaje de la renta nacional en manos del 1% más rico de la sociedad ascendió hasta alcanzar, a finales del siglo pasado, el 15% (muy cerca del porcentaje registrado en el periodo anterior a la Segunda Guerra Mundial). El 0,1% de los perceptores de las rentas más altas de Estados Unidos vio crecer su participación en la renta nacional del 2% en 1978 a cerca del 6% en 1999, mientras que la proporción entre la retribución media de los trabajadores y los sueldos percibidos por los altos directivos, pasó de mantener una proporción aproximada de 30 a 1 en 1970, a alcanzar una proporción de 500 a 1 en 2000.

miércoles, 3 de enero de 2018

Empleados flotantes, desapegados, flexibles y sin ataduras.

Arlie Russell Hochschild 
Después de haber pasado varios años observando bien de cerca el cambiante entramado laboral en los sectores más avanzados de la economía estadounidense, Arlie Russell Hochschild ha descubierto y documentado ciertas tendencias con asombrosas similitudes con las de Europa, descritas detalladamente por Luc Boltanski y Eve Chiapello como parte del “nuevo espíritu del capitalismo”. Y el más trascendente entre esos hallazgos es la decidida preferencia de los empleadores por los empleados flotantes, desapegados, flexibles y sin ataduras, empleados “generales” (del tipo “todo terreno” y no los especializados y sujetos a una capacitación específica y restrictiva) y en definitiva descartables. En palabras del propio Hochschild: Un nuevo término, “lastre cero”, viene circulando silenciosamente por Silicon Valley, corazón de la revolución informática de los Estados Unidos. Originalmente se aplicaba al movimiento sin rozamiento de un objeto, como un rulemán o una bicicleta. Más tarde fue empleado para referirse a los empleados que, sin importar los incentivos económicos, cambiaban de empleo con total facilidad. En la actualidad se ha convertido en sinónimo de “sin compromisos u obligaciones”. Un empleado informático puede referirse a un colega elogiosamente diciendo que tiene “cero lastre”, vale decir, que está disponible para aceptar tareas extra, responder a situaciones de emergencia, o ser reasignado y reubicado en cualquier momento. Según Po Bronson, investigador de la cultura del Silicon Valley: “El lastre cero es lo óptimo. A algunos postulantes les han llegado incluso a preguntar por su ‘coeficiente de lastre’”.



El empleado ideal sería una persona que no tenga lazos, compromisos ni ataduras emocionales preexistentes y que además las rehúya a futuro. Una persona dispuesta a aceptar cualquier tarea y preparada para reajustar y reenfocar instantáneamente sus inclinaciones, abrazar nuevas prioridades y abandonar las ya adquiridas lo antes posible. Una persona acostumbrada a un entorno en el que “acostumbrarse”, a un empleo, a una habilidad, o a una determinada manera de hacer las cosas, no es deseable y por lo tanto es imprudente. Finalmente, una persona que deje la empresa cuando ya no se la necesita, sin queja ni litigio. Una persona, en definitiva, para quien las expectativas a largo plazo, las carreras consolidadas y previsibles y toda otra forma de estabilidad resulten todavía más desagradables y atemorizantes que la ausencia de ellas, escribe Zygmunt Bauman.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

¿Qué es ser feliz?

¿Qué es ser feliz? Evocaba la respuesta que encontramos en Platón, en Epicuro, en Kant, en cualquiera, ser feliz es tener lo que se desea. No necesariamente todo lo que se desea, pues entonces cada cual comprende que no será nunca feliz y, como dice Kant, que la felicidad es un ideal, no de la razón, sino de la imaginación. Ser feliz es tener no todo lo que se desea, aunque sí una buena parte, tal vez la mayor parte, de lo que se desea.


Si el deseo es carencia, sólo se desea, por definición, lo que no se tiene. Ahora bien, dice André Comte-Sponville, si sólo se desea lo que no se tiene, no tenemos nunca lo que deseamos y, por lo tanto, no somos nunca felices. No se trata de que el deseo no sea nunca satisfecho; la vida no es tan difícil. Con todo, en cuanto un deseo es satisfecho, ya no hay carencia y, por lo tanto, ya no hay deseo. En cuanto un deseo es satisfecho, se anula como deseo. El placer, escribe Sartre, es la muerte y el fracaso del deseo. Y, muy lejos de tener lo que se desea, se tiene entonces lo que se deseaba y ya no se desea.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Avanzar y retroceder en caprichosas e indóciles oleadas parece haber sido el destino de la especie humana.

Homero.
Lo que hace valiosa a una obra no es su actualidad sino su intemporalidad, su capacidad de tener sentido para gente de muchas culturas y de muchas épocas distintas. Si alguien escribiera hoy como Homero o como Dante tendría que ser aceptado y apreciado, ya que el valor estético de una obra corresponde a su verdad interna, a su coherencia orgánica, y no se debe a ninguna condición exterior.

Dice William Ospina que no hay progreso en el arte. Los dibujos de Picasso no son superiores ni más avanzados que los que hizo en las paredes el huésped de Altamira. Moliére no es superior a Sófocles ni Rodin a Fidias. Cada obra de arte propone su propio ideal, establece su propio nivel de excelencia, y no refuta ni supera otras obras.

Cueva de Altamira. 
Aviones cada vez más veloces pueden generarnos la ilusión de un inmenso poder sobre las leguas y los reinos, aunque no debemos ignorar que vivieron mejor la aventura del mundo hombres como Alejandro o Marco Polo, que los afanosos ejecutivos de hoy, yendo cada día de idéntico avión a idéntico hotel y de allí a idéntica sala de juntas en confines del mundo a los que no consideran necesario explorar porque ya conocen sus cifras estadísticas. Pienso
William Ospina.
también, dice Ospina, en esos atléticos turistas orientales que descienden a prisa de los autobuses para turnarse velozmente ante la cámara junto al edificio o el mármol correspondiente, y que velozmente se alejan con su botín de memoriosas fotografías que otro día les dirán donde estuvieron.

Si existiera necesariamente el progreso, manifiesta Ospina, el mundo no habría llegado desde el siglo de Adriano hasta el siglo de Hitler, de la mente universal de Francisco de Asís a esas monstruosas mesas con patas de elefante que se exhiben en ciertos almacenes de decoración, de los genocidios de Gengis Kan a los genocidios de Pol Pot. Avanzar y retroceder en caprichosas e indóciles oleadas parece haber sido el destino de la especie humana, extrañamente desprendida del orden natural para erigirse sin mayores títulos en dueña del mundo y árbitro y verdugo de las especies.

sábado, 12 de agosto de 2017

Los hijos huían abandonando el cadáver de sus padres sin sepultura, los padres abandonaban humeantes las entrañas de sus hijos.


En el siglo VII, la Europa Occidental
A partir del 543 la peste negra, llegada de Oriente, hace estragos en Italia, en España y en una gran parte de la Galia durante más de medio siglo. Tras ella no hay más que el fondo de la sima, el trágico siglo VII para el que dan ganas de resucitar la vieja expresión de edad oscura. Dos siglos después aún, Pablo el Diácono evocará el horror del azote en Italia: “Campos y ciudades llenos hasta entonces de una multitud de hombres y mujeres, quedaban sumergidos de la noche a la mañana en el más profundo silencio por la huida general. Los hijos huían abandonando el cadáver de sus padres sin sepultura, los padres abandonaban humeantes las entrañas de sus hijos. Si por ventura alguien quedaba para enterrar a su allegado, se exponía a quedar él mismo sin sepultura… Los tiempos habían vuelto al silencio anterior a la humanidad: se acabaron las voces en los campos, se acabaron los silbidos de los pastores… Las mieses esperaban en vano a los segadores, los racimos aún colgaban de las viñas a las puertas del invierno. Los campos se transformaban en cementerios y las casas de los hombres en guarida de animales salvajes”. Retroceso técnico que dejará al Occidente medieval durante mucho tiempo desamparado. Desaparece la piedra, que ya no se sabe extraer, transportar y trabajar, y deja paso a una vuelta a la madera como material esencial.

Estatua de Martín de Braga en Braga, Portugal.
¿Y la Iglesia? En el desorden de las invasiones, obispos y monjes se convertían en jefes polivalentes de un mundo desorganizado. A su papel religioso habían añadido un papel político, al negociar con los bárbaros; económico, al distribuir víveres y limosnas; social, al proteger a los pobres de los poderosos; incluso militar, al organizar la resistencia o al luchar “con las armas espirituales” allí donde ya no había armas materiales. Al no haber otro remedio, habían adoptado los métodos del clericalismo, de la confusión de poderes. Intentan, mediante la disciplina penitencial, mediante a aplicación de las leyes canónicas (el comienzo del siglo VI es la época de los concilios y de los sínodos paralelamente a la codificación civil), luchar contra la violencia y suavizar las costumbres. Los Manuales de san Martín de Braga, convertido el 579 en arzobispo de la capital del reino suevo, establecen el uno, De correctione rusticorum, un programa de corrección de las costumbres campesinas y el otro, la Formula vitae honestae dedicada al rey Mir, el ideal moral del príncipe cristiano.